¿Por qué mi bebé de 3 meses come menos biberón? Causas y soluciones

20.11.2025

La alimentación de los bebés es una preocupación constante para muchos padres y madres. Es común que algunos bebés no quieran el biberón, sobre todo si están acostumbrados a la lactancia materna o si hay algún cambio en su rutina de alimentación.

¿Es normal que mi bebé de 3 meses coma menos?

Cuando el bebé cumple tres meses de vida, a menudo se produce una pequeña crisis en torno a la lactancia: de pronto, las tomas se hacen caóticas, el niño parece rechazarlas y los pechos de la madre están más blandos, como si les faltara leche. Es la llamada “crisis de los tres meses”. Muchas mujeres creen que su hijo se queda con hambre e introducen el biberón. Sin embargo, estas situaciones son normales y no representan problema alguno.

Los bebés a los tres meses son auténticos expertos en extraer la leche del pecho. Para ellos es muy sencillo mamar, pero deben aprender a esperar unos dos minutos aproximadamente, que es lo que tarda la glándula en mandar y recibir la señal que va a hacer posible una eyección de leche. Y a esa espera no están acostumbrados y lo pasan mal. Además, al ser unos expertos, cuando la leche empieza a salir maman en dos o tres minutos y ya no quieren saber nada más del pecho.

¿Qué es la crisis de los tres meses?

La crisis de la lactancia de los tres meses es un período en el que tu bebé parece no estar satisfecho con el pecho.

  • Con frecuencia el bebé empieza a llorar al poco tiempo de empezar a mamar, dando la sensación de que ya no le gusta o rechaza el pecho. Esto se debe a que a partir de los tres meses cambia el sistema de producción de la leche para hacerlo más eficiente.
  • El bebé también recorta la duración de las tomas (muchas veces no duran ni 5 minutos). A esta edad el bebé ha aprendido a mamar y ha crecido, por lo que tiene fuerza y capacidad para mamar de forma muy eficiente: en poco tiempo es capaces de extraer toda la leche que necesitan.
  • Se distrae mamando: le interesa más lo que ocurre a su alrededor que la comida. A esta edad los bebés han desarrollado un poco el sentido de la vista y del oído.
  • El bebé ya no gana peso al mismo ritmo que antes.
  • A menudo se produce una disminución en las deposiciones del bebé.

Causas reales de la crisis de los tres meses

En la mayoría de los casos, ninguno de esos síntomas indica en realidad un problema. Son situaciones normales en esta época, que se pueden superar con un poco de paciencia y sin que haga falta complementar la alimentación del bebé con leche de fórmula. Pero entonces, ¿a qué se deben estos signos?

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Por un lado, a los tres meses de vida el niño ha aprendido la técnica de la succión. Por eso, las tomas son más breves, ya que necesita menos tiempo para extraer toda la leche que necesita.

Del mismo modo, a estas alturas el cuerpo de la madre ha modificado «el sistema de producción de leche para optimizar el proceso«. En lugar de que los pechos estén llenos de leche todo el tiempo, la glándula mamaria la produce en el momento en que el bebé la requiere. De ahí que los pechos estén más blandos y también de que, a veces, los niños se irriten un poco al principio de la toma. Y es que mientras antes obtenían la leche al comenzar a mamar, ahora deben succionar durante un par de minutos para obtenerla. Pero, después del disgusto inicial, aprenden enseguida el nuevo mecanismo.

Y si las tomas son más caóticas, se debe a que, a estas alturas, la vista y el oído del pequeño alcanzan un grado de desarrollo que le permiten percibir mucho mejor el mundo que le rodea. De manera que, si antes solo veía la cara de su madre, a partir de los tres meses se distrae ante cualquier objeto o sonido que le llame la atención. Es decir, es parte del desarrollo normal del bebé.

¿Qué hacer ante la crisis de los tres meses?

Ante la crisis de los tres meses “lo adecuado es intentar adaptarse al bebé”, explica el Comité de Lactancia Materna de la AEP. La asociación Alba, por su parte, advierte de que hace falta “paciencia, mucha paciencia”, pero que “tal como ha llegado, la crisis se irá”. Ambos organismos ofrecen algunos consejos:

  • Nunca forzar o insistir demasiado al niño para que tome el pecho. Tales actitudes pueden ser contraproducentes y generar que, en efecto, el bebé rechace la lactancia.
  • Ofrecer el pecho con frecuencia, antes de que el pequeño llore. Si desespera, se pondrá nervioso y los síntomas de la crisis se agudizarán.
  • Procurar, si es posible, amamantarlo en un ambiente tranquilo, silencioso y en penumbra, para evitar que se distraiga.

