La Maternidad: Una Realidad Dura y Compleja

24.10.2025

La maternidad no es tarea fácil y más en estos tiempos en los que criamos en soledad. Es verdad que a veces se nos pinta la maternidad como maravillosa, como un estadío de felicidad absoluta, volando en nubes de algodón. Pero no siempre es así, la maternidad es dura, cansada, sacrificada, extenuante.

Nos auto-exigimos hasta el infinito y más allá y además tenemos que ser la perfecta mujer, trabajadora, amante y esposa. Podríamos decir que nos han engañado con el cuento de la maternidad si no nos hubiéramos criado con otras mujeres. Pero tenemos madres, abuelas, estamos rodeadas de mujeres que han criado, mujeres que crían. Yo jamás me he sentido engañada con esto de ser madre, ni que me contaran algo que no es. Sabía que no sería fácil y quizás por eso, porque me temía lo peor, porque repiqueteaban en mi mente clásicos tópicos “se te acabó vivir bien”, “no vas a volver a dormir”, “no vas a tener ni un segundo de descanso”, “te vas a enterar de lo que es criar a un bebé”, lo asumí, y me encontré que en mi caso, con mi bebé, todo era sumamente fácil.

Pero sí tengo que reconocer que no me contaron todo de la maternidad:

  • Que todas las personas importantes hasta ahora en mi vida dejarían de serlo.
  • Que me desbordaría de amor por ellos.
  • Que me dolería como propia cada una de sus enfermedades y malestares.
  • Que me harían sentir el mayor orgullo por las mínimas cosas.

No, no me lo han contado todo de la maternidad.

Expectativas vs. Realidad

Este parece el título de un meme digital y es que solemos hacer sorna con lo mucho que difieren la una de la otra. ¿Engrandecemos nuestras expectativas o nos decepciona la realidad? Probablemente exista tanto de lo uno como de lo otro pero ambos ocurren por nuestra actitud ante los hechos: engrandecer algo o sentir decepción por ello es un posicionamiento hacia algo que en sí es neutro.

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Cuando pensamos en nuestra primera experiencia sexual somos incapaces de narrarla como un hecho objetivo y de afrontarla como tal. Hemos generado tal discurso a nivel de expectativas, que cualquier cosa podría quebrantar el momento e impedir que la realidad coincida con ellas. Lo que sigue es una profusa decepción porque nuestras idílica versión no se parece ¡ni remotamente! a cómo suceden las cosas.

Hacemos continuamente planes, no solo sobre cómo ocurrirán las cosas, sino sobre cómo queremos que ocurran, volcando nuestro contenido emocional a un hecho que en sí es neutral. Como además nuestra mente entiende como real lo que genera, esto crea un conflicto interno porque a veces las coincidencias son mínimas y lo que ocurre no se parece en nada a lo que deseábamos que ocurriera.

La maternidad no escapa de nuestras expectativas y generamos idilios desde el embarazo hasta la crianza pasando por el parto. Desde que volvió a estar en auge la maternidad más ‘natural’, se espera un parto sin intervención médica, en el agua con suerte, una lactancia prolongada y un apego tranquilizador de titanes. Para algunas madres es devastador verse con una baja por embarazo de alto riesgo, una cesárea como una entrada de garaje o una mastitis de caballo.

Factores Externos y la Construcción de Expectativas

Son muchos los factores externos que nos hacen construir expectativas y miedos. Por ejemplo nuestros canales de información. Cuando nos desprotegemos y dejamos entrar cualquier cosa en nuestra vida (videos, revistas, personas tóxicas), vamos coartando nuestra libertad. Nos hacemos menos libres e intuitivas a causa de los temores y las expectativas. Aunque no sean reales o nos sean muy ajenos, como la prensa amarilla internacional o el guion de una película del Festival de Cannes. Hacer todo tan nuestro nos hace vivir en todos sitios menos en nuestra propia vida.

Si nunca hubieras visto una película con madres o un recorte de revista, tu maternidad sería MUY distinta. O si nunca hubieras abierto Pinterest. Desde que no veo las noticias, por ejemplo, tengo menos prejuicios y desconfío menos de las personas. Llámalo ingenuidad, pero tengo paciencia por saber quién se acerca a mí, cuál es su deseo y a qué nos llevará el contacto sin tener expectativas ni sospechas. Si sufro un desengaño, lo vivo una única vez, si desconfías lo sufres dos veces: cuando lo pronosticas y cuando ocurre.

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Crianza sin Expectativas

Igual sucede con la maternidad: imagina un día señalado, tu cumpleaños por ejemplo. Tienes expectativas de un día de cine, un hito con fotos familiares, comida compartida, regalos y atención. Después te encuentras con una catástrofe y sufres doblemente. Tu opción más sana es la de establecer una crianza sin expectativas. Una forma de relacionarte con tus hijos desde la intuición y no desde el aprendizaje de otras propuestas de paternidad. Las otras personas no son tú y tu crianza aún no se ha patentado. Estás en vías de conocer la mejor manera de relacionarte con tu hijo. Te va a llevar años pero lo haces bien y lo haces poco a poco. Nadie puede sustituir tu lugar y tu hijo no lo desearía.

