Mi Bebé de 18 Meses No Quiere Comer Trozos: Causas y Soluciones
La alimentación de los bebés es una preocupación constante para muchos padres y madres. Muchos padres enfrentan el desafío de que sus hijos rechacen ciertos alimentos o simplemente no quieran comer. En algunos casos, se enfrentan a la situación de que su bebé no quiere comer, situación que puede generar ansiedad y dudas sobre cómo proceder.
La preocupación por su crecimiento, desarrollo y bienestar físico y mental es normal. Os cuento estrategias para mejorar su alimentación y que pueden ayudaros en vuestra labor como padres. Podemos hacer apaños y buscar trucos para que coma mejor, pero el objetivo final siempre debería de ser que coma bien, en el tiempo determinado para ello y que coma todo tipo de comida variada.
Entendiendo las Causas del Rechazo a la Comida
Antes de buscar soluciones, es importante entender por qué algunos niños rechazan la comida. Es fundamental identificar las causas detrás de la falta de interés por la comida en los bebés. Estas pueden incluir desde razones fisiológicas hasta emocionales o relacionadas con el entorno.
Reconocer cuándo el rechazo a la comida es parte de una etapa normal del desarrollo y cuándo podría ser indicativo de un problema de salud es clave. La negativa de los bebés a comer puede ser preocupante para los padres y madres. Los problemas físicos a menudo son un factor clave en la reticencia de los bebés a comer.
Posibles Causas:
- Cambios en el apetito: El ritmo de crecimiento fluctúa, y con él, su apetito.
- Los niños necesitan sentir que tienen cierto control sobre su alimentación.
El Síndrome del niño que no quiere comer se caracteriza por una negativa constante a ingerir alimentos que se aleja de lo que se considera un comportamiento normal en la alimentación infantil.
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Estrategias y Soluciones Efectivas
La implementación de estrategias efectivas es crucial para mejorar la alimentación del bebé. Cuando un bebé se muestra reacio a comer, se pueden adoptar diversas estrategias para fomentar una mejor alimentación.
Consejos Prácticos:
- Es importante incorporar nuevos alimentos gradualmente, presentándolos en pequeñas cantidades.
- Crear rutinas contribuye a que el bebé anticipe las comidas.
- El lugar de alimentación debe ser tranquilo y libre de distracciones.
- Involucrar al bebé en el proceso puede incluir dejar que toque y explore los alimentos.
- Presentar una variada gama de texturas y sabores es clave para el desarrollo del paladar.
- No se debe forzar al bebé a comer, ya que puede generar rechazo. Es mejor ofrecer los alimentos sin presión y esperar a que ellos decidan probarlos.
Soluciones Específicas Según la Edad
Los padres a menudo se encuentran con dudas cuando sus bebés rechazan la comida. Cuando un bebé lactante rechaza la comida, es esencial asegurarse de que no hay problemas de salud subyacentes. Se puede probar ofreciendo la leche materna o la fórmula en momentos diferentes o usando diferentes posiciones de alimentación.
- Bebés de 6 meses: Para incentivar a un bebé de 6 meses a aceptar alimentos sólidos, introduzca los nuevos alimentos gradualmente y permita que el bebé explore las texturas y sabores.
- Bebés que no toman biberón: Si un bebé no quiere tomar el biberón, se puede intentar cambiar el tipo de tetina o la temperatura del líquido.
- Bebés de 1 mes: En los bebés de 1 mes, el desinterés ocasional por la alimentación puede ser normal, pero un rechazo persistente justifica una consulta con el pediatra.
- Bebés de 18 meses: Para alentar a un bebé de 18 meses a comer sin ser amamantado se pueden ofrecer comidas que él pueda manejar con independencia, como trozos de alimentos fáciles de agarrar. Además, es beneficioso comer en familia para que el bebé imite las conductas de los adultos y hermanos mayores. Que todos en la mesa coman lo mismo, puede ayudar a motivar al peque a querer probar alimentos nuevos.
Decálogo para Ayudar a tu Bebé a Comer Mejor
¿La hora de la comida se ha convertido en un auténtico suplicio? ¿Tu bebé no quiere comer? ¿Ya no sabes que hacer para conseguir que tu peque se tome siquiera un par de cucharadas de fruta o verdura? Que si el avioncito, que si ésta por mamá y ésta por papá, que si te pongo los dibujos para que te distraigas… No hay manera. Los papás que tienen bebés tragones, que lo prueban todo y dejan los platos que casi no hay ni que fregarlos no saben la suerte que tienen, ¿verdad?
