Tratamiento de las Grietas en el Pezón Durante la Lactancia
Estabas tan ilusionada con la llegada de tu bebé, con darle lo mejor, que no dudaste ni un segundo en amamantarlo. Decidiste dar el pecho a tu bebé y te han salido grietas en el pezón. Tranquila, busca ayuda y seguro que todo acaba bien. Sabías que la lactancia materna era una fuente de beneficios para el bebé, y por eso ahora, cuando dar el pecho ya no es un placer, tienes dudas. ¿Seguir o abandonar? Buscar ayuda cuanto antes te ayudará a tomar la decisión que más te convenga, porque para el bebé es importante tu leche, pero aún lo es más que tú estés bien.
Las grietas, esas pequeñas heridas en el pezón, sabemos que duelen. Incluso podríamos decir que duelen mucho, sobre todo si se infectan. Te duelen los pezones, puede que te hayan salido grietas e incluso que te hayan sangrado. Dar el pecho no duele, o al menos no debería, pero es habitual que durante las primeras tomas se sienta alguna molestia.
Una de las principales causas por las cuales las madres deciden abandonar la lactancia es el dolor durante la misma. Las grietas son unas heridas que pueden aparecer en el pezón al dar el pecho cuando algo falla en la técnica de lactancia.
Causas Comunes de las Grietas en el Pezón
Existen varias razones por las cuales pueden aparecer grietas en el pezón durante la lactancia:
- Agarre inadecuado del bebé al pecho: Esta es la causa más común. Al principio nadie está seguro de hacerlo bien. Si no hay dolor, todo va bien. Si te duele al engancharse, no está bien agarrado. Recuerda que la boca del bebé debe cubrir el pezón y parte de la aréola y debe estar bien abierta.
- Mala posición al amamantar: Para que el bebé esté en posición correcta su boca tiene que cubrir toda la areola y no solo el pezón.
- Anquiloglosia o frenillo sublingual corto: la causa de las grietas puede estar en el bebé; los bebés con frenillo corto tienen problemas para establecer la lactancia. Esta telita que hay debajo de la lengua si es muy grande no permitirá al bebé poner la lengua debajo de la areola.
- Candidiasis mamaria: Si el dolor en el pezón empeora después de dar el pecho y continúa pasada una hora, es posible que tengas una infección por hongos (una micosis o candidiasis). Uno de cada 20 recién nacidos desarrolla una candidiasis oral que puede haberse transmitido por la lactancia materna.
- Ofrecerle biberón o chupete: para que este no se le caiga, el bebé tendrá que cerrar mucho la boca, esto hará que cuando le des de mamar haga lo mismo con tu pecho succionando directamente del pezón.
- Irritación del pezón: Debido a determinadas fibras de la ropa o por el uso de algunos detergentes y jabones. Tan sólo es necesaria la higiene de los pezones con agua y durante la ducha habitual. El jabón puede eliminar la protección natural del pezón y predisponerlo a la sequedad. Restregar o frotar, especialmente con sustancias irritantes, puede llegar a producir heridas, especialmente en mujeres con piel sensible.
Tipos de Grietas en el Pezón
El aspecto de la grieta también nos da información sobre el mecanismo de producción y la manera idónea para solucionarlo. A la hora de describir la lesión, es importante utilizar una terminología que ayude en la descripción y localización del trauma.
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Las grietas son heridas de mayor o menor tamaño y profundidad en el pezón, la areola o en ambos. Quizá a nivel práctico parece que sirve de poco, pues da igual en qué estadio está la grieta.
- Estadio I: Se trata de grietas superficiales, la piel está intacta o presenta una leve rozadura (similar a una costra), no hay sangrado.
- Estadio II: Se trata ya de una grieta más profunda que la anterior, y que puede involucrar la capa interna de la piel del pezón. Pueden haber pequeñas cantidades de sangrado.
- Estadio III: Estas ya son grietas profundas que afectan tanto la capa externa como interna de la piel del pezón. Puede existir un sangrado significativo, la piel afectada puede verse amarillenta o con pequeños “hilos” blancos. Esto último nos indica que podría existir una infección en la zona.
- Estadio IV: Son las grietas de mayor profundidad, pueden ocupar la cara del pezón o los laterales. En ocasiones son tan profundas que la pérdida de tejido es más que evidente.
También, según su ubicación, las grietas pueden clasificarse como:
- Grieta en la punta: Suele ser producida por un agarre superficial.
- Grieta en la base del pezón: Aparecen cuando el pezón se dobla dentro de la boca del bebé.
Tratamiento de las Grietas en el Pezón
Lo primero que hay que hacer es solucionar qué está causando la grieta. Normalmente los responsables habituales de su aparición son una colocación del bebé al pecho mejorable o una dificultad en la anatomía oral del bebé; sea un paladar alto o un frenillo lingual corto. Una vez localizada y mejorada la causa podemos ir a la curación de las mismas.
