Mastitis con Pus durante la Lactancia: Causas, Síntomas y Tratamiento
La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que puede o no acompañarse de infección. Normalmente, la mastitis se asocia con la lactancia, por lo que también se denomina mastitis lactacional o puerperal. Sin embargo, la lactancia no es la única causa de mastitis en la mujer. Existe también la mastitis no puerperal que aparece por otras razones, pero son menos comunes. Entre las manifestaciones clínicas más frecuentes de la mastitis se encuentran el enrojecimiento de los senos, la inflamación del pecho y la fiebre.
Causas de la Mastitis
La mastitis es la inflamación del tejido mamario que, generalmente, está causado por la lactancia. En concreto, la causa primaria de la mastitis puerperal es la estasis u obstrucción del conducto de la leche. Esta obstrucción se produce cuando la leche no se extrae del pecho eficazmente, lo cual puede ocurrir por la conocida como ingurgitación o congestión mamaria.
La congestión mamaria sucede cuando el pecho está repleto tanto de leche como de líquido tisular. El drenaje venoso y linfático está obstruido, el flujo de leche obstaculizado y la presión en los conductos lácteos y en los alvéolos aumenta. Los pechos se ponen hinchados y edematosos. Esto produce la acumulación excesiva de leche en las mamas, por lo que la leche queda retenida dentro del pecho y fluye con muchísima dificultad.
Otro posible motivo de la mastitis durante la lactancia es una infección provocada por bacterias que se introducen en los conductos mamarios a través de las heridas del pezón. No obstante, existen otras causas no puerperales que pueden llevar a que las glándulas mamarias se inflamen como, por ejemplo, las alteraciones en el sistema endocrino, el consumo de tabaco, la fricción de los senos, etc.
Factores de Riesgo para la Mastitis
Uno de los principales factores que predispone a las madres a tener mastitis postparto es el agarre al pecho. Si el bebé se agarra mal al pecho durante la toma, puede provocar también la aparición de grietas o fisuras en el pezón. Debido al dolor que estas provocan, muchas mujeres tienden a evitar la alimentación en ese pecho, lo que puede conducir a la mastitis.
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Existen otros factores de riesgo que pueden conducir a la mastitis, aunque ninguno de ellos incrementa tanto el riesgo de la inflamación del pecho como lo hace una mala técnica durante la lactancia. A continuación, se enumeran algunos de ellos:
- Edad: Algunos estudios señalan que las mujeres de 21 a 35 años son más propensas a desarrollar mastitis que las menores de 21 y mayores de 35 años.
- Mastitis previa: Hay pruebas que indican que un primer episodio de mastitis predispone a la recurrencia.
- Nutrición: Se ha visto que los antioxidantes como la vitamina E, vitamina A y el Selenio, pueden reducir el riesgo de inflamación mamaria.
- Estrés y fatiga.
- Trabajo fuera de casa, ya que puede aumentar el tiempo transcurrido entre las tomas.
Las enfermedades autoinmunes, los traumatismos locales o la administración de ciertos fármacos también pueden incrementar el riesgo de mastitis. En definitiva, cualquier situación que propicie una alteración en las mucosas puede provocar un aumento del riesgo de mastitis.
¿Cuándo aparece la mastitis puerperal?
La inflamación del tejido mamario puede aparecer en cualquier momento durante el periodo de lactancia, aunque lo más común es que ocurra en el primer trimestre postparto, especialmente en la segunda y tercera semana tras dar a luz. Entre un 3% y un 33% de las mujeres que deciden dar lactancia materna a sus bebés van a sufrir mastitis según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Debido a la inflamación del pecho, se puede producir pus en la mama generándose lo que se denomina absceso mamario. Esta complicación suele presentarse entorno a las primeras 6 semanas después del parto, pero también hay veces que surge después.
Síntomas de la Inflamación Mamaria
El aumento en la producción de prolactina durante el embarazo puede ser responsable de la inflamación mamaria. Los principales signos y síntomas que hacen sospechar la mastitis son los siguientes:
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- Fiebre.
- Malestar y dolor general.
- Endurecimiento y enrojecimiento cuneiforme de la zona del pecho.
- Inflamación de uno o ambos pechos. Es más común la mastitis unilateral.
- Aparición de grietas en el pezón debido al drenaje inadecuado.
Además, otras manifestaciones clínicas de la mastitis puerperal pueden ser el cansancio y la sensación de calor en el pecho.
¿Se puede prevenir la mastitis puerperal?
La mastitis y el absceso mamario pueden prevenirse en gran parte, si la lactancia materna se guía adecuadamente desde el principio. Con ello, se pretende evitar situaciones que produzcan estasis de la leche y tratar de forma eficaz los síntomas precoces como la ingurgitación, el conducto bloqueado y el dolor de los pezones.
Generalmente, no se recomienda dejar la lactancia por la aparición de la mastitis, pues el drenado de la leche puede ayudar a reducir los síntomas y evitar la formación de abscesos. Si se recibe orientación adecuada y apoyo clínico y emocional, debería recuperarse completamente y no experimentar problemas con subsiguientes lactancias. Por tanto, el pronóstico de la mastitis es bastante bueno, siempre y cuando se aplique el tratamiento oportuno. Si, por el contrario, se recibe escasa orientación y apoyo, entonces puede que nunca vuelva a tener la capacidad de amamantar o que conlleve a la inflamación crónica del tejido mamario.
