¿Pueden las embarazadas comer helado? Riesgos y beneficios

28.11.2025

El embarazo es una etapa vital rebosante de cambios fisiológicos y con necesidades nutricionales muy concretas. En general, las recomendaciones alimentarias durante la gestación pretenden cubrir los requerimientos de alimentos propios de la mujer, satisfacer las exigencias nutritivas debidas al crecimiento fetal, preparar al organismo materno para enfrentarse mejor al parto y asegurar reservas grasas para la producción de leche durante la futura lactancia. Pero, además de las necesidades nutricionales, en esta etapa es vital prestar atención a la seguridad alimentaria.

Tener una alimentación saludable es importante en todas las etapas de la vida, pero si hay una en la que cobra, si cabe, más importancia sin duda es el embarazo. Precisamente, ésta es una de las cuestiones que más preocupan a las mujeres embarazadas, saber qué pueden o no comer, o de qué forma pueden hacerlo.

Estás embarazada, ¡enhorabuena! Tienes por delante unas 40 semanas preciosas en tu vida, llenas de sensaciones nuevas y felicidad. Pero, como es normal, todo esto es nuevo para ti y te genera dudas: ¿qué puedo o no puedo comer durante el embarazo? ¿Cómo debería de ser la dieta para embarazadas?

La alimentación durante el embarazo no solo debe enfocarse en lo que es beneficioso, sino también en evitar lo que podría ser perjudicial, de ahí la importancia de saber qué alimentos no puede comer una persona embarazada. Ciertos alimentos, aunque normalmente seguros, pueden ser peligrosos para las mujeres embarazadas debido a la posibilidad de contener bacterias, parásitos o toxinas que pueden aumentar el riesgo de complicaciones.

Con la llegada del verano y las altas temperaturas, pocas cosas resultan tan apetecibles como un buen helado. Pero si estás embarazada, es normal preguntarse si este capricho dulce y refrescante es seguro para ti y tu bebé. Muchas mujeres embarazadas afirman tener antojos más intensos durante esta etapa, y el helado es uno de los más comunes. Su textura cremosa, su sabor dulce y su efecto refrescante lo convierten en una tentación difícil de resistir.

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Tomar helado durante el embarazo es seguro, siempre que se elijan productos pasteurizados, bien conservados y consumidos con moderación. Además, concederse un pequeño antojo puede ser positivo a nivel emocional.

Seguridad alimentaria durante el embarazo

Una buena alimentación es básica para cuidarse durante el embarazo, y esto abarca a la seguridad alimentaria. En efecto, durante esta etapa tan delicada no basta con seguir una dieta saludable. También hay que seguir una dieta segura. Como sostiene la dietista-nutricionista Beatriz Robles, “si no tenemos seguridad alimentaria, da igual que el alimento sea sano o insano”.

Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), «es importante tomar unas medidas básicas de higiene y evitar el consumo de ciertos alimentos para prevenir riesgos que, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias negativas para el feto o la mujer gestante». Además de lo obvio, como respetar las fechas de caducidad y no consumir productos caducados, sin excepción, ¿qué recomiendan los expertos?

Para la toxoplasmosis, se hace una analítica a las 12 semanas de embarazo. Si la prueba da negativa, significa que la madre no ha estado expuesta a este parásito y, por ello, debe seguir las recomendaciones de evitar ciertos alimentos.

Alimentos a evitar durante el embarazo

  • Carne cruda: Se recomienda abstenerse durante el embarazo de consumir carnes crudas, como el carpaccio o el tartar, poco hechas, deshidratadas y/o curadas.
  • Carne procesada o embutidos: Que no han sido sometidos a un tratamiento térmico (jamón curado o serrano, fuet, chorizo, salchichón, salami, etc.).
  • Quesos no pasteurizados: Los quesos deben estar hechos con leche pasteurizada.
  • Pescado crudo: Evitar el consumo de pescado crudo por contaminación de Anisakis (tipo sushi, sashimi, ceviche, carpaccios, anchoas), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos o poco cocinados.