Abraza lo que tienes porque, aunque impredecible y desastroso, tiene el don de lo genuino, lo que solo tú desde tu casita con tu cuerpo y conocimiento puedes crear. No sientas la necesidad de compartir lo que haces, no sientas la necesidad de exhibir o exponer vuestras actividades familiares.

El Lado Oscuro de la Maternidad

Sí, el lado oscuro de la maternidad del que se está hablando muchísimo estos días en las redes y blogs maternales existe y es real. Se ha comprobado científicamente que la estructura cerebral de una mujer cambia físicamente al ser madre. Cuando piensas que por fin has conseguido dormir a tu bebé tras 1 hora de paseo, nanas, mecerle, teta y todo lo que se te ha ocurrido.

Y este agotamiento no solo es físico. También me refiero a un agotamiento psicológico por atender a una personita que depende 100% de ti. El enemigo está en la puerta del colegio. Son las otras madres. Las otras madres a las que si dices que tu hijo tarda 5 minutos en leer una hoja ellas te responden que su hijo se sienta solo a hacer la tarea y lee un libro entero cada noche él solito.

Tú quieres hacerlo bien. Que si mejor no dejar nunca llorar. Que si mejor ser buena madre. Que mejor ignorarle en las rabietas. Que mejor ayudarle en los deberes escolares. Que si……. Mil opiniones. Tantas como expertos.

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El tiempo es implacable. Todos tenemos 24 horas al día. Y la realidad es que la prisa y los bebés o los niños no se llevan bien porque el ritmo de la infancia es lento.

La Importancia del Apoyo y la Salud Mental Materna

Una mamá en la sociedad actual de una ciudad es difícil que se encuentre con un grupo que la apoye y recoja. El concepto de tribu se ha perdido. Ese conjunto de personas que van todos a una, con los mismos intereses y con un ideal común. Una mamá en este siglo, en este entorno, lo que se va a encontrar es mucha soledad. No va a poder verbalizar sus ideales, preocupaciones, temores y anhelos con claridad porque seguramente sea juzgada de forma peyorativa o se infravaloren sus emociones.

El embarazo es un periodo emocionante en el que los cambios hormonales físicos y sociales pueden contribuir a la ansiedad, el estrés y las inseguridades sobre la responsabilidad de cuidar de sí mismas y del bebé en desarrollo. Después del nacimiento, las madres se enfrentan a la adaptación a la nueva vida, la falta de sueño y las demandas constantes. La carga mental de la maternidad puede llevar a sentimientos de ansiedad y el estrés, que puede manifestarse como tristeza, irritabilidad y preocupación constante por la salud del recién nacido. Y terminada la baja de maternidad algunas féminas pueden experimentar una presión adicional al equilibrar el trabajo y la crianza afectando a su bienestar emocional. Por eso es importante buscar apoyo y comunicar los sentimientos al círculo cercano de familiares, amigos y profesionales de la salud. No deben cargar solas con la responsabilidad.

Las matronas desempeñamos un papel crucial, pues desde las consultas de atención primaria tenemos la capacidad de detectar los problemas de salud para poderlos derivar en caso de necesidad. Identificamos factores de riesgo como son los antecedentes de depresión o ansiedad, lo que nos permite intervenir de forma temprana si es necesario, así como la derivación a aquellos especialistas de la salud mental, psicólogos o psiquiatras.

Los problemas de salud mental pueden aparecer en diferentes etapas de la maternidad. Buena prueba de ello es que la depresión en el embarazo es el mayor factor de riesgo para desarrollo de depresión postparto. En España, se estima que una de cada diez mujeres la sufre, mientras que la psicosis posparto es uno de los trastornos mentales más severos que pueden aparecer después de dar a luz, hasta el punto de afectar a entre una y tres de cada 1.000 mujeres y se caracteriza por una instauración brusca y por un empeoramiento rápido en el que aparecen síntomas como alucinaciones, delirios, comportamiento desorganizado y depresión, tal y como recoge el reciente informe elaborado por el Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal (Iespm).

Es importante seguir trabajando para garantizar que la salud mental materna sea una prioridad en nuestra sociedad. Para llevar a cabo una crianza verdaderamente respetuosa, es necesario respetarse primero a una misma.

Tabla: Prevalencia de Trastornos Mentales Perinatales

Trastorno Prevalencia
Psicopatología durante el embarazo (según guías NICE) 10-20%
Síntomas significativos de depresión, ansiedad o estrés postraumático durante el embarazo (según Howard y Khalifeh, 2020) Casi 20%
Depresión postparto en España (estimación) 1 de cada 10 mujeres
Psicosis posparto 1-3 de cada 1.000 mujeres

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