Intoxicación Alimentaria y Embarazo: Síntomas, Tratamiento y Prevención

07.01.2026

Dentro del amplio conjunto de enfermedades transmitidas por los alimentos, un grupo frecuente y diferenciado son las toxiinfecciones alimentarias (TIA) que engloban aquellas enfermedades cuya característica específica, además de ser transmitidas por los alimentos, es la de ser causadas por microorganismos patógenos o sus toxinas; los alimentos son un soporte activo de la multiplicación microbiana o de la liberación de sus toxinas y provocan síntomas predominantemente digestivos.

Cuando hablamos de TIA producida por virus, bacterias u otros microorganismos (como parásitos u hongos), esta suele cursar de manera aguda, lo que quiere decir que comienza de manera repentina y su duración es breve, habitualmente menos de una semana.

Generalmente, los síntomas son leves y ceden de manera espontánea, sin necesidad de tratamiento, aunque, en algunos casos, pueden prolongarse o causar complicaciones graves, dependiendo del microorganismo y del estado de salud y edad de la persona afectada.

¿Qué Grupos de Población Corren Más Riesgo de Contraer una Toxiinfección Alimentaria?

Aunque puede afectar a personas de todas las edades, existen grupos en los que puede estar aumentada la susceptibilidad a padecerlas y además las consecuencias clínicas pueden ser más graves.

  • Los bebés y niños pequeños: Su sistema inmune no se encuentra completamente desarrollado y por su relación superficie/peso, la deshidratación es más probable y con consecuencias más graves.
  • Las mujeres embarazadas: Los cambios que se producen en el sistema inmune durante la gestación aumentan el riesgo de una intoxicación alimentaria. Además, algunos microorganismos o sus toxinas pueden llegar al feto atravesando la barrera placentaria.
  • Los ancianos: Su sistema inmune puede perder eficacia con el paso de los años, además de ser más propensos a la deshidratación.
  • Las personas con una enfermedad de base: Que debilite el sistema inmunitario, como la diabetes, enfermedad hepática o renal, infección por VIH o que estén bajo tratamiento de radioterapia o quimioterapia debido a un cáncer, ya que su sistema inmune también cuenta con menor capacidad de respuesta.

Además, son habituales los brotes familiares o comunitarios provocados por la ingesta de alimentos contaminados.

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A pesar de que su distribución es universal, hay algunas TIA que son más frecuentes en determinadas localizaciones geográficas. Esto puede deberse a la adaptación climática de ciertos microorganismos, el tipo de dieta o los hábitos de preparación y consumos de los alimentos.

Las TIA son más frecuentes en países subdesarrollados por condiciones higiénicas y climáticas, sin embargo se ha dado un incremento de estas enfermedades en países desarrollados. Esto se debe principalmente a la tendencia cada vez mayor de preparar y consumir alimentos en centros de restauración o instituciones colectivas.

Entre las TIA tienen especial importancia las de origen bacteriano, ya que estos microorganismos pueden multiplicarse en los alimentos aunque la contaminación sea mínima.

Es importante recalcar que la contaminación de los alimentos por bacteria, virus o parásitos no se puede conocer por el sabor u olor de la comida.

¿Cuáles Son las Toxiinfecciones Alimentarias Más Frecuentes?

Se conocen más de doscientos cincuenta agentes infecciosos diferentes que pueden provocar una toxiinfección alimentaria. La mayoría son bacterias, virus y parásitos encontrados en alimentos. Algunas de las más comunes son las siguientes:

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  • Campilobacteriosis: Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), es la enfermedad gastrointestinal más frecuentemente notificada desde 2005. Esta infección suele tener carácter leve, pero puede ser grave e incluso con riesgo vital en personas pertenecientes a los grupos de riesgo descritos anteriormente.
  • Salmonelosis: Causada por la bacteria llamada Salmonella, se trata de una de las enfermedades de transmisión alimentaria más frecuentes. La salmonelosis es la segunda zoonosis -infección que transmiten los animales vertebrados a los humanos- de transmisión alimentaria más notificada en humanos tras la campilobacteriosis y la primera causa de brotes, de acuerdo con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
  • Toxiinfección por Escherichia coli (E. coli): Esta bacteria forma parte de la microbiota de personas y animales y se elimina a través de las heces. Es capaz de sobrevivir durante largos periodos en el medio ambiente, tanto en el suelo como en el agua, y de proliferar en esta y en alimentos de origen animal y vegetal.
  • Infección por norovirus: Se trata de un virus muy contagioso, que constituye la causa más frecuente de epidemias de gastroenteritis aguda no bacteriana, aunque pueden presentarse tanto casos aislados como grandes brotes en espacios como guarderías hoteles, cruceros o residencias.
  • Listeriosis: Se trata de una infección provocada por la bacteria Listeria monocytogenes, que puede sobrevivir y reproducirse en los alimentos. Aunque su frecuencia en la población general es baja, la listeriosis sigue siendo una de las infecciones transmitidas por alimentos con mayor número de casos mortales en la Unión Europea, especialmente entre personas mayores.
  • Intoxicación por Bacillus cereus: Relativamente frecuente, está provocada por la toxina que produce la bacteria Bacillus cereus, un microorganismo muy resistente y difícil de eliminar. Si permanece una noche a temperatura ambiente en un alimento, puede multiplicarse y alcanzar un número superior a cien mil bacterias por gramo, suficiente para producir las toxinas, algunas de las cuales son resistentes al calor.
  • Hepatitis A: La hepatitis es una enfermedad que produce la inflamación aguda del hígado, causada por el virus de la hepatitis A. Una de sus vías de transmisión es la alimentaria, generalmente debido a la ingestión de agua o de alimentos contaminados por personas infectadas que manipulan productos crudos listos para consumir.

Listeriosis y Embarazo

La listeriosis es una enfermedad rara, y un tipo muy poco frecuente de intoxicación alimentaria, pero puede ocurrir cuando alguien ingiere un alimento contaminado por un tipo de bacteria. En los siguientes apartados hablaremos de los factores de riesgo y comprobaremos que la listeriosis es una toxiinfección alimentaria, que en situaciones de vulnerabilidad inmunológica como ocurre en la gestación hay mayor susceptibilidad a la infección.

Listeriosis y embarazo tiene una incidencia que puede cursar de forma asintomática hasta en un 29% de los casos. La causa principal de la infección es debida a la ingesta de alimentos contaminados y presenta un 40-50% de mortalidad fetal o neo-natal.

En el apartado anterior hemos conocido los signos y síntomas que surgen al contraer una infección por listeria en personas no gestantes, pero durante el embarazo dicha infección es probable que solo ocasione síntomas leves para la madre, teniendo consecuencias graves para el bebé.

Las mujeres embarazadas son más susceptibles a las infecciones por listeria que otros adultos sanos. Lo más importante para presumir de un diagnóstico optimista es indispensable asistir al especialista ante la mínima sospecha o síntomas.

Síntomas de Listeriosis

En muchas ocasiones, la listeriosis puede confundirse con el virus de la gripe, ya que tienen síntomas muy similares:

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  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Fiebre.
  • Náuseas o diarrea.

No obstante, alrededor del 30% de las infecciones de listeriosis son asintomáticas, lo cual dificulta su diagnóstico.

Además, el tiempo de incubación de la listeriosis es muy amplio y varía entre 1 y 90 días. Por ello, la persona afectada puede tener síntomas a los pocos días después de comer los alimentos contaminados o no sentir nada hasta haber pasado uno o dos meses.

En cuanto a los bebés contagiados por listeriosis, los primeros síntomas pueden apreciarse a los pocos días de nacer y son los siguientes:

  • Poco apetito.
  • Fiebre.
  • Irritabilidad.
  • Dificultad para respirar.
  • Vómitos.
  • Sarpullido.

Transmisión de la Listeriosis Durante el Embarazo

Si la mujer embarazada se contagia de listeriosis, aún presentando síntomas leves o casi inexistentes, esta infección puede transmitirse al feto y tener consecuencias fatales, como una muerte fetal intrauterina, un parto prematuro o la muerte del bebé después de su nacimiento.

Esto dependerá sobre todo del momento de la gestación en el que se produzca la infección por listeriosis y de si ha sido posible hacer un diagnóstico y tratamiento precoz.

En primer lugar, vamos a comentar las posibles vías de contagio que existen de la madre al feto:

  • Vía transplacentaria: a través de la placenta puede diseminarse hasta llegar a la sangre del feto y causar septicemia.
  • Vía amniótica: por succión y aspiración de un liquido amniótico contaminado desde la placenta.
  • Vía ascendente: desde el cuello uterino y a través de las membranas ovulares.
  • En el parto: si el canal cervical está contaminado, el bebé puede contagiarse al pasar a través de éste.

Por tanto, la transmisión de esta infección durante el embarazo se produce de manera vertical.

Prevención de la Listeriosis Durante el Embarazo

Al igual que ocurre en el caso de la toxoplasmosis, las embarazadas pueden contagiarse de listeriosis si no tienen precaución a la hora de preparar los alimentos, mantener unas correctas medidas higiénicas o consumir productos inadecuados.

A continuación, vamos a comentar las medidas preventivas más importantes que deben tener en cuenta las embarazadas para no contagiarse de listeriosis.

Medidas Higiénicas y de Conservación

Uno de los principales problemas de la bacteria Listeria Monocytogenes es su resistencia al calor y al frío. Ni los tratamientos con sal ni la congelación logran su destrucción. Solamente es seguro cocinar los alimentos a una temperatura muy elevada.