¿Qué debes comer si estás embarazada?

Durante el embarazo, es especialmente importante que la futura madre cuide su alimentación, por su propia salud, pero también para aportar al feto los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, así como para evitar riesgos de infecciones y otros problemas.

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Lo habitual es que la mujer engorde entre nueve y trece kilos durante esta etapa, dependiendo de su Índice de Masa Corporal (IMC) antes de quedarse embarazada.

De este incremento de peso, aproximadamente la mitad corresponde al peso del bebé, al líquido amniótico y a la placenta, y el resto es una ganancia natural de este proceso que no debe obsesionar ni angustiar a la futura madre.

¿Qué comer durante el embarazo?

No existe una dieta específica para el embarazo y la gestante debe comer de todo, de manera equilibrada y con moderación, siguiendo la tradicional dieta mediterránea y la pirámide alimentaria. En general, la embarazada ha de intentar tomar la cantidad suficiente de:

  • Proteínas: Son necesarias para construir y reparar el tejido de la madre y del feto; se encuentran en carnes, huevos, pescados, leche y productos lácteos, legumbres, frutos secos y cereales.
  • Hidratos de carbono: Constituyen la principal fuente de energía para la madre y para el feto. Están presentes en la pasta, legumbres, patatas, hortalizas y cereales, que conviene que sean integrales para ayudar a combatir el estreñimiento. En cambio, se recomienda limitar la ingesta de azúcares, presentes en las harinas refinadas, el pan blanco, la pastelería, la bollería industrial, el chocolate…
  • Grasas: Portan ácidos grasos esenciales y energía, pero es mejor moderar su consumo y optar por grasas saludables, que se hallan en el aceite de oliva, y los ácidos grasos omega-3, muy importantes para el correcto desarrollo del feto. Estos se encuentran en los frutos secos, semillas y muchos pescados. Por contra, se debe limitar el consumo de grasas saturadas como las animales, el queso graso curado, la nata y la mantequilla.
  • Hierro: Necesario para prevenir la anemia. Lo tienen las carnes rojas, cereales, legumbres y frutos secos. Es habitual en esta etapa que el médico aconseje a la mujer tomar suplementos de este mineral.
  • Calcio: Está presente en la leche y productos lácteos, soja, acelgas, legumbres y almendras.
  • Ácido fólico: Muy importante para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Lo contienen las verduras de hoja verde, cereales, huevos, naranjas, legumbres y nueces. Las embarazadas deben tomar suplementos diarios de este mineral, al menos, hasta el tercer mes de gestación.
  • Vitaminas y fibra: Imprescindibles para el correcto desarrollo del feto -sobre todo la B12-, se obtienen comiendo abundantes frutas (4 o 5 porciones diarias y mejor enteras que en zumo), hortalizas y verduras frescas, siempre lavándolas bien.

Otras recomendaciones generales respecto a la alimentación son:

  • Moderar el consumo de sal, que debe ser yodada.
  • Ingerir mucho líquido: unos dos litros de agua al día -en torno a los ocho vasos diarios-, para ayudar a combatir el estreñimiento, controlar las náuseas y los vómitos, evitar la sequedad de la piel y a prevenir las infecciones urinarias. También se pueden tomar infusiones, leche, caldos y zumos, que deben ser naturales o pasteurizados.
  • Controlar el consumo de bebidas con gas o excitantes como el café, el té y los refrescos de cola.

Por último, resulta crucial cocinar los alimentos de manera adecuada, esmerar la higiene al prepararlos y manipularlos e ingerirlos bien hechos.

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¿Por qué es importante la seguridad alimentaria durante el embarazo?

