Intolerancia a la Proteína de la Leche de Vaca en Lactantes: Síntomas y Tratamiento

25.09.2025

La alergia a la leche es un proceso que está mediado por el sistema inmunitario. La alergia a proteína de la leche de vaca (APLV) suele iniciarse durante el primer año de vida. Se estima que la ALPV afecta a un 2% de los niños menores de 4 años y constituye la alergia alimentaria más frecuente en el lactante y el niño pequeño. Por otro lado, la intolerancia a la lactosa se debe a la incapacidad de digerir la lactosa presente en la leche. Esto ocurre cuando, a nivel intestinal, el paciente no sintetiza suficiente enzima lactasa.

Más allá de la intolerancia a la lactosa, existen otras reacciones adversas al consumo de productos lácteos mucho menos conocidas fuera del ámbito médico. De todas formas, es posible desarrollar alergia a la leche, una condición muy distinta a la intolerancia que puede tener efectos graves sobre la salud.

¿Qué es la Alergia a las Proteínas de Leche de Vaca (APLV)?

La alergia a la leche es, como su propio nombre indica, una reacción adversa hacia una (o más) proteínas presentes en la leche de vaca. Como en el resto de casos, esta alergia alimentaria surge a partir del sistema inmunitario humano. Si un paciente tiene alergia a la leche, su sistema inmunitario la reconoce como “dañina” cuando no debería e intenta neutralizarla. Esto cursa con la liberación de histamina y otras sustancias, lo que deriva en los signos y síntomas tan comunes del proceso alérgico.

En regiones como Estados Unidos, el 90% de las reacciones alérgicas a alimentos están causadas por 8 ingredientes, y la leche de vaca es uno de ellos. Este alimento contiene más de 20 fracciones proteicas, pero los alérgenos más significativos pertenecen a la proteína caseína (alfa-s1-, alfa-s2-, beta- y kappa-caseína) y otras proteínas de suero presentes en la leche (alfa-lactoalbúmina y beta-lactoglobulina).

Tipos de APLV

La APLV se produce cuando nuestro sistema inmune reacciona de manera inapropiada a las proteínas de la leche de vaca. Los síntomas que aparecen con APLV dependen del tipo, si es mediada por Ig-E o no mediada:

Lea también: Bebés Lactantes e Intolerancia al Gluten

  • APLV mediada por IgE: en la que están involucradas las Inmunoglobulinas E (IgE) del organismo. Los efectos adversos aparecen generalmente minutos después de la ingesta. En este caso, los síntomas que son más “inmediatos” (de aparición rápida) son causados por el anticuerpo inmunoglobulina E (llamado IgE).
  • APLV no mediada por IgE: esta otra variante ocurre cuando la reacción inmunitaria no está mediada por IgE. La sintomatología de la APLV no IgE mediada es variada e inespecífica. Síndrome de enterocolitis inducido por proteínas (FPIES). Enteropatía sensible a PLV.

Es importante distinguir estos cuadros de la intolerancia a la lactosa, que no tiene ninguna relación con mecanismos alérgicos, y en la que el nutriente no tolerado es la lactosa (el azúcar de la leche). La intolerancia a la lactosa se produce por un déficit enzimático a nivel intestinal.

Síntomas de la APLV

La mayoría de los niños con APLV suelen presentar alguno o varios de los siguientes síntomas como llanto, erupción cutánea, diarrea, cólicos, sibilancias, vómitos, etc. Algunos de estos síntomas también son frecuentes en otro tipo de enfermedades por lo que siempre el diagnóstico de la APLV deber estar hecho por un pediatra. Aunque estos síntomas pueden estar provocados por alimentos ingeridos o incluso por una reacción alérgica como la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), suele haber una explicación para ellos.

Casi todos los lactantes que desarrollan alergia a la leche lo hacen en su primer año de vida y afortunadamente la mayoría de los niños que tienen alergia a la leche la superan en los primeros años de vida. Dependiendo del tipo de alergia, los síntomas pueden tardar en aparecer de minutos a horas desde el consumo del producto lácteo. En los casos más graves puede tener lugar un cuadro conocido como anafilaxia. Este es una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el cuerpo y aparece al poco tiempo tras la exposición al alérgeno, en este caso el producto lácteo. Este último cuadro clínico requiere una visita inmediata a urgencias.

En este punto, es necesario destacar que tanto la intolerancia como la alergia a los productos lácteos comparten algunos síntomas. Los que más se asocian son las náuseas, el dolor abdominal y la diarrea.

