Diarrea en perras lactantes: Causas y tratamiento

23.11.2025

El parto de una perra es un momento muy bonito y esperado por sus dueños, sin embargo pueden aparecer preocupaciones cuando observas que tu perrita sufre diarreas después de dicho momento. Es frecuente que te preocupes por la salud de tu can cuando observas cambios en sus heces, especialmente si aparecen recién dada a luz, ya que podrías pensar que su salud está en peligro al igual que la de sus cachorros. No obstante, debes saber que la aparición de diarreas después de un parto suele ser totalmente normal y la consistencia de las heces vuelve a la normalidad en pocos días, además puedes ayudar a este proceso mediante unos remedios caseros. Si quieres resolver tu duda acerca de ¿por qué mi perra recién parida tiene diarrea?

Posibles causas de la diarrea postparto

Las causas por las que una perra que acaba de dar a luz tenga diarreas pueden variar y puede ser algo tan simple como el estrés postparto o podría ser un indicador de que algo va mal en su salud.

  • Estrés: El estrés que se produce cuando tu mascota expulsa a sus bebés puede ser una causa totalmente normal de que posea diarrea después de dar a la luz.
  • La placenta: Por instinto, las perras se comen la placenta de sus cachorros una vez paridos para evitar evidencias del parto a los depredadores. Esto les produce diarreas, especialmente si ingieren más de una.
  • Alimentación: Una de las cosas más importantes durante el embarazo de una perrita es su alimentación, ya que si no se le administra una dieta adecuada podría producirle problemas intestinales como diarrea. Así mismo, las perras lactantes suelen comer más a medida que se acerca la hora del parto por lo que un cambio brusco en la alimentación o una cantidad aumentada de alimentos ingeridos puede derivar en este problema.
  • Parásitos: Un problema más preocupante pero frecuente que puede ser el desencadenante de una diarrea después del parto es la presencia de parásitos. Algunos de estos parásitos se pueden observar en las heces, de todas formas lo mejor será que lleves una muestra de sus heces al veterinario para que la examine y descarte este problema. Para prevenir la presencia de parásitos intestinales siempre hay que desparasitar a la perra siguiendo las pautas de un veterinario. Si tu perrita embarazada posee parásitos los cuales pueden suponer un riesgo elevado para su salud, se puede desparasitar a la perrita siguiendo siempre una serie de precauciones, como dárselo en la última etapa del embarazo ya que los cachorros son más fuertes. Por otro lado, si tu perrita recién parida tiene parásitos habrá que tomar medidas como puede ser evitar que los cachorros entren en contacto con las heces de la madre. Si se han contagiado mediante la gestación o la lactancia y ya es tarde para controlar el problema, solo podrás esperar a que cumplan un mes de vida para desparasitarlos ya que si lo haces antes podría producirles problemas a los cachorros.
  • Enfermedades víricas o bacterianas: Una de las cosas que también te preocuparán cuando observes que tu perra recién parida tiene diarreas es si este problema afecta en algo a los cachorros. Normalmente los cachorros no se ven afectados, no obstante si la causa de las diarreas son parásitos hay que tomar medidas cuanto antes porque esto si puede contagiarse a los cachorros, incluso siendo embriones.

Qué hacer si tu perra tiene diarrea

Si observas que tu perra tiene diarreas, lo primero será acudir a un veterinario con ella y con sus cachorros para que este les eche un vistazo. Debido a que tu perrita está amamantando a sus bebés, la medicación que se puede administrar es limitada ya que podría afectar a los bebés a través de la leche, por lo que solo el veterinario podrá recetarte algún tratamiento si lo cree conveniente, nunca auto mediques a tu perrita ya que podrías causarle un mal mayor.

Si quieres ayudar a tu can a que las heces se vuelvan más consistentes puedes darle arroz con pollo o trocitos de manzana.

Diarrea en cachorros lactantes

No siempre es fácil detectar un problema de diarreas en cachorros cuando están en lactación, ya que la madre se encarga de mantenerlos siempre limpios. Aun así, es un problema que nos aparece a veces, y que puede traer gravísimas consecuencias en animales recién nacidos. Estos problemas gastroentéricos en nuestros pequeñines suelen deberse a trastornos de la lactancia, dentro de los cuales, el más importante es el Síndrome de la leche tóxica.

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Síndrome de la leche tóxica

Es lo que llamamos una «toxinfección» bacteriana, es decir, una infección o una intoxicación por toxinas originadas por bacterias de cachorros en lactación materna. Puede afectar a toda la camada o solo a alguno de los cachorros. Serán más susceptibles los perritos que no tengan todavía un medio gástrico lo suficientemente ácido como para neutralizar los gérmenes y sus toxinas.

