¿Qué es un Médico de Fertilidad Femenina y Cuándo Deberías Consultarlo?
Un especialista en fertilidad es un médico que se dedica al diagnóstico y tratamiento de los problemas relacionados con la infertilidad en hombres, mujeres o parejas. Acudir a un médico experto en fertilidad puede marcar una gran diferencia para quienes tienen dificultades para concebir.
Decidir cuándo es el momento adecuado para buscar ayuda de un especialista en fertilidad puede ser complicado para muchas parejas. Esta recomendación se basa en las tasas naturales de fertilidad y en la disminución de esta con la edad.
En general, se considera que existe infertilidad cuando la pareja lleva al menos un año manteniendo relaciones sexuales sin protección y, aún así, no ha conseguido el embarazo. Sin embargo, este tiempo se reduce a los 6 meses si la mujer tiene más de 35-36 años. En este momento, la pareja debe acudir a un especialista para hacer un estudio de fertilidad femenino y masculino.
Además, las mujeres solteras o parejas lesbianas que deseen ser madres, también tendrán que someterse a estas pruebas antes de hacer un tratamiento de reproducción asistida.
Después de un año manteniendo relaciones sexuales sin conseguir el embarazo, es posible que la pareja tenga problemas de esterilidad y, por ello, tanto el hombre como la mujer deberían hacerse las pruebas de fertilidad necesarias.
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Motivos para Acudir a un Especialista de Fertilidad
Existen varios motivos por los cuales una pareja debería considerar acudir a un especialista en fertilidad:
- Parejas heterosexuales que, después de un año de relaciones sexuales frecuentes no protegidas, no logran el embarazo. Si la mujer tiene más de 35 años, este tiempo se reduce a 6 meses.
- Mujeres solteras con deseo reproductivo.
- Parejas de mujeres que desean concebir.
- Personas que desean preservar su fertilidad debido a motivos sociales, personales o médicos (como tratamientos contra el cáncer).
Otros Factores a Considerar
- Edad: A partir de los 35 años, la cantidad y calidad de los óvulos comienza a disminuir significativamente. Después de los 40 años, el descenso es más marcado y el riesgo de aborto espontáneo o alteraciones genéticas aumenta.
- Problemas Menstruales: Ciclos irregulares, ausencia de menstruación, sangrados muy abundantes o prolongados, dolores intensos y sangrados entre períodos pueden indicar dificultades para ovular o problemas en el útero.
- Historial de Abortos: El historial de abortos espontáneos es un factor muy importante a la hora de evaluar la fertilidad y la salud reproductiva de una persona o pareja.
¿Qué Puedes Esperar en la Primera Consulta?
En la primera consulta de fertilidad puedes esperar una evaluación inicial muy completa en la que el especialista buscará entender tu historia médica y reproductiva para identificar posibles causas de infertilidad o dificultades para concebir. Según los hallazgos y antecedentes, el especialista te explicará las posibles causas de infertilidad y te planteará un plan de diagnóstico y tratamiento personalizado.
Como en todas las consultas médicas, se hace una historia clínica y una exploración de la mujer. Es habitual que en la primera consulta ya se empiece con el estudio de fertilidad.
Pruebas Diagnósticas de Fertilidad Femenina
En el caso de la mujer, un estudio de fertilidad femenino consiste básicamente en un análisis hormonal y una ecografía. También es posible hacer otras pruebas complementarias, como la histerosalpingografía y el cariotipo.
En concreto, para el diagnóstico de la infertilidad femenina, el ginecólogo abre una historia clínica y pregunta a la mujer sobre aspectos de su vida reproductiva: si tiene hijos previos, si ha tenido algún aborto, si ha tomado anticonceptivos, si le han hecho alguna cirugía, etc.
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A continuación, el médico mandará las pruebas diagnósticas habituales, que suelen ser las siguientes:
- Análisis hormonal: nivel de las hormonas sexuales y otras hormonas que actúan en el ciclo menstrual.
- Ecografía: valoración de la anatomía uterina y el estado de los ovarios.
- Histerosalpingografía: valoración de las trompas de Falopio y su permeabilidad.
- Estudio del cariotipo: para ver si hay alguna alteración cromosómica.
Si el resultado de alguna de estas pruebas está alterado, el médico puede solicitar más pruebas complementarias, como una biopsia endometrial o una histeroscopia.
Análisis Hormonal
Esta es una de las primeras pruebas que se hace con el fin de comprobar que no existen problemas endocrinos que afecten al ciclo menstrual. Además, los valores hormonales también aportan información sobre la reserva ovárica, la funcionalidad de los ovarios y de la hipófisis de la mujer.
Las principales hormonas que se evalúan son las siguientes:
- FSH: es una gonadotropina secretada por la hipófisis que ayuda a determinar la reserva ovárica.
- LH: también es una gonadotropina hipofisiaria que aporta información sobre el funcionamiento de los ovarios y la ovulación.
- Prolactina: es una hormona secretada por el cerebro que ayuda a valorar el funcionamiento del ciclo menstrual y de la hipófisis.
- Estradiol: es una hormona ovárica que sirve para valorar el desarrollo folicular, la reserva ovárica y el endometrio.
- Progesterona: es secretada por el ovario después de la ovulación. Por tanto, la progesterona indica si el óvulo ha sido liberado o si hay problemas de anovulación.
- Hormona antimulleriana (AMH): es proporcional a la cantidad de óvulos disponibles en el ovario, por lo que sirve para medir la reserva ovárica de una manera más exacta.