Síntomas según el tipo de APLV

En el caso de las mediadas por Ig-E, los síntomas aparecen inmediatamente (o durante la primera hora) tras haber tomado la leche, y pueden ser síntomas cutáneos (enrojecimiento, hinchazón) o digestivos (vómitos, diarrea). Los síntomas más frecuentes son el enrojecimiento de la piel y la aparición de habones (urticaria). También pueden aparecer síntomas digestivos, tales como vómitos o diarrea, siempre durante la primera hora después de la toma. La anafilaxia es la manifestación más grave que puede ocurrir. Es una reacción generalizada que puede poner en peligro la vida del niño.

Lea también: Tratamiento para la APLV

En las alergias no mediadas por IgE los síntomas suelen ser únicamente digestivos y pueden aparecer varias horas o días después de tomar la leche, y también tardan más tiempo en desaparecer. Pueden verse síntomas como vómitos persistentes o diarreas prolongadas con moco o sangre en las deposiciones, e incluso desnutrición.

¿Qué ocurre cuando se produce una alergia alimentaria de este tipo?

Tal y como explica la doctora Ana Martínez-Cañavate, presidenta de la SEICAP, cuando se da una reacción alérgica se pone en marcha un mecanismo de alergia por introducción de las proteínas. “Se destruyen mastocitos y basófilos, que originan una liberación de mediadores químicos. Se produce una vasodilatación importante y una reacción que puede llegar a anafilaxia”, puntualiza la presidenta de la SEICAP.

¿Cómo actuar ante una reacción alérgica grave?

Todo aquel que sufre algún tipo de alergia alimentaria debe llevar encima adrenalina autoinyectable. Por eso, en caso de que presenciemos un ataque alérgico de este tipo, lo que debemos hacer es administrársela y llamar a los servicios de emergencias, porque son pacientes que necesitan observación y control médico. El autoinyector de adrenalina debe utilizarse en el momento en el que se sospecha que el niño está sufriendo una anafilaxia. Se puede emplear a través de la ropa en caso de emergencia ya que no supone ningún impedimento para que la aguja del autoinyector pueda atravesarla.

Diagnóstico de la APLV

La alergia a la leche cursa con síntomas similares a los de otros muchos cuadros gastrointestinales y sensibilidades alimentarias. Por ello, puede resultar muy complejo establecer un diagnóstico certero en los primeros pasos. Es importante además conocer los antecedentes familiares y personales de aler­gia, así como las características de los síntomas y su momento de aparición.

Una vez en el centro médico, el profesional realizará un proceso de anamnesis, exploración clínica en la que se le pregunta al paciente toda la información relevante para encaminar el proceso (historial clínico, momento de aparición de los síntomas, sospechas y más). De todas formas, cabe destacar que no existe una prueba específica para el diagnóstico de la alergia a la leche. El diagnóstico es clínico (con la prueba de exclusión de PLV de la dieta y desaparición de los síntomas) y mediante exploraciones complementarias como la medición de la IgE específica a las PLV en sangre (RAST) y las pruebas cutáneas (Prick test).

Lea también: Diagnóstico y Manejo: Intolerancia Lactosa

Pruebas diagnósticas

  • Prueba de IgE en sangre específica para la alergia a la leche de vaca: este análisis es esencial en el diagnóstico de la alergia a la leche de vaca mediada por IgE.
  • Prueba cutánea: en este análisis, se pincha la piel del paciente y se le expone a algunas de las proteinas presentes en la leche. En caso de ser alérgico, lo más probable es que se forme una roncha en el lugar de inoculación.
  • Eliminación de la dieta: si se sospecha de este cuadro, sobre todo en niños pequeños, se puede probar con eliminar la leche de la dieta durante un mes.

Tratamiento de la APLV

El pilar fundamental es retirar la leche de vaca y sus derivados de la dieta del niño. El tratamiento definitivo para todos los tipos de alergia alimentaria es eliminar el alimento conflictivo de la dieta, de forma irreversible y permanente. Esta transición a una nueva alimentación debe realizarse de la mano de un nutricionista, pues de lo contrario es posible experimentar efectos adversos a largo plazo.