Ante todo, no te agobies. Parece increíble pero la mayoría de los peques que apenas comen están perfectamente sanos. Hay muchos que parece que se alimentasen del aire, porque comiendo como pajaritos tienen una energía que tumban a cualquiera.
Por supuesto, será tu pediatra el que determine si esto es así o si tu bebé no quiere comer porque realmente hay alguna enfermedad detrás o se ha convertido en algo patológico. Pero seguramente ya le habrás hecho esta consulta y estará pendiente de tu peque. Este es uno de los motivos de visita al pediatra más frecuentes en bebés que inician la alimentación complementaria.
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Si no hay ninguna patología detrás, la clave del éxito está en la paciencia. Sí, ya sabemos que es fácil decirlo y muy difícil aplicarlo cuando tienes delante a un peque que rechaza cualquier alimento que intentas introducir en su boca. Pero, créenos, mantener la calma y no dejarse superar por la situación es la base fundamental para superarla.
Este decálogo de consejos te va a servir de ayuda, seguro, para recorrer el difícil camino:
- Investiga las causas por las que tu bebé no quiere comer: Antes de echarte las manos a la cabeza, tienes que descubrir cuál es el motivo por el que tu peque no quiere comer, porque pueden ser muchos y muy variados. Si se trata de un bebé que todavía toma lactancia materna o artificial en exclusiva, en la mayoría de los casos una pérdida de apetito repentina va vinculada a problemas digestivos, intolerancias o rechazo a algún alimento que haya ingerido la madre y que dé sabor a la leche. Los lactantes suelen pasar por rachas en las que comen más y otras en las que comen menos, pero se autorregulan bastante bien. Si tu peque de pronto rechaza el pecho o el biberón más de un día, acude a tu pediatra, porque seguramente habrá algún problema de salud detrás. Cuando se introduce la alimentación complementaria, a muchos peques les cuesta unos días acostumbrarse a la cuchara. Es completamente normal que al principio rechace la comida o la expulse de su boca. En muchos casos no han perdido aún el reflejo de extrusión, que les hace rechazar cualquier cosa que se introduce en su boquita. Lo habitual es que en unos días empiece a acostumbrarse y a cogerle el gusto a la nueva forma de ingerir alimentos. Si no es así, y sigue sin probar bocado, es cuando tendrás que empezar a probar con los siguientes consejos para saber cuál era la causa de que tu bebé no quiera comer. Te sorprenderá darte cuenta de que, en la mayoría de los casos, los causantes somos los propios padres. Queremos lo mejor para ellos, pero no siempre sabemos cómo dárselo. Si tu peque comía bien y de pronto deja de comer, puede tratarse de una de las manidas y mal llamadas ‘crisis’, normalmente vinculadas a la dentición, al crecimiento o al desarrollo de la personalidad y el deseo de ‘probar’ la relación con sus padres. Se le pasará solo, aunque ahora mismo te parezca mentira. Si comía bien, volverá a hacerlo.
- Si tu bebé no come bien, introduce los alimentos uno a uno y poco a poco: Hay peques que enseguida se adaptan a cualquier cambio en la alimentación y que se comen sin rechistar cualquier mezcla de alimentos. Si el tuyo no es de esos y le cuesta aceptar los sólidos, prueba a introducirle los alimentos uno a uno. Siempre es recomendable que cuando se introduce un alimento nuevo se espere unos días antes de añadirle otro para descubrir posibles alergias. Pero en el caso de niños poco comilones es mejor darle un alimento solo, después otro solo, y así durante varios días. Así sabrás exactamente cuáles le gustan y cuáles no y después ya podrás empezar a mezclarlos, eliminando, claro, los que no son de su agrado. Otra recomendación básica es que no te obsesiones con las cantidades de alimentos que en teoría tiene que comer. Empieza por poca cantidad y ve aumentándola conforme tu peque vaya aceptando la comida de mejor grado. Te aseguramos que no se va a morir de hambre aunque al principio solo logres que se tome unas pocas cucharadas. En cualquier caso, la alimentación complementaria en los primeros meses es eso, complementaria. La fuente principal de alimento tiene que seguir siendo la leche. Así que eso de mi bebé no quiere comer es relativo, porque seguirá tomando su principal fuente de energía, que es la lactancia materna o artificial.
