La infertilidad: Impacto emocional y soluciones

30.10.2025

La infertilidad está considerada como una enfermedad por la OMS. Se entiende por infertilidad la imposibilidad de una pareja de lograr un embarazo después de un año de vida sexual activa, sin uso de métodos anticonceptivos y/o la imposibilidad de lograr un embarazo a término. Podemos hablar de infertilidad cuando no se consigue un embarazo tras un año de relaciones sexuales o cuando existe dificultad para mantener el embarazo.

Desear tener un hijo y no poder es una importante fuente de estrés y ansiedad que, en muchos casos, desemboca en una depresión. Según la Sociedad Española de Fertilidad, los índices de depresión en pacientes con problemas reproductivos son equiparables a los de pacientes con cáncer o enfermedades cardiovasculares.

Aunque con las técnicas de reproducción asistida se pueda contribuir a lograr el embarazo, para una persona suele ser difícil aceptar esta infertilidad y no todas reaccionan por igual. Es por eso que en la actualidad se solicita cada vez más la participación de profesionales de la salud mental en las unidades de medicina reproductiva.

Impacto emocional de la infertilidad

La infertilidad es una circunstancia o acontecimiento inesperado que puede alterar el estado de salud física y psíquica de las personas que lo padecen. Tras las reacciones iniciales de sorpresa o desconcierto, la ausencia de embarazo provoca sentimientos como tristeza, enfado e incertidumbre. Muchas personas pierden totalmente la autoestima al no ser capaces de conseguir lo que más desean o creer que han defraudado a su pareja.

A este punto hay que añadirle el hecho de que socialmente todavía existen muchos mitos acerca de la infertilidad. Por ejemplo en hombres se relaciona con falta de virilidad; y en el caso de las mujeres la esterilidad se ha entendido tradicionalmente como un castigo, considerándose a estas mujeres fisiológicamente inferiores.

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En parejas infértiles se han encontrado sentimientos de inadecuación, desesperación, pena, miedo, pérdida de la libido, disfunción eréctil, inestabilidad emocional, pérdida de la autoestima, culpa, depresión, envidia y celos hacia las mujeres embarazadas, etc. Se han descrito trastornos psicosomáticos, represión de las reacciones emocionales, deseo frenético de adoptar un hijo rápidamente o incorporarse a algún programa de reproducción asistida.

En lo referente al aislamiento social, es común evitar reuniones con allegados por sentimientos de vergüenza e inferioridad o para evitar preguntas referidas a la maternidad/paternidad. La culpa es una de las emociones más frecuentes y puede generar pensamientos tales como que “mis comportamientos anteriores han causado el problema”, “mi actividad sexual previa ha sido la causante”, etc.

En este último caso, si la pareja decide optar por un tratamiento médico para conseguir el embarazo, hay que tener en cuenta que la carga emocional no desaparece si no que muchas veces es mayor debido a las características inherentes a estos tratamientos. La repetición del tratamiento como consecuencia del fallo de los anteriores produce impotencia, que deriva en expectativas anticipadas de fracaso, haciendo que la persona se vea en un dilema entre el deseo de ser madre o padre y la experiencia de fallos en el tratamiento.

Después de un fracaso en un tratamiento de reproducción asistida, el 50% de las parejas presenta alguna alteración psicológica importante. Las parejas que sufrieron este tipo de desequilibrios emocionales tendían a ser dependientes el uno del otro, con una relación muy simbiótica.

Se dispone de escasos estudios acerca de las diferencias en las respuestas emocionales a la infertilidad entre hombres y mujeres. No obstante, se ha observado que la mujer tiende a verse más afectada. En el caso de las mujeres, a la carga emocional del proceso se suman los efectos a nivel físico de los posibles tratamientos de fertilidad, por lo que son ellas las que suelen presentar una mayor afectación.

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Finalmente, es importante mencionar que los fármacos utilizados en algunos de los tratamientos de fertilidad producen alteraciones del estado de ánimo. Por ejemplo, el citrato de clomífero utilizado en la inducción de ovulación produce irritabilidad, labilidad emocional y aumento de los síntomas del síndrome pre-menstrual.

