Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) en Bebés de 11 Meses: Causas, Prevención y Recomendaciones

19.11.2025

La muerte súbita del bebé, también conocida como síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL), es el fallecimiento inesperado y sin causa explicable del pequeño. En ocasiones, este síndrome recibe el nombre de "muerte en la cuna", ya que suele suceder cuando el bebé se duerme la siesta o por la noche.

El síndrome de muerte infantil súbita se suele dar en recién nacidos desde el mes hasta el año de edad. Uno de sus principales problemas es que no existen síntomas claros para detectarla. Además, tampoco se conoce las causas que provocan la muerte súbita del bebé. Sin embargo, existen algunos factores que incrementan el riesgo de que ocurra esta desgracia.

Por ejemplo, los defectos cerebrales, el bajo peso al nacer o las infecciones respiratorias podrían incrementar la probabilidad de que ocurra la muerte inesperada del bebé en su primer año de vida, al igual que dormir boca abajo.

¿En qué consiste la muerte súbita del lactante?

Se trata de la muerte de manera espontánea, inesperada e inexplicable del bebé en su primer año de edad. La muerte súbita del bebé también se conoce por otros nombres como síndrome de muerte súbita del lactante, muerte súbita infantil, muerte en cuna o muerte blanca. Estos últimos nombres son debidos a que, lo habitual, es que el bebé se muera tras ponerlo a dormir.

En estos casos, se realizará la autopsia al bebé para evaluar si ha sufrido alguna afección mientras estaba dormido. De no ser así, la muerte no tendría explicación y, por tanto, sería considerada muerte súbita.

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La incidencia de este síndrome ronda los 100 lactantes al año en España y puede afectar a cualquier bebé, aunque normalmente ocurre entre el primer y cuarto mes de vida. Además, la muerte súbita del lactante afecta más a los niños que a las niñas.

¿Cuáles son las causas del SMSL?

A pesar de las numerosas investigaciones que se han llevado a cabo en torno a este tema, a día de hoy, sigue sin conocerse la causa exacta del síndrome de muerte súbita infantil.

Como hemos comentado anteriormente, este síndrome es una pérdida inesperada del bebé mientras duerme. Una experiencia extremadamente trágica para los padres que no encuentran una explicación lógica ante la muerte de su hijo recién nacido.

Algunas investigaciones apuntan hacia una combinación de varios factores, tales como defectos cerebrales, alteraciones inmunológicas, trastornos metabólicos y cardíacos.

Uno de los factores que más se ha relacionado con la muerte súbita del bebé ha sido la postura para dormir. Los bebés que duermen en posición decúbito prono, es decir, boca abajo tienen más riesgo de sufrir este síndrome. Esta posición disminuye la ventilación alveolar, acumulándose dióxido de carbono (CO2). Además, se reduce la cantidad de oxígeno, es decir, ocurre hipoxia y el bebé tendrá dificultad para respirar.

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Sin embargo, esto no quiere decir que todos los bebés que duermen en esta posición vayan a morir.

Factores de riesgo

El origen de la muerte súbita del bebé se desconoce, aunque se sabe que dormir boca abajo incrementa la probabilidad de que ocurra. Además, se han determinado también otros factores de riesgo para el lactante:

  • Parto prematuro, ya que son más propensos a sufrir apneas, pausas prolongadas de respiración o displasia broncopulmonar.
  • Antecedentes de muerte súbita en hermanos o gemelos.
  • Partos múltiples.
  • Anomalías bulbo cerebrales.
  • Hijos de madres fumadoras o drogodependientes.
  • Hijos de madres muy jóvenes.
  • Bebés con bajo peso al nacer.
  • Cuidado prenatal tardío.
  • Intervalos muy cortos de tiempo entre embarazos.
  • Situaciones de pobreza.

Otros factor de riesgo de la muerte súbita del bebé, anteriormente comentado, es el sexo. La raza también podría ser un factor de riesgo del SMSL, al igual que la precariedad en la asistencia médica durante el embarazo.

La imposibilidad de identificar prospectivamente a las futuras víctimas del SMSL nos obliga a que las recomendaciones se basen en actuar sobre aquellos factores de riesgo que sean vulnerables a la acción preventiva.

Recomendaciones para la prevención del SMSL

Dado que la muerte súbita normalmente se produce tras una alteración de la respiración mientras el bebé duerme, los especialistas aconsejan introducir algunos hábitos en los cuidados básicos del recién nacido.

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Pese a que no hay nada milagroso, algunas de las recomendaciones para prevenir la muerte súbita del bebé son las siguientes:

  • Colocar al bebé para dormir en posición supina, es decir, boca arriba.
  • Evitar que, mientras duerma el bebé, esté rodeado de almohadas, peluches o utilizar colchas demasiado gruesas. No cubrir nunca la cabeza del bebé mientras duerme.
  • No someter al pequeño a un calor excesivo. Generalmente se aconseja una temperatura de 20 a 22 °C y evitar el arropamiento excesivo, sobre todo si el bebé tiene fiebre.
  • Mantener una atmósfera libre de humo.
  • Realizar controles pediátricos periódicamente.
  • No darle miel.

