La Leyenda de los Hijos del Diablo: Un Viaje a Través del Folklore Español

17.11.2025

El estudio de los cuentos populares ha evolucionado a través de tres etapas distintas, cada una con su propia forma de entender y abordar la problemática que rodea a estos relatos. En España, estas leyendas han sido objeto de fascinación y estudio durante siglos, revelando aspectos únicos de la cultura y las creencias populares.

Evolución del Estudio de los Cuentos Populares

La primera etapa, la "etapa folklórico-costumbrista", se centró en la recopilación de leyendas y relatos populares, aunque con un enfoque más estético que científico. Fernán Caballero fue una figura clave en esta etapa, buscando embellecer los materiales recogidos para conectarlos con su visión particular de la realidad rural.

Posteriormente, la etapa "folklórico-positivista", liderada por Antonio Machado y Álvarez, reunió a colaboradores que trabajaron en la "Biblioteca de Tradiciones Populares". En esta etapa, se practicaba un comparativismo rudimentario y se intentaba equilibrar lo universal con lo local.

Finalmente, la figura de Aurelio M. Espinosa destacó en la "etapa folklórico-filológica". Espinosa recopiló numerosas versiones de relatos populares en toda España, adoptando un enfoque más científico y utilizando los presupuestos metodológicos de la escuela finlandesa de carácter filológico-comparativista.

La obra monumental de Aurelio M. Espinosa sobre los cuentos populares españoles, junto con la recopilación de su hijo en Castilla, constituye la mayor y mejor colección de cuentos populares hasta la fecha.

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Clasificación de los Cuentos Populares

Una cuestión que ha suscitado diferentes puntos de vista entre los investigadores es la relativa a la clasificación de los cuentos. Al enfrentarse con la extensa variabilidad y diversidad que ostenta todo relato verdaderamente popular, se planteaba enseguida el problema de su clasificación. Por ello, una división habitual ha sido aquélla que distinguía entre cuentos maravillosos, de costumbres, de animales, de tipo humorístico, fábulas, etc.

En un estudio verdaderamente científico se observa que esta taxonomía no es en absoluto adecuada, ya que en los cuentos maravillosos aparecen frecuentemente animales, rasgos humorísticos, morales, etc. En suma, la interrelación entre unos temas y otros a nivel argumental no conduce, al parecer, a una mayor comprensión de qué es realmente un cuento.

La Morfología del Cuento de Vladimir Propp

Una perspectiva metodológica que abrió nuevos campos en el estudio de los relatos populares la acometió Vladimir Propp en 1928 a raíz de su trabajo "Morfología del cuento". Su morfología no constituyó para Propp un fin en sí, sino un medio para encontrar la especificidad del cuento maravilloso en contraposición con otros tipos de cuentos. Esta especificidad la encontró Propp en los elementos constantes (invariantes) que siempre están presentes en toda narración de carácter maravilloso.

Propp ha demostrado en su obra de forma convincente que la especificidad del cuento maravilloso no residía en sus motivaciones (ya que aparecen motivos semejantes en otros géneros-, sino en algunas unidades estructurales en torno a las cuales se agruparían las motivaciones; esto es, en las "funciones". Las "funciones" de los personajes son los elementos constantes y repetidos en el desarrollo de los cuentos maravillosos.

Dentro del corpus de los cuentos populares, se puede definir el cuento maravilloso "como una clase particular de los cuentos populares, más ampliamente denominados "de hadas", de "encantamiento", o "fantásticos"; transmitidos como todos los cuentos verdaderamente populares, de forma oral, sin que esta transmisión afecte, por lo común, a una determinada estructura narrativa, la cual se mantiene incólume, por mucho que pueda variar el cuento en todo lo demás".

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Blancaflor, la Hija del Diablo

Uno de los cuentos básicos establecidos por A. Rodríguez Almodóvar es el llamado Blancaflor, la hija del diablo. Este cuento ha sido recogido en varias versiones en diferentes regiones de España.

A continuación, se presenta una transcripción de una versión recogida en Garci-Muñoz (Cuenca) en 1982:

BLANCAFLOR, LA HIJA DEL DIABLO

Era un matrimonio que tenía un hijo y jugó toda la hacienda una noche y se veía tan desesperao en el casino que dijo; -El alma le entrego al demonio con tal de ganar todo lo que he perdido.Y entonces se presentó un viejo y le dio dos pesetas y le dijo; -Con estas dos pesetas va usté a ganar más de lo que ha perdido.Y se puso en una mesa hasta que lo ganó todo y dejó el casino todo arruinao y se lo llevó todo, en total que ya se volvió a su casa y cuando llevaba un año o año y pico pensó en lo que había ofrecido y no había hecho y dijo a su madre; -Madre, me tiene usté que echar merienda y coger dinero que me tengo que ir porque ofrecí esto cuando gané tanto.Cogió y se fue el muchacho y se hacía de noche en un campo y vio una luz y dijo: -¡Allí me pueden arrecoger! (porque había muchos lobos en el monte y podrían acudir a él).Entonces salió una muchacha y la dijo: -¿Me quiere arrecoger? Y le dijo: -No, que mi padre es la luna y si viene lo va a matar.Y él la dijo: -No me mata no.Y ella dijo: -Bueno, lo esconderemos aquí, en esta habitación que no entra nunca, a ver si así lo podemos evitar.Pero llegó su padre y dijo: -¡A carne humana huele, si no me la entregas mueres! Y entonces dijo la muchacha: -¡Si no hay nadie padre! Y él: -Aquí hay carne humana y si no me la entregas mueres.Y ya dice: -Es un muchacho que va de camino y ha venido a ver si lo arrecogíamos.Y entonces salió y lo arrecogieron y dijo el muchacho dónde iba y dijo: -Voy a la Casa de Irás y no Volverás.Y contestaron: -Nosotros aquí no te podemos decir dónde está, pero más adelante hay otro caserío.Y al día siguiente salió de marcha el muchacho y se le hizo de noche hasta alcanzar la otra casa, y fue a ver si lo podían arrecoger también y le dijeron: -Es mi padre el sol y si viene lo va a matar. Y él: -Pues escóndeme por ahí en algún sitio.Y lo abrió la puesta y lo acobijó la muchacha y cuando llegó su padre le dijo: -¡A carne humana huele, si no me la entregas mueres! Y ella le quiso ocultar también, pero no pudo, entonces ya salió y le explicó que iba de camino y que iba a la Casa de Irás y no Volverás; y le dijo que allí, en el fondo de un cerro muy grande que había, hay un filanco muy grande de agua y allí va un águila que va todos los días a la Casa de Irás y no Volverás, pero tienes que preparar un trozo grande de carne y irle dando todo el camino, que si no, no te va a cruzar un brazo mar mu grande que había.Entonces el muchacho preparó un cordero y lo cruzó en el águila y se montó él, y cuando aún iban en el agua, se le acabó la carne, aunque se la iba repartiendo bien, si le echaba los cachos grandes tardaba más, pero si le echaba los pequeños, enseguida se los tragaba, y decía el águila: -¡Dame carne! Y decía él: -¡Toma carne! Hasta que dijo: -¡Ya no hay más carne!, cuando ya se acabó y aún lo dejaba en el agua.Y decía el muchacho: -¡Qué voy a hacer yo ahora! Y dijo el águila: -Pues córtate un mollete del culo.Entonces éste se lo repartía todavía más, pero enseguida se lo tragó el águila y se cortó el otro mollete del culo cuando se acabó aquél, y aún lo dejaba en el agua, y ya dice: -¡Pues si ya no hay más carne! Y dijo: -¡Pues aquí te dejo! Y él: -¡Pero, por Dios, después que me has dejao sin carne a mí y te has comido el cordero, ¿ahora me vas a dejar aquí? Y dijo: -Bueno, me das pena.Y llegó a la orilla del agua y lo dejó y vio que tres muchachas se estaban bañando en un charco de agua y a una de ellas la escondió la ropa, y se escondió él y las otras salieron y se vistieron con la ropa, pero aquélla se quedó llorando buscando la ropa que no la encontraba y se burlaban de ella y decían: -"Pues eso es que tú no sabrás dónde la has dejao, ¿quién te va a quitar la ropa aquí si no estamos más que nosotras solas ?" .Cuando ya se fueron las otras muchachas, salió el muchacho y le tiró la ropa y le dijo: -Toma, la ropa que buscas.Y le preguntó ella : -¿A dónde vas? Y la contestó: -Voy a la Casa de Irás y no Volverás.Y dijo: -¡Ay!, que es mi padre y te va a matar, pero haremos los medios pa que no te mate, conque tú, cuando llegues, le dices: "ya estoy aquí a cumplir todo lo que le prometí"; pero no digas "que sea lo que Dios quiera", ni "gracias a Dio...