Si seguir dando el pecho con estas heridas resulta algo muy doloroso, se puede plantear diferir la lactancia (extraernos y darles la leche por un método adecuado) hasta su curación con ayuda y pautas.
Es muy importante que alguien experto en lactancia vea una toma, el patrón de succión del bebé, el estado de tu bebé al pecho, su demanda, su alineación corporal, y valore la boca del bebé.
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Si tienes pequeñas heridas en el pecho, acude a tu matrona para que te indique cómo actuar. Comienza por el pecho que esté menos dañado.
La otra parte importante de la solución debe ser cuidar esa herida, como lo haríamos con cualquier otra. Una herida cura bien si está limpia, seca y al aire.
En este caso la recomendación es mantener una higiene de la grieta. Esto implica limpiar con agua y jabón neutro la herida 3-4 veces al día, y secar al aire dando toques. Intenta mantener la herida al aire el mayor tiempo posible para que se seque y cicatrice antes. Si puedes, que el pecho esté lo más aireado posible, evitando tapar las grietas y favoreciendo que sequen al aire.
- Ponles tu propia leche.
- Aplica unas gotitas de leche materna en las heridas después de cada toma y déjalas secar al aire, sin ponerte sujetador hasta que se seque.
- Usa una crema de lanolina para las grietas. En el mercado existen muchas cremas que protegen y tratan las grietas. Elige aquellas naturales que no haya que quitar para dar de mamar al bebé.
- Mantén la piel limpia y seca. Es recomendable una ducha diaria y lavado con suero fisiológico. Seca bien las aréolas y pezones para evitar que la zona quede húmeda.
- Si la causa es una candidiasis, será necesario usar una crema antimicótica sobre los pezones y en la boca del bebé para tratar la infección.
- Si el problema es una infección bacteriana, será necesario una crema antibiótica o incluso comprimidos por vía oral. Pregunta a tu doctor/a o comadrona cuál es el mejor tratamiento. Cremas antibióticas o incluso comprimidos, en casos más graves, suelen ser la solución.
- Si el dolor es muy intenso, puedes tomar un analgésico (ibuprofeno, paracetamol o aspirina). La mayoría de las medicinas se pueden tomar sin problemas en la lactancia, pero algunas no son seguras.
- Aplica compresas calientes sobre el pecho. Eso estimulará el flujo de leche y te ayudará a drenar los conductos obstruidos.
- Evita lavarte el pecho antes y después de las tomas. Esto favorece la aparición de las grietas. ¿Por qué?
- Utiliza alguna protección que impida el roce del pezón con el sujetador o con la ropa. Usa conchas protectoras te ayudará a evitar que la ropa roce la zona afectada, que se mantenga seca y que no tengas que quitar los protectores, que suelen “arrancar” pequeñas partes de tejido, lo que resulta extremadamente doloroso.
- Algunas mujeres refieren mejoría con el uso de pezoneras. Esto es algo que debe valorar cada madre. Puede ser útil si disminuye el dolor y permite continuar con la lactancia. Si éstas son finas y blandas, si se adaptan bien al pezón y permiten el máximo contacto, no interferirán con la producción de leche. Para colocarla correctamente se evertirán sus alas, y así hará vacío sobre el pezón. Utilizar la talla adecuada es fundamental para no dañar más. Cuando nos aseguramos de que el bebé no las necesita, podemos retirarlas de forma progresiva.
Estas grietas al ser más profundas, necesitan probablemente además de mantener una higiene en la zona tratamiento antibiótico tópico y/o oral; o quizá ambos en las de más complejidad.
Prevención de las Grietas en el Pezón
- Mejora la posición del bebé al pecho. Asegúrate de que el pezón y parte de la areola de tu pecho están dentro de la boca de tu bebé. Él extrae la leche mediante los movimientos de la mandíbula y la lengua, no chupando del pezón.
- Asegúrate de que la posición del bebé es la adecuada. Como decíamos, el pezón y parte de la aréola deben estar dentro de su boca, que debe estar bien abierta y con los labios evertidos, succionando con la mandíbula, no con la lengua. La cabeza del niño debe estar alineada con su columna, con el cuello ligeramente inclinado hacia atrás.
- Si tu bebé tiene frenillo corto, deberás buscar aquellas posiciones que menos daño te hagan. Las consultoras de lactancia o tu matrona pueden recomendarte las mejores posturas en este caso.
- Evita ofrecerle chupetes o biberones hasta que la lactancia esté totalmente establecida. Es la manera de librarse de la “confusión de pezón”. Evitar el uso de chupetes y tetinas.