En el caso de alimentación con fórmula artificial, el tratamiento se basa en la utilización de fórmulas especiales con reducida alergenicidad, basadas en hidrolizados extensos de las proteínas de leche de vaca. En el caso de una sospecha fundamentada se llevará a cabo una dieta de eliminación de PLV mediante fórmula lácteas especiales o, en el caso de lactancia materna exclusiva, mediante dieta exenta de leche y derivados en la madre. Los tipos de fórmulas especiales utilizadas son las fórmulas extensamente hidrolizadas, en las que la proteína sufre una modificación (descomposición en formas más sencillas) a través del calor y a través de un proceso enzimático. La mayoría de estas fórmulas no contienen lactosa (aunque existen fórmulas hidrolizadas con lactosa).

Aunque la mayoría de los lactantes con APLV responden de forma adecuada a fórmulas basadas en hidrolizados extensos, hasta un 10% de los pacientes con APLV no responden completamente a la formula hidrolizada. En estos casos de persistencia de los síntomas, es necesario el uso de fórmulas elementales.

Para los bebés a partir de 6 meses que tomen leche de fórmula como parte de una dieta diversificada, el pediatra recomendará cambiar el tipo leche por una fórmula especial. El tratamiento de la intolerancia a la lactosa consiste también en excluir la leche y productos lácteos sin fermentar (flanes, natillas…) de la dieta, así como alimentos que puedan contener lactosa (bollería, pastelería…).

Si un niño alimentado al pecho tiene los síntomas de alergia a la leche descritos anteriormente, se deben suprimir por completo los lácteos y derivados de la dieta materna. Tiene que existir una relación directa entre la ingestión de las proteínas de leche de vaca por parte de la madre y la aparición de los síntomas. En la mayoría de los casos, los síntomas se repiten con la mínima introducción de lácteos en la dieta de la madre. En el caso de los bebés menores de 6 meses con lactancia materna exclusiva, no se debe suspender la lactancia ya que además de lactosa, la leche materna contiene bacterias que ayudan a recuperar la flora intestinal.

Medicación para Aliviar los Síntomas

Si a pesar de los esfuerzos se acaba consumiendo leche de vaca de forma accidental, se pueden tomar ciertos medicamentos para aliviar los síntomas, como antihistamínicos. En caso de que se instaure una reacción de anafilaxia, es vital una inyección de epinefrina (adrenalina) y una visita a la sala de emergencias. Como hemos dicho en líneas previas, si no se trata este último cuadro es potencialmente mortal.

Evolución y Pronóstico

El tratamiento con dieta exenta de PLV debe mantenerse durante un período de tiempo variable: de 3 a 6 meses en las formas leves o hasta los 12 meses en las formas más graves. La mayoría de los niños alérgicos a proteína de leche de vaca adquieren tolerancia espontánea antes de los 2-4 años. Según un estudio elaborado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), el 28- 56% de los niños al año de edad consiguen tolerancia espontánea a la proteína de leche de vaca, el 60-77% a los 2 años, el 71-87% a los 3 años y el 90% a los 6 años. Sin embargo, existe un pequeño grupo que no adquiere tolerancia espontánea a la proteína de leche de vaca y pueden tener reacciones graves. En los últimos años se ha abordado el tratamiento activo de la alergia a la leche induciendo tolerancia.

¿Se puede prevenir la APLV no mediada por IgE?

No se conoce en el momento actual ninguna medida de prevención eficaz de la alergia alimentaria.

¿Qué puedo hacer para aliviar los síntomas?

Por lo general, una vez identificado el alimento alérgico y eliminado de la alimentación del bebé los síntomas desaparecerán en poco tiempo. Hasta que esto suceda, aquí mostramos algunos consejos que pueden ayudar:

¿Qué puedo hacer si mi bebé tiene problemas cutáneos?

Sigue una rutina diaria de cuidado de la piel con cremas hidratantes para prevenir eritemas y otros daños en la piel. Evita que se rasque o frote siempre que sea posible. También ayuda mantener las habitaciones a una temperatura baja y estable con niveles de humedad coherentes. Trata de no exponer la piel de tu bebé a elementos irritantes en general, como lana o fibras sintéticas, jabones y detergentes y evita el contacto con algunos perfumes y cosméticos, sustancias como el cloro, aceite mineral o disolventes, etc.

¿Qué puedo hacer si mi bebé tiene cólicos?

Los cólicos de los bebés suelen mejorar por sí solos entre los tres y cuatro meses de edad. Trata de evitar que tu bebé trague aire mientras le das de comer sentándolo lo más derecho posible. Recuerda también que debe eructar con frecuencia, sentándolo en posición vertical o sosteniéndolo erguido sobre tu hombro, mientras le sujetas el cuello y la cabeza. Frótale la espalda y el vientre con suavidad hasta que eructe. Es bastante normal que eche un poco de leche cuando lo haga. Si le das biberón, no permitas que tu bebé beba demasiado rápido.

¿Qué puedo hacer si mi bebé tiene diarrea?

Si la diarrea es muy abundante, debes consultar inmediatamente al pediatra, ya que el bebé corre riesgo de deshidratarse. Se debe evitar llegar a la deshidratación, por lo que es muy importante reponer los líquidos que se pierden al defecar, en función de la etapa de diversificación alimentaria. Los niños pueden tomar caldo, sopa, fruta madura, verduras, arroz, cereales, plátanos, patatas, zanahorias hervidas y pan blanco son algunos ejemplos de alimentos que, por lo general, se toleran bien durante una diarrea. Los bebés deben tomar leche materna o infantiles y/o sueros específicos para evitar la deshidratación.

¿Qué puedo hacer si mi bebé tiene reflujo?

El reflujo y la regurgitación afecta a la mayoría de los bebes, con más frecuencia a unos que a otros, en los primeros meses de vida y es debido a que el sistema digestivo no está del todo maduro. En la mayoría de los casos se resuelve de forma espontánea al crecer el bebé. En algunos casos, puede ser un reflujo grave y tu pediatra te indicará cual es el mejor tratamiento para tu bebé.

He aquí algunas pautas generales de alimentación que deberían limitar al mínimo el reflujo: Alimenta a tu bebé en un ambiente tranquilo y colócalo en posición vertical. Dale de comer tomas más pequeñas con mayor frecuencia en lugar de grandes tomas. Después de darle de comer evita moverlo y dale tiempo para eructar. También puedes tratar de ajustar la posición en que duerme tu bebé elevando el cabecero de la cuna. Debes evitar la ropa ajustada y oprimirle el vientre, por ejemplo, en los asientos del coche.

Si te has dado cuenta de que uno o más síntomas coinciden con los que padece tu hijo, las siguientes preguntas te ayudarán a constatar si una alergia alimentaria podría ser la causa del problema. Las reacciones alérgicas pueden afectar a diferentes zonas del cuerpo.

Nadie conoce tan bien a tu bebé como tú, así que confía en tu instinto maternal o paternal y consulta siempre con tu pediatra. Observar cómo tu hijo padece cualquiera de los síntomas citados puede ser frustrante para cualquier familia. Cuanto más familiarizada estés con la enfermedad de tu bebé, más fácil será hablar de ello con el médico. Por eso es importante conocer información sobre los síntomas que pueden darse, qué son y a qué se deben las alergias alimentarias y si éstas podrían estar detrás de la enfermedad de tu bebé.

Factores de Riesgo

  • Tener otras alergias: es bastante común que las personas con una alergia alimentaria acaben desarrollando otras.
  • Antecedentes familiares: la tendencia a desarrollar una alergia suele ser hereditaria, lo que significa que se puede “pasar” entre generaciones.
  • Ser niño: este tipo de reacción alérgica es mucho más usual en niños pequeños en comparación con la población adulta.

Prevalencia de la APLV

Es difícil estimar el número de personas afectadas por la alergia a la leche. De todas formas, fuentes profesionales calculan que, en países de alto ingreso, podría afectar al 2-3% de los niños pequeños. Por suerte, a partir de los 6 años las cifras epidemiológicas caen hasta un 1%.

La incidencia global en Europa se sitúa en torno al 0,54% en menores de 2 años.

Curiosamente, del 10 al 15% de los bebes con este tipo de cuadro también presentan una reacción anormal al consumo de soja, por lo que utilizar las fórmulas a base de soja como sustitutivo no siempre es una opción.

Tolerancia espontánea a la proteína de leche de vaca

La mayoría de los niños alérgicos a proteína de leche de vaca adquieren tolerancia espontánea antes de los 2-4 años.

Según un estudio elaborado por la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP):

  • El 28-56% de los niños al año de edad consiguen tolerancia espontánea a la proteína de leche de vaca.
  • El 60-77% a los 2 años.
  • El 71-87% a los 3 años.
  • El 90% a los 6 años.

Sin embargo, existe un pequeño grupo que no adquiere tolerancia espontánea a la proteína de leche de vaca y pueden tener reacciones graves.

tags: #intolerancia #proteina #leche #vaca #lactantes #sintomas

Publicaciones populares: