Legislación sobre el orden de los apellidos: Prioridad al apellido materno

24.10.2025

Desde pequeña, algunas personas imaginan que el primer apellido de sus hijos sea el materno. Judit Arnalded, madre de Noa y de Nico, explica: "Desde pequeña, me hacía mucha ilusión que mi apellido fuera el primer apellido de mi hijo o hija. Siempre me lo había imaginado, aunque entonces la ley no estaba aprobada".

Pero su caso es una excepción. Aunque desde la reforma del Registro Civil en 2017 el apellido paterno deja de tener preferencia y el de la madre puede ponerse como primer apellido al bebé, según datos del ministerio de Justicia, un 11,1% de los niños nacidos en España desde 2017 han roto la tradición patrilineal.

Ya no es obligatorio que el hijo lleve el apellido del padre primero y a continuación el de la madre. Como sabemos, como norma general, hoy día, al recién nacido se le imponen dos apellidos: el primero, que coincide con el primero de los que ostenta el padre, y el segundo, que es el primero de los que ostenta la madre.

Es importante saber, que existen casos especiales en los que puede que no se conozca a uno de los progenitores. Esta solicitud será resuelta siempre que exista común acuerdo entre los progenitores. ¿Y si no existiese acuerdo?

Para acreditar la legitimidad del apellido deben aportarse certificaciones de las inscripciones de nacimiento de los padres y si fuese necesario de ascendientes anteriores. Los progenitores pueden registrar a su hijo en el Registro Civil con el apellido que elijan.

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Durante generaciones a la hora de inscribir a un bebé solo había que plantearse qué nombre se le daría al recién nacido, algo que en muchas ocasiones supone un quebradero de cabeza, pero que siempre es un momento hermoso. Esto cambió en el año 2000 cuando se modificó la ley y se introdujo la posibilidad de colocar primero el apellido materno, aunque en la práctica supuso pocos cambios.

Este primer cambio dejó en segundo lugar apellidos comunes, o que los padres consideraban feos, y pusieron en primer lugar los más bonitos o aquellos que temían que ‘se perdieran’ al ser la madre hija única o tener solo hermanas. Ahora, una nueva modificación simplifica los trámites.

Desde ABA Abogadas, la letrada Anna Salort, especialista en Derecho de Familia y Derecho Civil, explica el nuevo procedimiento: “Se obliga a que los padres hagan constar expresamente el orden de los apellidos en la solicitud de inscripción en el registro civil. En el caso de que no se haga constar, o bien estén en desacuerdo, tendrán un plazo de tres días para comunicar su decisión al Encargado del Registro Civil.

En aras de encontrar un equilibrio que satisfaga a los progenitores y que abogue por la igualdad, la nueva Ley ofrece la posibilidad de cambiar nombres y apellidos, como explica Anna Salort “Puede establecerse el uso de los apellidos de ambos padres como primer apellido compuesto, ya sea padre-madre o madre-padre.

Esta ley se aplica a los españoles, pero los extranjeros residentes en España solo pueden acogerse a la ley de su país de origen. Depende de cada cultura si se da prioridad al nombre del padre o no, incluso si la mujer cambia su apellido por el de su marido al casarse. En Austria los hijos llevan por apellido el nombre familiar que hayan elegido los padres al contraer matrimonio.

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Procedimiento para la inscripción en el Registro Civil

Lo primero que hay que hacer es inscribir el nacimiento del bebé en el Registro Civil. Tras el nacimiento del pequeño, los padres están obligados a inscribirlo en el Registro Civil, bien de forma telemática desde el hospital o en las propias oficinas del registro.

Hace cinco años que en España el apellido paterno dejó de tener preferencia al registrar a un bebé. Desde 2017, los progenitores pueden elegir el orden sin necesidad de presentar ningún documento. Sin embargo, solo el 0,5% de los recién nacidos en este tiempo llevan primero el apellido de la madre. Cuesta romper la tradición aunque la ley lo facilite.

