Tragedia en Nueva York: Accidente de Helicóptero Cobra la Vida de Familia Española con Lazos en el FC Barcelona

28.11.2025

La tragedia de un accidente de helicóptero sobre el río Hudson en Nueva York, con cinco víctimas españolas, ha enlutado a familias de grandes empresarios. Fallecieron en el accidente Mercè Camprubí Montal, Agustín Escobar Cañadas y sus tres hijos.

Antes de subirse al helicóptero, posaron para las fotos de la empresa organizadora del tour. Uno de los pequeños fue retratado incluso sentado junto al piloto, también fallecido.

Las Víctimas: Una Familia Cosmopolita y Exitos

La pareja trabajaba en Siemens. Ambos eran directivos de jerarquía. El cargo de Mercè Camprubí Montal era gerente de comercialización global de Siemens Energía. Agustín Escobar era CEO de la división de infraestructuras ferroviarias de Siemens Mobility. Casados desde hace más de una década, realizaban un paseo aéreo cuando el helicóptero se desplomó. Lo hacían en una ciudad que Mercè y Agustín conocían bien.

Ambos habían trabajado en Nueva York. Ambos eran ingenieros industriales por universidades españolas de renombre, ella por la Politécnica de Cataluña, él por la de Comillas. Ambos con estudios de posgrado, ella por el IESE y él por el IE, dos de las escuelas de negocios más reputadas del planeta.

Escobar nació en Puertollano en 1975. Hijo predilecto de Castilla-La Mancha, fue un destacado profesional del ámbito de la ingeniería y la gestión empresarial. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Pontificia Comillas y completó su formación con dos másteres en Administración y Dirección de Empresas, cursados en la Universidad de Alcalá y en el Instituto de Empresa, respectivamente.

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El directivo estaba muy implicado en la vida industrial de Puertollano. Desde su responsabilidad en Siemens había participado en el proyecto de una factoría de acero verde impulsado por la empresa Hydnum Steel en la ciudad.

Trotamundos, sonrientes, triunfadores... Mercè formaba parte de la aristocracia empresarial catalana: del textil a las altas finanzas. Amaba el fútbol y era miembro de una saga que cambió la historia del Barcelona. Su abuelo, Agustí Montal Costa fue quien fichó a Johan Cruyff. Durante su mandato se presentó el himno actual del club.

Su bisabuelo, Agustín Montal Galobart, también fue presidente del Barça y propietario de Industrial Montalfita. Bajo su gestión y visión se compraron los terrenos del Camp Nou. Ambos son considerados dos de los mejores líderes de la historia del equipo catalán. La estirpe de los Montal puede seguir con el hermano de Mercè, Joan, quien aspira a ser rival de Laporta en las próximas elecciones.

Su marido Agustín Escobar nació en Castilla-La Mancha. Siempre orgulloso de ser de la Tierra de 'El Quijote'."Desde que inicié ese apasionante viaje vital, cada vez que vuelvo a casa para encontrarme con mi familia y amigos, soy inmensamente feliz porque vuelvo a los orígenes, a mis raíces. Llevo a esta tierra en el corazón y, por este motivo, me siento todavía más afortunado al haber sido nombrado Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha", recalcaba Escobar, con fuertes raíces en Puertollano. Su padre fue jefe de turno en Repsol. Su hermana es gerente de Discamun, distribuidora en la zona de importantes marcas de bebidas como Mahou y Red Bull.

Antes de ocupar su cargo actual, uno de los más importantes en la cúpula de la multinacional alemana, Agustín dirigió con éxito Siemens España, una estructura de 7.000 personas. Había comenzado desde abajo. Y tenía aspiraciones de llegar a la cúspide, ya trasladado a Berlín.

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Su esposa, graduada además en un master por la Universidad de Florencia, era también una destacada ejecutiva del gigante germano. Describía su experiencia profesional así: "He tenido el privilegio de trabajar en diversos proyectos en mercados internacionales, residiendo en la ciudad de Nueva York, donde completé con éxito proyectos en EE. UU. y Canadá. Además, he adquirido una valiosa experiencia trabajando desde Latinoamérica, gestionando responsabilidades como el Desarrollo de Negocios de Energía en la región".