- Prueba a mezclar la fruta o la verdura con algo de leche: A ti te puede parecer una guarrería, pero lo cierto es que funciona. Tu peque está acostumbrado a tomar solo leche desde que nació, así que para facilitarle la transición a los sólidos o semisólidos, es una buena idea mezclarlos al principio con ella. E ir reduciendo la proporción de leche a medida que el peque va aceptando mejor la nueva dieta. Cuando un bebé no come bien, cualquier forma de facilitarle la transición será un acierto.
- Respeta sus gustos y su sensación de hambre y saciedad: Si un alimento no le gusta a tu peque, no te empecines en que lo coma, por muy saludable que sea. Seguro que probando encuentras una alternativa que le convence más o una forma de preparárselo distinta. No se trata de que, si no le gusta algo, no se lo vuelvas a ofrecer nunca. Lo ideal es que se lo vuelvas a ofrecer pasados unos días. Seguramente vuelva a rechazarlo, pero a la tercera, cuarta o quinta, igual te sorprende comiéndoselo todo. Esto es así porque el gusto también se educa y se practica. Es muy habitual incluso en adultos el rechazo inicial a determinados sabores o texturas nuevos, que finalmente acaban gustándonos a base de probarlos varias veces. También debes respetar que habrá días en los que tu peque tenga más hambre y otros en los que tenga menos. Ten en cuenta que a ti también te pasa. Hay días que te comerías media nevera y otros en los que ni cenas. Obsesionarse con darle una cantidad fija de alimento todos los días es un gran error.
- Nunca le fuerces: No conviertas la hora de comer en una pelea, porque tu peque acabará asociándola a un mal rato y le generará aún un mayor rechazo. Como te hemos insistido en varias ocasiones, no se va a morir de inanición. Si no quiere algo, no le obligues a comérselo, y menos por las malas. Intenta tener siempre a mano alguna alternativa (siempre saludable, por supuesto) e ir probando, sin agobiarse, hasta que demos con las combinaciones de alimentos adecuadas. Si un día lo rechaza todo, no pasa nada. De verdad, no va a morirse de inanición por no comer ni cenar un día, te lo garantizamos.
- No recurras a trucos, promesas o distracciones: No forzarle a comerse la verdura no implica permitirle que a cambio se coma algún dulce, por ejemplo. La alternativa que le ofrezcas tendrá que ser siempre igual de saludable. Tampoco es recomendable que conviertas la comida en un medio para conseguir un premio. Es el típico ‘si te lo acabas todo habrá postre, si no, no’. Estas tácticas, muy extendidas, dejan a los niños la sensación de que lo que tienen que comer es tan malo que hay que darles un premio para que lo hagan. Y eso no es lo que queremos conseguir. Tu peque debe comer a gusto y disfrutar de lo que come. Seguro que hay verduras, carnes, pescados o frutas que le encantan, solo hay que dar con ellas.
- Intenta no llenar su barriguita con picoteos entre horas: Si tu peque no ha querido comer o cenar, no intentes suplir estas comidas principales atiborrándole de snacks entre horas. Un niño pequeño debería hacer entre cuatro y cinco comidas diarias: desayuno, almuerzo opcional, comida, merienda y cena. La fruta en un principio y los yogures naturales sin azúcar, más adelante, son alimentos idóneos para el almuerzo o la merienda. No le atiborres, porque entonces comerá aún menos en las comidas fuertes del día.
- Crea un ambiente relajado para la hora de la comida: A todos nos gusta comer en un ambiente distendido y relajado. Tu peque se concentrará y comerá mejor sin tele, ni móvil, ni otras distracciones. Puede que al principio te funcione la táctica de ponerle dibujos y que no se entere ni de que le llega la cuchara pero, créenos, al final creará un hábito poco saludable, que será difícil de eliminar. De nuevo, te recordamos que lo ideal es hacer de la comida un momento placentero, no un sufrimiento que hay que evitar con distracciones. Aprovecha para contarle cosas, para decirle lo mucho que le quieres, para celebrar lo grande que se está poniendo o explicarle lo buenas que son las verduras, aunque al principio no se entere mucho.