TVE ha preguntado a varias personas y todas ellas sostienen que "todos los casos que conozco siguen la inercia". "No me lo planteé, ni con el pequeño tampoco", explica una de las mujeres cuestionadas. "Hemos seguido la tradición", comenta otro padre.

Sin embargo, Rocío Benavente no lo hizo. Registró a sus hijas con su apellido por delante. Pero no solo eso. "Yo misma me cambié el orden de los apellidos antes de que naciera mi hija", subraya a TVE. Esta decisión es un homenaje a sus mujeres, consensuado con su pareja, que todavía hoy genera dudas.

"Hay gente que piensa que su padre no está en sus vidas a lo mejor porque no se apellida como ellas y no, no, su padre es feliz con esta decisión como lo soy yo", continúa Benavente.

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Romper con una costumbre patriarcal

La socióloga especialista en maternidad, Esther Vivas, indica a TVE que "las parejas que se deciden a hacerlo es porque quieren romper con una costumbre patriarcal". Este fue el motivo de Santi Gimeno y su pareja. "Al final las mujeres son las que cargan con el embarazo, con el parto, con la lactancia en muchos casos", señala.

También Erika y Carlos llegaron a un acuerdo: sus hijos tendrían nombres riojanos, como él, y apellido aragonés, como ella. "Yo me lo tomo con total normalidad", relata Carlos. "Es un gesto pequeño, pero al final es importante que mis hijos, nuestros hijos, vean que no es una imposición social", sostiene por su parte Erika.

Legislación en Europa

De nuestros vecinos europeos, los portugueses tienen la ley más igualitaria. Pero, en la práctica, el apellido materno únicamente prevalece cuando la mujer no tiene hermanos, para que no se pierda el apellido, o "con madres solteras", como explica la profesora de Derecho, Helena Pereira de Melo.

Normalmente, los ciudadanos siguen la tradición que impuso el dictador Salazar: ordenó poner el apellido paterno en último lugar, es el que consideran más importante, aunque, curiosamente, en su caso 'Salazar' venía de su madre.

En Italia, hasta 2016, solo se transmitía el apellido del padre y las familias recurrieron a la justicia. Esto demuestra que la gente "está más abierta a los cambios y al progreso social que el propio Parlamento", asegura Ludovica Bargellini, abogada. En abril, se dio un paso más: los bebés recibirán los dos apellidos y los padres podrán elegir solo uno si hay acuerdo.

En Francia las mujeres casadas adoptan el apellido del marido. En Francia, las mujeres se han organizado en el movimiento 'Porte mon nom'. Son sobre todo divorciadas y solteras porque las casadas adoptan el apellido del marido. Desde julio, pueden poner su apellido detrás del paterno antes necesitaban permiso del hombre. No obstante, denuncian desde la asociación que la ley se está incumpliendo. "El mismo ayuntamiento dice que eso es demasiado jaleo, muchos papeles. Algunos registros de estado civil no quieren hacerlo". Por eso, dicen, toca seguir luchando.

Marco Legal en España

En la actualidad los progenitores tienen libertad para establecer el orden de los apellidos de sus hijos. En España, el nombre está compuesto por el nombre propio y dos apellidos. El nombre propio se elige por los padres libremente y los dos apellidos serán los de los padres.

En muchos otros países solo hay un apellido, pero desde hace más de 150 años en España se registran dos apellidos en el Registro Civil. En la mayoría de los países de nuestro entorno se utiliza únicamente un apellido, que suele ser el del padre, ejemplos de ello son Francia o Italia.

Con la ley 11/1981 la atribución de los apellidos era diferente. A partir del año 2000, fue posible que los progenitores dieran preferencia al apellido materno al establecer el orden de apellidos del hijo. Este avance no fue completo, ya que sólo se permitía esta situación si se presentaba la inscripción ante un juez y era de mutuo acuerdo entre los progenitores.

En 2011 se aprueba la ley 20/2021 de reforma de la Ley del Registro Civil y que ha entrado en vigor en 2017. Tras esta reforma los progenitores tienen total libertad para establecer el orden de los apellidos de sus hijos que deseen. El problema viene cuando no hay acuerdo entre ellos o no quieren ejercer ese derecho.

