Lactancia con Cuchara: Técnica y Alternativas
La capacidad de mamar es innata en todos los mamíferos, pero los patrones de succión difieren según la especie. En la especie humana es importante dar el pecho a demanda, siempre que el bebé lo pida y durante todo el tiempo que quiera.
De esa manera estaremos seguros de que recibe todo lo que necesita: no solo alimento e hidratación, sino también protección, consuelo y cariño. El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño, por ello, cuantas más veces mame, más cantidad de leche se producirá. Los bebés pueden necesitar tiempo y práctica para llegar a mamar con eficacia: cuantas más ocasiones tengan de mamar, antes aprenderán. Pero este proceso comienza dentro del útero de sus madres, al succionar y deglutir el líquido amniótico. Alrededor de la semana 16 de gestación aparece el reflejo de deglución y hacia las 20 semanas el reflejo de succión.
Todos los pechos sirven para amamantar, independientemente de su tamaño, o de la forma (o tamaño) del pezón: el bebé mama del pecho, no del pezón. Tampoco hace falta preparar el pecho antes de la lactancia. No se recomienda el uso de pezoneras en general. Se utilizarán solo como último recurso. En la mayoría de casos actúan de barrera y hacen perder intensidad al estímulo de la boca del niño cuando mama, en detrimento de la producción de leche. Y si el bebé se acostumbra a mamar con pezoneras, puede resultar difícil que aprenda a hacerlo sin ellas.
También pueden dificultar la lactancia materna la falta de información y formación por parte de los profesionales sanitarios, las rutinas hospitalarias obsoletas, la falta de cultura de la lactancia materna y la actitud negativa de la población en general hacia ella.
El mejor envase para dar leche materna al bebé son, sin duda, los pechos de su madre. Pero por diversas circunstancias puede ser necesario dar leche materna extraída o artificial al bebé. Hay muchos motivos por los que una madre se puede ver en la necesidad de dar esa leche extra a su bebé:
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- En caso de separación madre-bebé
- Si la madre o el bebé están enfermos
- Bebés prematuros que necesitan una ayuda extra para crecer
- Bebés “bellos durmientes” que pese a poder mamar prefieren dormir a comer.
El primer recipiente en el que pensamos para suplementar a un bebé es un biberón. Actualmente existe un gran debate sobre si las tetinas causan o no la llamada “confusión tetina-pezón”. Se afirma que las tetinas no tienen porqué crear interferencias en la succión del bebé, pero lo cierto es que el pecho y la tetina se succionan de manera diferente.
Los bebés deben realizar una compleja coreografía para extraer la leche del pecho, no es que les sea más fácil tomar un biberón, es que llegan a no saber qué tienen que hacer con la lengua, dónde la tienen que colocar y cómo la deben mover... Otro de los inconvenientes de suplementar con biberón, y que puede perturbar la lactancia materna, es la saciedad inmediata que éste causa al bebé. Cuando un bebé toma la leche en biberón suele recibir una gran cantidad de leche en poco tiempo, cosa que no pasa con el pecho.
Poner una tetina en la boca de un bebé es una lotería y no sabes lo que puede llegar a pasar. Y aunque parezca imposible hay muchas opciones que podemos valorar si nuestro bebé necesita leche extra. Hay que saber que cada método de suplementación es diferente y se ajusta a unas necesidades concretas.
Métodos Alternativos de Suplementación
Si se quiere dar la leche en biberón la mejor forma y la más segura para hacerlo es como os decía el llamado método Kassing. Esta técnica para dar la leche en biberón permite que el bebé tome la leche de una manera más fisiológica que con la técnica habitual. Es muy simple, se puede utilizar el biberón (recipiente) habitual sólo nos hace falta:
- Una tetina larga (2cm) y lo más blanda posible. (la tetina Calma sirve)
- Dar el biberón lo más horizontal posible para conseguir que el bebé lo tome poco a poco.
Otras opciones para suplementar al bebé son:
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Jeringa-dedo:
Sólo necesitamos una jeringa sin aguja. El volumen de la jeringa se puede adecuar a la edad del bebé. Cuanto más mayor sea el bebé, mayor será el volumen de la jeringa. De esta manera evitaremos tener que cargarla una y otra vez. Colocaremos el dedo meñique (con la palma de la mano hacia arriba) en el punto donde finaliza el paladar duro y empieza el blando. Esperaremos a que el bebé empiece a succionar para pulsar el émbolo de la jeringa. Iremos presionando poco a poco el émbolo, siguiendo el ritmo de succión del bebé. Si deja de succionar no apretaremos.