Leyendas Regionales y el Diablo

La figura del diablo y sus "hijos" se manifiesta de diversas formas en las leyendas regionales de España. A continuación, se exploran algunos ejemplos:

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Écija y el Pacto con el Diablo

En Écija, la leyenda cuenta que los ecijanos, enamorados del sol, hicieron un pacto con el diablo para construir torres que llegaran hasta él. Sin embargo, la soberbia de los ecijanos provocó la intervención divina, destruyendo una de las torres y obligándolos a construir templos junto a cada una como castigo.

Cantabria y sus Mitos

Cantabria, con sus paisajes misteriosos, alberga una rica tradición de mitos y leyendas. Aunque no directamente relacionados con "hijos del diablo", personajes como el Ojáncanu (un gigante tuerto malvado) y los Caballucos del Diablo (entes infernales que destrozan las mieses) reflejan la presencia del mal en la mitología cántabra.

San Bartolomé y la Diablilla de Montoro

En Montoro, la leyenda de San Bartolomé, patrón del pueblo, y la Diablilla es una representación de la lucha entre el bien y el mal. Se cree que quienes llevan la medalla de San Bartolomé están protegidos de la Diablilla.

El Demonio de Parajís

En Parajís, la leyenda de "O Demín" (el demonio) cuenta que fue sacado de la iglesia en una noche de juerga, lo que trajo mala suerte a quienes participaron. Desde entonces, el demonio permanece encerrado en la ermita, y los habitantes del pueblo le ofrecen flores y velas para evitar su enfado.

Vlad el Empalador: Entre la Historia y la Leyenda

A finales del siglo XIX, el escritor irlandés Bram Stoker concibió una novela de terror relacionada con las leyendas centroeuropeas sobre vampiros y no muertos. Indagando en este tipo de historias, Stoker tuvo conocimiento de la existencia de un príncipe rumano llamado Vlad Draculea, que había vivido en el siglo XV y se había hecho célebre, entre otras cosas, por su gusto por lo sanguinario.

La fortuna del sobrenombre de Drácula se debe en realidad a una confusión. Su padre, el príncipe o voivoda Vlad II de Valaquia, había ingresado en 1428 en la Orden del Dragón (Drac, en húngaro), de la mano del emperador Segismundo de Luxemburgo. Por ello fue conocido en adelante como Vlad Dracul, mientras que a su hijo se le llamó Vlad Draculea, esto es, hijo de Dracul. Sin embargo, en la mitología rumana la figura del dragón no existía y el término dracul designaba al diablo, con lo que Vlad III pasó a ser en rumano “el hijo del diablo”.

Ello coincide con la leyenda sobre la crueldad y ánimo sanguinario de Vlad, recogida ya por crónicas de su época. En ellas se le presentaba como un príncipe aficionado a la tortura y entusiasta de la muerte lenta, que solía cenar bebiendo la sangre de sus víctimas o mojando pan en ella. Se calcula que en sus tres períodos de gobierno, que suman apenas siete años, ejecutó a unas 100.000 personas, en la mayoría de las ocasiones mediante la técnica del empalamiento. Por esta razón se le conoce desde el siglo XVI como Vlad Tepes, esto es, Vlad el Empalador.