Es importante mencionar que el orden de los apellidos deberá ser el mismo para todos los hermanos. Por lo tanto, el orden de los apellidos que escojan los progenitores para el primer hijo determinará el de los siguientes. Solo cuando los hijos cumplan 18 años podrán cambiar el orden de sus apellidos y su nombre. En ese caso, sí podría darse que hermanos tengan los apellidos en diferente orden, con un cambio a posteriori.

La ley permite la combinación de los apellidos del padre y la madre como solución al posible problema de decidir cual poner delante.

Pese a todos los cambios legales y la visible evolución en pos de la igualdad que el legislador esta buscando los datos son sorprendentes. De 2017 hasta ahora, solo el 0,5% de los bebes nacidos llevan el primer apellido de su madre. En el año 2017 fueron 3.000 y si que hubo un mayor porcentaje que otros años, pero desde entonces las cifras han sido muy bajas.

Normalmente el orden de los apellidos no suele ser fuente de conflicto en los progenitores, pero en ocasiones si que se producen estos desacuerdos. Por eso bueno conocer la legislación que actualmente regula las soluciones a este conflicto.

Cuatro días después de la entrada en vigor del artículo 49 de la Ley 20/2011, el apellido del padre continúa siendo el elegido mayoritariamente por los progenitores para sus hijos. En otras palabras, pese a que desde el pasado 30 de junio los padres están obligados a escoger el orden, la experiencia dice que, hasta el momento, el apellido paterno continúa prevaleciendo.

Hay quien lo hace así por continuar una tradición familiar, como Javier y Paola. "En nuestro caso ha sido de mutuo acuerdo. Nos gustaba más y, además, queríamos que llevara el apellido de su padre y de su abuelo para que continuaran las tres generaciones iguales". El pequeño al que este martes han registrado se llamará, por tanto, Javier Arenillas Ramos.

La mayoría de los padres y madres que se acercan por la mañana comparten, sin saberlo, la misma justificación: "Nos daba igual". Es el ejemplo de Paul, que con su hijo Paul Steve Paredes Dixie en brazos, desliza otro de los argumentos más escuchados durante estas semanas: la tradición.

"Mi pareja y yo lo hablamos y estamos de acuerdo en que lleve primero mi apellido como se ha hecho siempre. En cualquier caso, no creo que tenga mayor trascendencia", argumenta Paul.

Son muy contados los ejemplos de padres que no estaban al corriente de este cambio en la legislación. Desde su posición al frente de las inscripciones de los recién nacidos confirma las impresiones a pie de calle: "No ha habido ninguna variación en cuento a la preferencia de los apellidos. Sigue prevaleciendo el del padre".

Samuel Pardo, con su hijo José en brazos, es uno entre esta minoría. En su caso, el desconocimiento ha precipitado, inevitablemente, la decisión tomada minutos antes. El bebé lleva su apellido. Preguntado sobre la posibilidad de poner primero el materno se muestra algo dubitativo: "De hacerlo así, sería como si no fuera mi hijo, ¿no?". Una vez aclarado que su apellido se mantendría en segundo lugar, es tajante: "Cada uno que elija lo que quiera, pero nosotros no, porque el apellido tiene que ser el del padre y ya está".

Los progenitores valoran, casi unánimemente, de manera "muy positiva" esta reforma legislativa. Ellos también han escogido que predomine el apellido de él, aunque esgrimen otra razón: "Cuando tuvimos a nuestra primera hija ya lo hablamos y no nos pareció relevante. Si alguno de los dos fuera más curioso o se fuera a perder sí que habríamos cambiado, pero no es el caso". En cualquier caso, sí que ven con buenos ojos que se facilite elegir entre un apellido u otro y "que sean los padres los que elijan".

También el es caso de Marisol Peralvo e Ignacio González, que acaban de inscribir a su hijo Asier. "Está muy bien que se pueda decidir, aunque nosotros le ponemos el de su padre porque ya tenemos otro hijo".