- Continúa con la lactancia materna si puedes. Hay estudios que dicen que interrumpir la lactancia materna durante algunos días reduce la probabilidad de que puedas continuar con la lactancia a largo plazo. De todos modos, si el dolor es muy intenso y necesitas dejarlo, puedes probar a extraerte la leche, manualmente o con un extractor.
- Airear el pecho. Si los pezones no toleran la presión del sujetador o la ropa, mantenerlos al aire. Existen conchas aireadoras que permiten cubrir el pecho facilitando la circulación del aire. Evitar protectores y telas sintéticas que puedan quedar pegadas a las heridas del pezón.
Otras Consideraciones
Además de las causas y tratamientos mencionados, es importante considerar otros factores que pueden influir en la aparición y curación de las grietas en el pezón:
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- Problemas dermatológicos: Eczema, dermatitis o impétigo pueden desarrollarse en el pezón. Como consecuencia de la aplicación de cremas irritantes. Algunos problemas de salud como la celiaquía pueden favorecer el desarrollo de ciertos tipos de dermatitis. Si la madre tiene sensibilidad a algunos alimentos, puede aparecer un eczema o una reacción cutánea, si el bebé toma pecho tras haber comido el alimento sensibilizante. En estos casos puede ser necesario un tratamiento médico.
- Hipersensibilidad: La sensibilidad de los pezones es a menudo el primer síntoma del embarazo y se debe a los cambios hormonales. Algunas mujeres sienten ese dolor en los pezones incluso antes de percatarse de la ausencia de menstruación. La duración también varía, pero en la mayoría de los casos persiste durante el embarazo y desaparece tras el parto. En estos casos, hay madres que deciden destetar a un niño mayor durante el embarazo debido a esta hipersensibilidad.
- Perlas de leche: Se trata de un punto blanco en el pezón, que se produce debido a un tapón interno, que inflama un conducto, bloquea la salida de leche y se cubre por una fina capa de piel. Cuando el bebé mama duele mucho, y es posible que el bebé comience a protestar si no logra sacar el mismo caudal de leche que hasta el momento. Las compresas de agua caliente suelen ablandar la ampolla y si se ofrece enseguida el pecho al bebé, puede desobstruirse de forma espontánea. Si esto no es efectivo, puede ser necesario pinchar la ampolla para liberar la obstrucción. Podemos encontrar perlas de color rojo u oscuro debido a restos de sangre, o bien transparentes, también llamadas “ampollas de lactancia” producidas por la fricción del pezón.
- Estrés psicológico: Diferentes estudios sugieren que el dolor asociado a la lactancia va acompañado de estrés psicológico. Hay que evaluar a las madres que manifiesten dolor en búsqueda de síntomas del estado de ánimo y vigilarlas estrechamente.
NURSICARE®: Una Solución para las Grietas en el Pezón
Existen productos diseñados específicamente para aliviar el dolor y acelerar la curación de las grietas en el pezón. NURSICARE® es uno de estos productos, diseñado para aliviar el dolor por lesiones en el pezón debido a la lactancia y para sanarlas de manera definitiva.
NURSICARE® ha sido meticulosamente diseñado para aliviar el dolor por lesiones en el pezón debido a la lactancia y para sanarlas de manera definitiva, representando la respuesta ideal para las madres lactantes. El mecanismo de acción de NURSICARE® se centra en los nervios nociceptivos, responsables de transmitir la sensación de dolor al cerebro. Actúa de manera que reduce su efectividad, disminuyendo significativamente la sensación de dolor una vez que Nursicare se activa sobre el pecho.
NURSICARE® se coloca sobre el pezón con el lado impreso hacia el exterior. Recomendamos activar el apósito mojando levemente el pezón con agua la primera vez que se saca de su bolsa, utilizando los dedos.
NURSICARE® puede reutilizarse varias veces hasta que se sature con leche materna o exudado de la herida. Cuando se trata una grieta, es crucial que NURSICARE® esté en contacto directo con la herida.
Testimonios de Madres que Utilizaron NURSICARE®:
| Caso | Condición Inicial | Días de Tratamiento con NURSICARE® | Resultado |
|---|---|---|---|
| Johanna (30 años) | Ictericia, congestión mamaria, frenillo corto grado 2 del bebé | 3 días | Escala de dolor reducida a 0 |
| Kate (34 años) | Grietas e intenso dolor en ambos pezones | 3 días | Escala de dolor reducida a 0 |
| Anna (30 años) | Dolorosas grietas en el pezón, congestión mamaria, lactancia mixta | 3 días | Escala de dolor reducida a 0 |
| Michelle (34 años) | Cirugía de reducción mamaria, anquiloglosia grado 3 del bebé, grietas en ambos pezones, edema y congestión mamaria | 3 días | Dolor sustancialmente reducido |
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