Alergia en Niños: Síntomas, Causas y Tratamiento

18.11.2025

En las últimas décadas, la prevalencia de las enfermedades alérgicas ha aumentado significativamente en los países occidentales. Se han considerado la causa más frecuente de enfermedad crónica no infecciosa en la edad pediátrica. Se estima que en los países avanzados la enfermedad alérgica afecta, en algún momento de la edad infantil, al 15-20% o más de la población. Dentro del grupo de dicha enfermedad se incluyen el asma, la urticaria-angioedema, la dermatitis atópica, la anafilaxia y la enfermedad de las vías respiratorias superiores.

La alergia a alimentos, medicamentos o látex no son en realidad enfermedades, sino causas de enfermedad, pues los síntomas que provocan se engloban en el grupo mencionado.

Rinitis Alérgica en Niños

La rinitis es una alteración inflamatoria de la mucosa nasal que se diagnostica por métodos clínicos, y sólo se recurre a exámenes complementarios en muy contadas ocasiones. En la práctica médica se define la rinitis como una entidad clínica caracterizada por uno o más de los siguientes signos o síntomas: rinorrea anterior o posterior, estornudos, prurito, congestión y obstrucción nasal.

La rinorrea anterior suele ser evidente; la rinorrea posterior puede pasar más desapercibida: puede manifestarse como carraspeo, como tos, y en algunas ocasiones puede visualizarse al explorar la faringe. El prurito nasal puede ser obvio, desencadenando maniobras de rascado frecuentes. Si la maniobra hacia arriba es muy repetida, se origina el surco nasal transversal. La congestión y obstrucción nasal da origen a halitosis, maloclusión y voz gangosa.

Otro signo de la rinitis es la epistaxis, que puede aparecer espontáneamente, sin tocar la nariz, incluso durmiendo. En los niños, la rinitis alérgica es la causa de epistaxis más frecuente. Las ojeras, por congestión de las venas periorbitarias, son muy corrientes en niños con rinitis.

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Exploración Física en la Rinitis

Si la anamnesis es típica, la exploración física aporta poco para el diagnóstico. Tiene utilidad para valorar parcialmente la severidad y para descartar complicaciones. Si los síntomas son poco típicos, la presencia de algunos signos puede apoyar el diagnóstico de rinitis.

Posibles hallazgos físicos son: ojeras, surco de Dennie-Morgan (pliegue doble en el párpado inferior), surco nasal transversal, mucosa nasal pálida o violácea, hipertrofia de cornetes nasales, desviación de la nariz (si no es de tipo familiar). La exploración ocular, en busca de signos indicativos de conjuntivitis, debe ser sistemática en la rinitis. Se deben explorar los oídos (signos de otitis serosa), el paladar (ojival en la obstrucción nasal), la presencia de pólipos, el tabique nasal (desviación por diversas causas), secreción purulenta, afectación unilateral. La sinusitis, o mejor rinosinusitis, como complicación, puede ocasionar secreción nasal posterior, dolor a la presión en la cara, taponamiento nasal y pérdida de olfato.

Cuando un niño presenta los signos o síntomas descritos, el diagnóstico más probable es el de rinitis, pero hay que completar 2 pasos: primero realizar un diagnóstico diferencial para descartar otras entidades con síntomas similares, y segundo, caracterizar dicha rinitis, ponerle uno o más «apellidos», pues el diagnóstico de rinitis es sólo sindrómico, y puede deberse a múltiples causas.

Cuando se han descartado otras entidades se debe intentar averiguar la etiología de la rinitis. En la práctica clínica, la alérgica se diagnostica por la positividad del estudio alergológico, mientras que la causa infecciosa se suele diagnosticar por exclusión, cuando no se identifica una sensibilización alérgica.

Actitud Diagnóstica ante un Niño con Rinitis

Cuando la rinitis aparece de modo agudo, autolimitado e infrecuente, se puede asumir que sea debida a una causa infecciosa. Distinto es el caso de la rinitis que aparece de manera repetida o con síntomas muy duraderos; en este caso sí que se debe valorar con más detalle. Se debe evaluar en primer lugar la severidad de la sintomatología, y en segundo lugar orientar el diagnóstico etiológico.

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La valoración de la intensidad se basa en datos como frecuencia y duración de los episodios, la intensidad evaluada por la repercusión en el sueño y el rendimiento académico o laboral, estado entre agudizaciones, aparición de complicaciones e impacto sobre otras enfermedades concomitantes como el asma.

La iniciativa Allergic Rhinitis and its Impact on Asthma (ARIA) simplifica esta valoración con 2 características. La primera, de tiempo, divide la rinitis en persistente, si los síntomas se presentan más de 4 días a la semana y más de 4 semanas, y en intermitente, cuando no se cumple ese criterio. La segunda, de gravedad, clasifica las rinitis en leves, si los síntomas están presentes pero no afectan al sueño, ni las actividades cotidianas, de ocio, de deporte, ni alteran el rendimiento escolar o laboral, y en moderadas/ graves si afectan a cualquiera de estas actividades. Así, cronología y severidad se combinan en 4 categorías: leve intermitente, leve persistente, moderada/grave intermitente y moderada/grave persistente.

La disminución en la calidad de vida por la rinitis puede llegar a ser muy importante, comparable a la del asma. Además de los efectos de los propios síntomas, se llega a alterar el sueño, el rendimiento escolar y laboral, y la vida social. Por todo ello junto y su alta prevalencia, la rinitis constituye un problema de salud pública.

La orientación de la etiología de la rinitis en atención primaria se dirige a valorar factores de riesgo de alergia, para decidir si derivar o no al paciente a un estudio especializado. Estos factores son de tipo clínico y de tipo analítico. Los factores clínicos son los siguientes:

  • Edad: cuanto mayor sea la edad del niño, más probable es la alergia, especialmente a partir de los 6-7 años.
  • Antecedentes familiares: los antecedentes familiares de alergia aumentan la probabilidad de alergia en el paciente.
  • Estacionalidad de los síntomas: los síntomas en los meses de primavera-verano apuntan a causa alérgica (pólenes).
  • Datos climáticos: los síntomas en días de viento seco señalan una causa alérgica (pólenes), mientras que si se presentan los días de viento húmedo pueden ser tanto por alérgenos (ácaros u hongos) como por infecciones.
  • Coincidencia con otros síntomas: la coincidencia de rinitis con síntomas en otros órganos (bronquios, ojos o piel) puede orientar hacia una causa alérgica.
  • Relación temporal entre exposición a un alérgeno y aparición de síntomas: cuando se llega a identificar una relación clara de contacto con un alérgeno determinado y aparición próxima de los síntomas, aumenta la probabilidad de que la causa sea alérgica.
  • Exposición a ambiente con alérgenos: el contacto habitual con alérgenos identificables aumenta la probabilidad de una causa alérgica, aun cuando no haya una relación temporal evidente.

Los factores analíticos que se pueden valorar en atención primaria incluyen:

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  • Eosinofilia en sangre periférica: valores de eosinofilia relativa > 6% o absoluta > 450/μl se asocian a alergia, aunque con baja sensibilidad y especificidad.
  • Inmunoglobulina E (IgE) sérica total: la IgE total elevada se interpreta como marcador de predisposición a sensibilización alérgica, así que aumenta la probabilidad de alergia, aunque tiene baja sensibilidad (44%).
  • Phadiatop infant®: estudia la presencia de IgE específica contra un panel con los alérgenos más comunes.
  • InmunoCAP rapid®: es un test rápido, con sangre capilar, que no necesita aparataje, y que da resultados en 20 min.

La valoración conjunta de la gravedad de la rinitis y del riesgo de alergia es útil para decidir la remisión a estudio especializado, para decidir el tratamiento y para profundizar más en el diagnóstico diferencial. Cuanto más grave sea la rinitis, más exhaustivo debe ser el diagnóstico diferencial, especialmente si el paciente muestra signos poco frecuentes, que pueden indicar otro diagnóstico o ser indicativos de complicaciones. Cuanto más graves sean los síntomas y cuantos más factores indicativos de sensibilización alérgica tenga el paciente, más prioritario será enviarlo para estudio especializado.

Actitud Terapéutica ante un Niño con Rinitis

Tras descartar razonablemente otras entidades en el diagnóstico diferencial, se ha de decidir el tratamiento, contemplando 3 aspectos: tratamiento de las agudizaciones, tratamiento preventivo y tratamiento etiológico.

El tratamiento de las agudizaciones está indicado en todos los casos, excepto si los síntomas son muy leves, y ceden espontáneamente en poco tiempo. Según el síntoma que más afecte al paciente se debe decidir la terapia inicial, pues la eficacia de los fármacos sobre los distintos síntomas o signos es muy diferente. En el caso de los antihistamínicos se recomiendan actualmente los de segunda generación, por su vida media más larga y su baja capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica. Este tratamiento se utilizará mientras duren los síntomas, hasta que desaparezcan.

El tratamiento preventivo está indicado cuando la rinitis tiene cierto grado de gravedad: el paciente o sus familiares deben participar en la decisión de si la gravedad lo justifica. La elección del tratamiento preventivo también debe guiarse por el síntoma más importante. La duración del tratamiento preventivo es en principio indefinida. Debe mantenerse, si se aprecia mejoría de la sintomatología, durante varias semanas o meses. Se debe utilizar de manera continuada cuando los síntomas son perennes, y se puede utilizar de manera intermitente cuando son estacionales.

Si un tratamiento preventivo no produce los efectos deseados, se debe cambiar a otra medicación, del mismo o distinto grupo farmacológico. Los antihistamínicos pueden presentar un mecanismo de tolerancia que hace que pierdan eficacia, y es necesario ir haciendo rotaciones. Si ningún tratamiento preventivo se muestra eficaz, no es procedente mantenerlo. En este caso se debe insistir más en el diagnóstico diferencial, y hacer hincapié en el tercer aspecto del tratamiento, el etiológico.

Para instaurar este tratamiento se ha de identificar previamente la etiología, evidentemente, con un estudio alergológico, que compete a un especialista. Es pues el especialista quien ha de indicar las medidas específicas. El tratamiento etiológico de la rinitis alérgica se basa en la evitación de alérgenos y en la inmunoterapia.

La inmunoterapia se viene usando desde hace un siglo. Su administración se ha considerado beneficiosa en un documento de posicionamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde hace varios años, por la mejoría en los sistemas de puntuación de síntomas y de medicación de los pacientes con rinitis alérgica.

Alergias en la Piel en Bebés

La piel de un bebé es delicada y más susceptible a irritaciones y reacciones alérgicas que la piel de los adultos. Esto se debe a que la barrera protectora de su piel aún está en desarrollo, lo que la hace vulnerable a diversos factores ambientales, a productos químicos o, incluso, a algunos alimentos. Una reacción alérgica en la piel de un bebé puede manifestarse de varias formas.

Causas Comunes de Alergias en la Piel

  • Calor
  • Tejidos
  • Agentes químicos
  • Alimentos
  • Plantas o hierbas
  • Picaduras de insectos
  • Dermatitis atópica

Tipos de Reacciones Alérgicas en la Piel

  • Picazón
  • Erupciones y sarpullidos
  • Bebé irritable
  • Asperezas en la piel y descamaciones
  • Presencia de ampollas o bultos
  • Dermatitis del pañal
  • Dermatitis atópica o eczema
  • Miliaria (Sarpullido por calor)
  • Alergias alimentarias

Tratamiento y Prevención de Alergias en la Piel

  • Identificar la causa.
  • Mantener la piel limpia y seca.
  • Lava suavemente la piel del bebé con agua tibia y un jabón suave específico para bebés.
  • Usar productos hipoalergénicos.
  • Evitar el rascado.
  • Hidratar la piel.

Otras Alergias en Niños

No hay que olvidar que un 80 % de todos los asmáticos lo son por causa alérgica. El asma puede manifestarse inicialmente con una tos seca, fundamentalmente desencadenada por ejercicio, risa o humo de tabaco. Más tarde surge dificultad para respirar, ruidos torácicos (pitos o silbidos), sensación de opresión en el pecho.

La urticaria es una enfermedad de la piel muy común. Consiste en la aparición de ronchas/habones y/o hinchazón/angioedema, que habitualmente se acompañan de picor. Si dura menos de 6 semanas se clasifica como urticaria aguda y si dura más de 6 semanas como urticaria crónica.

En pocas ocasiones la urticaria que dura varios días o semanas es producida por una alergia alimentaria; medicamentosa o por una picadura de insecto. En estos casos, es habitual que la urticaria aparezca antes de que pasen dos horas tras la ingesta del alimento/medicamento o haya antecedente de picadura de insecto en los minutos previos (muy inusual en niños). En ocasiones, pueden asociarse síntomas respiratorios, digestivos, mareos, el niño podría estar mucho más nervioso y afectado.

Diagnóstico y Tratamiento de Alergias

El diagnóstico de las alergias se realiza mediante un test cutáneo con el objetivo de reproducir en la piel la reacción que presentamos en otras partes del organismo. Consiste en la aplicación sobre la piel del brazo de gotas que contienen el alérgeno al que podemos ser sensibles. Con una mínima lanceta se atraviesa la piel y se introducen las gotas con el alérgeno. Además, es posible realizar análisis de sangre, con lo que de una forma más precisa podemos demostrar la presencia de anticuerpos específicos.

La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno. Es importante saber que todos estos tratamientos mejoran y controlan los síntomas, pero no curan la alergia.

En el momento actual contamos con una nueva vía para la inmunoterapia especialmente útil en niños, que consiste en aplicar gotas debajo de la lengua. Se ha demostrado que la inmunoterapia evita que la alergia se agrave y pase de una simple rinitis a desarrollar asma.

Las vacunas han evolucionado mucho en los últimos años: las pautas de administración son más rápidas y los extractos alergénicos utilizados están mejor estandarizados o incluso contienen un único o pocos alérgenos purificados.

En los últimos años se están desarrollando una serie de medicamentos (anticuerpos monoclonales) que van dirigidos a frenar un determinado elemento o célula del sistema inmunológico. Son medicamentos muy eficaces, la mayoría administrados por inyección subcutánea, pero son caros y se utilizan para enfermedades graves.

Tabla Resumen de Alergias Comunes en Niños

Alergia Síntomas Comunes Tratamiento
Rinitis Alérgica Rinorrea, estornudos, prurito nasal, congestión Antihistamínicos, corticosteroides nasales, inmunoterapia
Dermatitis Atópica Sequedad, picazón, enrojecimiento de la piel Emolientes, corticosteroides tópicos, antihistamínicos
Urticaria Ronchas, picazón, hinchazón Antihistamínicos, corticosteroides
Asma Alérgica Tos, dificultad para respirar, sibilancias Broncodilatadores, corticosteroides inhalados, inmunoterapia
Alergia Alimentaria Erupciones, urticaria, problemas digestivos, dificultad para respirar Evitar el alérgeno, epinefrina (en casos graves)

Es útil si puede describir las situaciones en las que ocurrieron los síntomas. En los niños, se puede usar un análisis de sangre, pruebas funcionales respiratorias, pruebas de exposición, provocación y tolerancia o prueba cutánea. Después de unos 20 minutos se puede ver si la piel ha reaccionado alérgicamente y muestra ronchas (lo que se conoce como pápula). En ese caso, existiría la alergia.

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