Mi Bebé Escupe la Leche del Biberón: Causas y Soluciones

29.11.2025

En los primeros meses de vida, para tu bebé todo es nuevo: el entorno, los sonidos, las formas, los colores… y, por supuesto, ¡la alimentación! Su cuerpo se tiene que adaptar a todas estas novedades poco a poco y, a veces, sufre algunos desajustes que pueden alarmarte.

¿Qué es la Regurgitación?

La regurgitación o reflujo gastroesofágico del lactante es la vuelta del contenido (leche) del estómago hacia el esófago -el tubo muscular que transporta los alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago-. En ocasiones, este contenido puede llegar a la boca del bebé en forma de eructo húmedo, mientras que, en otras, permanece en el esófago sin provocar apenas molestias. Generalmente, se produce cuando el lactante come en exceso o traga demasiado aire mientras es alimentado, debido a que su sistema digestivo no está completamente desarrollado.

Las regurgitaciones son uno de estos achaques propios de su edad que hacen que parezca que tu bebé vomita todo lo que come. Las regurgitaciones del bebé se deben a que la válvula que impide que el contenido del estómago vuelva a su esófago no está lo suficientemente desarrollada todavía. Así que la comida rebosa por la boca del bebé al poco de terminar sus tomas o incluso unas horas después.

A ese retorno del alimento al esófago se le llama reflujo gastroesofágico y, como explica la Asociación Española de Pediatría (AEP), “muchas veces queda en el esófago y apenas produce molestias”. Sin embargo, “en unos pocos bebés, el reflujo les provoca problemas de salud. Como siempre explicamos, el pediatra es la persona indicada para determinar si lo que tu bebé tiene son regurgitaciones o hay algún problema mayor.

La regurgitación es algo común hasta el sexto o séptimo mes de vida y empieza a disminuir después. Este fenómeno se suele resolver por sí solo entre el año y el año y medio de edad y no necesita tratamiento, pues no afecta al bienestar del bebé. Por tanto, lo normal es que no constituya motivo de preocupación y tampoco significa que el bebé tenga una intolerancia o alergia alimentaria. Solo en muy pocos casos existe enfermedad por reflujo gastroesofágico, que sí debe tratarse.

Lea también: Frecuencia de nacimientos

Diferenciando Regurgitaciones y Vómitos

Las regurgitaciones no son lo mismo que los vómitos. En las regurgitaciones el alimento rebosa suavemente, como una especie de babeo. Hasta los seis meses, el bebé normalmente toma solo leche materna y suele estar tumbado, lo que facilita la regurgitación del alimento.

Cuando el bebé vomita, el contenido del estómago sale disparado con fuerza por la boca, consecuencia de la contracción vigorosa de los músculos del abdomen y el diafragma. En cambio, cuando regurgita, este contenido fluye por la boca con suavidad, sin esfuerzo por parte del niño. En este caso, además, no hay contracciones musculares y el lactante no sufre malestar o dolor.

Además, la regurgitación está frecuentemente acompañada de eructos y suele tener lugar tras las tomas, cuando el estómago del lactante está lleno, así como cuando el niño está acostado, postura en la que es más fácil que el contenido del estómago ascienda al esófago. En la regurgitación, la leche sale de la boca con suavidad.

Causas Comunes de la Regurgitación

En un sistema digestivo que está totalmente maduro y funciona con normalidad, la abertura o anillo muscular que separa el estómago y el esófago -el esfínter esofágico inferior- se cierra por completo tras el paso de los alimentos para mantener en su lugar los contenidos estomacales.

En los bebés de pocos meses este músculo está inmaduro, por lo que puede abrirse fácilmente, haciendo que el lactante regurgite la leche, especialmente cuando está lleno. También puede haber regurgitación si ha tragado demasiado aire al alimentarse, ya que este ocupa un gran volumen de espacio en el estómago. Por otra parte, es más fácil regurgitar alimentos líquidos como la leche que sólidos.

Lea también: Soluciones para noches tranquilas

Además de eructar después de las tomas, puedes intentar hacer que tu pequeño eructe cuando cambias de pecho. Cuando le des el biberón, intenta que eructe cada 30-60 ml de leche. Puedes usar el biberón Philips Avent Natural Response, con una tetina que libera leche cuando el bebé succiona activamente que, además de estar diseñado para reducir cólicos y molestias, hace que la alimentación sea más cómoda, tanto para ti como para tu bebé.

Otras causas:

  • Tu bebé ha comido demasiado.
  • Tu bebé ha comido demasiado rápido.
  • Tu bebé tiene demasiado aire en la barriga.
  • Tu bebé está babeando por un exceso de saliva o mucosidad.

¿Hasta Qué Punto es Normal la Regurgitación?

Las regurgitaciones son muy comunes en los primeros tres meses de vida. A partir de los seis meses comienzan a disminuir y suelen desaparecer definitivamente entre los 12 y los 14 meses. Según la AEP, “no es preocupante que en algún momento parezca que las regurgitaciones vuelven a empeorar, sobre todo coincidiendo con infecciones u otras enfermedades.

Un estudio de Reiko Miyazawa, publicado en el National Library of Medicine, indica que el 47% de los lactantes de un mes tiene de uno a tres episodios de regurgitación por día. La proporción disminuyó al 28.8% a los 4 meses y al 6.4% a los 7 meses.

En la gran mayoría de casos, las regurgitaciones en bebés son normales y no debes preocuparte. Principalmente se debe a que el aparato digestivo de tu bebé aún esta inmaduro y en proceso de desarrollo.

