La Biografía de los Hijos de Eduardo Barreiros

06.01.2026

A lo largo de la historia, surgen empresarios que se convierten en leyendas: Bill Gates, Amancio Ortega, Steve Jobs… Todos ellos son y serán parte de la historia del mundo empresarial.

Este 2019 se cumplieron 100 años del nacimiento de uno de nuestros grandes. Un gallego que se convirtió en uno de los mayores empresarios de España, que llegó a emplear a más de 20.000 personas en unas instalaciones de más de 2 millones de metros cuadrados, que llegó a fabricar el 40% de los vehículos pesados de España y que fue reconocido por el New York Times como uno de los empresarios más importantes de Europa.

Una de esas personas que cambiaron nuestro mundo para siempre fue Eduardo Barreiros.

Eduardo Barreiros: Un Visionario desde la Cuna

Eduardo nacía el 24 de Octubre de 1919 en Gundiás, Nogueira de Ramuín, Ourense. Su padre había iniciado el negocio familiar con la explotación de varias líneas de autobuses. Con 12 años, Eduardo comenzó a ayudar a su padre como revisor y en el mantenimiento de los viejos autobuses de la empresa.

Tras la contienda, abre un taller en Ourense en el que, a partir de chatarra y componentes de desguace, fabrica autobuses para prestar servicio en la empresa familiar. Además, comienza a adaptar motores para su uso con gasógeno (procedimiento que permitía obtener combustible gaseoso a partir de combustibles sólidos como carbón, leña…).

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Tras la Guerra Civil, en España había poca disponibilidad de gasolina, pero sí de gasoil, más barato y cuyo consumo era menor. Así que Eduardo pensó que el negocio estaba en modificar motores de gasolina para que usaran gasoil, para reducir su consumo y con ello, sus costes.

Fábrica de Barreiros Diesel en Villaverde. Eduardo, además de un genio, era un gran conocedor de la importancia del marketing y de la comunicación. En su filmoteca guardaba todos sus trabajos y los documentos de las visitas que recibía en su fábrica.

Y en 1957 llegaba el punto de inflexión. Barreiros Diesel ganaba un concurso para suministrar 400 camiones militares a Portugal. Pero el INI (Instituto Nacional de Industria) no estaba interesado en que un humilde gallego se llevara ese contrato. Sin saber muy bien cómo, Eduardo consiguió que Franco solicitara una exhibición del prototipo portugués (al que todos llamaban “El Abuelo”) en los Montes del Pardo.

Pero a pesar de que contaba con enemigos en todos los Ministerios, Barreiros comienza a fabricar sus propios motores, furgonetas y camiones civiles (el Azor, el Super Azor…). Y también comenzó la fabricación de tractores para su exportación a Portugal, África y Sudamérica.

El negocio se amplió a una escala tan grande que Barreiros tenía problemas para encontrar entidades españolas que le ayudaran con la financiación (probablemente con intrigas del INI incluidas) por lo que buscó socios extranjeros que le permitieran dar rienda suelta a su expansión.

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En esa época, con una inversión de más de 4.000 millones de pesetas de la época (24 millones de euros), se amplía la fábrica hasta un total de 2 millones de metros cuadrados, así como la red de distribución comercial, con otra inversión de 1.000 millones de pesetas (6 millones de euros).

Ya como Barreiros Chrysler, comercializó modelos míticos como el Simca 1000, el Simca 1200 o el Dodge Dart.

En 1967, Chrysler Corporation se hace con la mayoría del accionariado de la empresa y Barreiros Chrysler se convierte en Chrysler España. 10 años después, esta empresa sería vendida al Grupo PSA (Citroen-Peugeot) mientras que la fabricación de camiones pasaría a formar parte de Renault.

En 1969, Eduardo Barreiros abandona la empresa, vende su participación y firma un contrato con Chrysler España en el que se compromete a no realizar ninguna actividad relacionada con el motor durante un período de 5 años.

En 1978, conoce en Madrid a Carlos Rafael Rodríguez, Vicepresidente de Cuba, que le dijo: “Usted tiene que venir a la Tierra del Comandante y hacer allí el mismo desarrollo llevado a cabo en España”. Dicho y hecho. Participa en un concurso convocado por el Gobierno Cubano con uno de sus prototipos, el cual vence al presentado por Nissan.

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En la actualidad, en las instalaciones de Barreiros Diesel en Villaverde, Madrid, se encuentran las instalaciones del Grupo PSA y de Renault Vehículos Industriales.

Así fue como un ourensano cambió para siempre la historia del motor. Un gallego que fue capaz de convertir su apellido en sinónimo de motor diésel.

Mariluz Barreiros Ramos: Guardiana del Legado Familiar

El recuerdo de Eduardo Barreiros (Gundiás, Nogueira de Ramuín, 1919-La Habana, Cuba, 1992) es una constante en la vida de su hija.