Allegados a las acongojadas familias hablan de absoluta "desolación" y "corazones rotos". En la gran urbe que nunca duerme, el cielo de Manhattan se volvió repentinamente oscuro el pasado jueves. Y no por una tormenta, sino por la tragedia que se llevó a una familia entera: los Escobar-Camprubí. Era un viaje que prometía ser inolvidable, y así lo fue, aunque no como ellos ni nadie hubiera querido. Subieron a un helicóptero turístico para ver la Gran Manzana desde el cielo. Una experiencia que millones de personas sueñan vivir al menos una vez. En una fotografía tomada momentos antes del despegue -difundida por la empresa que organizó el tour- se ve a la familia sonriendo. Los cinco, juntos, ilusionados, como si el futuro les perteneciera.

Agustín Escobar, nacido en Puertollano en 1975, era un hombre hecho a sí mismo. Ingeniero industrial por la Universidad Pontificia Comillas, con dos másteres en Administración y Dirección de Empresas, había dedicado 27 años de su vida a Siemens. Desde sus primeros pasos en ventas y automatización energética en España, hasta llegar a ser el director ejecutivo global de Rail Infrastructure en Siemens Mobility. Un título largo, sí, pero ganado a pulso. Desde octubre de 2024 vivía en Berlín con su familia, entregado a un trabajo que, como su vida, no conocía fronteras.

Su esposa, Mercè, no se quedaba atrás. Gerente global de comercialización en el sector energético de la misma compañía, combinaba una brillante carrera profesional con el cuidado de sus tres hijos: Agustín, de 10 años; Mercè, de 9; y Víctor, de solo 4. Una familia cosmopolita, políglota, de sonrisas amplias y agendas apretadas. Vivían entre aeropuertos, reuniones y meriendas improvisadas. Mercè llevaba en la sangre el amor por el Barça y la historia de Cataluña.

Era nieta de Agustí Montal, expresidente del FC Barcelona durante la transición democrática, aquel que devolvió los símbolos al club y al pueblo. Su hermano, Joan Camprubí Montal, heredó el mismo espíritu. El año pasado se postuló para presidir el club azulgrana bajo la plataforma Som un clam, enfrentándose a Joan Laporta.

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Y así, de golpe y sin previo aviso, se apagan cinco vidas. El helicóptero cayó en un lugar que no estaba en los mapas ni en los planes. Y con ellos, se cayó un pedazo del futuro. De la empresa, del Barça, de su familia, de todos nosotros. Porque cuando una familia así desaparece, no es solo una tragedia privada. Es un silencio colectivo. En Nueva York, el cielo sigue lleno de luces.

Conmoción por la trágica muerte de los cinco miembros de una familia española al estrellarse el helicóptero en el que viajaban sobre el río Hudson, en Nueva York. Las víctimas eran el matrimonio formado por Agustín Escobar y Mercè Camprubí Montal, altos directivos, y sus tres hijos, de 11, 5 y 4 años. La familia, que se encontraba de vacaciones en la ciudad, había contratado un tour panorámico en helicóptero para sobrevolar Manhattan. Minutos antes del accidente, posaron sonrientes para unas fotografías.

Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Pontificia Comillas y completó dos másteres en Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá y en el Instituto de Empresa. Su carrera en Siemens se extendió durante más de 25 años, en los que ocupó puestos de liderazgo en las áreas de infraestructuras, energía y movilidad, tanto en Europa como en América. Quienes trabajaron con él lo describen como un hombre cercano, jovial, deportista y altamente competente.

"Llegó al cargo en España hace unos siete años y pronto se ganó el cariño y el respeto de todos. Hace unos años le asignaron responsabilidades a nivel europeo y, recientemente, fue ascendido a un cargo de alcance mundial", cuentan sus compañeros a ¡HOLA!.

En Puertollano, su ciudad natal, la noticia de su fallecimiento ha provocado una profunda conmoción. Escobar era una figura muy estimada en Castilla-La Mancha, no solo por su brillante trayectoria internacional, sino también por su compromiso con la región. El presidente autonómico, Emiliano García-Page, ha expresado públicamente su pesar: “Quiero manifestar mi dolor al conocer el trágico accidente de helicóptero en Nueva York en el que han perdido la vida Agustín Escobar y su familia. Agustín era natural de Puertollano y en 2023 le nombramos Hijo Predilecto de Castilla-La Mancha. Pero nuestra conexión más importante fue siempre el amor por nuestra tierra y mi relación de amistad con su padre", recordó.