El análisis de FSH, LH, estradiol y prolactina consiste en un perfil de hormonas basales y, por tanto, la extracción de sangre debe hacerse entre los días 3 y 5 del ciclo menstrual, cuando los ovarios aún están en reposo.
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El análisis de la AMH también suele hacerse junto a este perfil basal, aunque podría cuantificarse en cualquier momento del ciclo, ya que sus niveles no varían. En cuanto a la progesterona, este análisis debe hacerse sobre el día 20 del ciclo menstrual para saber si ha tenido lugar la ovulación.
Ecografía
En un estudio de fertilidad femenina, se realiza una ecografía transvaginal a la mujer para observar el útero y los ovarios con dos objetivos claros:
- Comprobar si existe alguna malformación uterina u otra complicación anatómica.
- Hacer un recuento de folículos antrales (RFA) en los primeros días del ciclo para valorar la reserva ovárica.
Para hacer la ecografía, el ginecólogo introduce a través de la vagina una sonda cubierta por un preservativo y con gel lubricante. Esta sonda envía ondas sonoras que permiten visualizar en una pantalla la estructura del útero y los ovarios al rebotar contra estos órganos. La mujer puede notar una leve molestia por la presión de la sonda, pero la prueba es indolora.
En esta misma consulta del ginecólogo, también suele hacerse una citología vaginal o test de Papanicolaou para ver si existe algún tipo de infección o alteración en el cérvix que esté afectando a la fertilidad. Para ello, se obtiene una pequeña cantidad de células del cuello uterino a través de un suave raspado y se mandan a analizar.
Histerosalpingografía (HSG)
La histerosalpingografía o uterosalpingografía es una prueba diagnóstica que se utiliza para ver la estructura del útero y las trompas de Falopio mediante rayos X y un medio de contraste. Además, esta prueba también aporta información sobre la permeabilidad de las trompas.
Para hacer la HSG, la mujer se coloca en una camilla en posición ginecológica y se introduce un catéter en el cérvix. A través de este catéter pasará un contraste líquido radiopaco que circulará por el cuello uterino, el útero y las trompas, lo que permitirá tomar diferentes imágenes con radiografía. Finalmente, el contraste saldrá a la cavidad pélvica si no existe ninguna obstrucción en las trompas.
El estudio de la histerosalpingografía ayuda diagnosticar alteraciones como las siguientes:
- Malformaciones uterinas estructurales: útero unicorne, septos, etc.
- Formaciones anormales en el útero: miomas, pólipos o adherencias.
- Patologías que inflaman las trompas, como la salpingitis.
- Patologías que obstruyen las trompas, como el hidrosalpinx.
Otras Pruebas de Fertilidad
En ocasiones, es necesario un diagnóstico más completo para averiguar o confirmar la causa de infertilidad femenina.
- Estudio del cariotipo: El cariotipo es el conjunto de cromosomas que tiene cada célula, donde el material genético se encuentra compactado. Por tanto, el estudio del cariotipo sirve para buscar posibles alteraciones en el número o estructura de los cromosomas que podrían provocar infertilidad.
- Histeroscopia (HSC): La histeroscopia es una prueba endoscópica que permite ver directamente el útero para diagnosticar anomalías uterinas como pólipos, miomas o lesiones en el endometrio que no se pueden diagnosticar de forma certera por ecografía o histerosalpingografía.
- Biopsia endometrial: Se trata de una prueba diagnóstica en la que se extrae una muestra de tejido endometrial (capa interna del útero) y se examina al microscopio para ver si existe algún tipo de anormalidad en las células.
Probabilidad de Lograr un Embarazo
Conseguir el embarazo de forma natural no es fácil aunque la pareja no tenga ninguna alteración en la función reproductiva. La fertilidad en el ser humano es aproximadamente de un 15% a un 20% por mes, es decir, en el primer mes de mantener relaciones sexuales sin protección sólo entre 15-20 de cada 100 parejas consiguen un embarazo.
Los expertos en medicina reproductiva dicen que después de un año de relaciones sexuales regulares sin lograr un embarazo, se comienza a sospechar la existencia de alguna alteración. Además, la posibilidad de quedar embarazada se va acumulando en cada ciclo menstrual.
Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), el porcentaje de concepción en parejas fértiles se distribuye de la siguiente manera:
- Con 3 meses de exposición al coito: 57% de posibilidad de conseguir el embarazo.
- Con 6 meses de exposición al coito: 72% de posibilidad de conseguir el embarazo.
- Con 1 año de exposición al coito: 85% de posibilidad de conseguir el embarazo.
¿Por Qué Esperar un Año?
Como ya se ha comentado, la tasa de concepción de la especie humana es bastante baja. Por este motivo, es necesario esperar un tiempo prudencial de 12 meses antes de ir al especialista en fertilidad.
Así pues, a pesar de no existir una norma definida a la hora de derivar a una pareja a un centro de fertilidad, se recomienda acudir a un especialista a toda pareja que no consigue un embarazo tras un año de relaciones sexuales sin protección.
Tratamientos de Reproducción Asistida
Una vez averiguada la causa de la infertilidad, será posible aplicar un tratamiento de reproducción asistida adecuado para conseguir el embarazo.
En función del resultado de las pruebas, se informa a los pacientes de las opciones que tienen y, en caso de que sea necesario, se aconseja la técnica de reproducción asistida que mejor se adapte a cada situación.
Algunas opciones incluyen:
- Inseminación artificial con semen de donante (IAD) para mujeres solteras.
- Inseminación artificial con semen de donante o Método ROPA para parejas de mujeres.
- Fecundación in vitro (FIV) en casos de obstrucción de las trompas de Falopio.
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