Lea también: Manzanilla y bebés: ¿es seguro?

En pocas palabras, que después de algunas tomas tu bebé regurgite es perfectamente normal. Sin embargo, hay algunas cosas a tener en cuenta para asegurarte de que tu pequeño no cruce la línea entre regurgitar y vomitar.

Consejos para Reducir la Regurgitación

Seguir los siguientes consejos puede ayudar a reducir la regurgitación en los lactantes:

  1. Mantén a tu bebé erguido. Tanto mientras lo alimentas como durante los quince o veinte minutos posteriores, mantenlo incorporado (a 45º aproximadamente). No lo acuestes ni lo dejes en la hamaca o el sueño antes de la media hora después de que tome.
  2. No esperes a que tenga hambre para la toma. De esta manera, evitarás que tenga ansiedad y trague demasiado aire al comer.
  3. No lo alimentes en exceso. Dale solo lo que necesita, tanto si su alimentación es mediante lactancia o con leche artificial. También puede ser beneficioso que tome cantidades más pequeñas con mayor frecuencia. Por otra parte, es conveniente que si la mamá es lactante, vacíe un pecho antes de comenzar con el otro, ya que la leche del final de la toma es más espesa, lo que previene la regurgitación.
  4. Si toma biberón, escoge una tetina con un agujero del tamaño adecuado. Si el agujero es demasiado grande, la leche puede salir demasiado rápido y, si es pequeño, pueden llegar a formarse burbujas de aire que el bebé ingerirá.
  5. Durante la toma y tras esta, hazle eructar. Ayudar suavemente al bebé a expulsar el aire que ha ingerido puede favorecer que no se le acumule en su estómago.
  6. Eleva un poco el cabecero de la cuna. Para ello, puedes poner bajo el colchón una toalla enrollada, una manta o una almohada. También puedes levantar el respaldo del cochecito.
  7. Evita los juegos activos tras la alimentación. Dale tiempo para que su estómago se asiente tras la alimentación, ya que los movimientos bruscos durante los minutos siguientes podrían desencadenar la regurgitación.

Además, hacer eructar a tu bebé mientras se alimenta y al terminar, también puede resultar de ayuda.

Para ayudar a evitar que la leche vuelva a subir después de una toma, es mejor evitar cualquier rebote, sacudida o juego activo, hasta que la leche se haya asentado mejor en el vientre de tu bebé.

Mientras tratas de encontrar la posición de alimentación adecuada, intenta evitar aquellas en las que la cabeza de tu bebé esté hacia abajo. En otras palabras, asegúrate de que su cabeza esté elevada mientras se alimenta.

¿Cuándo Debo Consultar al Pediatra?

Si el lactante no tiene molestias, come bien y aumenta de peso, la regurgitación no debe constituir motivos de preocupación. Solo será necesario contactar con el pediatra en caso de que se observen síntomas como los siguientes:

  • Vómitos con esfuerzo de color verdoso, marrón o con sangre en vez de blanquecinos.
  • La cantidad de leche expulsada es grande.
  • El bebé no aumenta de peso.
  • Rechaza el alimento.
  • Está cansado y/o irritable, sobre todo, al tumbarle.
  • Llora más de tres horas al día.
  • Tiene hipo excesivo o produce demasiada saliva.
  • Padece dificultad para respirar después de regurgitar o hay apnea durante el sueño.
  • El número de pañales mojados es menor de lo habitual.
  • Hay tos de difícil control y recurrente.
  • Hay laringitis repetidas, diarrea, estreñimiento o distensión abdominal.

Tratamiento de las Regurgitaciones

Si la regurgitación no afecta al bienestar del bebé, no es necesario ningún tratamiento. El reflujo se resuelve normalmente por sí solo entre el año y año y medio de edad, ya que, a partir de aproximadamente los seis meses, el niño empieza a ingerir alimentos más sólidos y a permanecer más tiempo sentado. Ello lleva a que las regurgitaciones vayan reduciéndose paulatinamente hasta desaparecer.

Por tanto, no es necesario realizar cambios en la dieta. Sí puede ser útil aplicar medidas preventivas como mantener al lactante en posición vertical durante veinte o treinta minutos después de las comidas.

Solo en el caso de que exista algún problema de salud sería necesario un tratamiento, que dependería de la causa. En el caso de enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE), algunos bebés requieren introducir espesantes en su alimentación y, en ocasiones, recurrir a fórmulas hipoalergénicas. También puede ser necesario que tome porciones más pequeñas con más frecuencia.

Si el pediatra lo considera necesario, podría recomendarte cambiar algunos elementos de la dieta de la madre mientras está dando el pecho.

En cuanto a la alimentación de tu bebé, la AEP señala que los bebés con regurgitaciones que toman pecho “no precisan realizar cambios en la dieta, ni tampoco si toman biberón y por lo demás están bien”. También explica que hay preparados para alimentar a los bebés que contienen espesantes: “Se llaman fórmulas antirregurgitación. Al ser más espesas, es más difícil que las bocanadas lleguen a la boca, aunque no impiden que el reflujo se siga produciendo”.

Solo en algunos casos el tratamiento del ERGE se basa en el uso de medicamentos supresores de ácido como los inhibidores de la bomba de protones o bloqueantes H2. Muy raramente, este problema en bebés requiere de cirugía antirreflujo.

tags: #mi #bebe #escupe #la #leche #del

Publicaciones populares: