Mujer y Maternidad: Aspectos Psicológicos de una Transformación Profunda
La maternidad supone toda una revolución a nivel psicológico y emocional. Al ser madres, nuestras prioridades, pensamientos y emociones cambian. En la vida jugamos muchos roles: nos colocamos en el papel de hija, de hermana, amiga, trabajadora, etc. y al final del viaje que supone el embarazo nace un hijo pero también una mujer con un nuevo rol que tiene que asumir: el rol materno.
Hace unos meses impartí la segunda sesión del taller Con M de Mujer & Madre que se titulaba La maternidad que transforma y me sirvió para reflexionar más profundamente con el viaje de transformación que supone la maternidad en la mayoría de los casos.
La vivencia que tengamos de ese proceso de transformación va a depender de muchos factores: nuestra propia salud emocional y física, las herramientas de las que dispongamos, el apoyo con el que contemos, etc. El periodo de búsqueda de un bebé y el embarazo ya suponen importantes cambios físicos y emocionales en la mujer en un breve espacio de tiempo, a los cuales se tiene que ir adaptanto.
El Embarazo: Un Periodo de Reflexión y Expectativas
El embarazo supone un periodo de reflexión, donde se mezclan las expectativas y fantasías que tenemos sobre nosotras mismas como madre y las de nuestro bebe, con la realidad que nos vamos encontrando día a día donde no es todo tan idílico. Nos han ido contando que durante el embarazo deberíamos sentirnos las mujeres más felices del mundo y que al ver al bebé por primera vez lloraríamos de alegría. Pero no siempre es así, no te asustes si te sientes diferente o no es todo com lo esperabas.
Este cambio comienza a hacerse patente en el embarazo, ya que los cambios físicos no son solo los que se ven a simple vista, si no que también nuestro cerebro «cambia» para adaptarse a ese nuevo ser: la zona cerebral relacionada con la cognición social, es decir, con la sensibilidad hacia las necesidades del otro, con la empatía, se vuelve más eficaz.
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Este camino de transformación no es fácil. Supone hacer renuncias de cosas que hasta hace solo unos meses eran centrales en nuestra vida. Supone despedirnos, o decir «hasta luego» en los mejores casos, a trocitos nuestros como mujer. Pero en este viaje no solo supone una despedida, sino que también supone dar la bienvenida a un mundo lleno de ternura, de juego, de descubrir que nuestra niña interior está más viva que nunca y de un amor tan grande que es difícil de explicar. Supone también una nueva conexión con la propia madre, también reconvertida en abuela, y con las demás madres.
El bebé durante este camino se convierte en nuestro guía, nuestro maestro y nuestro gran movilizador de emociones. Sobre las emociones y la maternidad daría para escribir un post entero, pero decir aquí al menos que aparecerán todas las emociones que conocemos, seguramente con un matiz diferente, y debemos darle un espacio a todas ellas, porque todas son necesarias para continuar avanzando, todas han venido a prepararnos para algo.
Mitos y Realidades de la Maternidad
La maternidad es un periodo de plenitud en el que la mujer se siente realizada y en el que no hay otro estado que la felicidad es una idea que forma parte del acervo de creencias populares que, desafortunadamente, suponen un mito imposible de alcanzar para muchas madres. La realidad es mucho menos idílica. Junto a los cambios físicos y biológicos (alteraciones hormonales, sobrepeso, posibles complicaciones ), las madres experimentan un giro brusco en su estilo de vida, sus rutinas diarias y sus relaciones sociales.
Asimismo, la responsabilidad de cuidar a un bebé, más aún si es una nueva experiencia, junto a la habitual falta de sueño asociada a este periodo, supone una carga añadida de estrés que puede tener un impacto negativo en la salud mental y en el bienestar psicológico de la madre. De hecho, el nacimiento de un bebé es un acontecimiento asociado a una elevada morbilidad de trastornos mentales.
Salud Mental Perinatal: Un Problema de Salud Pública
La literatura ha mostrado que este suceso, aunque deseado, puede aumentar el riesgo de la madre a padecer no sólo los denominados maternity/baby blues (periodos de estado de ánimo depresivo, irritabilidad, sueño o apetito alterados, ansiedad y llanto, que suelen aparecer a los pocos días de haber dado a luz y remitir a las dos semanas), sino también trastornos de salud mental comunes, como la depresión o los trastornos de ansiedad, e incluso trastornos mentales graves, como la psicosis posparto, así como agudizar los síntomas psicóticos asociados a trastornos mentales crónicos presentes previamente (sobre todo, si el comienzo del embarazo implica la interrupción de un tratamiento psicofarmacológico previo).