Cabe considerar que están expuestas a sufrir el impacto psicológico de la infertilidad todas las parejas afectadas por una alteración reproductiva. Años atrás se habían diagnosticado algunos problemas de fertilidad a causa de problemas emocionales, pero a partir de los años 80 la mayoría de las publicaciones sobre el tema señalaban que la perturbación emocional es más una consecuencia de la infertilidad que no una causa de la misma.

En general, las mujeres y/o parejas que se someten a tratamientos sin éxito se caracterizan por padecer un gran desgaste emocional por su carácter cíclico, repitiéndose una y otra vez la vivencia de esperanza (al inicio del ciclo) y de fracaso (cuando llega la menstruación). Lo que más impacta en el sentido emocional es el elevado coste económico del tratamiento de reproducción asistida, el proceso quirúrgico y la invasión a la privacidad sexual.

Cuando alguien se plantea alcanzar algo que desea y tiene dificultades para conseguirlo, antes o después pasa por un mal momento. Cuando las parejas son diagnosticadas con infertilidad, la mayoría de ellas responden con una sensación de shock y de decrecimiento. Después de haber planeado su vida con hijos, sus planes cambian de forma drástica.

Las parejas atraviesan diferentes etapas emocionales:

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  • Shock: Cuando las parejas son diagnosticadas con infertilidad, la mayoría de ellas responden con una sensación de shock y de decrecimiento. Después de haber planeado su vida con hijos, sus planes cambian de forma drástica.
  • Negación: Inicialmente pude reaccionar negando el problema en vez de afrontarlo. Esta fase sirve también para adaptarse a la experiencia de la infertilidad. Sólo se convierte en algo no saludable cuando continúa por un largo tiempo.
  • Culpa: Sentirse culpable por quitarle a su pareja y a sus padres la posibilidad de tener hijos y nietos. La culpa es una respuesta incómoda pero común.
  • Rabia: Sensación de que la infertilidad no es justa. Es común experimentar resentimiento contra otras mujeres embarazadas y expresar enojo ante profesionales de la salud, familiares y amigos.
  • Aislamiento: Con frecuencia las parejas se sienten solas y esto hace más difícil sobrellevar la situación.
  • Desesperanza: Es habitual sentirse al comienzo de cada ciclo esperanzado y luego comenzar a perderla a medida que los ciclos repetidos no tienen éxito. Es difícil mantener una actitud positiva pero debe pensar que cada intento fallido es un paso más hacia la solución final, ya sea el éxito del tratamiento o hacia otras alternativas.
  • Paralización: Caracterizada por estar en un túnel, muy distante de los demás.
  • Prisa por obtener un resultado: “¡Quiero un hijo ahora!” ya no quieren esperar más, todo les resulta eterno incluso 5 minutos en la sala de espera para ser atendidos.
  • Ausencia de otros proyectos: Sensación de “nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”.

Soluciones y apoyo

Todas estas alteraciones emocionales conllevan sentimientos de malestar intenso que pone de manifiesto la necesidad de actuar desde el plano psicológico junto con otros profesionales de la salud para mejorar la calidad de vida de las personas. Sin embargo, debido a la concepción de la infertilidad como un tema tabú, hasta ahora muchas personas, especialmente mujeres, lo han afrontado en soledad intensificando en consecuencia sentimientos de culpa o vergüenza.

La infertilidad afecta a 1 de cada 8 parejas en el mundo, de las cuales, el 60% oculta a su entorno que padece un problema reproductivo y solo el 5% busca ayuda psicológica para afrontarlo. En el Instituto Bernabeu, queremos que nuestros pacientes se sientan acompañados y respaldados en todo momento. La atención hacia la persona que se somete a un tratamiento de fertilidad debe ser integral e incluir también el cuidado de sus emociones y sentimientos. Los motivos que llevan a una persona a acudir a una unidad de reproducción asistida pueden ser variados, pero en este momento todas han llegado a la conclusión de que necesitan ayuda médica.

