Recomendaciones para la Hidratación del Recién Nacido
Es necesario garantizar una adecuada hidratación en las primeras etapas de la vida, ya que los lactantes son más vulnerables a desequilibrios hidroelectrolíticos. Un 75% del peso del recién nacido es agua. La cantidad de agua corporal varía mucho con la edad, produciéndose una disminución con el paso de los años.
Aporte Hídrico por la Lactancia
De 0 a 6 meses, la criatura se hidrata mediante la lactancia. Aproximadamente un 87-90% de la composición de la leche materna es agua y se calcula que cada día la madre lactante produce un volumen de entre 750 y 850 ml de leche. Los profesionales de la salud deben conocer que hay escasos datos publicados en relación con las recomendaciones de ingesta de agua en la lactancia, frente a la cantidad de información que existe respecto a las calorías y nutrientes en esta etapa de la vida.
Es importantísimo mantener una ingesta de agua, por parte de la madre lactante, adecuada para obtener una leche materna de calidad y con suficiente cantidad para el bebé. La EFSA hace una clara diferenciación entre la recomendación de agua en madre que ofrece lactancia materna (2700ml/día) y la madre que ofrece lactancia artificial (2000ml/día). Eso se debe al aporte hídrico que recibirá el bebé amamantado, el propio que genera la propia madre con su leche.
Lactancia Materna Exclusiva
A pesar de que un recién nacido, mediante el calostro, ingiere poca agua en la primera leche, no necesita agua adicional porque nacen con agua extra en sus cuerpos. El calostro cambia gradualmente en proporción en la leche materna a partir del tercer a cuarto día después del parto. La proporción de agua que contiene la leche materna es superior a los requerimientos que tiene el bebé en condiciones normales, y suficiente si el ambiente es cálido y seco. Los estudios científicos muestran que los bebés que amamantan exclusivamente durante sus primeros seis meses de vida no necesitan ingerir más líquidos (ni siquiera en países con temperaturas extremadamente altas y con bajos niveles de humedad).
Riesgos de Suplementar con Agua Antes de los 6 Meses
- Podría aumentar el riesgo de desnutrición: Reemplazar la leche materna con un líquido de poco o ningún valor nutricional puede tener un impacto negativo en el estado nutricional del bebé, en su supervivencia, crecimiento y desarrollo. Pequeñas cantidades de agua en un estómago tan pequeño podría reducir su apetito por la leche materna (rica en agua y nutrientes). Estudios científicos han demostrado que dar agua a los bebés antes de los seis meses puede reducir el consumo de leche materna hasta en un 11%. Y ofrecer agua con glucosa durante la primera semana de vida se asoció a pérdida de peso y a estancias más prolongadas del bebé en el hospital.
- Aumenta el riesgo de enfermedad: El agua podría ser un vehículo de patógenos, estando el bebé más expuesto a posibles diarreas y, dependiendo de la edad, un bebé es de dos a tres veces más susceptible a padecer de diarrea si le dan agua, té o infusiones fitoterapéuticas además de la leche materna que si lo amamantan exclusivamente.
Así pues, el profesional de la salud debe recordar a sus pacientes que las guías internacionales recomiendan lactancia materna exclusiva, pues la evidencia científica fundamenta los beneficios de la lactancia materna en la supervivencia infantil, crecimiento y desarrollo. Recordad que la leche materna provee de toda la energía y los nutrientes que necesita el bebé desde su nacimiento hasta los 6 meses.
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Hidratación con Leche de Fórmula
Las criaturas menores de 6 meses que toman leche de fórmula tampoco necesitan recibir agua extra. Es necesario reconstituir correctamente la fórmula siguiendo las instrucciones del fabricante. No hay que modificar nunca la cantidad de agua en esta preparación, ya que eso puede poner en juego la salud del bebé.
Necesidades de Agua Según la Edad
En las primeras etapas de la vida se requiere un aporte superior de líquido que en la etapa adulta. Según la EFSA las recomendaciones para la ingesta de agua en niños lactantes son:
- 0-6 meses: 0,7 L/día, obtenidos a partir de la leche materna o leche de fórmula adaptada.
- 7-12 meses: 0,8 a 1 L/día, asumiendo que provienen de la leche materna, leche de fórmula y de otros alimentos y bebidas complementarias.
Signos de Deshidratación en Bebés
Si presenta alguno de estos síntomas, acude de inmediato a tu pediatra o centro de urgencias, ya que la deshidratación y el golpe de calor son muy graves en los bebés.
Cuidados Adicionales para la Piel del Bebé
La piel recubre el cuerpo y actúa como barrera de protección contra el ambiente externo: ropa, viento, sol, agua, polvo, contaminantes… Es el órgano de mayor tamaño y debido a su función protectora es muy importante saber cómo cuidarla. Especialmente, en el caso de recién nacidos y bebés, ya que algunas características de su piel son diferentes respecto a la piel de los adultos.