Causas del síndrome de leche tóxica

La causa es una infección bacteriana de la leche o de las mamas, que pueden venir por dos vías:

  • Vía ascendente: Los gérmenes acceden desde el exterior de los pezones a los tejidos más internos, colonizando así las partes de la mama que se encargan de producir la leche, y por tanto ésta saldrá en mal estado.
  • Vía hematógena: Los bacterias viajan por la sangre de la madre y se instauran en las mamas. Esta vía, también puede ser la de llegada de toxinas de otras infecciones que esté sufriendo la madre. Es frecuente el caso de las llamadas metritis puerperales, es decir, infecciones de útero después de parir que generan una gran cantidad de tóxicos que viajaran por la sangre y que en mayor o menor medida, se eliminarán con la lactación y provocarán síntomas en los chiquitines.

Cómo detectar el síndrome de leche tóxica

Como decíamos, no es fácil detectar las diarreas en los lactantes, ya que la madre los lame con frecuencia en la región perianal para mantenerlos limpios. Aún así, debemos prestar atención a las características de las heces que veamos y poder distinguirlas. Las heces normales son amarillas o pajizas y de olor agrio, por lo que un color verdoso nos tiene que orientar hacia una mayor velocidad del tránsito intestinal y mayor aumento de la secreción biliar, normalmente relacionados con problemas de la lactación.

Es muy característico en los cachorros que padecen el síndrome de leche tóxica la presencia del ano violáceo «en coliflor» y las quejas y gemidos continuos.

En la madre los síntomas que nos pueden orientar sobre la existencia de esta patología son la infecciones en vagina (vaginitis) y útero (metritis), las secreciones vulvares, el exceso de producción de orina (poliuria), aumento de sed (polidipsia) y el tener una o más mamas dolorosas.

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Tratamiento del síndrome de leche tóxica

Si en nuestra camada aparece este problema, debemos cortar precozmente la lactación con los fármacos antiprolactínicos de uso veterinario y medidas de manejo. La aplicación de frío en las mamas puede ser de utilidad debido al efecto vasoconstrictor del mismo. Instauraremos en la madre el tratamiento antibiótico adecuado para combatir la infección causante del síndrome, eligiendo uno de buena difusión mamaria (como la espiramicina). Evidentemente los cachorros tendrán que seguir una lactancia artificial, para lo cual podemos acudir a las leches maternizadas de perros de las que disponemos en el mercado.

Cuidados generales de la perra después del parto

Cuidar a tu perrita después del parto es súper importante para que se recupere bien y disfrute de esta nueva etapa con sus cachorritos. Sabemos que te pueden surgir un montón de dudas: ¿qué cuidados necesita?, ¿cuándo puede volver a salir a pasear?, ¿cómo asegurarte de que todo va bien?

  • ¿Está comiendo y bebiendo? Al principio puede que coma menos o no tenga mucho apetito, pero poco a poco debería volver a comer y beber como siempre. Ofrécele una comida rica en nutrientes para que recupere fuerzas y pueda alimentar a sus cachorros.
  • ¿Está tranquila y cuida de sus cachorros? Es normal que esté un poco cansada, pero debe seguir prestando atención a sus crías. Si la ves muy decaída o no se acerca a los cachorros, puede ser que necesite que la revise un veterinario.
  • ¿Tiene un flujo normal? Durante unas semanas es común que tenga una secreción marrón o rojiza, que es parte del proceso normal. Sin embargo, si notas un olor raro o que el flujo es muy oscuro, podría ser señal de una infección.
  • ¿Tiene fiebre? Si tu perrita está caliente al tacto o tiembla, puede ser que tenga fiebre. Su temperatura no debería pasar de los 39°C, así que si ves algo raro, lo mejor es ir al veterinario.
  • Revisa sus mamas. Tócalas con cuidado para ver que no estén muy duras o hinchadas.

Es normal que, después del parto, tu perrita pueda estar un poco nerviosa o inquieta. Los cambios hormonales, el cansancio y la nueva situación con los cachorros pueden hacer que se sienta un poco agitada.

  • Crea un ambiente tranquilo: Es importante que el lugar donde está tu perrita sea cómodo y silencioso. Coloca su cama o el cajón del parto en un sitio apartado, lejos de ruidos fuertes o de mucho movimiento.
  • Dale tiempo para descansar: Aunque tu perrita esté muy pendiente de sus cachorros, también necesita descansar. Si ves que se siente abrumada, dale un momento para que pueda estar sola en un lugar seguro. Asegúrate de que tenga agua fresca cerca y ofrécele un poco de comida, aunque sea en pequeñas porciones.
  • Permítele hacer pausas breves: Es posible que tu perrita no quiera alejarse de los cachorros, pero necesita salir a hacer sus necesidades. Llévala afuera unos minutos para que pueda respirar aire fresco y luego regresa con ella al interior.
  • Habla con ella y dale caricias suaves: A veces, tu presencia y voz pueden ser muy reconfortantes para ella.