¿Qué ocurre en caso de falta de acuerdo?

Lo cierto es que David y Rosa, aun queriéndolo, no habrían podido variar el orden con Cloe. Águila lo explica: "En el caso de tener otro hijo anterior no hay discusión: se tiene que respetar obligatoriamente el mismo que el de su hermano o hermana". Y aclara: "En el caso de que quisieran invertirlos, tendrían que inscribirlo manteniendo el mismo orden y, más adelante, solicitar el cambio, pero teniendo en cuenta que afectaría al resto de hermanos también".

Los hay también escépticos con el cambio de la ley. "Lo veo una tontería porque da lo mismo el orden. Por una parte lo veo bien pero por otra, siempre ha sido primero el del padre". Estas palabras corresponden a Ana Rizo que, junto a su pareja Manuel Navas, se disponen a entrar en el registro para inscribir a su hija Rocío. Ella también llevará el apellido paterno. "Lo hablamos y decidimos dejar el mío primero porque sonaba mejor", explica Manuel.

Sin quizás saberlo, estos padres han descrito uno de los argumentos que pueden hacer que el juez del Registro se decante, llegado el caso, por el apellido de uno o de otro de no existir un acuerdo entre los progenitores. "Su decisión se basará criterios como el de sonoridad o que prevalezca el menos común de los dos", explica Águila. Pero, ante todo, destaca que la ley recoge que debe decidirse "atendiendo al interés superior del menor". A su juicio, es un enunciado "confuso". El funcionario se pregunta: "¿Qué es lo mejor para los intereses del bebé, García González o González García?".

Sin embargo, remarca que todavía no se ha dado ningún caso en el que el funcionario haya tenido que decidir el orden de los apellidos. "Cuando suceda, veremos qué es lo que decide el juez, pero habrá que ver cada caso".

Aplicación solo para españoles

Esta última modificación de la ley ha abierto la puerta, definitivamente, a que los bebés puedan llevar el apellido materno en primer lugar. Es cierto que desde el año 2000 se permite, bajo previo acuerdo y solicitud de ambos progenitores, que los apellidos del recién nacido puedan invertir su, hasta entonces, inamovible orden. Sin embargo, la novedad ahora, 17 años después, es que la falta de consenso no se traduce automáticamente en una preferencia por el apellido del padre.

Águila, no obstante, señala un detalle de la norma: "Lo que la gente desconoce es que sólo vale para los españoles. Para los extranjeros prevalece el apellido que marque la ley nacional de su país de origen". Es la situación que se ha encontrado Leián Formaran. Según expresa, le gustaría que su bebé, Zacarías James, llevara su apellido, sin embargo, la ley en Filipinas, el lugar de origen tanto suyo como el del padre, impide que así sea. En el Registro así se lo han hecho saber: "Me han dicho que, al estar casada, debe llevar el del padre".

Una circunstancia similar a la que se han encontrado Daniel Kristian y Blanca Siolaco, de origen griego.

En un emocionante avance hacia la igualdad de género, hemos alcanzado un hito significativo: a fecha de 08/02/2025, el 11,1% de los niños ahora llevan primero el apellido de su madre, desafiando así las tradiciones y normas establecidas. El proceso es sencillo. Al momento de inscribir a tu bebé en el registro civil, simplemente debes indicar tu preferencia por colocar el apellido materno como el primer apellido del niño y el paterno como segundo.

Este cambio refleja un movimiento más amplio hacia la igualdad y muestra cómo las decisiones individuales pueden contribuir a un cambio social significativo. Cada familia que elige esta opción está contribuyendo a un cambio cultural profundo, desafiando las normas y pavimentando el camino para futuras generaciones.

Este logro en la igualdad de género es un claro ejemplo de cómo las pequeñas acciones pueden tener un gran impacto en nuestra sociedad. SI, es perfectamente posible siempre y cuando no haya un hijo previo con un orden diferente de apellidos.

Año Porcentaje de bebés con el primer apellido materno
2017 (aproximado) 0.5%
Hasta 2025 11.1%

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