Este método es ideal para los niños que presentan dificultad de succión o niños que tienen una succión inmadura, pues les ayuda a colocar la lengua de manera correcta. Es muy útil para ofrecer pequeñas cantidades de calostro o si tenemos un bebé demasiado dormilón que tiene dificultades para conseguir una toma satisfactoria.
Este método es también ideal para bebés que necesitan reaprender a succionar, para bebés a los que hay que suplementar algunas veces al día o para ofrecer pequeñas cantidades de calostro o leche.
Vaso:
Es un método usado habitualmente para alimentar a bebés prematuros. Se puede usar un vaso de plástico o los típicos de cortado de las cafeterías. El vaso se sitúa en la parte superior del labio, no en la comisura inferior como hacemos los adultos. Hay que ir muy despacio y dejar que el bebé lame la leche.. No hay que verter nunca la leche en la boca del niño pues podría atragantarse o aspirar la leche. Es un método que requiere paciencia y templanza porque se suele derramar leche.
Ideal para bebés pequeños a los que hay que dar un poco de calostro o leche extra o para bebés de más de 6 meses que ya tienen un buen control corporal.
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Cuchara:
Podemos utilizar cualquier cuchara de tamaño pequeño. Es un buen método, pero hay que ir poco a poco con los niños pequeños porque se pueden atragantar y además se suelen cansar. Como con el vaso hay que esperar a que ellos saquen la lengua y no hay que verter la leche dentro de su boca. Hay que tener paciencia.
Ideal para bebés que sólo requieren ser suplementados unos días o para ofrecer pequeñas cantidades de calostro.
Vaso de inicio:
Los vasos de inicio tienen un pitorro (duro o blando) en la parte superior de la que el bebé puede succionar. Se puede sacar la válvula inferior para facilitar la salida de la leche y volver a colocarla cuando el niño aprenda a succionar del adaptador del vaso. Va muy bien para niños de 4 a 6 meses que empiezan a coger ellos solitos el vaso y no aceptan la tetina. Como en el Método Kassing hay que colocar el vaso lo más horizontal posible.
Para bebés mayores que no aceptan la tetina también se puede usar como recipiente una botella de agua con pitorro de las que se venden en los supermercados.
Relactador:
Para poder usar un relactador es básico que el bebé quiera succionar el pecho. Para un bebé que rechaza el pecho o que tiene un agarre deficiente, éste no es un buen método. El relactador permite aumentar la producción de leche de la madre, ya que el bebé succiona el pezón a la vez que se le suplementa leche materna o artificial. Y permite hacer dos cosas a la vez, lo que ahorra tiempo a la hora de suplementar al bebé.
En ocasiones puede resultar muy práctico para animar a un bebé a volver a mamar. No suele ser un buen método para las salidas fuera del hogar. Y hay que tener cuidado que el bebé no succione sólo de la sonda por lo que conviene ir pinzándola durante la toma para que el niño realice movimientos de succión en el pecho.
Biberón cuchara:
Recipiente en forma de biberón que tiene una cuchara en la punta en lugar de una tetina. Combina la facilidad de volumen que da el biberón con la ventaja de no ofrecer modificaciones en la succión. Como con la cuchara y el vaso hay que tener un buen pulso y dejar que el bebé lama la cuchara.
Otras Consideraciones
La realidad de muchas lactancias maternas de gemelos es que los inicios pueden ser un poco complicados, y por eso algunas necesitan ser suplementadas para asegurar las calorías que necesitan los bebés para crecer y desarrollarse a un ritmo aceptable. Una cuchara es un sistema muy tradicional.
Para conseguir que puedan beber la leche y no se atraganten, en primer lugar el bebé debe estar sentado. Se le acercará el vasito o la cuchara en el labio superior, para permitir así que el bebé vaya lamiendo la leche. Es importante señalar que en bebés pequeños no se debe verter NUNCA la leche dentro de la boca ya que el bebé puede atragantarse o aspirar la leche.
Antes de introducir la jeringa se debe estimular el paladar con el dedo, de elección el meñique por su tamaño menor, haciendo movimientos de afuera a dentro. Se debe apoyar la taza/vaso sobre el labio inferior del bebé y acercar la leche a la boca sin dejar que se vierta en ella para evitar atragantamientos. La técnica es similar a la anterior pero usando una cuchara o un recipiente-cuchara comercializado.
Ventajas: permite suplementar a largo plazo, favorece el agarre espontáneo y la formación del vinculo entre la madre y el bebé.
Después de conocer todas las técnicas, el cuidador debe elegir cuál es la que mejor se adapta a sus necesidades.
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