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Los estudios más recientes evidencian que los trastornos de salud mental están presentes en una de cada cinco mujeres durante el periodo perinatal, es decir, el periodo que abarca desde el embarazo hasta el primer año tras el alumbramiento (Davies, 2015). Específicamente, y teniendo en cuenta que los datos suelen variar debido a las diferentes muestras e instrumentos diagnósticos utilizados, se estima que la depresión posparto afecta alrededor del 19-20% de las mujeres (Werner, Miller, Osborne, Kuzava, & Monk, 2015; OHara y Wisner, 2014) y que este cuadro diagnóstico, que puede incluir ideación suicida, es más prevalente entre el segundo y sexto mes tras el nacimiento del bebé, teniendo una duración mínima de 7 meses en la mitad de los casos (Bobo y Yawn, 2014).
La prevalencia de los trastornos de ansiedad es también mayor en las mujeres durante el embarazo y posparto que respecto a las mujeres no gestantes, situándose en el 13% a lo largo del periodo perinatal, y mostrando además una elevada comorbilidad con los trastornos del estado de ánimo (Howard et al, 2014; Grace e ta al., 2003; OHara y McCabe, 2013). Otros problemas de salud mental como el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno por estrés postraumático (TEPT) están recibiendo igualmente una atención creciente por parte de los investigadores.
Un reciente metaanálisis ha puesto en evidencia la importancia de evaluar y tratar las rumiaciones, dada su elevada incidencia en el periodo posparto y el intenso malestar que causan en las mujeres (Russell, Fawcett y Mazmanian, 2013). Por otra parte, algunos estudios muestran que el 3% de las madres puede desarrollar TEPT, aumentando esta cifra al 6% en las mujeres que han sido intervenidas con cesárea de emergencia (JCMH, 2012; Howard et al., 2014). Asimismo, las mujeres ingresadas en unidades de cuidados intensivos, las que han sufrido una pérdida obstétrica o las que han tenido un bebé con una enfermedad médica grave o que ha sido ingresado en la unidad de neonatos tienen un mayor riesgo para este trastorno (NICE, 2011).
En relación con los trastornos psicóticos, si bien la prevalencia es menor que en el caso de los trastornos depresivos y de ansiedad, los efectos pueden ser tan graves que también merecen su reconocimiento. Los estudios muestran que la psicosis posparto se presenta con una tasa de 1-2/1.000 mujeres gestantes durante la segunda y cuarta semanas después del parto, siendo su progresión muy rápida y acompañándose de delirios paranoides o de grandeza, cambios de humor, pensamiento alterado y comportamiento gravemente desorganizado, lo que implica un cambio radical en el funcionamiento previo de la madre (Sit et al., 2006; JCPMH, 2012).
Consecuencias de la Falta de Atención a la Salud Mental Materna
Las expectativas de felicidad no cumplidas, las nuevas obligaciones y la aparición de problemas de salud mental pueden causar un intenso sufrimiento en la madre, interfiriendo seriamente en su adaptación a esta nueva etapa y en el cuidado del recién nacido. Si los problemas psicopatológicos no son detectados ni tratados a tiempo, la autoestima de la madre puede verse dañada de manera prolongada, así como las relaciones con otros miembros del entorno familiar y el establecimiento del vínculo madre-hijo, lo que se ha demostrado que tiene un efecto negativo en el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo del bebé (Stein et al., 2014; Dennis y Koren, 2013; Howard et al., 2003; Murray et al, 1996; Grace e t al., 2003; Frokjaer, 2015; Pinsonneault et al., 2013). En los casos extremos, la depresión y la psicosis puerperal no tratadas han dado lugar al suicidio (considerado uno de los principales motivos de fallecimiento materno el primer año después del parto) y/o al infanticidio materno.
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A este respecto, se estima que el 25% de los fallecimientos maternos que ocurren entre las seis semanas y un año después del embarazo se deben a trastornos mentales (MBRRACE-Reino Unido, 2015).
Las implicaciones de la presencia de problemas de salud mental en mujeres en el embarazo y posparto son, por tanto, dignas de tener en cuenta, siendo consideradas por algunos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, un serio problema de salud pública. No obstante, y a pesar de esta elevada incidencia y de las graves consecuencias para la salud, nos encontramos ante una nueva paradoja sanitaria: las mujeres embarazadas, las más vulnerables a presentar problemas de salud mental, son las menos protegidas del sistema sanitario.
Habitualmente, y en concreto en nuestro país, no se considera la evaluación rutinaria de la presencia de trastornos psicopatológicos ni se incluyen intervenciones psicosociales eficaces de prevención y tratamiento en la cartera de servicios del sistema sanitario público para este grupo de pacientes.
Psicología Perinatal: Definición y Ámbito de Estudio
La psicología perinatal es una disciplina integral que busca asegurar el bienestar emocional y psicológico de las familias y los bebés desde la preconcepción y el deseo de hijo hasta el postparto y los primeros años de vida del bebé. De forma que, su objetivo general es el de promover la salud psíquica de las madres, los padres y los bebés y asegurarse que todos ellos cuentan con el apoyo necesario para afrontar los desafíos que surgen en este periodo.
Para alcanzar este objetivo general, la psicología perinatal cuenta con una serie de objetivos específicos, que incluyen:
- Asistir en las posibles dificultades en la concepción: brindar apoyo a las familias que enfrentan problemas para concebir, abordando el estrés y la ansiedad asociados con la infertilidad.
- Atender la psicopatología propia del periodo perinatal: evaluación y tratamiento de trastornos mentales específicos del período perinatal, como la depresión posparto y la ansiedad perinatal.
- Prestar atención a las familias con antecedentes de salud mental: ofrecer especial atención a familias con antecedentes de trastornos mentales, proporcionando estrategias para prevenir recaídas y manejar la posible sintomatología durante el embarazo y el posparto.
- Dar soporte a mujeres en situación o riesgo de exclusión: proporcionar apoyo a mujeres en contextos vulnerables, asegurando que reciban la atención emocional y psicológica que necesitan.
- Apoyar en los duelos gestacionales: apoyo en el proceso de duelo tras la pérdida de un embarazo, facilitando la expresión de emociones y la búsqueda de sentido.
- Acompañar las experiencias de partos traumáticos: intervenciones para familias que han vivenciado partos difíciles o traumáticos, ayudándolas a procesar la experiencia y reducir su impacto negativo en su bienestar psicológico.
- Sostener en los casos de prematuridad: apoyo a familias de bebés prematuros, ayudándolos a manejar el estrés y a establecer un vínculo afectivo seguro con su bebé.
- Respaldar en las posibles dificultades a la hora de asumir el nuevo rol de maternidad/paternidad: asistencia a familias que enfrentan dificultades en sus roles, promoviendo habilidades parentales positivas.
- Ayudar en las dificultades a la hora de establecer el vínculo con el bebé: intervenciones para fortalecer el vínculo entre padres e hijos, y promover una crianza saludable.
- Atender síntomas y trastornos psicosomáticos del infante (0-3 años): detección y manejo de síntomas y trastornos en los niños pequeños, ayudando a los padres a entender y responder adecuadamente a las necesidades de sus hijos.
Para cumplir con sus objetivos, la psicología perinatal abarca cuatro ámbitos de actuación principales:
- Prevención: implementación de estrategias de prevención para evitar la aparición de problemas emocionales y psicológicos durante el período perinatal.
- Detección: identificación temprana de problemas emocionales y psicológicos en madres, padres y bebés.
- Diagnóstico: evaluación profesional para determinar la naturaleza y extensión de los problemas de salud mental, facilitando el tratamiento adecuado.
- Intervención: implementación de estrategias y terapias para abordar los problemas identificados, ofreciendo apoyo emocional y psicológico.
Diferencias entre Perinatal y Neonatal
Cuando nos referimos a neonatal nos estamos centrando el periodo específico de los primeros 28 días de vida del recién nacido. En este ámbito de intervención se incluiría: el establecimiento del vínculo entre padres-bebé, el desarrollo temprano del recién nacido, las intervenciones en casos de nacimientos prematuros, la atención a trastornos neonatales que puedan afectar al desarrollo y bienestar del bebé y la detección temprana y manejo de problemas de salud mental en los familiares que puedan afectar al recién nacido.
El periodo perinatal abarca un espacio de tiempo mucho más amplio, que va desde la preconcepción, hasta el embarazo, el parto, el puerperio y primer año de vida del bebé. Por lo tanto, el ámbito de intervención también incluye: los problemas en el área de la fertilidad y la concepción, aspectos relacionados con la salud mental durante este periodo, los duelos y pérdidas perinatales, los partos traumáticos y el apoyo general a las familias en situaciones de riesgo.
Diferencias entre Prenatal, Perinatal y Postnatal
En el ámbito de todo lo que tiene que ver con la psicología de la maternidad y el desarrollo temprano del niño, es crucial distinguir entre los términos prenatal, perinatal y postnatal, ya que cada uno se refiere a etapas específicas con sus propios enfoques y necesidades. A continuación, se explican las diferencias entre estos conceptos:
- Prenatal: hace referencia a la etapa que va desde la concepción hasta el inicio del trabajo de parto. Este período es fundamental para el desarrollo del feto y para la preparación emocional y psicológica de los futuros padres.