"Siento una profunda admiración por su trayectoria profesional y, sobre todo, por su calidad humana. En todas nuestras conversaciones, además de Puertollano, España y la industria, hablaba siempre de sus tres hijos y de su mujer, y de cómo se organizaba para pasar tiempo en familia. En su perfil profesional destacaba su pasión por la innovación y la sostenibilidad en el sector energético, así como su habilidad para trabajar en entornos colaborativos e internacionales.

Era nieta y bisnieta de dos expresidentes del club: Agustí Montal Galobart, que presidió la entidad entre 1946 y 1952, y Agustí Montal Costa, quien lideró el Barça entre 1969 y 1977 y es especialmente recordado por impulsar la llegada de Johan Cruyff como jugador. Su hermano, Joan Camprubí Montal, lidera el colectivo Som un clam, uno de los principales grupos de oposición a la actual presidencia de Joan Laporta. De hecho, ha manifestado su intención de seguir el legado familiar y aspirar en el futuro a la presidencia del club azulgrana.

Seis personas murieron en un accidente de helicóptero en Nueva York el jueves después de estrellarse el vehículo en el río Hudson. Su esposa, Camprubí Montal, ocupaba la dirección de Comercialización Global en Siemens Energy y pertenece a una conocida familia de Barcelona. Era nieta y bisnieta de los expresidentes del Barça Agustí Montal Galobart (presidió de 1946 a 1952) y Agustí Montal Costa, cuya etapa de 1969 a 1977, estuvo marcada por la llegada de Johan Cruyff al club blaugrana.

El accidente tuvo lugar pasadas las tres de la tarde (hora local), cuando el Departamento de Bomberos de Nueva York recibió una llamada a raíz del incidente. El helicóptero, un modelo Bell 206, voló durante un cuarto de hora y recorrió seis kilómetros antes de caer al agua. Poco antes de precipitarse al vacío, el aparato rodeó la Estatua de la Libertad antes de remontar el río Hudson hacia el puente George Washington.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha hecho eco de la tragedia y ha mostrado sus condolencias por los seis fallecidos. “Las noticias que hoy nos llegan del accidente de helicóptero en el río Hudson son devastadoras”, ha escrito el jefe del Ejecutivo en un mensaje en la red social X desde China. Desde la ciudad italiana de Varese, el president de la Generalitat, Salvador Illa, también quiso mostrar su “afecto a familiares y amigos” y puso “a disposición del Govern” la ayuda necesaria. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también ha lamentado el “terrible accidente”. “Las imágenes del accidente son horribles.

Reacción del FC Barcelona

No hubo ninguna reacción institucional del Barça al accidente mortal de Nueva York, una decisión inaceptable y vergonzosa de la directiva ante un suceso de inequívoco impacto en una familia barcelonistaPara siempre, constará en el debe institucional del FC Barcelona que no emitió ni expresó la menor reacción ni alusión al trágico e impactante accidente que segó la vida de una familia catalana en Nueva York el jueves día 10 de marzo pasado.

El percance afectó al matrimonio formado por Agustín Escobar y su esposa, Mercè Camprubí, así como a sus tres hijos menores, que visitaban la ciudad en viaje de vacaciones.

A las pocas horas, el presidente de los EEUU, Donald Trump, expresó su pesar por el «terrible accidente de helicóptero en el río Hudson». «Parece que seis personas, el piloto, dos adultos y tres niños, ya no están con nosotros. Las imágenes del accidente son horribles. Dios bendiga a las familias y amigos de las víctimas», escribió el mandatario en su cuenta de Truth Social, al mismo mientras que el alcalde de Nueva York, Eric Adams, trasmitía su pesar y se volcaba en una rápida actuación de asistencia a los afectados y a su familia, además de iniciar una investigación con el compromiso de esclarecer las causas y depurar las responsabilidades y posibles negligencias.

A nivel español, el presidente Pedro Sánchez y varios ministros del Gobierno expresaron inmediatamente su pésame en términos parecidos a los del jefe del ejecutivo: «Las noticias que hoy nos llegan del accidente de helicóptero en el río Hudson son devastadoras. Cinco españoles de una misma familia, tres de ellos niños, y el piloto han perdido la vida. Una tragedia inimaginable. Acompaño en el dolor a los allegados de las víctimas en este momento tan desgarrador».

