Introducción del Huevo en la Alimentación de Bebés: Edad y Consideraciones
La introducción de alimentos sólidos en la dieta de un bebé es un hito importante que puede despertar muchas preguntas y expectativas para los padres. Durante los seis primeros meses, la alimentación de los bebés es exclusivamente a base de lactancia, a ser posible, con leche materna. La cosa se complica con la introducción de la alimentación complementaria.
Es entonces cuando surgen los miedos y las dudas de los padres, en especial, con aquellos alimentos más alergénicos. Una muy habitual es cuándo empezar a ofrecer huevo al bebé. Por supuesto, tanto si es a base de purés como si se practica el BLW (Baby Led Weaning o inicio de la alimentación complementaria dirigida por el bebé), con cada nuevo alimento hay que estar atento a posibles alergias e intolerancias.
¿Cuándo Introducir el Huevo?
Como con otros alimentos, se puede introducir a partir del sexto mes. El huevo se puede introducir a partir de los 6 meses de edad. El retraso en su introducción no previene el riesgo de alergia, tal como se pensaba hace años. Actualmente no suele aconsejarse separar la yema de la clara puesto que en la yema (con menor potencial alergénico) suelen quedar restos de clara, por lo que las primeras pruebas podrán ser con el huevo completo en una tortilla francesa.
Sin embargo, estudios realizados en años recientes acerca del mejor momento para ofrecer alérgenos en la dieta del bebé, confirman que existe una mayor posibilidad de tolerancia de estos alimentos si se ofrecen entre los 6 y 7 meses de edad (conocida como ventana de oportunidad para la prueba de alérgenos alimentarios). Por lo tanto, las recomendaciones han cambiado y la mayoría de profesionales y organismos oficiales aconsejan incluirlo en la dieta desde que se empiezan a ofrecer alimentos distintos de la leche materna o fórmula.
Los pediatras suelen recomendar iniciar la alimentación complementaria alrededor de los 6 meses de edad. Aunque el momento exacto puede variar dependiendo del desarrollo individual de cada bebé y las recomendaciones de su médico.
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¿Cómo Introducir el Huevo?
Al ser un alimento potencialmente alergénico se recomienda hacer su introducción de manera especial. Sí que es cierto que el huevo es uno de los alimentos más alergénicos en los niños, por lo que deberemos tomar algunas consideraciones para introducirlo. Se puede tener alergia a la clara (lo más frecuente), al huevo entero o a la yema (lo menos frecuente).
Aunque hay distintas opiniones en relación a cómo introducirlo porque no hay un consenso claro, la experta recomienda introducir la yema y la clara por separado. Haremos un huevo duro y primero introduciremos la yema y posteriormente la clara.
Existen dos opciones aprobadas, pregunta a tu pediatra como lo recomienda en tu caso:
- Todo junto (yema y clara): Introducir la yema y la clara a la vez durante 3-5 días, aumentando de cantidad paulatinamente. Por ejemplo, en forma de tortilla francesa bien hecha o tortillas. Aquellos profesionales que defienden esta forma de introducción (ESPGHAN) justifican que por mucho que lo intentemos aislar por completo las proteínas de la clara en la yema es muy improbable lograrlo totalmente (siempre habrán proteínas de la clara adheridas a la yema).
- Introducir POR SEPARADO: 1º yema y luego clara: Empezando con la yema (es menos alergénica) durante unos 3-5 días con aumento progresivo hasta darla entera y una vez confirmada la buena tolerancia, introducir la clara de la misma forma durante 3-5 días (es más alergénica al contener más proteínas), aumentando la cantidad poco a poco cada día.
Dependerá de: La confianza que tengas. Riesgo familiar de alergia: como precaución y para evitar una reacción más grave puede que te indique hacerlo por separado. Más segura en caso de alergias familiares.
Cuando introduzcas la yema, hazlo en pequeñas cantidades y espera de 3 a 5 días antes de introducir otro alimento nuevo. Después de cada nueva introducción, observa a tu bebé por signos de reacción alérgica, como erupciones cutáneas, problemas gastrointestinales, o dificultad para respirar. Asegúrate de que la textura sea apropiada para tu bebé.
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Durante los primeros días, es importante estar atento a posibles reacciones adversas que se suelen manifestar de diversas formas, siendo frecuentes los síntomas cutáneos, como urticaria o dermatitis, o gastrointestinales, como los vómitos.
Recomendaciones Adicionales:
- Siempre se debe introducir de manera individual, y no con otros alimentos nuevos adicionales. Lo ideal es incorporar un alimento nuevo a la semana para identificar con facilidad si hay alguna alergia o intolerancia a algún alimento.
- Ofrecer cada día un poco más de cantidad: inicio en pequeñas cantidades y aumentar progresivamente.
- Introducirlos por la mañana o al medio día para detectar posibles alergia.
- Vigilar gusto, aceptación y tolerancia. Ante presencia de síntomas sugestivos de alergia, suspender su consumo y consultar con el pediatra.
Preparación y Seguridad
La experta es tajante con respecto a la posibilidad de que el huevo quede crudo: “La clave es que el huevo esté totalmente cocinado. No vale huevo frito, ni hecho en la plancha. Es necesario que esté bien cuajado, tanto yema como clara.
No, especialmente en niños/as menores de 2 años. Deberemos ofrecer el huevo totalmente cocido para evitar el riesgo de salmonelosis. Hasta los 3 años evitar consumir huevos, carnes o pescados poco cocinados. Por tanto, debe estar siempre BIEN COCINADO independientemente de la forma en la que se presente, sobretodo en menores de 3 años.