Fernando Ferreira, Pediatra y cofundador de Baby Sleep Solutions señala algunas de las claves para garantizar la seguridad del pequeño cuando duerme: “Lo más recomendable es que el bebé duerma en una cuna, minucuna de colecho o moisés, boca arriba (ni boca abajo ni de lado), sin peluches, almohadas, mantas u otra ropa de cama que pueda representar un riesgo de asfixia o sobre calentamiento.” El lugar más seguro para que el bebé concilie el sueño es una “superficie firme y plana diseñada especialmente para él y que esté cerca de la cama de los padres durante, al menos, durante el primer semestre de vida”.

La Asociación Americana de Pediatría insiste: “No podemos recomendar compartir la cama bajo ninguna circunstancia”. Amelia Hunter, experta en sueño y cofundadora de Baby Sleep Solutions explica: “En nuestro equipo siempre informamos a las familias de estas recomendaciones y trabajamos en la línea de ‘menos es más’.

Las recomendaciones destacan además la importancia de prestar atención a que los bebés no duerman de forma rutinaria en sillas de coche, cochecitos, columpios, hamacas, portabebés, especialmente cuando son menores de cuatro meses.

Por otro lado, desde la AAP se refieren a los productos que afirman y prometen reducir el riesgo de SMLS y recuerdan que “no hay evidencia de que ninguno de estos dispositivos reduzca el riesgo de muerte súbita del lactante”.

Otro consejo para prevenir el SMSL es el uso del chupete, ya que reduciría el riesgo de SMSL al abrir mejor las vías respiratorias e impedir que el bebé se duerma profundamente. En el caso de lactantes alimentados al pecho, se debe retrasar la introducción del chupete al mes de vida, cuando la lactancia materna ya está establecida.

Además, es posible vacunar al bebé puesto que no existen evidencias de que las vacunas supongan peligro de muerte súbita para el bebé. No se ha apreciado relación entre las vacunaciones y el SMSL. Cumplir el calendario vacunal vigente.

No hay datos concluyentes que prueben la efectividad de los programas de monitorización a domicilio para prevenir el SMSL, incluso con una utilización óptima de la técnica. No se ha encontrado relación con el reflujo gastroesofágico, las alteraciones neurológicas, los tratamientos médicos ni la realización de analítica. No se han encontrado tampoco más episodios de apnea ni peor control de la temperatura corporal en los prematuros víctimas del SMSL que en el resto de los prematuros.

Tampoco se ha encontrado asociación con la hipoxia intrauterina, la alimentación materna ni los antecedentes obstétricos. No se ha encontrado asociación con infecciones respiratorias en las dos semanas previas, diarrea o vómitos.

Lactancia Materna y SMSL

Se ha probado mediante numerosos estudios de casos-controles y metaanálisis (odds ratio [OR]: 0,55) la asociación de la lactancia materna como factor protector de SMSL. Insistir en que la cuna debe estar en la habitación de los padres, pues constituye el lugar más seguro.

Colecho: ¿Es seguro?

Varios estudios han mostrado una asociación entre el riesgo de SMSL y el colecho (compartir cama con los padres). En un metaanálisis, la OR de compartir cama frente a no hacerlo fue de 2,89. De este modo, la Academia Americana de Pediatría (AAP) no recomienda como seguro el colecho.

En otra revisión exhaustiva sobre colecho, lactancia y muerte súbita del lactante, se haya que el colecho es una práctica beneficiosa para la lactancia y se concluye que, bien practicado, evitando factores de riesgo, apenas guarda relación con la muerte súbita del lactante. Así, se encuentra que la mayoría de los estudios publicados sobre SMSL y colecho son poco rigurosos: no incluyen grupo control y no hacen ajustes con factores de confusión.

Por tanto, en ausencia de pruebas que demuestren el perjuicio de la práctica del colecho en los bebés amamantados, y siendo este beneficioso para la práctica y el mantenimiento de la lactancia materna, la decisión sobre la práctica de colecho podría ser de los padres.

Tabaquismo, Alcohol y Drogas

Las madres deben evitar el consumo de alcohol y drogas durante periodo periconcepcional y durante la gestación. Desaconsejar fuertemente el tabaquismo, muy especialmente a la madre desde el comienzo de la gestación. Se debe insistir también en el consejo antitabáquico a ambos padres desde la primera visita de control del recién nacido. La minimización de la exposición supone desaconsejar cualquier exposición al humo del tabaco.

Tabla 1. Comparación a nivel internacional de la mortalidad infantil y la incidencia de la muerte súbita del lactante (SMSL) en la población pediátrica, en 2005.

Afrontar la muerte súbita

Como hemos comentado, la muerte súbita de un hijo es sino la experiencia más trágica para los padres, sin duda, de las más dolorosas. En un principio, es normal que los padres entren en estado de shock y, posteriormente, sufran de ansiedad.

Hay que tener en cuenta que la muerte súbita del lactante no es culpa de nadie. Además, el SMSL no presenta síntomas claros fácilmente identificables, de ahí que sea una pérdida inesperada del bebé.

En ocasiones, puede que los padres necesiten apoyo psicológico para superar este doloroso trance. Hablar con otros padres afectados por el mismo problema puede servirles de ayuda.

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