Mariluz Barreiros Ramos (65 años) se ha convertido en la nueva matriarca del clan Barreiros, la legendaria familia de empresarios que creó de la nada Eduardo Barreiros, uno de los hombres de negocios más importantes en los años 50 y 60 en la España de Franco.

Mariluz ha pasado a ser el miembro principal del clan tras la muerte de su madre, Dorinda Ramos, en diciembre. Viendo esta trayectoria, no extraña que la familia la designara hace tiempo como la presidenta de las compañías que gestionan el patrimonio de la familia.

La primera de ellas es la Fundación Eduardo Barreiros, de la que es presidenta desde 2001 en sustitución de su madre. La otra de las compañías es Dorma Valores, Sicav, SA., la empresa que gestiona el patrimonio de la familia. Mariluz se hizo cargo de este negocio en 2001, al igual que con la anterior.

Además de su participación en estas compañías, Mariluz posee una serie de propiedades de gran valor. En cuanto a su propio hogar, este se encuentra situado en pleno corazón de Madrid, con vistas al retiro. Además de la residencia en Galicia, que se encuentra en el pueblo en el que se crió su padre, la empresaria posee una villa de gran tamaño, entre 45 y 50 hectáreas, la finca Valmayor en Valdemorrillo.

En esta finca se encuentra el museo de la Fundación Eduardo Barreiros que, además, está disponible para reservar para celebrar distintos eventos.

Mariluz se crió en una de las familias más importantes de España, razón por la que no extraña que en su círculo social se mueva la élite política y social del país.

La Boda de Alberto Comenge y Laia Cervelló en Valmayor

Este sábado se celebra la boda de Alberto Comenge y Laia Cervelló en la finca Valmayor, propiedad de la madre del novio, Mari Luz Barreiros, quien la heredó de su padre Eduardo Barreiros, uno de los empresarios automovilísticos más importantes de la España de los cincuenta y sesenta, a quien se le bautizó como “el Henry Ford español”.

Pero Valmayor se recuerda, sobre todo, por haber sido el lugar de retiro de Jesús Polanco, fundador del grupo Prisa, que estuvo casado durante 19 años con Mari Luz y que mantuvo siempre una estupenda relación con sus dos hijos, los ya citados Cristina y Alberto, fruto de un primer matrimonio de Barreiros con el conocido empresario Alberto Comenge.

Alberto Comenge, de 37 años, hijo del arquitecto y empresario del mismo nombre, es abogado y economista con un máster por la Universidad de Harvard. Es patrono de la Fundación Barreiros y colabora en los veranos con proyectos humanitarios en África.

La novia, Laia Cervelló, es arquitecta. Estudió en la Universidad Politécnica de Cataluña y posee varios máster en urbanismo y planificación. Ha sido editora de Cuadernos de Arquitectura y Urbanismo. Se hicieron novios hace tres años y como ambos tienen trabajo y vivienda decidieron casarse.

La madre del novio explica a Vanitatis que “no se hará en el jardín porque en cuanto se va el sol hace frío. Se ha organizado todo en el espacio donde se ubica el museo Barreiros”.

La Fundación Eduardo Barreiros: Un Legado Vivo

La Fundación Eduardo Barreiros nació en 1997 como homenaje a la figura de su padre. El principal objetivo es que no se olvide la ingente, la titánica obra que creó mi padre, Barreiros Diésel, partiendo de la nada, junto con sus hermanos Valeriano, Graciliano y Celso.

Fue el proyecto empresarial industrial privado más importante en las décadas de los años 50 a los 70 del siglo pasado, que dio trabajo directo a 25.000 personas y a 100.000 puestos indirectos. Barreiros Diésel fue el germen, el origen del sector de la automoción en España, tan importante y decisivo en cuanto a PIB, mano de obra y exportación.

Un año después de la creación de la fundación, en 1998, se inauguró el Museo Eduardo Barreiros, en Valdemorillo (Madrid). En el Museo, sus fondos permiten conocer la vida y la obra de Eduardo Barreiros y en el que se exhibe una colección permanente, los vehículos y motores más representativos de la inmensa producción de Barreiros Diésel.

El Centro de Documentación se encuentra en la sede de la Fundación Eduardo Barreiros en la calle María de Molina número 1 en Madrid. Consta de un archivo y una biblioteca. Contamos con un importante y extraordinario fondo documental, fotográfico y filmográfico, que en estos momentos se encuentra en fase de catalogación para posteriormente digitalizar y para que tengan acceso los investigadores interesados en la historia de Barreiros Diésel.

En Ourense, la figura de su padre recibió su último reconocimiento dándole nombre al nuevo Centro Galego de la Innovación de la Formación Profesional.

El Matrimonio con Jesús Polanco

El lunes de esta misma semana, Mariluz Barreiros le hacía a una de sus amigas una confidencia insospechada. Su matrimonio con Jesús Polanco se había terminado. Una separación civilizada y amistosa que ponía fin a 19 años de convivencia y 11 de relación matrimonial.

