Intolerancia a la Lactosa en Bebés Recién Nacidos: Síntomas, Diagnóstico y Manejo

19.11.2025

La intolerancia a la lactosa en bebés es un tema que preocupa cada vez más a las madres, debido al aumento de casos. Es crucial diferenciar la intolerancia a la lactosa de la alergia a la leche de vaca. La intolerancia a la lactosa es la incapacidad del organismo para digerir la lactosa, un azúcar presente en la leche y productos lácteos. Esta intolerancia ocurre cuando el intestino delgado no produce suficiente enzima lactasa, encargada de digerir la lactosa.

Diferencia entre Intolerancia a la Lactosa y Alergia a la Leche de Vaca

La alergia a la proteína de la leche y la intolerancia a la lactosa no son lo mismo, sino afecciones distintas. La alergia a la proteína de la leche es una respuesta del sistema inmunitario a la leche o productos que la contengan. En cambio, la intolerancia a la lactosa es la imposibilidad de digerir el azúcar (lactosa) que contiene la leche. La principal diferencia es que en la intolerancia a la lactosa no interviene el sistema inmunológico.

Tipos de Intolerancia a la Lactosa en Bebés

  • Intolerancia a la lactosa primaria: Es la más común y tiene origen genético.
  • Intolerancia a la lactosa secundaria: Se origina tras una enfermedad, lesión o cirugía en el intestino, disminuyendo la producción de lactasa. Infecciones intestinales, celiaquía y la enfermedad de Crohn están relacionadas con este tipo de intolerancia.
  • Intolerancia a la lactosa congénita: Es un trastorno poco frecuente donde los bebés nacen con una intolerancia a la lactosa congénita causada por la falta de lactasa. Los recién nacidos no son capaces de digerir ni la leche materna ni la leche de fórmula convencional debido a que presentan una alteración en el gen encargado de producir la lactasa.
  • Intolerancia a la lactosa por deficiencia madurativa: Este tipo de intolerancia a la lactosa aparece en bebés prematuros debido a niveles insuficientes de lactasa. Los bebés que han nacido de forma prematura pueden presentar intolerancia a la lactosa con mayor facilidad. Esto ocurre porque estos bebés, por norma general, suelen tener un sistema digestivo inmaduro, lo que no les permite digerir correctamente la lactosa.

¿Es Frecuente la Intolerancia a la Lactosa en Bebés?

No es frecuente que un bebé presente intolerancia a la leche materna a su nacimiento, a no ser que muestre una deficiencia de lactasa congénita o se trate de un bebé prematuro con deficiencia de lactasa del desarrollo. En el resto de los casos la intolerancia a la lactosa suele aparecer a partir de los primeros años de vida.

Síntomas de la Intolerancia a la Lactosa en Bebés

Los niños que han nacido a término, es decir, en fecha, no suelen mostrar signos de intolerancia a la lactosa hasta que no tienen, al menos, 3 años de edad. Aun así, tu bebé puede mostrar algunos síntomas que señalen una intolerancia a la lactosa.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa se producen normalmente en las dos horas que siguen a la ingesta de leche. Estos afectan al aparato digestivo, produciendo alteraciones en el tránsito intestinal y en las deposiciones, además de dolor y malestar asociados.

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  1. Diarrea: La diarrea es uno de los principales síntomas de la intolerancia a la lactosa en bebés o a cualquier otra edad. La diarrea provocada por intolerancia a la lactosa en bebés tiende a ser de un color verdoso, así como difícil de expulsar.
  2. Estreñimiento: El estreñimiento es un síntoma menos habitual que la diarrea en los bebés con intolerancia a la lactosa, pero también es una consecuencia relativamente común de la ingesta de leche en pequeños que no la toleran bien.
  3. Náuseas, regurgitación y vómito: Otro síntoma típico en bebés intolerantes a la lactosa son los eructos, las náuseas y las regurgitaciones al consumir leche. Con frecuencia las náuseas llevan al vómito, y por tanto si el bebé arroja cuando come leche podríamos sospechar de una intolerancia a la lactosa.
  4. Gases y flatulencias: Los bebés con intolerancia a la lactosa con frecuencia sufren problemas relacionados con la producción excesiva de gases cuando toman leche. Además, y a causa de las dificultades digestivas propias de la intolerancia a la lactosa, estos gases suelen ser más flatulentos de lo habitual.
  5. Sonidos intestinales: El movimiento de gases y de líquidos en el intestino produce sonidos intensos en algunas circunstancias; una de ellas es el consumo de lactosa en personas intolerantes a esta sustancia, que como decíamos previamente altera el tránsito intestinal.
  6. Hinchazón del vientre: La acumulación de gases y la tensión en la musculatura del aparato digestivo llevan muchas veces a la hinchazón del vientre en bebés con intolerancia a la lactosa que consumen leche.
  7. Dolor abdominal y cólico: El dolor abdominal es bastante frecuente como síntoma de la intolerancia a la lactosa. Por otro lado los cólicos son más comunes en bebés con intolerancia a la lactosa que en los que no tienen este problema.