Durante el embarazo, el sistema inmune de la mujer se modifica y algunos microorganismos pueden llegar al feto atravesando la barrera placentaria. Por otra parte, los alimentos y el agua pueden constituir una fuente de transmisión de estos microorganismos y, por tanto, provocar infecciones alimentarias.

¿Cuáles son las enfermedades más nocivas transmitidas por alimentos?

En función del tipo de enfermedad alimentaria y la etapa del embarazo en que se produce, las consecuencias para el feto pueden ser muy graves. Las enfermedades que más impacto pueden tener son:

  • Listeriosis: Es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que puede sobrevivir y reproducirse en los alimentos. Si la infección llega a la sangre, puede causar sepsis, aborto, alteraciones en el feto, nacimiento de bebés con bajo peso o mortalidad infantil.
  • Toxoplasmosis: Es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii. Si la toxoplasmosis tiene lugar durante el embarazo o poco antes de él, el bebé puede sufrir pérdida auditiva, discapacidad intelectual y ceguera. También puede causar abortos y malformaciones en el feto.
  • Salmonelosis: Causada por una bacteria llamada Salmonella, si la madre sufre fiebre, vómitos, diarrea y deshidratación, puede llegar a producirse un aborto o parto prematuro. También puede llegar a causar meningitis. Además, la embarazada puede contagiar a su hijo durante el parto.
  • Anisakis: Son unos parásitos similares a pequeños gusanos que anidan principalmente en los intestinos y vísceras de los peces y que, en los humanos, pueden provocar síntomas digestivos y, en casos más extremos, alergias con reacciones anafilácticas. Aunque estos parásitos no traspasan la placenta, los síntomas sufridos por la madre pueden poner en riesgo la salud del bebé.

Alimentos de riesgo

Para evitar las infecciones y/o intoxicaciones alimentarias, las embarazadas deben seguir algunas recomendaciones especiales en su dieta. Estas serían las preguntas y los alimentos clave:

¿Puedo comer pescado y marisco si estoy embarazada?

Como ambos productos pueden contener mercurio, es mejor no consumir especies grandes predadoras como el pez espada (emperador), el tiburón (cazón), la caballa, el atún rojo y el lucio. También deben evitarse los pescados y mariscos crudos, los ahumados y los marinados, dado que podrían ser portadores de listeria y parásitos.

¿Cómo se debe comer la carne en el embarazo?

Las carnes deben quedar completamente hechas por dentro. Deben evitarse los carpaccios, carnes precocinadas, y ensaladas preparadas que lleven pollo, jamón, etc.

¿Los patés y embutidos están prohibidos?

Durante el embarazo, si la mujer no está inmunizada frente a la toxoplasmosis, se han de evitar los embutidos (jamón, chorizo, lomo embuchado, salchichón, salami, mortadela…), los patés refrigerados, el tocino…

¿Qué tengo que hacer con los lácteos?

Hay que evitar tomar leche no pasteurizada, por el riesgo que conlleva de contraer infección por listeria. Esta indicación se extiende también a los quesos y demás lácteos, que deberán ser siempre pasteurizados.

¿Cómo hay que tomar las frutas y verduras en el embarazo?

A la hora de consumirlas, lo más importante es la preparación: han de cortarse primero las partes dañadas y, posteriormente, lavarlas bien bajo el chorro de agua del grifo, incluso si se van a pelar. Si se van a tomar crudas sin pelar, es conveniente sumergirlas de cinco a diez minutos en un recipiente de agua potable que contenga unas gotas de lejía apta para la desinfección del agua de bebida, y luego, enjuagarlas con agua abundante.

¿Son perjudiciales los huevos si estoy embarazada?

Dado que pueden contener salmonela, solo pueden tomarse muy cuajados. Se evitarán, por lo tanto, los huevos pasados por agua, poché, etc., y si se preparan platos que los contengan, deben cocinarse a suficiente temperatura. Además, desecharemos los alimentos que contengan huevo crudo o poco cocinado, como salsas y mayonesas caseras y algunos postres (tiramisú, mousses, merengues, brownie, helado casero…).

Para prevenir de manera general las enfermedades transmitidas por los alimentos, se deben seguir cuatro pasos muy sencillos:

  • Separar: Se han de manipular correctamente las carnes, huevos y pescados y mariscos crudos con el fin de evitar las contaminaciones cruzadas.
  • Enfriar: Es recomendable conservar los alimentos a baja temperatura para evitar la proliferación de las bacterias.
  • Lavar: Las bacterias transmitidas por los alimentos pueden propagarse por toda la cocina. Por este motivo, hay que lavar las tablas, utensilios y superficies de trabajo con agua caliente y jabón después de preparar cada alimento y antes de empezar con el siguiente.
  • Cocinar: Deben prepararse y calentarse los alimentos a alta temperatura para eliminar las posibles bacterias, capaces de sobrevivir hasta los 60º.

Antojos en el embarazo

Los antojos en el embarazo han dado lugar a muchas historias y mitos. El capricho por un alimento en concreto o por la mezcla inusual de dos alimentos es común durante la gestación y puede presentarse a cualquier hora del día o de la noche.

Algunos de los antojos más comunes son:

  • Chocolate
  • Frutas ácidas (Fresas, naranjas y limones)
  • Helado
  • Encurtidos
  • Quesos
  • Huevos

Al igual que los antojos, es bastante normal desarrollar aversión por el olor y el sabor de algún alimento durante la gestación, sobre todo en el primer trimestre.

Alimentos congelados como opción segura

El embarazo es una etapa especial que requiere atención especial a la alimentación para garantizar la salud de la madre y el desarrollo del bebé. Durante estos meses, las futuras mamás deben ser especialmente cuidadosas con ciertos alimentos crudos debido al riesgo de enfermedades como la toxoplasmosis y la listeria. En este contexto, los alimentos congelados pueden ser una excelente alternativa para mantener una dieta segura y nutritiva.

Los alimentos congelados son una excelente alternativa para las embarazadas, ya que el proceso de congelación ayuda a eliminar o reducir significativamente la presencia de bacterias y parásitos dañinos. Además, los alimentos congelados mantienen su valor nutricional, siempre y cuando se sigan las instrucciones de almacenamiento y cocción adecuadas.

Consejos para consumir alimentos congelados de forma segura:

  • Almacenamiento correcto: Mantén los alimentos congelados a una temperatura constante de -18 °C o más fría. Evita descongelar y volver a congelar los alimentos, ya que esto puede aumentar el riesgo de contaminación.
  • Descongelado seguro: Descongela los alimentos en el refrigerador, en agua fría o en el microondas. Nunca a temperatura ambiente, ya que esto favorece el crecimiento bacteriano.
  • Cocción adecuada: Cocina los alimentos a las temperaturas recomendadas. Usa un termómetro de alimentos para asegurar que las carnes y pescados alcancen una temperatura interna segura.
  • Higiene en la cocina: Lava bien tus manos, utensilios y superficies antes y después de manipular alimentos congelados. Esto previene la contaminación cruzada y asegura una preparación segura de los alimentos.

Al seguir las recomendaciones de almacenamiento, descongelado y cocción, las futuras mamás pueden disfrutar de una dieta variada y nutritiva sin comprometer su salud ni la de su bebé.

Recomendaciones alimentarias durante el embarazo
Grupo de alimentos Recomendaciones
Carnes Bien cocinadas, evitar crudas o poco hechas.
Pescados y mariscos Evitar especies predadoras grandes, consumir cocidos o congelados previamente.
Lácteos Consumir pasteurizados.
Frutas y verduras Lavar cuidadosamente, especialmente si se consumen crudas.
Huevos Consumir bien cocidos, evitar preparaciones con huevo crudo.
Alimentos congelados Almacenar, descongelar y cocinar adecuadamente.

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