Polanco y Mariluz Barreiros se habían casado el 31 de marzo de 1992. El fin de este matrimonio ha sido una sorpresa para casi todo el mundo, excepto para ellos mismos.

Polanco y Mariluz Barreiros se habían casado en régimen de gananciales, pero en cuanto decidieron separarse, parece que han firmado un acuerdo sin fisuras, por el que el editor mantiene intactas sus propiedades y el control de sus empresas. El trato es tan claro y el entendimiento tan bueno, que ninguno de los dos ha contratado abogados para defender sus intereses. El acuerdo se ha firmado ante un notario, con la sola presencia del matrimonio.

Reflexiones de Mariluz Barreiros sobre su Padre y su Legado

Mariluz Barreiros (Ourense, 1952), exmujer del poderosísimo Jesús de Polanco y una de las mujeres más elegantes de España, vive volcada en rescatar del olvido, con una fundación y un gran museo del automóvil, a su padre, Eduardo Barreiros, el mecánico de un remoto pueblo de Galicia que de la nada montó un imperio al crear en pleno franquismo la primera industria de automoción española que dio empleo directo a más de 25.000 personas.

"En España no se valora lo suficiente a los empresarios cuando son los que crean los puestos de trabajo". A todo el mundo le gusta que los hijos honren a sus padres y el mío fue muy especial porque creó de la nada el proyecto empresarial industrial privado más importante en España entre las décadas de 1950 y 1970.

Barreiros Diesel contribuyó a impulsar la clase media española y creó 25.000 puestos de trabajo directos y unos 100.000 indirectos. Mi padre y sus hermanos Valeriano, Graciliano y Celso, junto a un excelente grupo de colaboradores son el origen de la importante industria de automoción que actualmente existe en España.

Siempre he adorado a mi padre. Nadie se puede imaginar la generosidad y humanidad que tenía mi padre y estoy muy orgullosa porque la marca Barreiros Diesel fue un mito, la empresa modelo de los años 50 y 60. Desgraciadamente, este país es un poco olvidadizo y las nuevas generaciones desconocen toda la labor que hizo mi padre, pero espero que con la Fundación Eduardo Barreiros que creamos hace diecisiete años podamos dar a conocer a los más jóvenes su vida y su obra, para que les motive y les sirva de ejemplo y estímulo.

Mi padre era también muy generoso en cariño, generoso con todos los que le rodeaban; para él los trabajadores de la fábrica eran la prolongación de su familia. Hay testimonios impresionantes.

Mi padre fue un hombre hecho a sí mismo que apenas tuvo la oportunidad de ir a la escuela pero que era además un superdotado para la mecánica, con una gran inteligencia natural y un emprendedor. Fue un trabajador incansable con mucho tesón y valiente para asumir riesgos. Mi padre fue un avanzado de su tiempo.

Mi madre vivió absolutamente enamorada de mi padre y nunca le exigía nada, a pesar de que no podía disfrutar de un teatro, un cine o una distracción. Se sentía orgullosísima de su marido y vivía volcada en nosotros. Nunca se sintió sola porque mi padre era tan entrañable y enternecedor que suplía con ese cariño inmenso sus obligadas ausencias.

No era fácil ser empresario en aquellos años en los que la tutela oficial al INI y a Pegaso hacía que se negara todo tipo de licencias a mi padre para producir motores, vehículos (camiones, tractores, autobuses, etc).

Barreiros había vendido camiones al gobierno de Fidel Castro y con el bloqueo americano y su asociación con Chrysler era prácticamente imposible el abastecimiento de piezas de recambio. El Che Guevara había dicho que un país no es importante hasta que no posee una industria de automoción propia.

Cuando apostó por Cuba tenía 60 años y era una forma de volver a empezar en la industria del motor. La Cuba de esos años 80 era en buena medida parecida a la España de los 50 y los 60. Mi padre mantuvo una buena e interesante relación con Fidel Castro y revolucionó todo lo que tenía que ver con el mundo de la fábrica en un país donde no había incentivos y en el que el absentismo laboral era muy alto.

Este fue un proyecto que surgió en 2000 a iniciativa de Ymelda Navajo, por aquel entonces directora de la editorial Planeta, quien se propuso hacer biografías de empresarios y empezar con la de mi padre. Yo le planteé ya en ese momento que la escribiese Hugh Thomas.

Me costó mucho convencer a Hugh Thomas de que hiciese esta biografía. Le invité a Madrid y a Galicia pero se resistía. Él estaba escribiendo la trilogía del Imperio español y poco sabía de automoción. Se pasó siete años trabajando en el libro sobre mi padre y quedó espléndido.

Aquello fue una heroicidad. Él iba presentando su idea a todo tipo de ingenieros y le decían que era imposible, pero lo consiguió.

Los dos fueron grandes hombres y a la vez muy diferentes. Mi padre era un romántico y Jesús fue siempre más pragmático. La admiración que sentí desde el primer momento por Jesús fue lo que me enamoró.

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