Mi bebé de 10 meses no quiere comer: Causas y soluciones
Alimentar al pequeño de la casa es una experiencia muy gratificante para todos los papás y mamás. Sin embargo, a veces son rachas de inapetencia, y en otras ocasiones, hay niños para los que comer es una tortura y para los padres un auténtico suplicio que lo hagan.
Cuando un bebé llega a la familia es muy importante conocer las necesidades alimentarias de cada etapa del desarrollo. Así, podremos saber cuánta comida necesita ingerir. Los niños comen la cantidad necesaria para cubrir sus necesidades de crecimiento y energía.
Es muy probable que vuestro bebé comiese bastante y lo hiciese súper bien, y llegado un momento determinado este haya cambiado. No os asustéis. Los bebés comen en función de su tamaño y necesidades.
De ahí en adelante irá también en función del pequeño, según su crecimiento y desarrollo demandará más cantidad de alimento o menos, siempre dentro de unos límites razonables. Los padres, en este sentido, cuando su hijo no come, se desesperan muchísimo y es entendible.
Si un niño no se alimenta correctamente y recibe todos los nutrientes que necesita su cuerpo para crecer, probablemente sufra enfermedades constantes e incluso déficit en el desarrollo que puede que tenga consecuencias durante toda su vida. La alimentación es fundamental, no sólo es comer. Es comer bien.
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Hay niños que nunca pierden el apetito y comen bien toda su vida. Otros, pasarán rachas donde lo que antes les gustaba deje de apetecerles y no quieran comerlo.
Causas comunes del rechazo a la comida en bebés
Un bebé puede rechazar el alimento por diversas causas. La mayor parte de las veces, no existe ninguna patología, sino que se debe a factores ambientales y psicológicos. A pesar de ello, un bebé puede rechazar la comida porque existe un problema. La falta de apetito es uno de los principales motivos por los que las mamás acuden al pediatra.
Cuando el bebé rechaza la comida de manera continuada, puede existir algún problema grave. De hecho, en torno al 25 % de los niños tienen alguna dificultad a la hora de comer. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación.
Algunos pediatras creen que puede relacionarse con la hipersensibilidad neurosensorial, que son bebés que tienen una sensibilidad mayor a todo tipo de cosas (ruidos, tacto, etc.) y también a los alimentos, entonces son más selectivos. También puede ser por la salida de los dientes, por estar incubando un virus o tener un afta, entre otras posibilidades.
Otros factores que pueden influir son:
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- No necesita más: los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas.
- Técnica de alimentación inadecuada: algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer.
- Estrés durante las comidas: muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc.
- Enfermedad: la falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad.
Anorexia en bebés
La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Normalmente, La anorexia en el lactante se debe a las infecciones Causas por las que el bebé no quiere comer La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones.
Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. "¡Mi niño no come!", dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.
Sin embargo, la madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo. Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire.
¿Qué hacer cuando el bebé rechaza la comida?
Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodo y agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio.
Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.). Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo.
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Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.
Consejos para fomentar buenos hábitos alimenticios
- Mejor comer en familia, así ve que es lo normal, que es lo que todo el mundo hace. Muchos tendemos a darles de comer solos y antes para luego comer tranquilos mientras ellos están haciendo otras cosas. No es muy aconsejable.
- Una alimentación equilibrada y sana. El pequeño debe probar alimentos nuevos y saludables, así su paladar se acostumbrará y serán niños que no solo quieran pasta y patatas fritas, sino que prefieran el brócoli y el pescado. Es cuestión de educar ese paladar y eso es terapia familiar. No puede ser que el niño vea que a él le ponen coliflor en el plato y que su padre se come dos huevos fritos con patatas. O que a él le tocan lentejas y su madre come pasta.
- Para que el pequeño no se agobie con la cantidad de comida puedes falsear con un plato grande, como el de los adultos y su cantidad, que parecerá más pequeña con tanto plato vacío alrededor, pero él se estará comiendo lo que necesita.
- En la preparación de la comida podéis involucrarle. A modo de pequeños «Master chefs» pueden ayudaros en la elaboración de la comida, que vean cómo se preparan y de donde vienen los alimentos que va a tomar. También a la hora de poner la mesa, de elegir sus cubiertos, su vaso… si prueba lo que estáis preparando se le puede abrir el apetito antes de sentarse en la mesa.
- Poner la comida por separado. Así puedes conseguir que pruebe un poco de cada fuente o plato sólo por el hecho de probarlos todos. Por ejemplo en un hervido de verduras puedes colocar las judías en un platito, la zanahoria en otro, la patata en otro… así ves lo que más le llama, lo que prefiere y seguramente quiera probarlo todo. Mejor que si se lo pones todo junto en su plato y se agobia.
- Horarios de comida fijos. Cuanto más se convierta en rutina más interiorizarán el momento y menos disgustos les supondrán estas comidas.
- Mantén su sitio fijo en la mesa. Así él ya sabrá dónde tiene que ponerse. Es su espacio, como todos tienen el suyo, él también.
Si está pasando por uno de los periodos en los que está inapetente y no quiere comer podéis hacer ciertas concesiones, pequeñas, porque los hábitos no deben perderse. Por ejemplo podéis dejarles que coman los alimentos que más les gusten, siempre y cuando no sea comida basura. Por ejemplo si le apetece más un yogurt, leche o gelatina que otra cosa, pues dejadles que se lo coman.
Tampoco debéis caer en el chantaje (si comes tendrás recompensa, no, hay que persuadir al niño de que coma por los beneficios de la comida, algo que no entienden, y no por conseguir algo).
Para muchos niños que no comen bien, el poder asistir a comedores tanto en las guarderías como en los coles y quedarse a comer con otros compañeros es una salvación para los padres. Allí, muchas veces, se ven rodeados de otros niños que hacen lo mismo y quieren hacerlo ellos. Sólo por no sentirse diferentes por ejemplo. También llevarán una alimentación muy variada.
¿Cuándo preocuparse?
“El lactante menor de un año, que comenzó con la alimentación, y repentinamente rechaza la comida es algo relativamente común y lo vemos cada vez con más frecuencia. Si el bebé está creciendo bien, si peso y estatura son normales y el pediatra está tranquilo con su desarrollo, los padres no deben preocuparse, ya que generalmente es algo normal y transitorio”, explica el Dr. Luis Andrés Vives, gastroenterólogo pediátrico.
Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de "confrontación o enfrentamiento".
En estas situaciones tanto el biberón como la teta sí suelen aceptarlo. Ofrécele leche y comprende que está bien alimentado.
Si el bebé tiene menos de dos años y no quiere comer, es conveniente consultar al pediatra, al menos telefónicamente.
Tipos de rechazo a la alimentación
Existen diferentes tipos de rechazo a la alimentación en bebés:
- Rechazo activo: llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo.
- Rechazo pasivo: permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan, consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.
Es importante recalcar que en todo momento estamos hablando de bebés sanos que se encuentran dentro de la normalidad. En ese sentido, se estima que hasta un 20-30% de niños sanos y un 80% de niños con necesidades especiales sufren algún tipo de trastorno de la alimentación.
Cualquier situación traumática con la alimentación puede causar miedo a comer en los niños. Dentro de este grupo también se incluyen a los lactantes cuyos padres interpretan su llanto como hambre cuando no lo es.
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