La piel del bebé es más delgada, permeable y delicada, al ser más inmadura. Esto puede llevar a que se produzcan algunos enrojecimientos o irritaciones, especialmente, en las zonas más sensibles o en los pliegues naturales de la piel. Por este motivo, es necesario seguir unas pautas de higiene y cuidado de la piel del bebé.
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El Momento de Bañar al Recién Nacido
Cada vez más se opta por retrasar el primer baño del bebé hasta las 48-72 horas de vida, evitando hacerlo, al menos, en las 24 primeras horas. De este modo, se alarga la protección que le ofrece la vérnix caseosa (capa blanquecina y grasienta que recubre al bebé dentro del útero y al nacer). Además, se favorece también el beneficioso contacto piel con piel con la madre, ya que no se llevan al bebé a bañarlo inmediatamente tras el nacimiento.
Lo recomendable es realizarlo unas 3 veces por semana (por supuesto, manteniendo siempre limpio el culete y los pliegues de la piel entre baños). Posteriormente, según va creciendo el bebé, el inicio de la alimentación complementaria y su afán de explorar todo lo que le rodea puede hacer que sea necesario reducir el tiempo entre baños.
Cómo Cuidar la Piel del Bebé Durante el Baño
Para bañar al bebé correctamente y sin dañar su piel, se deben tener en cuenta algunas recomendaciones como las siguientes:
- Vigilar la temperatura del agua para que esté entre los 36-37oC y comprobarlo siempre antes de mojar al bebé. Para ello, será muy útil utilizar un termómetro de baño. La habitación debe estar a una temperatura agradable, para que el bebé no se enfríe, de unos 24oC.
- Bañar al bebé con la mano o con una esponja natural muy suave.
- Utilizar un jabón suave con pH neutro o de tipo Syndet (más conocido como jabón sin jabón) de uso pediátrico, es decir, formulados específicamente para bebés. Si se ha decidido bañar al bebé a diario, no es necesario utilizar jabón todos los días.
- Realizar baños cortos de 5-10 minutos, siendo aún más breve si aún no se ha caído el cordón umbilical o si se baña al bebé a diario.
- Secar al bebé completamente a ligeros toques con una toalla muy suave de algodón, sin frotar. Es esencial dejar secos los pliegues de la piel como el cuello, las axilas o las ingles y la zona del cordón umbilical.
Hidratar la Piel del Bebé Después del Baño
Después del baño es un momento idóneo para hidratar la piel de los bebés, utilizando una crema o loción hidratante. En este aspecto también es esencial que el producto sea específico para bebés y sin perfume, porque las cremas y cosméticos de adultos no son adecuados para ellos.
Hidratar su piel es una buena ocasión para realizar un masaje al bebé. El sentido del tacto está desarrollado, por lo que el bebé percibirá esos mimos y se sentirá seguro y protegido, lo que ayudará a afianzar el vínculo con los papás.
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Si el bebé tiene dermatitis atópica, la hidratación diaria será fundamental, pero lo ideal es consultar con el especialista para que pueda recomendar una crema que, además de hidratar, pueda aliviar las molestias y el picor.
Cuidado de la Zona del Pañal
La zona del pañal es un área en la que puede presentarse la conocida como dermatitis del pañal. Para evitarla, será muy útil seguir algunas recomendaciones:
- Cambiar el pañal a menudo, para evitar un contacto prolongado con orina y heces y favorecer que la zona esté seca.
- Lavar la zona con agua y jabón suave (de uso pediátrico, para bebés) mejor que con toallitas que pueden resecar más la piel. Lo ideal es hacerlo de delante hacia atrás para evitar infecciones y de la zona más limpia a la más sucia.
- Secar muy bien a pequeños toques, especialmente, en los pliegues de la piel (debajo de las nalgas e ingles).
- No apretar demasiado el pañal, para permitir cierta aireación de la piel. Incluso es positivo quitar el pañal a ratos breves, poniendo al bebé sobre una toalla.
Proteger la Piel del Bebé de la Exposición Solar
En el bebé la melanogénesis aún no está totalmente desarrollada y, por ello, produce melanina de manera más lenta. Por este motivo, la piel del bebé puede verse dañada más fácilmente por las radiaciones solares.
Proteger la piel de la exposición solar en la infancia es esencial, ya que puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de piel cuando sea adulto.
A los bebés que aún no han cumplido 6 meses de vida, no se recomienda aplicarles crema con protección solar. Por ello, se debe evitar la exposición solar y hay que protegerles adecuadamente con ropa, gorritos, sombrilla y permaneciendo a la sombra. Si el bebé es mayor de 6 meses, se le puede aplicar un fotoprotector solar pediátrico, preferiblemente con filtros físicos, y reaplicar con frecuencia. No obstante, es recomendable evitar la radiación solar de manera directa hasta que el niño cumpla los 3 años.
Una vez que el pequeño es mayor de 3 años, pueden usarse protectores solares pediátricos con filtros químicos y con un factor de protección elevado. Hay que tener en cuenta que este tipo de crema fotoprotectora (con filtros químicos) debe aplicarse una media hora antes de la exposición solar y hay que reaplicar cada 2-3 horas.
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