- Deja que coma con el resto de la familia: En ocasiones los horarios lo impiden, pero cuando puedas, deja que tu peque coma al mismo tiempo que el resto de la familia. De esta forma verá lo que hacéis y querrá imitaros. En este punto es clave que le deis ejemplo con comida saludable. Es bastante difícil conseguir que aprecie las verduras si ve que tú no las comes nunca.
- ¿Tu bebé no se come la papilla? Prueba a darle trozos: Muchos bebés que no comen bien los triturados se manejan estupendamente con los trozos. Si no te has informado sobre el baby led weaning puede que te sorprenda la idea de darle de comer trozos a un bebé de seis meses. El bebé come papilla, pensarás. Pero no siempre tiene por qué ser así. Pero lo cierto es que a algunos les encanta la autonomía de manejar los alimentos y comérselos por sí mismos.
Baby Led Weaning (BLW)
Si estás en proceso de practicar el método baby-led weaning te habrás encontrado en diferentes situaciones en las cuales tu bebé no quiere comer. ¿Qué puede comer un bebé de seis meses? Llevas semanas esperando para ponerle sus primeros trozos de comida y ver cómo reacciona y por fin ha llegado el momento. Pero ¿qué ocurre cuando esta situación se mantiene en el tiempo? ¿Cuánto tiempo va a estar así? ¿Estará tomando suficiente hierro? ¿Le estaré causando algún problema por empeñarme en que coma él solo? ¿Hay que preocuparse?
Consejos para el BLW:
- Antes de preocuparte en exceso si tu bebé no come, piensa que está en una etapa de alimentación complementaria y de experimentación con la comida sólida. ¿Y cuándo empezará a comer? Cada niño es un mundo, hay algunos que desde los 6 meses ya dan sus primeros bocados y otros que hasta los 8 meses o incluso más siguen igual. ¿Y el hierro? Si te preocupa el hierro, prioriza alimentos que lo contengan cuando le ofrezcáis comida. Sin embargo, tranquilos, el hierro ¡no se esfuma cuando cumplen 6 meses!
- Una vez que pasamos la primera fase y empezamos a ver cómo nuestro bebé empieza a comer lo que le ofrecemos, llega un día que de repente no quiere nada o que algo que ayer le encantó, hoy no quiere probarlo. Los bebés, igual que por una crisis de lactancia, pasan por una crisis de alimentación. ¿Es esto normal? Sí. La solución es no presionarle. En estas situaciones tanto el biberón como la teta sí suelen aceptarlo. Ofrécele leche y comprende que está bien alimentado.
- En este post de hace un tiempo hablé sobre este tema en detalle. En primer lugar, al cumplir los 12 meses todo cambia. A esto se le suma que su capacidad de explorar el mundo cada día es más grande y que, muchas veces, tendrán cosas mucho más interesantes que hacer que sentarse a comer. Sus ganas de probar cosas nuevas también serán menores a partir de ahora. ¿El resultado?
- Son muchas las mamás que dicen que sus niños no comen y luego me cuentan que sí que comen galletas, aspitos, patatas, etc. Y si te faltan ideas, ¡échale un ojo a nuestras recetas!
- De nada sirve que hagamos todo lo anterior, si nosotros no comemos lo mismo que ellos. Es importante sentarse a la mesa a comer juntos, y que los alimentos que le ofrezcas, sean igual que los tuyos, o tan parecidos como sea posible. En definitiva, casi todas las situaciones relacionadas con su alimentación son normales.
Consideraciones Adicionales
¿Ha perdido el reflejo de extrusión de la lengua? ¿Es capaz de mostrar hambre o saciedad con gestos? Correcto, pero “antes” fue la época en la que no se sabía nada de lactancia y las madres no daban el pecho.
“La superioridad de la leche materna sobre cualquier otro alimento hace que deba ser el alimento aconsejado y recomendado para el recién nacido y lactante sano durante los 6 primeros meses de vida, ya que su composición se adapta a las limitaciones fisiológicas del tubo digestivo, del metabolismo intermediario y de la función renal.
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“Cuando no sea posible la alimentación al pecho materno se realizará con las llamadas leches para lactantes o fórmulas de inicio. Eso significa que el bebé de esta edad debe alimentarse con leche para entrar en un periodo transicional en el que se inicia la diversificación alimentaria.
Los horarios no son importantes a esas edades, es difícil pensar que después de una lactancia a demanda ahora vamos a desayunar a las 8h a comer a las 12h, merendar a las 16h y a cenar a las 19h. No tiene mucho sentido, ¿verdad?. Recuerda que el bebé sigue tomando leche, con lo que quizás, si de manera relajada, le ofrecemos comida cuando nosotros comemos, sin que tenga 4 ojos mirándolo, la presión y la sensación para él será mucho más llevadera y seguramente mostrará más interés.
Un plato tiene que entrar por los ojos. Se llama empatía, ¿o tú te comerías según qué? Un bebé necesita colores y olores agradables, o sea que no se trata de coger la paella del domingo y pasarla por el turmix, sino de tener mucho cuidado en cómo siente la comida nuestro bebé. Debe ser un momento de explosión de los sentidos: olores, sabores, texturas… debe poder experimentar, ponerse contento y esperar ese momento con alegría, pero no todo vale.
No se vale ponerle una cuchara y no dejar que la use. Si has optado por las papillas, prepárate para la guerra con humor, pon un hule en la mesa y quítale la ropa a tu bebé. Usa la cuchara para ofrecerle la comida, pero NO SE LA METAS EN LA BOCA. Es muy necesario que tu bebé muestre sus ganas de comer o su sensación de saciedad, y con una cuchara atacando cada 10 segundos es muy difícil: puedes coger la cuchara y situarla a la altura de sus ojos, pero sin avasallar, ofreciendo, no enchufando, y que sea el bebé el que se incline hacia ella para comer. Si no lo hace o no muestra interés, es importante tener una segunda opción.
Cuando coma, aparta la cuchara de su cara, deja que saboree y que trague tranquilamente, y no vuelvas a coger la cuchara hasta que haya tragado y respirado. Los movimientos masticatorios reflejos aparecen sobre los 7 meses, con lo que, aunque hayas decidido empezar con papillas, ten en cuenta que el bebé necesita empezar a masticar. Es importante empezar a aumentar la consistencia de los alimentos sin prisa pero sin pausa. Cuando diga NO o cierre la boca, se acabó. No intentes convencerle, ni distraerle a ver si cuela, mucho menos a hacerle el truco de cambio de chupete-cuchara ni chantajearle con “mamá te va a querer mucho”, etc. Eso es forzar y si hay algo en lo que todos los organismos y profesionales de la nutrición están de acuerdo de manera unánime, es que NO SE DEBE FORZAR NUNCA a un niño a comer. Las comidas, además de nutrirnos tienen que ser momentos placenteros, de calma, de tranquilidad, de relación, ¿o a nosotras nos gusta comer con prisa, alimentos que no nos gustan o comer cuando no nos apetece? Pues eso.
Si esto está pasando, lo más probable es que no estemos cumpliendo con lo comentado más arriba. Si tu bebé solo ver la comida se pone a llorar, apártala un par de días de su dieta y aliméntalo de nuevo exclusivamente con tu leche. Un par de días más tarde, vuelve a empezar, ¡con alegría! Integra a tu bebé en la mesa con vosotros, deja que sea él el que pida probar, intenta no mezclar alimentos aún y ofrecerle dos o tres opciones de distintos colores, texturas y sabores. Pon una cuchara a su alcance y que pruebe. No pasa nada si no usa la cuchara, es sólo simbólica. Deja que meta las manos en el bowl y que se las chupe. Que pruebe poquito a poco y que se convierta en un momentazo para todos.
Si aún no come y tiene menos de 7 meses, es que probablemente no esté preparado. Cuando empiece a comer, es de VITAL IMPORTANCIA que transmitas todo esto a las personas que están con él en los momentos de las comidas. Si ya has empezado a trabajar y se queda con la canguro, la abuela o la guardería, investiga cómo le están ofreciendo la comida y haz los cambios pertinentes. Respetar esta etapa tan importante es crucial para que cuando este bebé se convierta en niño, pueda gozar de autonomía y quiera probar sensaciones nuevas.
Es importante recalcar que en todo momento estamos hablando de bebés sanos que se encuentran dentro de la normalidad.
Ayudar a un niño a mejorar su alimentación requiere paciencia, creatividad y un enfoque positivo. Evita la presión, haz que la comida sea divertida e involúcralo en el proceso. Si la falta de apetito persiste o afecta su bienestar, no dudes en buscar la orientación de un especialista.
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