Además, es muy importante lavarse siempre las manos con agua y jabón para manipular los alimentos, así como los utensilios utilizados para cocinar, consumir los alimentos de origen animal a los pocos días de comprarlos y lavar bien las frutas y verduras con un cepillo adecuado.

También es recomendable mantener la nevera siempre limpia, a una temperatura de 4℃ y el congelador a menos 18℃, congelar todos los productos que sean perecederos y desechar todos alimentos que se queden fuera de la nevera durante más de dos horas.

Medidas Alimentarias

A pesar de todo lo comentado hasta ahora, hay algunos alimentos que las mujeres embarazadas tendrán que evitar durante toda la gestación con tal de extremar las precauciones y evitar la listeriosis:

  • Pescados y mariscos crudos.
  • Fiambres como el jamón o el jamón york, sobre todo si no vienen envasados.
  • Salchichas Frankfurt y carnes preparadas que no hayan sido cocinados de forma intensa, asegurando que el interior del producto recibe altas temperaturas.
  • Quesos de pasta blanda como el queso brie, el queso feta o el camembert.
  • Quesos elaborados con leche no pasteurizada.
  • Leche sin pasteurizar o productos derivados de esta leche cruda.
  • Patés no esterilizados o sin enlatar.
  • Ensaladas o vegetales ya preparados y listos para comer.

Tratamiento de la Listeriosis

El tratamiento para la infección por listeria es ampicilina intravenosa en dosis de 1g/8h durante al menos 10 días y posteriormente oral hasta completar 3 semanas de tratamiento y un aminoglucósido intravenoso en dosis de 3mg/kg en una sola inyección diaria durante 5 días, siendo el trimetropín sulfametoxazol la alternativa en caso de alergias.

El diagnóstico precoz y la aplicación de tratamiento antibiótico mejora el pronóstico extraordinariamente, evitando en la mayoría de los casos la infección neonatal.

Tratamiento General para la Intoxicación Alimentaria

Para empezar, es importante beber muchos líquidos. El suero de rehidratación oral (Sueroral®, Lactoflora®, Bi-oral suero®) permite reponer los líquidos, las sales y la glucosa que se pierde a través de la diarrea y de los vómitos. Otras bebidas “clásicas” como Aquarius o Coca-Cola no tienen el balance de sales y azúcar que tiene el suero de rehidratación, aportando mucha azúcar o menos sales de las necesarias.

A medida que se recupera el apetito se puede recurrir a los alimentos que el cuerpo puede tolerar mejor en estas condiciones. Entre ellos encontramos:

  • Pollo
  • Plátanos
  • Arroz blanco
  • Patata asada
  • Manzana sin piel

Después de unos días con esta dieta se puede reintroducir otro tipo de alimentos, dejando para el final las frutas, las verduras ricas en fibra y los alimentos más ricos en grasas y más azucarados.

Medicamentos para Aliviar los Síntomas

En la farmacia puedes encontrar varios medicamentos de venta libre que aliviarán los síntomas de una intoxicación alimentaria. Por ejemplo:

  • Suero de rehidratación oral. El suero evitará la deshidratación.
  • Probióticos. Hay probióticos muy útiles para acortar la duración de la diarrea. Lactoflora®, Pileje® o Ultralevura® son marcas muy bien establecidas en este terreno. Los probióticos también ayudarán a la recuperación de la flora intestinal.
  • Buscapina® para el dolor abdominal.
  • Paracetamol (Antidol®, Gelocatil®, Termalgin®, Dolostop®) para malestar general, dolor de cabeza y fiebre.
  • Extractos de plantas para aliviar el malestar estomacal. Nauserina® o Iberogast® son ejemplos de medicamentos a base de extractos naturales que pueden ayudar.

Antidiarreicos

Existen varios antidiarreicos diferentes, cada uno con su mecanismo de acción. Entre ellos encontramos:

  • Adsorbentes como el carbón activado o la arcilla.
  • Astringentes.
  • Loperamida (Fortasec®, Imodium®, Salvacolina®)
  • Racecadotrilo (Hidrasec®). Evita la secreción de agua al intestino.

Es fundamental hablar con un profesional de la salud antes de automedicarte, ya que no todas las intoxicaciones cursan con los mismos síntomas y, además, algunos de estos medicamentos presentan contraindicaciones (evitar si hay fiebre alta, si hay sangre en las heces, si hubo una operación reciente, si el paciente es muy niño o muy mayor….). Tu farmacéutico de confianza sabrá ayudarte a escoger los medicamentos que mejor se ajustan a tu caso.

Ahora bien, debemos recalcar que la comida adecuada es parte integral del tratamiento de una intoxicación alimentaria. Aunque alguien se tome todos los medicamentos listados anteriormente, si come los alimentos “equivocados” (fritos, ultraprocesados, lácteos, zumos, café, bollería, etc.) será muy difícil notar una mejoría.

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