Mi Bebé Solo Se Duerme Con El Biberón: Consecuencias y Soluciones
Es NORMAL que un bebé recién nacido se duerma al pecho o con el biberón. La succión es una poderosa herramienta de calma, además de que la leche materna contiene L-Triptófano (que favorece el sueño). Con un bebé recién nacido te va a resultar imposible no utilizar muletillas de sueño (brazos, pecho, biberón, chupete…) los bebés a esta edad no están preparados para dormir de forma autónoma y necesitan que les ayudemos a dormir.
Pero vayamos al grano…si nuestro peque ha dormido por el día lo que necesita (es decir, no llega muy cansado e irritable a la noche) trata de reproducir al máximo el entorno que tenía dentro del útero materno. Baja las luces, cógelo en brazos conteniéndolo (que se sienta apretadito), pon el ruido orgánico (o haz shhhh cerca de su oído) y muévete suavemente mientras le ofreces el chupete (si lo usa).
Si la única forma en que tu bebé duerme es encima de ti o en porteo, no te preocupes y céntrate en que descanse sin importar el cómo o dónde lo haga. Te aseguro que tu bebé recién nacido crecerá más rápido de lo que imaginas y que sí, vas a poder lograr hacer cosas mientras duerme en su cuna… pero al principio no es el momento. Siéntate con él, relájate, descansa y disfruta de esas siestas en brazos.
Si tu bebé tiene menos de 8 semanas, recuerda que su reloj biológico interno todavía no se ha desarrollado y puede que no distinga entre día y noche. En el periodo de día, exponlo mucho a la luz del sol, sal a pasear y mantén una interacción enérgica cuando esté despierto. Cuanto antes relacione la noche con dormir, mejor para toda la familia.
No te extrañes si al dejarlo en la cuna una vez dormido despierta; ¿te acuerdas que te dije que duermen mucho más tiempo en fase REM (o sueño ligero)? Pues lo que tiene este tipo de sueño es que no es profundo y cualquier cambio puede suponer que despierte. Así que prueba a pasarlo a la cuna a los 20 minutos de que se haya dormido y siempre apoya primero su culete, luego las piernas y por último su cabeza.
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Solo tengo una tarea para ti en esta etapa: CONOCE A TU BEBÉ. Tranquila, esta maravillosa aventura acaba de empezar y no va a ser fácil pero sí bestial en todos los sentidos.
El Síndrome del Biberón: Caries en Bebés
Una de las causas más habituales de la aparición de caries se denomina caries del biberón. Esta se produce principalmente, si se deja dormir al bebé con el biberón. El contacto frecuente de la leche o sustancia dulce, hacen que residuos se queden en la boca y al fermentarse atraigan a las bacterias generadoras de caries. Si el bebé necesita del biberón para usarlo como chupete para dormir, es imprescindible que sólo contenga agua.
El síndrome del biberón es una de las afecciones más comunes que afecta a la salud bucal en bebés, y a pesar de ello, muchas familias aún desconocen su existencia. Esta dolencia, que también recibe el nombre de caries del biberón, está provocada principalmente por hábitos erróneos durante la alimentación en la primera infancia, especialmente cuando se hace uso frecuente y prolongado del biberón con líquidos azucarados.
El desarrollo de caries por uso del biberón no solo compromete la integridad de los dientes de leche, sino que también puede afectar al desarrollo futuro de la dentición permanente y la salud general del niño.
El síndrome del biberón es una forma de caries dental que afecta especialmente a los dientes de leche de los bebés y niños pequeños. Se origina por una exposición constante y prolongada a líquidos que contienen azúcares, como la leche, zumos de frutas o infusiones endulzadas, que se administran a través del biberón. Esta situación suele agravarse cuando el niño se duerme con el biberón en la boca, lo que favorece que los azúcares permanezcan más tiempo en contacto con los dientes.
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Durante el sueño, la producción de saliva disminuye de forma natural. La saliva es esencial para neutralizar los ácidos producidos por las bacterias en la boca. Al reducirse su flujo, la capacidad de defensa disminuye, permitiendo que las bacterias cariogénicas degraden el esmalte dental más fácilmente. Esto da lugar a la formación de caries, que en sus fases más avanzadas pueden provocar la pérdida de dientes, infecciones o dolor intenso.
Este síndrome suele empezar afectando a los incisivos superiores, que son los primeros en salir y los más expuestos al contenido del biberón.
Causas del Síndrome del Biberón
Existen diversas causas que pueden desencadenar el síndrome del biberón, todas ellas relacionadas con la alimentación y la higiene bucodental del bebé.
- Uso inadecuado del biberón: uno de los errores más frecuentes es permitir que el bebé se duerma con el biberón en la boca.
- Consumo excesivo de líquidos azucarados: aunque la leche materna o artificial es necesaria durante los primeros meses de vida, añadirle azúcar, miel o cereales no recomendados puede aumentar el riesgo de caries.
- Falta de limpieza bucal adecuada: La limpieza bucal debe comenzar desde la erupción del primer diente, e incluso antes, limpiando las encías del bebé con una gasa humedecida.
- Falta de conciencia sobre la salud bucal en bebés: no todos los padres están informados sobre la importancia de mantener una buena salud bucodental desde el nacimiento.
- Transmisión de bacterias por parte de los adultos: es habitual que los padres o cuidadores limpien el chupete con su propia boca o compartan cubiertos con el niño.
Detección y Consecuencias
Detectar el síndrome del biberón en sus primeras fases es esencial para evitar consecuencias mayores. Uno de los primeros signos del síndrome del biberón es la aparición de manchas blancas opacas en los dientes frontales superiores. Estas manchas indican la desmineralización del esmalte, el primer paso hacia la formación de caries. Las consecuencias del síndrome del biberón no se limitan únicamente a los dientes.
Medidas Preventivas
La mejor manera de proteger a los bebés frente a las caries por uso del biberón es prevenir. Afortunadamente, existen medidas muy eficaces que, si se adoptan desde los primeros meses de vida, pueden reducir considerablemente el riesgo de aparición de este problema.
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Algunas de las acciones más recomendadas para prevenir el síndrome del biberón son:
- No permitir que el bebé duerma con el biberón en la boca. Si necesita succión para conciliar el sueño, es preferible ofrecer un chupete sin azúcar ni líquidos.
- Evitar líquidos azucarados en el biberón. Solo debe contener leche materna, fórmula infantil o, si ya está en una etapa más avanzada, agua.
- Limpiar las encías del bebé desde el nacimiento. Basta con una gasa humedecida o un dedal de silicona para eliminar restos de leche y bacterias.
- Cepillar los dientes desde que erupciona el primero, utilizando un cepillo infantil de cabezal pequeño y cerdas suaves. Se recomienda usar una pequeña cantidad de dentífrico con flúor (tamaño de un grano de arroz).
- Establecer una rutina de higiene bucodental desde los primeros meses. Los niños que se acostumbran a la limpieza oral desde pequeños tendrán mayor facilidad para mantenerla en el futuro.
- Evitar compartir utensilios con el bebé, como cucharas, tazas o limpiar el chupete con la boca.
El Papel del Odontopediatra
La visita al odontopediatra debe formar parte del calendario de salud infantil desde los primeros años. De hecho, la primera revisión debería hacerse al cumplir el primer año de vida, o incluso antes si ya han salido los primeros dientes.
El odontopediatra es el profesional especializado en el cuidado bucodental de los más pequeños. El tratamiento del síndrome del biberón depende de la gravedad del daño dental. En fases iniciales, cuando aparecen manchas blancas, el odontopediatra puede aplicar flúor o productos remineralizantes para fortalecer el esmalte. Si la caries ya ha causado cavidades, se recurre a empastes o, en casos más avanzados, a tratamientos pulpares o extracciones.
Tras la pérdida prematura de un diente, es posible que se coloque un mantenedor de espacio para evitar problemas de alineación futura.
El tratamiento debe ir acompañado de un cambio en los hábitos: mejorar la higiene bucal, eliminar el uso del biberón con líquidos azucarados, y revisar la dieta del niño. Si se detectan caries por uso del biberón, lo primero es acudir cuanto antes al odontopediatra. Mientras tanto, no se debe suspender el cepillado, incluso en los dientes afectados, y es fundamental eliminar el biberón nocturno con leche o zumo, sustituyéndolo por agua si es necesario.
También se recomienda reducir el consumo de azúcar, fomentar una alimentación saludable y mantener controles periódicos con el especialista.
Otros problemas asociados al biberón
El hecho de que tu bebé se alimente en una posición horizontal puede aumentar las posibilidades de que contraiga infecciones del oído medio y que tenga reflujo esofágico. Si se alimenta acostado en la cama mientras le sostienes el biberón o si él mismo se alimenta en esta posición, la leche puede fluir desde la parte posterior de la garganta hacia la trompa de Eustaquio que se conecta con el oído medio. Esto puede producir irritación y hacerlo vulnerable a contraer una infección de oídos.
En cuanto al reflujo, la mayoría de los bebés tienen una pequeña debilidad en el esfínter esofágico, músculo que se encuentra entre el esófago y el estómago. Cuando los bebés beben mientras están acostados, la leche se agita en el estómago y se devuelve hacia el esófago. El ácido del estómago irrita el esófago, lo que puede poner inquieto a tu bebé y hacer que su alimentación sea insuficiente.
Tu bebé debería volver a comer sentado o en un ángulo de 45º tan pronto como sea posible. Ahora bien, para lograr que tome su biberón sentado, haz que esta posición sea más interesante. Lo más interesante será sin duda un rostro familiar que le hable con voz dulce. También puedes hacer la prueba con algún juguete favorito de tu bebé, pero intenta mantener al mínimo las distracciones visuales y sonoras.
Consejos adicionales
Cuando tu bebé cumple un año, es habitual que ya no necesite tomar biberón durante la noche. No obstante, algunos pequeños todavía piden una o más tomas nocturnas. Puedes prolongar su sueño retrasando su última toma antes de dormir, o que sea más cuantiosa. De este modo estará más saciado.
Si tu pequeño se despierta de noche y sólo consigue calmarse y conciliar el sueño de nuevo si toma biberón, puedes prepararle uno con poca cantidad de leche de fórmula. A la noche siguiente, cuando vuelva a reclamar su biberón, puedes darle un poco menos de cantidad, y así progresivamente. Es importante que las últimas horas del día sean tranquilas, y evitar los juegos demasiado enérgicos. Intenta crear un ambiente relajado, como leerle un cuento o cantarle una nana.
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