Sí, es bastante normal que tu perrita esté un poco más delgada después de dar a luz. El embarazo y la lactancia son dos etapas muy demandantes energéticamente, y esto puede hacer que pierda algo de peso. Durante la lactancia, tu perrita necesita una dieta que le proporcione la energía y los nutrientes que necesita para producir leche y recuperarse. En lugar de darle una o dos comidas grandes al día, intenta dividir su ración diaria en varias porciones más pequeñas. Algunos suplementos para perros, como el calcio o las vitaminas, también pueden ser recomendables si tu perrita está muy delgada o necesita un apoyo extra. Es normal que en los primeros días no tenga mucho apetito y, a veces, incluso podría vomitar alguna de las placentas que ingirió. No te preocupes, pero asegúrate de retirarlas de inmediato para que no vuelva a comerlas.

Después de que tu perrita tenga a sus cachorros, es importante que descanse bien antes de volver a sacarla a pasear. Durante la primera semana, lo mejor es que solo salga para hacer sus necesidades y durante poco tiempo, ya que necesita recuperarse y estar cerca de sus crías. Pasadas las tres semanas, probablemente ya esté más fuerte y lista para pasear un poco más, pero siempre observa cómo se siente y no la fuerces.

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Sí, se puede bañar a tu perrita después de que tenga a sus cachorros, pero es mejor esperar al menos tres semanas para darle un baño completo. Esto le dará tiempo para recuperarse y adaptarse a la lactancia sin estresarse. Cuando llegue el momento de bañarla, usa un champú para perros y asegúrate de que el agua esté tibia para que se sienta cómoda. Haz que el baño sea rápido y sécala bien para evitar que pase frío. Si ves que se pone nerviosa, mejor espera unos días más.

Después del parto, hay algunos detalles que pueden ayudar mucho a que tu perrita esté más sana y feliz.

  • Examina su barriga con suavidad: Puedes palpar su abdomen para asegurarte de que no quedó ningún cachorrito o placenta dentro. Hazlo con delicadeza, colocando una mano a cada lado de su barriga y presionando suavemente para notar si hay algo extraño. Si tu perrita es grande o no estás seguro, es mejor consultar al veterinario para que la revise.
  • Observa su comportamiento con los cachorros: Algunas perritas pueden volverse un poco agresivas si sienten que alguien se acerca demasiado a sus cachorros. Otras, en cambio, pueden querer estar tanto contigo que dejan a los cachorros solos por mucho tiempo. Si esto pasa, llévala de vuelta al cajón y asegúrate de que se quede con ellos, especialmente durante las primeras tres semanas, cuando los cachorros necesitan su calor y su leche para mantenerse sanos y calientitos.
  • Revisa sus mamas cada día: Toca con cuidado para ver que no estén hinchadas o duras. La leche debe salir normal, sin grumos ni sangre. Si notas algo raro, mejor consulta al veterinario.
  • Mantén limpio el lugar donde están los cachorros: Cambia las mantitas o sábanas con frecuencia para evitar infecciones y asegúrate de que el sitio sea tranquilo y calentito.
  • Dale comida rica y nutritiva: Necesita una dieta de buena calidad para perras lactantes, así tendrá la energía que le hace falta para producir leche y recuperarse.
  • Déjala descansar todo lo que necesite: Asegúrate de que tenga un lugar cómodo donde pueda dormir tranquila sin ser molestada. El descanso es clave para que se sienta mejor.
  • Vigila su flujo vaginal: Es normal que tenga un poco de flujo marrón o rojizo hasta tres semanas después del parto, pero si ves que tiene mal olor o un color raro, mejor llévala al veterinario.
  • Anímala a moverse un poquito: Si el veterinario lo permite, empieza con paseos cortos y tranquilos. Así irá recuperando fuerza poco a poco.
  • Controla los parásitos: Asegúrate de que no tenga parásitos internos o externos.

Es importante que, durante las primeras horas después del parto, vigiles a tu perrita para asegurarte de que no rechace o sea agresiva con algún cachorrito. Esto a veces pasa si el pequeño tiene algún problema o está muy débil. Si ves que uno es rechazado, llévalo al veterinario para que lo revise cuanto antes. Como su mamá no lo está alimentando, tendrás que darle una leche especial para cachorros. Los cachorros tan pequeños no pueden regular su temperatura por sí solos. Los cachorros recién nacidos no pueden hacer sus necesidades solos. Después de alimentarlo, frota suavemente su barriga y la zona genital con un paño húmedo y tibio para estimularlo, como haría su mamá.

Si tu perrita muestra algunos de estos signos después del parto, puede ser señal de que algo no va bien.

  • Deja de cuidar a los cachorros: Si de repente ya no les presta atención o parece incómoda, podría estar sintiéndose mal.
  • Fiebre o cambios en su flujo vaginal: Un flujo con mal olor o fiebre pueden ser señales de una infección. No esperes y consulta al veterinario rápidamente.
  • Problemas en las mamas: Si notas que las mamas están hinchadas o doloridas, puede que tenga alguna molestia que le impida alimentar bien a los cachorros.
  • Síntomas de falta de calcio: En perras pequeñas, la falta de calcio puede provocar nerviosismo, jadeo o temblores.
  • Retención de placenta o cachorros: Si hay signos de dolor abdominal o secreciones inusuales, podría haber quedado alguna placenta o cachorro dentro.

Cuidar a tu perrita después del parto es muy importante para que se recupere bien y sus cachorros crezcan sanos. Recuerda que cada perrita es diferente, así que lo importante es estar pendiente y darle los cuidados que necesita. Y, si tienes dudas o ves algo raro, no dudes en llevarla al veterinario.

Otras posibles complicaciones postparto

Las infecciones uterinas ocurren generalmente dentro de los tres días posteriores al parto (infección puerperal) y son evitables con unas correctas medidas de higiene. Son causadas por bacterias oportunistas que aprovechan el período de post parto en la perra, en el cual se ha modificado tanto la flora habitual de la vulva y útero, donde tenemos además las lesiones típicas del parto, para invadir el aparato genital de la hembra. La perra tendrá fiebre alta, pérdida de apetito, mucha sed y una secreción con mal olor. Requiere de atención inmediata y si se da el caso no hay que dudar en llamar a nuestro médico veterinario. Esta enfermedad tratada a tiempo se puede curar perfectamente, en caso contrario se pueden producir diversas complicaciones a corto o largo plazo mucho más graves.

Complicaciones del post parto en la perra que pueden derivar en problemas más serios:

  • Endometritis: Infección de útero en la cual a diferencia de la piómetra, en este caso no hay la presencia de un cuerpo lúteo. Con frecuencia se confunde el término endometritis con el de piómetra, que en el caso de la perra se presenta durante la fase lútea del ciclo estral. En la mayoría de las perras el post parto se presenta con un ligero incremento de la temperatura corporal 24 horas después del parto y si esto permanece una semana posterior, la posibilidad de una metritis debe ser considerada. Signos clínicos como son la descarga vaginal anormal como pus, fiebre, anorexia y decaimiento sugieren endometritis. El diagnóstico puede hacerse a través de la observación del útero por medio del ecógrafo de ultrasonidos o en una radiologia digital. Así mismo, con una analítica de sangre en el hemograma es una buena herramienta en la que se observa una leucocitosis por neutrofilia con desviación a la izquierda, o incluso el uso de la citología vaginal puede ayudar. En este estudio se observa una gran cantidad de neutrófilos y en ocasiones, células endometriales y del sincitiotrofoblasto que pueden ser detectadas. Debe instaurarse cuanto antes un tratamiento antibiótico y se puede mandar un cultivo bacteriano de la vagina incluyendo un antibiograma. Al obtener los resultados del laboratorio, se puede diseñar la terapia completa y por el periodo de tiempo adecuado. En aquellos casos en los que esta terapia no funcione por la severidad de la endometritis, la ovariohisterectomía está indicada.
  • Mastitis: Otro problema que puede presentarse es la inflamación de las mamas o mastitis. Las mamas están hinchadas y dolorosas y la leche suele ser anormal. El tratamiento consiste en una antibioterapia, compresas calientes y extracción del líquido infectado, por lo que los cachorros tendrían que alimentarse a biberón. Si tras el tratamiento la leche vuelve a ser normal, los cachorros pueden seguir mamando en cuanto la perra esté menos dolorida.
  • Eclampsia: La eclampsia o hipocalcemia puede ocurrir durante la gestación o hasta tres semanas después del parto. Se debe a una carencia de calcio en la alimentación y es más frecuente en perras de razas toy o miniatura. Los signos incluyen inquietud, jadeo excesivo, temblores, fiebre alta y hasta pueden presentarse en algunos casos convulsiones. Esta patología es considerada una emergencia que requiere tratamiento médico inmediato con hospitalización y fluidoterapia intensiva durante unos días, para administrarle suero y calcio endovenoso.

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