Cuando se evalúa la relación de los pacientes infértiles con sus equipos médicos tratantes, se pregunta a los pacientes sobre la actitud del médico hacia ellos, sobre si se habían sentido escuchados, acerca de si se les había dado suficiente información sobre su diagnóstico, si encontraban que habían recibido apoyo en los aspectos emocionales de la infertilidad, etc. Resulta interesante comprobar que el grado de satisfacción de los pacientes respecto a la atención recibida fue significativamente mayor entre los pacientes que fueron atendidos en clínicas especializadas en reproducción asistida y fertilidad, que en aquellos que fueron atendidos en departamentos de ginecología de hospitales generales.

En relación a la intervención terapéutica, se ha demostrado que son muy efectivos los abordajes dirigidos a aumentar las habilidades de enfrentamiento del problema. Frecuentemente ocurre que los pacientes que presentan reacciones evitativas desarrollan cuadros depresivos. La práctica clínica muestra que a medida que los sentimientos en relación a la infertilidad son verbalizados, disminuyen los niveles de angustia tanto en hombres como en mujeres.

La crisis vital que rodea la infertilidad y la posibilidad de abordaje terapéutico al respecto, nos hacen subrayar la necesidad de la participación activa de los profesionales de la salud mental junto al equipo de reproducción asistida. Esta participación debe incluir educación y apoyo emocional a todos los pacientes que se encuentran en estudio y tratamiento de infertilidad.

Consejos y estrategias:

  • AMPLÍE SUS LÍMITES: Cuantos más amplios sean los límites del objetivo que desean alcanzar, más posibilidades tenemos de lograrlo. No es lo mismo intentar conseguir el objetivo de una pareja que desea tener un hijo sin importar el vínculo genético que otra pareja que desee un sexo determinado. Cuantas más posibilidades existan de alcanzar la meta, menos ansiedad generará el tratamiento de fertilidad.
  • TOMA DE DECISIONES: Es de gran importancia llegar a un consenso entre la pareja sobre las alternativas que nos ofrecen, sobre “donde está el límite”, para ello es imprescindible disponer de una buena información para valorar los pros y los contras de cada una de las alternativas y elegir de manera conjunta la opción con mayor puntuación positiva.
  • EL TRATAMIENTO: La consulta en la clínica suele ser inquietante e intensa por lo que sirve de mucha ayuda contar con el apoyo de la pareja. Normalmente surgen numerosas preguntas para realizar al facultativo en la consulta pero que con los nervios se olvidan.
  • EXPRESE SUS SENTIMIENTOS: No debemos dar por supuesto que las personas que nos rodean conocen y comprenden nuestras necesidades y pensamientos. Debemos controlar nuestros sentimientos de aislamiento, ya que podrían llevarnos a soledad y depresión. Aceptar es un acto de valentía, un acto que nos ayuda a controlar nuestros sentimientos, nuestro dolor. Las personas felices aceptan las cosas que no tienen remedio pero luchan por aquellas que tienen solución. La esterilidad es enormemente frustrante porque nos parece que no podemos esforzarnos más para mejorar las posibilidades de éxito en cada ciclo. Es un ejercicio de ayuda identificar nuestros sentimientos, escribirlos en un papel. Es aconsejable que se escoja alguna persona con la cual compartir sus sentimientos y dificultades.
  • SENSACIÓN DE CONTROL: Existen varias estrategias para adquirir mayor sensación de control sobre su vida: obtener toda la información posible del equipo que le está tratando, participar activamente en las decisiones que se llevan a cabo sobre su tratamiento y planear el número de años o ciclos de tratamiento dispuestos a realizar. Es importante que recuerde que no tiene que participar en actividades que le producen tristeza o depresión.
  • LA ESPERA: La espera durante el tratamiento y hasta el día del test se hace interminable. Debe evitar: ir al lavabo constantemente para comprobar si ha llegado la menstruación y examinar su cuerpo para observar algún cambio. Debe ocupar su tiempo libre con actividades que le relajen, con aquellas cosas pendientes que nunca puede hacer por falta de tiempo.
  • REEVALÚE SUS PLANES INICIALES para poder tener la familia que nos proponemos, aunque con alternativas diferentes a las planeadas inicialmente (ej.

Conscientes de la importancia del cuidado de las emociones durante el proceso del tratamiento de fertilidad, su Coordinadora de Atención al Paciente está preparada para apoyarle en cualquier necesidad médica o duda emocional que pueda surgirle.

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