- Perinatal: abarca un período más amplio, que incluye desde la preconcepción, el embarazo, el parto, hasta el primer año de vida del bebé. Este enfoque integral permite abordar las transiciones emocionales y psicológicas que experimentan las madres y sus familias.
- Postnatal: se concentra en el período posterior al nacimiento del bebé, generalmente considerado hasta el primer año de vida. Este período es crucial para el desarrollo del vínculo entre los padres y el bebé y para la adaptación a la nueva dinámica familiar.
Mitos y Estereotipos de la Maternidad
La maternidad está rodeada de numerosos mitos y estereotipos que influyen en la percepción y expectativas sociales sobre las madres. Esto no es así, ya que el deseo de tener un hijo está profundamente influenciado por las experiencias vitales, las relaciones personales y la cultura en la que cada mujer vive. Las decisiones sobre la maternidad son únicas y no se pueden generalizar como un instinto natural y homogéneo.
Algunos mitos comunes incluyen:
- La existencia de un flechazo inmediato con el recién nacido. Existe la creencia de que todas las madres sentirán un flechazo inmediato y profundo amor por su bebé al nacer. Sin embargo, muchas mujeres experimentan ambivalencia y no se enamoran del bebé a primera vista, lo que puede generar sentimientos de culpa. El vínculo materno se construye con el tiempo, y es completamente válido que una madre sienta amor de inmediato o que lo desarrolle gradualmente. Cada experiencia es singular y debe ser respetada en su diversidad.
- La maternidad como símbolo de realización personal o de “estar completa”. Si bien la maternidad puede ser una fuente significativa de satisfacción y felicidad para muchas mujeres, no es la única vía para encontrar la plenitud en la vida. Las mujeres pueden encontrar realización a través de una variedad de caminos, y es importante reconocer y validar estas diversas formas de vivir una vida plena.
- La maternidad como destino inevitable y natural de todas las mujeres. Este mito limita y condiciona las elecciones de vida. No todas las mujeres desean o pueden ser madres, y reducir la identidad femenina a la capacidad o deseo de procrear es una visión restrictiva. La maternidad debe ser una opción libre y personal, no una obligación impuesta por la sociedad.
Estereotipos y Roles de Género en la Maternidad
La maternidad está cargada de estereotipos y roles de género que moldean la percepción y las expectativas de las mujeres en torno a la experiencia de ser madres. Estos roles tradicionales han evolucionado con el tiempo, pero aún persisten y continúan afectando la dinámica familiar y la percepción de la maternidad en la sociedad moderna.
Algunos de los estereotipos que rodean a la maternidad son:
- Maternidad como experiencia completa y feliz: la sociedad frecuentemente presenta la maternidad como una experiencia que completa y hace feliz a la mujer. Sin embargo, esta visión idealizada obliga a muchas madres a hacer renuncias importantes y enfrentar desafíos significativos, lo que contradice la noción de que la maternidad es pura felicidad. La realidad es que la maternidad implica tanto momentos de alegría como de dificultad y sacrificio.
- Belleza durante el embarazo y el postparto: otro estereotipo común es que las mujeres deben mantener su belleza durante el embarazo y recuperar rápidamente su figura después del parto. Esta expectativa niega la realidad de que la maternidad afecta profundamente al cuerpo de la mujer, que cambia y puede tardar en recuperarse. Es importante reconocer y aceptar estos cambios como parte natural del proceso de ser madre.
- Sacrificio y abnegación: la maternidad a menudo se presenta como el ideal de sacrificio y abnegación, donde la identidad de madre debe prevalecer sobre la de mujer. Este estereotipo niega la tensión necesaria entre asumir la identidad de madre sin descuidar la identidad de ser mujer. Las madres deben poder equilibrar sus roles sin sentir que deben sacrificar completamente su individualidad.
Salud Mental durante el Embarazo
El embarazo es una etapa de grandes cambios y transformaciones que no solo afectan al cuerpo de la mujer, sino también a su salud mental. En el fondo, este periodo podría considerarse como una crisis vital llena de transformaciones en diferentes planos. En este apartado, exploraremos los miedos y ansiedades comunes, la depresión durante el embarazo, la ansiedad y las crisis de pareja que pueden surgir en esta etapa tan significativa.
