La Leche Materna: Composición y Beneficios
Todos conocemos la superioridad de la leche materna para la alimentación del bebé. La leche materna se adapta a las necesidades del bebé y es el alimento ideal para su adecuado crecimiento y desarrollo.
Pero la leche materna no es solamente una mezcla de nutrientes, sino que es un alimento vivo muy complejo cuya composición varía tanto durante las primeras semanas como a lo largo de cada toma. Una de las características más fascinantes de la lactancia materna es su capacidad de cambio permanente. La leche materna es diferente y específica en cada momento de la vida del lactante.
Es diferente entre distintas madres, pero también la leche materna va cambiando en la misma madre a lo largo de toda la lactancia, y aún más, durante la misma toma. Es un fluido vivo y fascinante.
Composición de la Leche Materna
Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: Incluye más de más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa.
A continuación mencionaremos los nutrientes que forman parte de la leche materna y la función de cada uno:
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Agua
La leche materna es 88 % agua. Por ello estos bebés no necesitan beber agua adicional, incluso en países cálidos.
Carbohidratos
La lactosa es el principal carbohidrato de la leche materna, estando en un 6 %. Se produce en la glándula mamaria a partir de la glucosa. Su principal función, junto a las grasas, es el aporte de energía, necesaria para el crecimiento y desarrollo del recién nacido.
Son fundamentales para la absorción del calcio, hierro y magnesio. También son necesarios para el mantenimiento de la microbiota intestinal dado que promueven el crecimiento de Lactobacillus bifidus el cual inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos.
Grasas
Los lípidos de la leche materna forman el 3-5 % de la misma, siendo el componente más variable. La grasa representa entre un 40 a 50 % del total de calorías, fácilmente utilizables, de la leche materna. Además, es fuente de ácidos grasos esenciales y vehículo de las vitaminas liposolubles.
Proteínas
Constituyen el 1 % de la leche materna. La leche humana contiene caseína, seroalbúmina y mucinas. Son producidas en la glándula mamaria, excepto la seroalbúmina que proviene de la circulación materna. Estas proteínas son más fáciles de digerir que las de la leche de vaca. Tienen como función principal el aporte de aminoácidos, fósforo y calcio.
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El elemento crucial que varía son las PROTEÍNAS. Al principio, la composición de la leche materna tiene más proteínas porque tu bebé las necesita para crecer muy rápido, y después, la cantidad de proteínas se reduce porque los requerimientos son menores.
Otra razón por la que el contenido de proteínas de la leche materna varía dependiendo de la edad de tu bebé es porque se ajusta a la cantidad de leche que toma tu bebé. En los primeros días de vida, tu bebé ingerirá pequeñas cantidades de leche materna, por tanto, durante este tiempo, el contenido proteico por 100 ml de leche materna es alto.
Durante los siguientes meses de vida, tu bebé ingerirá cantidades mayores de leche materna, por tanto, el contenido proteico por 100 ml bajará para asegurar que se cubren las necesidades para el crecimiento y desarrollo del bebé.
Vitaminas
Su concentración en la leche materna varia según la alimentación de la mamá. El contenido bajo de minerales (principalmente sodio, potasio y cloruros) promueve el buen funcionamiento renal del bebé.
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico.
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Oligosacáridos
La leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias.
Minerales
La proporción de calcio y fósforo en la leche de mujer es la adecuada, de modo que su absorción intestinal es inmejorable. Aunque la proporción de hierro y de zinc en la leche humana es baja, la absorción es muy elevada.
La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia.
Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.
PUFAS de cadena larga
La leche humana procedente de mujeres sanas contiene la proporción óptima de ácidos grasos omega 3 y omega 6.
Beneficios de la Leche Materna
Son numerosos los beneficios que aporta al desarrollo y crecimiento del bebé, pudiendo destacar su papel protector frente a infecciones de tipo respiratorio, gastrointestinal e incluso urinarias. Además, la leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida.
La leche materna es el mejor alimento para el lactante, ya que está diseñado específicamente para él, y de forma perfecta. La leche materna de los primeros días (también llamada calostro), es más rica en inmunoglobulinas, lactoferrina y proteínas, y tiene una mayor densidad (más calorías en menor volumen).
El recién nacido necesita más calidad que cantidad y precisa defensas adecuadas para adaptarse a la vida extrauterina. Por eso realiza tomas frecuentes y de escasa cantidad, al ser aún su estómago muy pequeño.
Unos días más tarde, la leche se va haciendo más nutritiva, más grasa y menos concentrada, hasta llegar finalmente a la que se denomina leche madura, con los nutrientes esenciales para el adecuado crecimiento y desarrollo del bebe en cada etapa.
Al comienzo de la toma, la leche tiene una mayor composición de agua, lactosa y componentes hidrosolubles, y al final de la toma, la leche es más grasa. Es decir, que el principio de la leche es más hidratante y al final de la toma más saciante y nutritiva.
El calostro, la leche de los primeros días, es un alimento rico en proteínas, minerales y vitaminas, contiene elementos (leucocitos y anticuerpos) que protegen al niño frente a infecciones y alergias. Tiene efecto laxante, ayuda a expulsar el meconio y a prevenir la ictericia.
Favorece el crecimiento, acelera la maduración del intestino y previene la alergia y la intolerancia a los alimentos. Es rico en vitamina A, reduce la gravedad de algunas infecciones como sarampión y diarrea y previene problemas oculares por falta de vitamina A.
A partir de los seis días de vida la leche materna va aumentando el contenido en hierro y en grasa según va mamando el bebé. Durante los primeros siete a diez minutos el pecho produce una leche baja en calorías, con proteínas, hidratos de carbono, vitaminas, minerales, anticuerpos, y vitamina D y agua en cantidad suficiente (por lo que el lactante no necesita tomar agua).
Si el bebé sigue mamando del mismo pecho se produce una leche muy grasa, con alto contenido en calorías, rica en hierro y en vitaminas A y B. Con esta leche se logra que el desarrollo y el crecimiento del niño sean satisfactorios.
La leche del final de la toma deja al bebé totalmente satisfecho, evita la sobrealimentación y el riesgo de obesidad.
Adaptándose a la velocidad de crecimiento del bebé y a su decrecimiento de las necesidades de proteínas, la composición de la leche materna evoluciona hasta ajustarse perfectamente a las necesidades de los bebés. Es la composición y calidad proteica de la leche materna lo que la hace tan especial y es, por tanto, la mejor leche para los bebés.
Las propiedades de la leche materna variarán en función de las necesidades de tu bebé.
AVISO IMPORTANTE: La lactancia materna es el mejor alimento para el bebé.
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