Mi Bebé de 3 Meses Se Asusta por Todo: Causas y Soluciones
Desde que un recién nacido nace, sus padres se esmeran en entender sus necesidades para cuidarle de la mejor manera. Por eso hay que estar preparados para que el bebe llore o manifieste de alguna forma que tiene hambre, frío o que algo no va bien.
¿Por Qué Mi Bebé Parece Asustado?
Una de las cosas que más veo en mi clínica y cada día más, son niños nerviosos, inquietos todo el tiempo, llorando por todo como con ansiedad o estrés y que nada los calma (ni los brazos, ni la comida…). Como desde siempre, hemos aprendido a arreglar el asunto desde fuera, es decir, dar un remedio externo. ¿Cuál? Infinidad de ellos.
El Reflejo de Moro
Hace unos 6 años busqué en internet ¿por qué mi bebé parece asustado? Resultó que lo que yo estaba viendo era el Reflejo de Moro: También llamado reflejo de agarre o del abrazo es la respuesta del niño ante algo inesperado como que dejes de sujetarle la cabeza.
Se abren brazos y piernas y deja de estar flexionado. El bebé inspira rápido y se queda congelado una fracción de segundo. Esto es típico de los bebés pero suele desaparecer entre los 2 y 4 meses. En algunos niños, el reflejo de Moro persiste y esto “se asociará con una reactividad y sensibilidad mayor a los estímulos repentinos e inesperados”.
Pequeñas señales como el reflejo de Moro activo nos indican que las diferencias del bebé señalan implicaciones en el sistema nervioso y neurobiología del bebé.
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Esta actitud de sobresalto aparecía con movimientos más o menos bruscos, sonidos fuertes e inesperados, olores intensos, luces fuertes o incluso cambio de temperatura. Visto desde fuera, solo se me ocurría decir que el niño ‘es más sensible’.
El reflejo de Moro no da tiempo al cerebro consciente a analizar la situación y emitir una respuesta apropiada. Esto es lo que desde fuera simplificamos como niños tímidos y controladores.
Posibles Causas del Nerviosismo y Sobresaltos
Uno de los motivos principales por los que el bebé no para de llorar puede ser debido a una posible irritación del sistema nervioso a la hora de nacer. El desarrollo del bebé dentro del útero materno le va a marcar durante toda su vida. Todos estos factores, sensaciones y emociones generan tensiones y bloqueos.
Tensiones que pueden almacenarse y aflorar de repente sin motivo aparente y un bebé que era tranquilo, que dormía muchas horas seguidas… de repente no lo hace y nada lo calma.
- Lesiones cerebrales en el bebé
- Trastornos metabólicos o genéticos
Espasmos Infantiles y Convulsiones
Los espasmos infantiles son una forma de epilepsia que afecta a algunos bebés. Normalmente aparecen entre los 2 y los 12 meses de vida del recién nacido. Las causas que pueden originar espasmos infantiles son muy variadas.
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Los espasmos infantiles se suelen manifestar en forma de convulsiones. Pero en muchas ocasiones pueden llegar a ser poco visibles, confundirse con un sobresalto o incluso ser prácticamente inidentificables.
Las convulsiones consisten en sacudidas violentas e involuntarias de gran parte de los músculos del cuerpo. De hecho, en ocasiones una convulsión puede manifestarse únicamente porque el recién nacido mueve los labios o mastica involuntariamente. En los lactantes más mayores o niños, los temblores musculares de las convulsiones son más evidentes.
Síndrome de West
El síndrome de West es una encefalopatía epiléptica que se presenta cuando el cerebro está dañado. El síndrome de West se manifiesta mediante 3 síntomas:
- Convulsiones o espasmos infantiles
- Un retraso psicomotor
- Alteraciones en el electroencefalograma
¿Cómo Detectar Convulsiones en Bebés?
No es habitual que se den mientras el bebé está dormido. Es muy importante que los espasmos infantiles sean detectados a tiempo. Si sospechas que tu hijo pueda estar padeciendo espasmos, debes acudir a su pediatra para así realizar un diagnóstico adecuado.
Una forma de saber si tu hijo tiene el síndrome de West es detectar una pérdida de sus habilidades motoras, como por ejemplo dificultades para voltear el cuerpo o no poder sentarse. Es posible que también presente alteraciones neurológicas como la falta de reflejos, o que sea incapaz de seguir objetos con la mirada. También es frecuente que cambie el estado de ánimo del niño.
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Tratamiento para Espasmos Infantiles
Para ello, se suelen recetar un tratamiento para espasmos infantiles basado en medicamentos para reducir o eliminar las convulsiones como anticonvulsivos, corticoides o vigabatrina. Sin embargo, si la medicación no logra controlar los espasmos, algunos expertos suelen recomendar a los padres seguir una dieta cetogénica.
Un diagnóstico precoz, acompañado de un tratamiento adecuado, pueden conseguir que el niño haga una vida normal.
Soluciones y Consejos para Calmar al Bebé Asustado
Como fisioterapeuta pediátrico, a medida que he ido observando en clínica a los bebés y niños, he intentado buscar una solución desde dentro para que el resultado se manifieste fuera. Y en esta solución entran las maniobras para reorganizar y normalizar las tensiones acumuladas en su sistema nervioso y fascial.
Crear un Ambiente de Relajación
Lo primero que necesitamos es relajarnos nosotros y no hacerlo si estamos emocionalmente irritados por el trabajo, el cansancio… y también debemos conseguir que el bebé se deje. Sólo lo lograremos cuando se sienta lo más cómodo y relajado posible.
Para ello, tendremos que buscar el momento más adecuado del día (nunca cuando esté jugando feliz o riéndose a carcajadas). En caso de niños un poco mas mayores y con capacidad de razonar, podemos hablar con ellos para hacerlos partícipes.
Necesitamos un ambiente de relajación porque no queremos que el niño reciba más estímulo que el de nuestras manos. Lo puedes realizar una vez por semana, colocando las manos en la zona que te indico y sigue los movimientos que percibas.
Maniobras para Relajar al Bebé
A veces no notamos nada porque estamos demasiado concentrados en detectar sensaciones.
- Maniobra 1: Sin ejercer ninguna presión y estando el bebé acostado boca arriba, una mano se coloca suavemente en la parte superior de la cabeza (donde la fontanela) y la otra en la boca de su estómago. Tus manos suben y bajan ligeramente, al ritmo de sus pulsaciones.
- Maniobra 2: El bebé está en la misma posición que antes. La palma de una mano se coloca en la frente y la de la otra se sitúa en su bajo vientre. Al cabo de unos segundos sientes que tus manos se mueven al son de la respiración del niño.
- Maniobra 3: Con el bebé boca abajo o acostado lateralmente en posición fetal (que me gusta más a mí). Sitúa una mano en la base de la cabeza (occipital) y la otra mano en la parte inferior de su espalda (casi a la altura de empezar el culete). Mantén las manos en esa posición y la respiración del bebé se relajará a medida que se sienta más calmado.
Recuerda que son palpaciones, contacto piel con piel sin presión. La mayoría de las veces también sentirás que la temperatura corporal del bebé aumenta. Cuando tus manos noten la respiración del bebé empezarán a elevarse y a hundirse al compás de la inspiración y espiración. A medida que repitas las maniobras es posible que empieces a percibir otras sensaciones muy suaves en el cuerpo del bebé y que, casi inconscientemente, tus manos se dejen llevar por ellas (tampoco te preocupes si solo notas su respiración).
La Importancia de la Familia
Antes de acabar, no nos olvidemos de que la familia es un equipo, igual que uno de fútbol o de baloncesto. Si hay alguno de sus miembros que no está bien repercute en el resto de miembros y los niños son auténticos expertos en captar todas esas anomalías, emociones inestables…
Los niños en edad infantil lo expresarán de diversas formas (mayormente se vuelven introvertidos o agresivos o se pasan el día tristes…) y los bebés, como no saben hablar, lo expresarán llorando y cuanto más lloran, más inquietos y nerviosos estarán. Es un círculo vicioso. Y no le dejes sufrir: cuando un bebé llora es que le pasa algo.
El Sentido del Oído y los Miedos
El sentido del oído es uno de los que primero se desarrolla. Ya desde el feto, los bebés escuchan las voces de sus padres y, al nacer, está comprobado que las reconocen y que se tranquilizan al oírlas.
Alrededor de los dos años, los niños están especialmente sensibilizados con los sonidos que escuchan.
Cómo Actuar Ante los Miedos del Bebé
- Ante todo, tranquilidad. Si ve que tú estás tranquilo, seguro que se relaja.
- Si su reacción es exagerada, intenta no sobrevalorar sus gritos o lloros.
- Sé comprensivo. No te rías o le ridiculices. Aunque sea exagerado y para ti sea un sonido reconocible, su miedo es real.
- Hablar con él sobre los miedos le dará seguridad y le tranquilizará.
- Enséñale algunas técnicas de bloqueo. Taparse los oídos es sencillo y le ayudará a sobrellevar los ruidos molestos.
- Reconócele sus avances. Cuando consiga entrar en su sitio muy ruidoso sin llorar, felicítale con efusividad. También puedes recordarle sus pequeños triunfos antes de enfrentarse a una situación ruidosa a la que tenga que hacer frente.
- Enfrentarse a los miedos. Forzar a los niños a enfrentarse de repente a aquello que les da pavor puede ser contraproducente. Lo acertado sería hacerlo paulatinamente.
Recuerda que estos temores suelen ser pasajeros y alrededor de los 4 años ya han sido superados por la mayoría de los niños.
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