Evitar crudos, semicrudos/poco hechos, mayonesa casera… por:
- Seguridad alimentaria (evitar toxoinfecciones como la Salmonelosis).
- Mejor asimilación de proteínas.
- Influye en el riesgo de reacción alérgica, ya que la reacción puede ser menor con el calor ya que algunas proteínas son termosensibles. Por este motivo mejor en algunos casos cocido que en tortilla.
La recomendación de Alba Santaliestra es no ofrecer huevos fritos al bebé hasta los 2 años. Y, si se hace, que la yema esté totalmente cocida. “En un huevo frito, la yema está cruda.
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¿Qué tamaño de huevo debería ofrecer?
En bebés menores de 12 meses se puede ofrecer el huevo tamaño S y en niños a partir del año se puede ofrecer ya el tamaño M/L.
¿Cuántos huevos a la semana se pueden consumir?
La frecuencia de consumo recomendada de huevos en niños/as sería de 3-4 huevos a la semana, alternando con otro tipo de proteína como podría ser la legumbre, la carne o el pescado.
Las recomendaciones hablan de ofrecer huevo al bebé en torno 3-4 veces a la semana, entre comidas y cenas. La realidad, sin embargo, demuestra que no es sencillo ni habitual que sea así desde los 6 meses.
“Que el pequeño tenga una alimentación lo más variada posible en la que se hayan podido incluir todos los grupos de alimentos, debería ser la tendencia.
Formas de ofrecer huevo
- Tortillas en tiras o trocitos cuando hagan la pinza (francesa, de patata, de verduras)
- Revuelto
- Cocido (entero o trocitos, machacado, con puré…)
- Rallado sobre algún alimento, untado sobre pan
- Repostería casera (tortillas, muffins, galletas saludables, bizcochos)
- Rebozados, hamburguesitas
Beneficios Nutricionales del Huevo
El huevo es un alimento valioso por aportar proteínas de elevada calidad, junto con vitaminas y minerales, ácidos grasos y antioxidantes, que pueden ser muy importantes para el crecimiento del niño en las primeras etapas de la vida, dadas sus elevadas necesidades de nutrientes en relación a su tamaño corporal.
Es un alimento rico en:
- Grasas “de las buenas” (saludables). Limitar su consumo por el colesterol es un mito, ya que muchos estudios han demostrado sus beneficios a nivel cardiovascular.
- Proteínas de alto valor biológico.
- Vitaminas del grupo B y liposolubles (A, D, E, K).
- Minerales: hierro (no hemo), zinc, fósforo, selenio, magnesio, calcio…
El más importante es que contiene proteína de alta calidad, es decir, proteína de alta digestibilidad y con una variedad y cantidad de aminoácidos esenciales óptima. Aunque la proteína está presente sobre todo en la clara, la yema contiene también grasas, principalmente insaturadas.
Alergia al Huevo
Eso pasa, por ejemplo, con los alimentos más ricos en proteínas como la leche, cacahuetes, pescados, carnes, soja y y una de las fuentes proteicas más habituales en nuestra dieta: el huevo. “No creo que sea un alimento especialmente problemático.
La experta apunta que hay algo de tradición, tanto por parte de los pediatras como de las familias, en la introducción tardía del huevo. Esta circunstancia puede generar más alarma y preocupación. La realidad es que los datos de prevalencia de alergia al huevo destacan por ser bastante bajos. “Las cifras se mueven entre un 0,5% y un 2% de la población, siendo más habitual en edades infantiles.
El hecho de que sea más habitual en menores -en concreto en niños de menos de cinco años- tiene que ver con que “esta alergia va desapareciendo con los años, a medida que el aparato digestivo va madurando y el niño crece”. Las alergias se producen porque el sistema inmunológico reacciona ante lo que se consideran proteínas específicas.
Cuando hablamos de alergia al huevo podemos referirnos a la alergia a la clara del huevo (es lo más habitual, ya que es donde se encuentran las proteínas más alergénicas), al huevo entero o solamente a la yema (menos frecuente). Por otra parte, algunas proteínas son termolábiles, es decir, cambian la posibilidad de producir síntomas de alergia alergia al someterse a altas temperaturas y por este motivo se puede tolerar en algunos casos el huevo bien cocinado pero tener alergia al huevo crudo.
Puede aparecer a cualquier edad, pero lo más frecuente es que ocurra en lactantes menores de 1 año (cuando se introduce). Es la alergia alimentaria más frecuente en la infancia. Hay diferentes niveles de sensibilizaciones (cada niño reaccionará ante diferentes cantidades y formas de elaboración). Algunos tendrán alergia a la clara del huevo (lo más frecuente), al huevo entero o solo al huevo. Se puede ser alérgico y tolerar las trazas.
En primer lugar, porque las reacciones alérgicas al huevo son, en ocasiones, más graves que a otros alimentos, y en segundo lugar, porque el huevo puede ocasionar alergia en su totalidad, la clara y la yema por separado, o incluso, dependiendo de la temperatura de cocción.
Hay una excepción, y es en el caso de que en la familia existan antecedentes de alergia al huevo. Una vez hayáis decidido el momento de empezar os recomiendo tranqulidad, porque es un poco pesado de introducir. Y lo más importante NO le deis nada nuevo mientras estáis con la introducción del huevo, los días no tienen porque ser consecutivos, pero siempre respetando el no introducir nada más.
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