Otras causas por las que el bebé no quiere comer

Las causas por las que un bebé no quiere comer son variadas. Los problemas para comer en los bebés pueden aparecer desde el inicio de la vida del niño. No obstante, se pueden dar en cualquier etapa. Los bebés no quieren comer por diferentes razones. Puede tratarse de niños que comen poco, niños con una ingesta selectiva y niños con un rechazo global de la alimentación. A veces, se debe a que son niños muy activos, enérgicos y curiosos y están mucho más interesados en jugar y hablar que en comer. En otras ocasiones sí se debe a problemas psicológicos importantes o bien a enfermedades orgánicas. En este grupo, se incluyen a los bebés que tienen lo que se conoce como neofobia. Esto puede darse al iniciar la alimentación complementaria o bien más adelante.

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  • Enfermedad: La falta de apetito puede aparecer como síntoma de una enfermedad. La anorexia en niños pequeños es la disminución o la pérdida del deseo de comer. Siempre que no se deba a una enfermedad, no es grave. Sin embargo, si se prolonga durante mucho tiempo, puede ocasionar trastornos de alimentación.
  • No necesita más: los bebés tienen la capacidad de ajustar su alimentación a sus necesidades energéticas.
  • Técnica de alimentación inadecuada: algunos factores pueden hacer que el bebé no tenga hambre cuando llega la hora de comer.
  • Estrés durante las comidas: muchos padres se ponen nerviosos cuando un bebé rechaza la comida. Por ello, le obligan a comer, le distraen, se enfadan, etc.

¿Qué hacer si mi bebé rechaza el biberón?

Si lo has amamantado, es posible que tu bebé prefiera el contacto y la experiencia emocional de la lactancia, y que rechace el biberón porque le resulta algo extraño o incluso incómodo.

El flujo de la tetina, es decir, la cantidad de leche que pasa por ella, también puede ser un factor importante. Si es demasiado rápido, el bebé puede sentirse abrumado y rechazar el biberón.

El sabor puede variar si estás usando leche de fórmula o incluso leche materna descongelada, especialmente si esta última ha cambiado de temperatura o estado.

Soluciones prácticas para el rechazo del biberón

  • Ambiente tranquilo: Intenta ofrecer el biberón en un lugar tranquilo, con poca luz y sin distracciones.
  • Variedad de tetinas: Si tu bebé rechaza un tipo de tetina, prueba con otras formas, tamaños y materiales.
  • Familiarización: Si el bebé nunca ha usado un biberón, comienza por dejar que lo explore con calma, permitiendo que se familiarice con la tetina antes de intentar alimentarlo.
  • Olor familiar: Si tu bebé está acostumbrado a que tú lo alimentes, podría rechazar el biberón al percibir tu olor y preferir el pecho. También puede probar el papá a darle el bibe sin presencia de la madre.
  • Temperatura adecuada: Asegúrate de que la leche esté tibia, similar a la temperatura corporal. Si está demasiado fría o caliente, el bebé podría rechazarla por incomodidad.

Es importante no forzar al bebé a aceptar el biberón, ya que esto puede aumentar su rechazo. El proceso de adaptación puede tomar tiempo.

Estrategias para mejorar la alimentación del bebé

Cuando un bebé se muestra reacio a comer, se pueden adoptar diversas estrategias para fomentar una mejor alimentación.

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  • Incorporar nuevos alimentos gradualmente: Presentarlos en pequeñas cantidades.
  • Crear rutinas: Contribuye a que el bebé anticipe las comidas.
  • Entorno tranquilo: El lugar de alimentación debe ser tranquilo y libre de distracciones.
  • Involucrar al bebé: Dejar que toque y explore los alimentos.
  • Variedad de texturas y sabores: Es clave para el desarrollo del paladar.
  • No forzar: Es mejor ofrecer los alimentos sin presión y esperar a que ellos decidan probarlos.

Consejos adicionales

  • Cuando un bebé no quiere comer es fundamental que no nos mostremos estresados ni enfadados. Al contrario, debemos esforzarnos por generar un clima cómodo y agradable. El bebé debe asociar la comida con un momento satisfactorio.
  • Para aumentar su apetito, es muy importante evitar alimentarle entre horas y que existan distracciones a la hora de comer (televisión, etc.).
  • Por último, es importante favorecer que el bebé aprenda a comer solo. Este proceso comienza cuando ya puede agarrar el biberón, el alimento o los cubiertos por sí mismo.
  • Como ya explicamos, los bebés solo comen cuando lo necesitan, por lo que es fundamental alimentarlo a demanda. Esto quiere decir que él o ella nos pedirá la comida cuando tenga hambre, por lo que debemos aprender a reconocer sus gestos. Cuando el bebé esté lleno, dejará de comer y debemos respetar su decisión. Este proceso es muy importante para que asocie la comida con el fin del hambre.

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