El embarazo trae consigo una serie de desafíos y fluctuaciones emocionales. Se produce una transformación hormonal y corporal significativa, afectando profundamente la imagen corporal de la mujer. Además, también hay un cambio en el estatus social, con la inauguración de un nuevo rol, el de madre. Este es un momento de gran fluctuación emocional que puede llevar a momentos de cierta vulnerabilidad psicológica.
Además, el embarazo se caracteriza por ser un estado psíquico particular, con una mayor permeabilidad a lo inconsciente. Durante el embarazo, las mujeres pueden experimentar una accesibilidad aumentada a los procesos inconscientes, un fenómeno conocido como transparencia psíquica. Estos cambios pueden influir significativamente en el bienestar emocional y mental de la futura madre, subrayando la importancia de abordar y cuidar la salud mental durante el embarazo.
Cambios Físicos Durante el Embarazo
El embarazo dura alrededor de 280 días (entre 37 y 42 semanas). Durante la gestación, hay dos periodos claramente diferenciados: el periodo embrionario y el fetal. El primero dura 8 semanas y en él se va formando el bebé, llamado embrión. Desde la novena semana hasta el parto, el bebé ya está formado, y lo que hará principalmente es crecer. Este es el periodo fetal, y en esa fase ya hablaremos de feto.
El embarazo es un periodo de adaptación a una nueva situación en la que se producen cambios psicológicos, además de que el cuerpo de la mujer experimenta una profunda transformación física ya que debe acoger la formación y el crecimiento de un bebé en su interior. La mayoría de estos cambios no generan molestias y revierten tras el embarazo.
Cambios en el Primer Trimestre
En este periodo, se produce un aumento de la producción de algunas hormonas. Estas hormonas son necesarias para preparar el cuerpo para el embarazo y mantenerlo. Estas variaciones hormonales serán las responsables de muchos de los cambios que tienen lugar en el cuerpo femenino durante la gestación:
- Ausencia de menstruación.
- Aumento del tamaño y la sensibilidad de las mamas.
- Aumento de la secreción vaginal.
- Aumento del tamaño del útero.
- Aumento de la frecuencia de micción.
- Incremento del ritmo cardiaco.
- Mayor apetito y aumento de peso.
- Alteraciones olfativas y del gusto.
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Aparición de diversas molestias.
- Cambios en la piel.
Cambios en el Segundo Trimestre
Durante estas semanas, el cuerpo de la madre seguirá transformándose para facilitar el desarrollo y crecimiento del feto.
- El útero y, por tanto, el abdomen, siguen aumentando de volumen.
- Los pechos continúan creciendo y su superficie muestra numerosos vasos sanguíneos.
- El peso de la madre sigue aumentando a un ritmo aproximado de un kilogramo al mes.
- El sistema inmunológico se torna menos sensible.
- Los riñones y el corazón trabajan todavía con más intensidad -el volumen de sangre ha aumentado un cincuenta por ciento-.
- Se puede producir mayor sensación de piernas hinchadas o cansancio.
- El ritmo intestinal se ralentiza.
- Las encías también se vuelven más sensibles y pueden sangrar.
Cambios en el Tercer Trimestre
Durante estas semanas, la embarazada vivirá los siguientes cambios físicos y síntomas:
- El mayor aumento de peso suele producirse entre las semanas 20 y 24.
- Continúa el aumento de tamaño del útero y del abdomen.
- Cansancio intermitente.
- Puede producirse hinchazón de piernas, tobillos y pies.
- Estiramiento de los ligamentos del cuerpo.
- Aumento de las ganas de orinar.
- Son frecuentes molestias como el dolor de espalda o de pelvis o ardor de estómago.
Cambios en la Piel Durante el Embarazo
Durante el embarazo, en la piel de la gestante es frecuente que aparezcan:
- Estrías.
- Manchas.
- Acné.
- Picores.
Cambios Psicológicos Durante el Embarazo
Las transformaciones fisiológicas propias del embarazo suelen llegar acompañadas de distintas emociones, que se suceden a lo largo de la gestación:
- Cambios de humor.
- Emociones negativas como miedo o ansiedad.
- Estado de ánimo depresivo en la mujer embarazada.
- Cambios en su cuerpo que pueden conducir a una menor autoestima.
- Emociones positivas como la alegría, el orgullo y la ilusión.
El Impacto de la Maternidad en la Relación de Pareja
Con la llegada de un hijo, no solo cambia la vida de los padres, sino que también cambia su relación de pareja. La madre suele atravesar una serie de cambios físicos, fisiológicos y psicológicos que son complicados de gestionar, como hemos visto, y el padre puede verse desplazado y confuso en su papel. La llegada del bebé supone un desequilibrio en las cargas de trabajo, responsabilidad y en los gastos de energía entre ambos miembros de la pareja.
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