Tratamiento para la Mastitis
Si la mastitis está causada por una infección, lo habitual es optar por antibióticos durante 10 días. Además, el especialista puede recetar ciertos analgésicos como, por ejemplo, paracetamol o ibuprofeno para aliviar las molestias del pecho hinchado. En el caso de que la mastitis esté provocada por la obstrucción del conducto de la leche, entonces la terapia consistirá en mejorar el vaciado del mismo.
El absceso mamario es una de las mayores complicaciones que puede vivir una madre durante su lactancia. Los abscesos mamarios tienen un tiempo de evolución, por lo que a veces resulta complicado determinar si el bulto que notamos en el pecho es o no un absceso. Si se ha eliminado por incisión la herida es visible, en su interior habrán colocado un penrose (o tubería de drenaje) que va a evitar que la herida se cierre de manera inmediata. Al amamantar es posible que salga leche por la zona de la incisión. Es muy importante seguir amamantando.
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En caso de una mastitis, lo más importante es actuar cuanto antes; una rápida actuación es clave. En concreto, lo primero que hay que hacer en las primeras 24 horas es realizar una extracción frecuente y eficaz de la leche. Si la madre tiene mucho dolor, existen grietas en el pecho y no se consigue que el bebé lo agarre, se puede hacer extracción con la ayuda de un sacaleches o incluso de forma manual, ya que uno de los efectos no deseados que puede producir la mastitis es la disminución de la producción de leche.
Así mismo, lo más recomendable en una situación de mastitis es pedir consulta con una matrona especialista en lactancia para que valore si la succión del bebé es efectiva, y en caso de que no sea así, pueda ayudar con otras técnicas de extracción de la leche.
Otras medidas para tratar las mastitis son:
- Aplicación de frío en la zona afectada: nunca se debe aplicar calor, ya que facilita la proliferación de las bacterias y aumenta la inflamación. En todo caso, solo podríamos aplicarlo unos minutos antes de dar el pecho.
- Tratamiento con antiinflamatorios: como el ibuprofeno, que ayudará a bajar la fiebre (en caso de mastitis aguda) y a disminuir la inflamación.
- Uso de probióticos específicos para la lactancia.
- Antibióticos: si las medidas anteriores no resuelven o mejoran el cuadro de mastitis, hay que acudir a un médico para que establezca un tratamiento con antibióticos durante 10 o 14 días.
Absolutamente no se debe dejar la lactancia por una mastitis o por tomar antibióticos. Todo lo contrario, cuanto más mame el bebé del pecho afectado, antes se resolverá la obstrucción y bajará la inflamación. Por otro lado, la gran mayoría de medicamentos y antibióticos son compatibles con la lactancia materna.
Complicaciones de la Mastitis
En general, una mastitis bien tratada y resuelta no tiene por qué conllevar ninguna complicación ni repetirse en el tiempo. Sí, que, en ocasiones, cuando la mastitis no se trata bien, pueden ocurrir ciertas situaciones:
- Mastitis de repetición: Se da si el tratamiento no es el más indicado, si no se toma por completo o si la succión del bebé sigue siendo no efectiva (porque puede haber problemas mecánicos de succión, como alteraciones de la succión/deglución, frenillo, etc.). En estos casos, hay que volver a evaluar a la madre y llegar a la causa que produce la mastitis, ya que si se repite el tratamiento sin reevaluar, no se logrará eliminar la causa y se volverá a repetir la misma situación.
- Absceso: Es el resultado de una mastitis mal tratada o ignorada. Se produce cuando el tejido mamario reacciona tratando de aislar las bacterias causantes de la mastitis en una cápsula de tejido conjuntivo. El absceso requiere muchas veces punción y drenaje para poder resolverlo.
- Abandono involuntario y precoz de la lactancia: Es la complicación más habitual en casos de mastitis. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna hasta los 6 meses de edad del bebé. Pasada esta edad, los requerimientos nutricionales no se cubren solo con leche, por lo que se debe comenzar a introducir alimentos. La mastitis es una de las principales causas de abandono de la lactancia materna, debido al dolor y a los signos de inflamación (enrojecimiento, hinchazón y calor al tacto) que provoca. Se tiende a pensar que la inflamación asociada a la mastitis puede repercutir negativamente en el bebé. Sin embargo, no se ha visto que haya riesgo, por lo que se recomienda no interrumpir la lactancia.
Tabla 1. Tratamiento antibiótico según el agente causal
| Agente Causal | Antibiótico de Primera Elección | Alternativas |
|---|---|---|
| Staphylococcus aureus | Cloxacilina | Cefalosporina de primera generación, Vancomicina (en casos de resistencia) |
| Bacterias Gram negativas | Cefalexina o Amoxicilina | Ciprofloxacino (con precaución) |
Remedios Caseros para el Dolor de los Pechos durante la Lactancia
Si el dolor en los senos durante la lactancia es debido a que los pezones están agrietados, algunas recomendaciones serían las siguientes:
- Repartir una pequeña cantidad de leche materna sobre el pezón después de cada toma.
- Lavar el pecho con agua caliente tras cada toma y secar bien.
- Aplicar aceite de oliva sobre el pezón mediante masajes circulares.
- Usar una infusión de manzanilla o aloe vera sobre el pezón.
Si el motivo de las molestias durante la lactancia es un mal agarre del bebé, lo recomendable sería cambiar la postura para amamantar. Las hojas de repollo también pueden ser útiles para aliviar los síntomas durante la lactancia, ya que reduce el dolor y la inflamación de los senos.
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