Lo mismo hizo el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, expresando su pesar público por un hecho tan sorprendente, imprevisto y de consecuencias mortales para una familia feliz, unida y en lo mejor de la vida.

Transcurridos varios días, el FC Barcelona, en un silencio inaceptable y vergonzoso que solo puede ser achacable a la junta directiva de Joan Laporta, no se ha unido ni participado de este amplio dolor por un accidente que ha golpeado a una familia inequívocamente barcelonista, pues la fallecida y madre de familia Mercè Camprubí Montal, era la nieta de Agustí Montal Costa, presidente del Barcelona desde 1969 hasta 1977, y bisnieta de Agustín Montal Galobart, también presidente del club entre 1946 y 1952.

Su hermano, Joan Camprubí, ha promovido la plataforma Som un Clam, de oposición a la actual junta directiva, sin descartar -al menos formaba parte de sus planes antes del accidente- su intención de participar en las próximas elecciones como aspirante a miembro de la junta directiva.

Si Donald Trump, Eric Adams, y ministros y otras autoridades españolas y catalanas no han dudado en lamentar la terrible muerte de esta familia y en dejar escritas sus condolencias, la insensibilidad y pasotismo de la directiva azulgrana actual refuerzan un estilo gobernanza que, cada día más, avanza imparable por la senda del clientelismo, el abandono social y el rechazo a la propia razón de ser del FC Barcelona como un club que, si ha alcanzado los 125 años de vida, ha sido gracias a su identidad social única, su sentimiento de pertenencia e identificación con un modelo basado sobre todo en la transmisión de esos valores de generación a generación.

Joan Laporta y su junta, en cambio, viajan en la dirección contraria, como demuestra la progresiva e implacable supresión de todos los derechos sociales conocidos, estatutarios y democráticos de opinión, expresión, participación, asociación y hasta del voto asambleario, acompañada del exterminio de las peñas y recientemente también de la grada d’animación.

No fue hasta la media tarde del sábado 12 de abril -o sea, casi tres días después del accidente- cunado la directiva ha filtrado a través de la prensa que se guardará un minuto de silencio en memoria de los fallecidos el próximo día 19 en el partido frente al Celta, de Liga. En ningún caso hubo comunicado oficial ni tampoco referencia alguna tampoco en los canales habituales del club. Por tanto, puede ser que sí o que no.

Igualmente, fue una reacción tardía, pobre y cobarde de la directiva de Laporta en respuesta los primeros artículos de opinión justificadamente críticos con una postura de olvido y frialdad incalificable y premeditado frente a un episodio que ha dado la vuelta al mundo y en el que no cabe desconocimiento ni error, solo una evidente y probada actitud de indiferencia y de falta de humanidad.

Seguramente, nadie podrá probar si esta reacción de mirar hacia otro lado tiene algo que ver con el hecho de que la familia afectada, sobre todo la de su hermano Joan Camprubí, que ha sido el obligado protagonista del acto de homenaje a las víctimas de la ciudad de Nueva York junto al alcalde de la ciudad, milita en la disidencia laportista y ha firmado comunicados de abierto desacuerdo con la actual gestión de la directiva.

Sería un elemento aún más ruin y miserable que la propia y descuidad actitud de la junta de Laporta de ignorar alevosamente la afectación directa a una familia barcelonista como la de Joan Camprubí, ni más ni menos barcelonista que cualquier otra, pero desde luego inequívocamente barcelonista, que es lo único que cuenta y que la junta debería haber valorado desde el primer minuto tras conocerse el suceso y su vinculación con la familia azulgrana.

Ni siquiera, pudiendo haberlo hecho, el primer equipo lució un brazalete en señal de duelo en el partido contra el Leganés, el sábado por la noche, como si la directiva quisiera hacer más evidente esta reticencia. Habrá que ver si Joan Camprubí es invitado o no al palco de Montjuic el día 19, y si acepta o no estar presente, tarde y mal, en el único gesto de acompañamiento en el dolor de esta familia promovido desde la junta.

Cuando Joan Camprubí hizo pública una sentida nota de agradecimiento el viernes pasado a todas las muestras de cariño recibidas, entre ellas no figuraba la condolencia oficial del FC Barcelona, algo tan insólito como lamentable. No pocos barcelonistas entienden que ganar un triplete no vale nada después de haber perdido como entidad la decencia y la dignidad por culpa de una junta manifiestamente sectaria y vengativa, incluso ante un suceso de esta magnitud.