Las guerras de frontera se convirtieron en una constante, guerras de extraordinaria violencia, en las que las ejecuciones y represalias masivas estaban a la orden del día. Vlad de Valaquia fue un producto de este ambiente, y su vida fue una lucha constante por la supervivencia y por el poder.

Fue así como en 1456 logró hacerse de nuevo con el gobierno de Valaquia. Inició entonces su fase de gobierno más larga, hasta 1462, aquella que le ganaría ante los contemporáneos y la historia la reputación siniestra que desde entonces lo acompaña.

Esta fama se debe en primer lugar a los métodos que Vlad empleó en la guerra. Desde que en 1460 decidió negarse a pagar tributo a los turcos, el enfrentamiento armado se hizo inevitable, y este revistió los tintes de una cruzada, tan brutal y sanguinaria como las que se habían librado en Tierra Santa en siglos anteriores.

En respuesta a una ofensiva turca, Vlad atravesó el Danubio para saquear el país búlgaro, entonces parte del Imperio otomano. Al término de la campaña envió al rey húngaro Matías Corvino dos sacos llenos de orejas, narices y cabezas, acompañados de una carta en la que le decía: “He matado a hombres y mujeres, a viejos y jóvenes, desde Oblucitza y Novoselo hasta Samvit y Ghigen. Hemos matado a 23.884 turcos y búlgaros, sin contar aquellos a los que quemamos en sus casas, o cuyas cabezas no fueron cortadas por nuestros soldados... Terminemos juntos lo que juntos hemos iniciado, y aprovechemos esta situación, puesto que, si Dios Todopoderoso escucha las oraciones y los ruegos de la Cristiandad, si favorece los ruegos de sus piadosos servidores, nos concederá la victoria sobre los infieles, enemigos de la Cruz”.

Al mismo tiempo, el voivoda aplicó las mismas tácticas violentas contra sus súbditos, a fin de asegurar su autoridad.Su severidad dio lugar a historias como la de la jarra de oro que dejó frente a su residencia en Tirgoviste, para que los viajeros pudiesen beber agua en ella; tal era el temor que inspiraba el gobernante que nadie osó nunca robarla.

Pero el método de castigo con el que se asocia la figura de Vlad es, claro está, el del empalamiento. No fue una invención de Vlad, sino que su historia se remontaba al menos a la antigua Asiria y se utilizaría durante largo tiempo.

El ejemplo más conocido de su ensañamiento lo constituye el conocido como Bosque de los Empalados, lugar en el que se dice que Tepes hizo talar todos los árboles para empalar a más de 20.000 prisioneros. El cronista Calcondilo asegura que Mehmet II, al visitarlo en 1461, retrocedió horrorizado, aunque al mismo tiempo elogió a un príncipe que demostraba ser un experto en el arte de gobernar mediante el terror.

En 1462 Vlad fue derrotado por los turcos. Pasó doce años prisionero en Hungría, hasta que en 1476 recobró su utilidad como candidato al trono de Valaquia. Su tercera etapa como voivoda terminó al caer abatido en una emboscada turca.

Tabla Resumen de Leyendas y Personajes

Leyenda/Personaje Región Descripción
Blancaflor, la Hija del Diablo Varias regiones Cuento popular sobre una joven hija del diablo que ayuda a un humano.
Écija y el Diablo Écija, Andalucía Leyenda sobre un pacto fallido para construir torres hasta el sol.
Ojáncanu Cantabria Gigante tuerto malvado de la mitología cántabra.
Caballucos del Diablo Cantabria Entes infernales que destrozan las cosechas.
San Bartolomé y la Diablilla Montoro, Andalucía Lucha entre el bien y el mal representada por el santo y una diablilla.
O Demín (El Demonio) Parajís, El Bierzo Demonio encerrado en una ermita al que se le ofrecen ofrendas.
Vlad el Empalador Rumanía (Valaquia) Príncipe histórico cuya crueldad dio origen a la leyenda de Drácula.

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