¿Cómo se Diagnostica la Intolerancia a la Lactosa?

Si detectas alguna anomalía en tu bebé relacionada con la intolerancia a la lactosa, lo primero que debes hacer es acudir al pediatra. El especialista será quien te dé las mejores indicaciones acerca de la intolerancia a la lactosa y de cómo tratar al bebé intolerante a la lactosa. El médico realizará los exámenes adecuados para comprobar si realmente es intolerancia a la lactosa.

Para diagnosticar la intolerancia a la lactosa el pediatra preguntará al padre o a la madre por posibles antecedentes médicos familiares y también todos aquellos relacionados con la alimentación como ayuda para el diagnóstico a la intolerancia a la lactosa. En algunos casos lo que se realiza es una prueba de hidrógeno en el aliento del bebé para detectar dicha intolerancia. Los pediatras también van a examinar la acidez en la materia fecal de bebés y niños más pequeños que son incapaces de realizar dicha prueba.

Tratamiento y Manejo de la Intolerancia a la Lactosa

El manejo de los síntomas de intolerancia a la lactosa depende en gran medida de la severidad del problema en el caso particular de nuestro bebé. A causa de esta variabilidad en los síntomas, en ocasiones será útil eliminar la leche totalmente de la dieta mientras que en otras una reducción moderada de la cantidad de lactosa consumida puede resultar suficiente para prevenir la aparición de síntomas.

A pesar de tener intolerancia a la lactosa, el bebé puede y debe seguir consumiendo calcio, ya que hoy en día existen productos lácteos a los que se les ha eliminado la lactosa. Además, el calcio no solo se obtiene de los lácteos. Existen muchos alimentos ricos en calcio que tu bebé podrá tomar, siempre y cuando ya haya comenzado a ingerir alimentos sólidos. Claro está que antes de comenzar una nueva dieta para el bebé, tendrás que hablar con el pediatra para que te dé las indicaciones acerca de la alimentación del bebé.

En mayor o menor medida, por tanto, será relevante para el niño evitar o moderar el consumo de leche y de productos lácteos. Por otro lado, existen opciones sin lactosa para bebés y niños con intolerancia a este tipo de azúcar. que hacen posible consumir productos lácteos sin riesgo de que aparezcan síntomas.

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Asimismo, habrá que asegurar que el pequeño consume suficiente calcio, un nutriente típicamente ingerido a través de la leche y de productos derivados. Algunas fuentes de calcio alternativas son el brócoli, la col rizada, las espinacas, las zanahorias, las alubias, las almendras y algunos pescados azules, como el salmón y las sardinas.

¿Debo Dejar la Lactancia Materna si Mi Bebé es Intolerante a la Lactosa?

La leche materna contiene lactosa ya que es el hidrato de carbono más importante en esta leche y el más abundante aportando al bebé un 40% de las calorías que debe tomar. La lactosa está formada por dos azúcares que son imprescindibles para el desarrollo del bebé: Glucosa y Galactosa.

Si tu bebé tiene intolerancia a la lactosa congénita o galactosemia, entonces sí será necesario interrumpir la lactancia materna, acudir a un pediatra de inmediato y seguir al pie de la letra las recomendaciones. Como puedes comprobar, la intolerancia a la lactosa en bebés no es algo de que deba preocuparte en exceso. La intolerancia congénita y la galactosemia son enfermedades muy raras y la intolerancia primaria no aparecerá hasta que tu bebé haya iniciado la alimentación complementaria, por lo que no interfiere nunca con la lactancia materna.

Advertencia importante: la lactancia materna proporciona la mejor nutrición a los bebés.

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