Fue notorio, en cambio, el esfuerzo de la junta por reaccionar con los más amplios recursos a su alcance tras el fallecimiento del doctor Carles Miñarro en las horas previas al parido de Liga Barça-Osasuna, el 8 de marzo pasado, incluidas la suspensión del partido, una nota oficial de pésame a la familia y guardar un minuto de silencio en el partido siguiente, Barça-Benfica de Champions, donde los jugadores lucieron un brazalete negro en su recuerdo y homenaje. El partido fue reprogramado y antes de disputarse el 27 de marzo se guardó también un minuto de silencio en memoria del doctor Miñarro, y el equipo le dedicó la victoria. Además, en los días posteriores al fallecimiento, el club realizó varios homenajes. El 9 de marzo, durante una sesión de entrenamiento en la Ciudad Deportiva Joan Gamper, jugadores, cuerpo técnico y directivos, incluido el presidente Joan Laporta, guardaron un minuto de silencio en su honor. Asimismo, los equipos del Barça Femenino y el Juvenil A también rindieron homenaje al doctor antes de sus respectivos partidos.

Otros Incidentes Relacionados con la Familia Laporta

Joan Laporta, hijo pequeño del presidente del Fútbol Club Barcelona, fue detenido el domingo, tan solo dos horas antes del Clásico, mientras se encontraba en un restaurante de la calle Miguel Ángel de Madrid. El motivo de la detención son presuntos malos tratos hacia su pareja, a la que habría zarandeado y amenazado delante del resto de personas con mesa en el local.

Fueron los escoltas también quienes avisaron a la policía y poco después llegaron hasta el lugar un indicativo de seguridad ciudadana, que detuvo a Joan Laporta i Echevarria por malos tratos. En el momento de la detención, se mostró agresivo con los agentes, según recoge Europa Press. Se mostraba en tal estado de excitación que, tras la detención, el Samur tuvo que administrarle un calmante.

También se vio especialmente nervioso a su padre, Joan Laporta Estruch, durante el esperado encuentro Barça-Real Madrid y la prensa deportiva lo achaca a que probablemente ya era conocedor del arresto de su hijo.

Después de que el árbitro hiciera constar en acta esta 'visita', que finalizó "sin más incidencia", después de que fuera invitado abandonar el vestuario, Laporta ha sido sancionado. Lo que no se ha comunicado aún qué tipo de sanción que se le aplicará, pero según el reglamento, podría ser castigado con la suspensión de cuatro a diez partidos y tener que pagar una multa de hasta 3.000 euros. En caso de que se considere una infracción grave, podría incluso ser inhabilitado durante dos años, si bien esta opción parece ser la menos probable, puesto que es la primera vez que comete una falta de este tipo.

Su hijo, por su parte, tras pasar a disposición judicial ha quedado en libertad sin cargos después de que su novia haya negado, en la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), haber recibido malos tratos.

El hijo menor de Joan Laporta ha sufrido un accidente de tráfico preocupante. Jan, que se llama así en honor a su padre, tuvo un impacto mientras conducía una motocicleta en Bali. No se conocen muchos detalles del siniestro, salvo que sufrió un fuerte golpe y ha tenido que ser ingresado. Esta situación ha cambiado por completo los planes del presidente del FC Barcelona.

El dirigente azulgrana ha estado desde hace varios días en Bali para acompañar a su hijo menor. Laporta estuvo con él hasta que finalmente regresó a la ciudad de Barcelona, en donde ya se encuentra en buenas condiciones. Lo importante es que dentro de la gravedad del accidente, Jan se encuentra bien. Laporta ha puesto por delante su faceta paternal en este caso con su hijo menor y más polémico.

Desde hace varios días que el presidente del Barça se encuentra fuera del territorio español, específicamente en un viaje por Oriente Medio. Tras ese recorrido que le llevó a estar tres días en Dubai, la expectativa de Laporta era dar el salto a la capital de Arabia Saudí para reencontrarse con la plantilla dirigida por Xavi Hernández. Sin embargo, el inesperado accidente de su hijo mejor ha provocado que ese viaje previsto el martes 9 de enero se organice para el mismo día del duelo del FC Barcelona contra el CA Osasuna.

Hay que recordar que el presidente azulgrana no estuvo presente en los últimos dos encuentros --Las Palmas y Barbastro-- del Barça.

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