Hijos de Andaluces Nacidos en Cataluña: Identidad y el Término "Charnego"
En el contexto del auge del independentismo en Cataluña, el término "charnego" ha cobrado relevancia. Es esencial comprender el significado y origen de esta palabra, así como su impacto en la identidad de los hijos de andaluces nacidos en Cataluña.
¿Qué es Exactamente un Charnego?
La Real Academia Española (RAE) define "charnego" como: "Inmigrante en Cataluña procedente de una región española de habla no catalana". Sin embargo, la Enciclopèdia Catalana amplía esta definición, considerando 'xarnego' como una designación ofensiva no solo para los inmigrantes de otras zonas de España, sino también para aquellos nacidos en Cataluña con progenitores de lugares donde el castellano es la lengua predominante.
La RAE sugiere que el término proviene de 'lucharniego', utilizado para perros de caza nocturna. En el dialecto gascón, 'charnègo' tiene un significado similar a "forastero inadaptado".
El Término en Otras Comunidades Autónomas
En el País Vasco, existe un término similar: 'maketo'. La RAE lo define como "inmigrante que procede de otra región española y no conoce ni habla vasco". Pedro José Sánchez Delgado, autor de 'Perdí la identidad que nunca tuve: el relato del País Vasco de Raúl Guerra Garrido', señala que este término se utilizaba antes del surgimiento del nacionalismo vasco.
A los españoles no vascos también se les ha llamado 'belarrimotza', 'koreanos' o 'mantxurriano'. En otras comunidades, como A Coruña, a sus habitantes se les denomina 'turcos', aunque el origen de este término es incierto.
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Gabriel Rufián y la Identidad Charnega
"Yo estoy aquí y estoy en esto defendiendo el derecho a ser lo que quiera ser cualquier pueblo frente a una urna, porque yo soy nieto e hijo de andaluces llegados desde hace 55 años de Jaén. Soy lo que ustedes llaman 'charnego' y soy independentista. He aquí su derrota y he aquí nuestra victoria". Estas palabras las pronunció Gabriel Rufián, cabeza de lista de ERC, en el Congreso, donde ejerce como portavoz del grupo.
La Emigración Andaluza en Cataluña
Manuel Gerena, cantaor de flamenco, emigró a Cataluña en los años 70, coincidiendo con una numerosa comunidad andaluza. En 1970, más de 840.000 andaluces residían en Cataluña, y en Hospitalet, casi el 25% de la población era originaria de Andalucía.
En 1973, José María Osuna escribió "La novena provincia andaluza", refiriéndose a la concentración de andaluces en el Área Metropolitana de Barcelona. El 4 de diciembre de 1977, unas 300.000 personas se manifestaron en Barcelona para pedir la autonomía de Andalucía.
La influencia de la emigración andaluza en Cataluña en la década de los 70 ya se había trasladado al terreno social y político en la clandestinidad durante la dictadura. Su presencia tanto en el movimiento obrero y vecinal como en la izquierda política fue mayúscula y no se entendería la lucha antifranquista en Cataluña sin la contribución de miles de emigrantes andaluces.
Memoria Andaluza en Cataluña
En el cruce de identidades en la sociedad catalana, algunos sienten la necesidad de reflexionar sobre su propia identidad y herencias familiares. El documental "Cultura de origen andaluz en L'Hospitalet" revela la pervivencia de la huella andaluza y una importante red de entidades culturales andaluzas.
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Desde la crisis financiera de 2008, se han producido nuevos flujos migratorios andaluces a Cataluña, superando las 570.000 personas. Aunque el perfil laboral ha cambiado, las causas de ambas diásporas son similares: el extractivismo de la mano de obra andaluza.
La FECAC y el Asociacionismo Andaluz
La Federación de Entidades Culturales Andaluzas en Cataluña (FECAC) fue fundada en 1982 para aglutinar a las entidades culturales andaluzas. Sin embargo, la FECAC apenas representa a 10.000 asociados de los más de 840.000 andaluces que llegaron a Cataluña o del más de medio millón que viven actualmente.
El mundo asociativo andaluz es diverso y va más allá de la FECAC. Luis Cabrera fundó el colectivo "Els altres andalusos" como contrapeso a la visión estereotipada sobre la emigración andaluza representada por la FECAC. Uno de los problemas de base al que se enfrenta ese movimiento y por extensión la comunidad andaluza es que en los últimos 40 años se han alimentado los tópicos atribuidos no sólo a Cataluña sino a la propia Andalucía.
Nuevos Relatos en la Cataluña del Postprocés
El procés soberanista catalán abrió una ventana de ruptura política con el régimen constitucional del 78 y lo hizo situando la cuestión territorial como centro del debate. El procés ha cambiado los consensos sociales y políticos en Cataluña.
En esta transición, se necesitan nuevos relatos para revisar el ideal de "Un sol poble" desde el reconocimiento de las diversidades culturales en Cataluña. Acaso exista un espacio que explorar entre la novena provincia andaluza y Un sol poble que incorpore lo mejor de ambas tradiciones, por un lado, el reconocimiento del hecho diferencial andaluz en Cataluña y por otro la cohesión social, así como la confluencia de las luchas populares.
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La diáspora andaluza está ligada de manera indivisible a la clase social. De articularse un nuevo sentimiento andalucista en Cataluña éste debería de afirmarse desde la clase como eje central sin menoscabo de la cuestión cultural.
“Mi nacionalismo, antes que andaluz, es humano” dijo Blas Infante. En una sociedad catalana cada vez más diversa y multicultural se me antoja fundamental la recuperación de los ideales del andalucismo humanista de Blas Infante.
El Festival Cultura Txarnega y la Polémica
En el marco de la Primavera Republicana de Barcelona en 2019, el festival Cultura Txarnega generó polémica al reivindicar el término despectivo. La intención era construir una «nueva narrativa» en torno al concepto de charnego, pero recibió duros reproches por parte de un independentismo esencialista.
Esta reacción reveló una doble paradoja: la resistencia del relato oficial a aceptar una expresión cultural que escapa de los márgenes de la nación ficticia y monolingüe, y el desprecio estructural a la «cultura charnega» que la ha convertido en la expresión más genuina y universal de la Cataluña del siglo XXI.
La Evolución de la Cultura Charnega
El trazado histórico de esta (r)evolución charnega podría tener su inicio en la literatura con Paco Candel, quien puso en el mapa, con obras como Donde la ciudad cambia su nombre (1957) y Els altres catalans (1964), y dotó de una voz colectiva a los miles de andaluces, murcianos, aragoneses que malvivían en la dura periferia barcelonesa, como mano de obra barata, despreciados por una oligarquía catalana, aliada del franquismo.
La ética y la estética del charnego irá adoptando un perfil más irreverente y agresivo con el final del franquismo, la Transición y la llegada del nuevo régimen pujolista. Los paseos de Ocaña y Camilo, Rambla arriba, Rambla abajo, travestidos de flamencas, y las performances con su amigo Nazario, escandalizarán a la Barcelona de misa y sardana dominical.
Andalucía y Cataluña: Vínculos Inquebrantables
La estrecha relación entre Cataluña y Andalucía se ha forjado a lo largo de décadas de emigración. Cerca de un millón de andaluces emigraron a Cataluña en los años sesenta. Durante todas estas décadas no solamente están los que tuvieron que emigrar, sino los hijos de andaluces nacidos ya en Cataluña.
Desde esa unión entre ambas comunidades, no podemos ser ajenos a la deriva nacionalista que está tomando una parte de Cataluña y que sin duda alguna incide en la vida política, económica y social, no solamente de ambas comunidades, sino de todo nuestro país, España.
El Charnego en la Actualidad
Nuria, nacida en Barcelona en los ochenta, es un ejemplo de catalana de origen andaluz que se identifica con la idea de España. Como ella, catalana de cepa y española de corazón. Como Nuria son muchos los catalanes de origen andaluz que desmontan la leyenda de que los hijos de migrantes del sur son más independentistas que los vástagos de los propios catalanes.
El charnego es parte esencial de la Cataluña actual. Un término insultante por definición. Etimológicamente procede, según la RAE, de la palabra ‘lucharniego’. Un perro que cazaba de noche. El que le traía las liebres al ‘senyoret’ catalán.
Por un lado, el acoso independentista contra el charneguismo de toda la vida. Por el otro, el triunfo electoral de un ‘charnego agradecido’ (así se refería la escritora Juana Utrera) como es Gabriel Rufián en los últimos comicios del 28 de abril.
El pasado 13 de abril se celebró en Barcelona la primera edición del Festival de Cultura Txarnega. Un acto cultural y reivindicativo de aquellas raíces, de esa identidad propia, del rol que desempeñaron en la Cataluña actual los emigrantes del sur. Pues el evento acabó en ciberlinchamiento. ¿El motivo? La cantidad de insultos y críticas recibidas por haberlo organizado.
La Perspectiva de los Hijos de Emigrantes
Tanto por el lado materno como paterno, soy nieta de personas con sus orígenes en Andalucía. Un lado de mi familia no sólo emigró de Andalucía a Catalunya, sino también de Catalunya a Alemania. A pesar de eso, nunca me he sentido identificada como charnega. Tampoco he visto a mis padres como tales.
Siempre me he preguntado, pues, qué hace el charneguismo, si la sangre o la cultura. Por todo eso, siempre he oído que la apropiación del término charnego me dejaba en los márgenes. Lo cual es irónico, teniendo en cuenta que la identidad charnega pretende ser eso, una identidad marginal, en el sentido que habita la frontera.
Tenemos que cambiar cómo entendemos la demografía y la historia. Tenemos que entender, de una vez por todas, que la Catalunya catalanófoba y la que acuñó el término charnego son la misma Catalunya. Que en una misma ciudad se puede marginar a un niño catalanohablante en un barrio, a un niño castellanohablante en otro, y el sábado organizar una manifestación multitudinaria para la inmersión lingüística.
La Identidad Charnega y los Nacionalismos
¿Engarza, de algún modo, el charnegismo con los nacionalismos, que ahora rebrotan por Europa y más allá? El charnegismo, en el fondo, habla de destacar la diferencia como factor de distancia y no de acercamiento, y esto es fatal. Cosa en la que coincide con otras expresiones de supremacismo, chovinismo, etc. que están latentes en muy diversos lugares, y que cuando existe un cierto caldo de cultivo favorable, vuelven a reactivarse.
Las familias de andaluces vivían en el cinturón industrial de Barcelona, en barrios pobres, formaban parte de la clase obrera. Y muchas de esas familias cogieron el ascensor social. Bastantes de sus hijos accedieron a la Universidad y a empleos cualificados. En este sentido, no podemos decir que Cataluña sea racista, aunque haya racistas.
Tras haberse tensado todo tanto, los matices han desaparecido. Para en el nacionalismo el enemigo principal es “España” y por extensión los “españoles”, incluidos los catalanes que no comulgan con sus presupuestos. Los emigrantes internacionales no entran en esta categoría.
Tocar la fibra del miedo es muy de derechas. En cuanto se siente amenazada, la gente toma decisiones de voto drásticas, radicales. Y a río revuelto ganancia de pescadores. Los extremismos salen beneficiados del miedo. Del mismo modo, incidir en la identidad, como instrumento político, tiene mucho de disolvente.
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