Las Declaraciones de Donald Trump Sobre el Paracetamol y el Autismo: Un Análisis Crítico
Las recientes declaraciones del presidente Donald Trump sobre el supuesto vínculo entre el paracetamol durante el embarazo y el autismo carecen de fundamento. Pero lo peor es que son un ejemplo alarmante de cómo se puede abusar de la influencia sin tener en cuenta las consecuencias. No se pueden utilizar la política y el poder para difundir desinformación médica sin ninguna evidencia.
El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que hay rumores de que en Cuba "virtualmente no hay autismo" porque no tienen dinero para consumir Tylenol (marca más popular de paracetamol), en un esfuerzo por probar la decisión de su Administración de vincular el consumo de este compuesto con el autismo.
"Hay un rumor, que no sé si es cierto o no, de que en Cuba no tienen Tylenol (paracetamol) porque no tienen dinero para ello y virtualmente no tienen autismo. Y hay otras partes del mundo que no tienen Tylenol y no tienen autismo. Eso ya dice mucho", explicó este lunes en una intervención el presidente estadounidense.
Trump anunció que su Administración recomendará limitar al máximo el consumo de paracetamol en mujeres embarazadas por la supuesta vinculación con el aumento de la incidencia de autismo en el país: "¡no lo consuman!", aseveró.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) cambiará las advertencias en el paracetamol en todo el país para alertar sobre un supuesto riesgo de autismo por su consumo, pese a que no hay pruebas claras que vinculen a ese medicamento para tratar el dolor o la fiebre común y cuyo consumo está ampliamente extendido sin receta.
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"Consumir Tylenol durante el embarazo puede estar asociado a un mayor riesgo de autismo. Así que el Tylenol no es bueno y no es bueno por esta razón, estamos recomendando seriamente que las mujeres limiten en uso del Tylenol durante el embarazo a no ser que sea médicamente necesario", insistió Trump, que compareció acompañado de su secretario de Salud, Robert F. Kenney Jr., un escéptico de las vacunas.
Evidencia Científica Contra las Afirmaciones de Trump
El estudio más completo hasta la fecha se ha realizado en Suecia con 2,4 millones de nacimientos. Este estudio fue realizado por el Instituto Karolinska (Suecia) en colaboración con la Universidad Drexel (Estados Unidos). Se publicó en la revista científica JAMA y no encontró ninguna relación causal entre el uso de paracetamol y el desarrollo de autismo, TDAH o discapacidad intelectual. No existe una relación dosis-dependiente, lo que refuerza la conclusión: no hay efecto causal.
Al emitir juicios sin base, contradice el trabajo de miles de investigadores y clínicos. Este discurso debilita la relación médico-paciente, pone en duda la labor de las instituciones sanitarias y alimenta la desconfianza en la ciencia. No es solo ignorancia: es una estrategia de poder que desprecia la evidencia, el rigor y la responsabilidad.
El presidente americano no cita investigaciones ni consulta a profesionales sanitarios, ha preferido lanzar afirmaciones basadas en intuiciones personales y comparaciones absurdas. Es el caso de la mención de Cuba y la supuesta ausencia de autismo por falta de medicamentos. Este tipo de discurso no solo es erróneo, es peligroso.
Cuando una mujer embarazada evita un medicamento seguro por miedo infundado, su salud y la del feto pueden verse comprometidas. La fiebre no tratada, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de complicaciones graves.
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Implicaciones de la Desinformación Médica
Este discurso debilita la relación médico-paciente, pone en duda la labor de las instituciones sanitarias y alimenta la desconfianza en la ciencia. No es solo ignorancia: es una estrategia de poder que desprecia la evidencia, el rigor y la responsabilidad.
No podemos permitir que el ruido político eclipse el conocimiento. Defender la ciencia frente a la desinformación es proteger a nuestros pacientes, a la sociedad y al sistema sanitario.
Otras Declaraciones Controversiales de Trump Sobre Salud
Vacunas, dosificadas El presidente de Estados Unidos también sugirió este lunes que sería mejor dosificar las vacunas a los niños en cuatro o cinco etapas y no hacerlo "en una sola visita", al anunciar medidas de su Administración para reducir la incidencia del autismo, pese a que la correlación con las vacunas no está demostrada.
"Tienes un niño pequeño, un niño frágil, y le ponen un recipiente con 80 vacunas diferentes, supongo, 80 mezclas distintas, y se lo inyectan", aseguró Trump.
Durante un anuncio de medidas para reducir la incidencia de autismo en el país, el presidente explicó que "en vez de una sola visita donde le ponen de todo al bebé, sería mejor hacerlo en cuatro o cinco etapas. Está claro que si las separas no hay problema", indicó el mandatario.
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"Lo ideal sería que una mujer no tomara Tylenol (paracetamol) y tampoco tantas vacunas. Sería mejor", añadió el mandatario.
Parece que cuando se mezclan puede haber un problema, así que no hay desventaja en darlas por separado. De hecho, piensan que es mejor, así que déjalas separadas", declaró Trump.
"Cuando se mezclan, aparentemente pasa algo", insistió sin dar detalles ni citar estudios específicos.
En una misma línea se refirió a la vacuna de la hepatitis B, cuya recomendación, que debía dar el mismo comité, fue pospuesta sin fecha.
"La hepatitis B se transmite sexualmente. No hay motivo para darle hepatitis B a un bebé recién nacido. Yo esperaría hasta que el niño tenga 12 años y esté formado y que se ponga la (vacuna de la) hepatitis B", dijo.
El virus de la hepatitis B se transmite a través de fluidos infectados, como la sangre o el semen. Por lo tanto, no se contagia únicamente por vía sexual.
Reacción de la Comunidad Científica
La gran mayoría de la comunidad científica niega que haya evidencias suficientes que establezcan una relación entre el paracetamol y el autismo. Sin embargo, existe algún estudios que sí lo apunta.
Durante el anuncio de Trump, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos emitió un comunicado en el que asegura que el paracetamol es seguro y que las enfermedades que se tratan durante el embarazo "son mucho más peligrosas que cualquier riesgo teórico y pueden causar graves problemas de salud", según escribió el DR. Steven J. Fleischman, presidente de la organización.
Por su parte, la Autism Science Foundation niega que las evidencias existentes demuestren que existe este vínculo. En cambio, algunos estudios sí encontraron un vínculo.
Análisis de Otras Afirmaciones Desinformadoras
El lunes 22 de septiembre, durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, Donald Trump vinculó el consumo de paracetamol durante el embarazo con el riesgo de autismo y recomendó el uso de otro fármaco, la leucovorina, como posible tratamiento de este trastorno, contradiciendo la evidencia científica al respecto. Recopilamos estas y otras afirmaciones desinformadoras sin respaldo científico que han circulado estos días.
Paracetamol y Autismo: Ausencia de Relación Causal
Una de las afirmaciones que hizo Donald Trump, contradiciendo la evidencia científica al respecto, es que, en mujeres embarazadas, se desaconseja el uso de acetaminofeno o paracetamol (Tylenol en Estados Unidos), por aumentar supuestamente el riesgo de autismo en el futuro bebé.
Sin embargo, no hay ningún estudio que refleje una relación causal entre el uso de paracetamol y el riesgo de autismo. Aunque existen investigaciones que sugieren una asociación entre ambas variables esto no quiere decir que el fármaco sea la causa (que podrían ser, por ejemplo, las afecciones que llevan a la mujer embarazada a tener que consumir paracetamol). Además, la evidencia señala que el autismo es el resultado de la combinación de varios factores, tanto genéticos como ambientales.
De hecho, en uno de los estudios proporcionados por la Casa Blanca, los autores recomiendan “un uso juicioso del paracetamol (la dosis efectiva más baja y la menor duración posible) bajo supervisión médica, adaptado a la evaluación individual de riesgos y beneficios, en lugar de una limitación general”, premisa que debe tenerse en cuenta con el uso de cualquier otro medicamento.
Lo que sostiene la evidencia disponible es todo lo contrario a lo que apunta Trump: que no existe relación entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y el riesgo de autismo. Entre otros, este estudio de 2024, en el que se tuvo en cuenta 2,4 millones de nacimientos, no encontró ninguna relación entre la exposición al paracetamol en el útero y el autismo, el TDAH o la discapacidad intelectual posteriores.
“El paracetamol puede utilizarse para reducir el dolor o la fiebre durante el embarazo, siempre que exista una necesidad clínica, siguiendo la recomendación de utilizar la dosis eficaz más baja, durante el menor tiempo posible y con la menor frecuencia posible. Esta recomendación no ha cambiado”, señalan desde la Agencia Española para Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Además, como explica en The Times Monique Botha, profesora asociada de psicología en la Universidad de Durham, “el paracetamol es una opción mucho más segura para aliviar el dolor durante el embarazo que prácticamente cualquier otra alternativa” y advierte de que el alarmismo podría impedir que las mujeres accedan a la atención adecuada durante el embarazo.
Leucovorina como "Tratamiento" para el Autismo: Evidencia Débil
Según señalaba Trump, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) “pronto aprobará el uso de la leucovorina para niños autistas”. De hecho, la propia FDA publicaba el 22 de septiembre una nota de prensa en la que señalaba que ese mismo día iniciaba el proceso de aprobación. Esto, según varios expertos, es “preocupante”.
A pesar de que algunos ensayos a pequeña escala sugieren posibles mejoras leves en los resultados conductuales, “están limitados por el reducido número de participantes, la inconsistencia de los resultados y la falta de réplicas independientes”, como señala a Science Media Centre Andrew Whitehouse, profesor de investigación sobre el Autismo Angela Wright Bennett en el Kids Research Institute Australia.
“La investigación en este ámbito es de mala calidad y no está al nivel que cabría esperar a la hora de hacer recomendaciones para su aprobación”, explica a Science Media Centre Dawn Adams, catedrática de investigación sobre el autismo en el Centro de Investigación sobre el Autismo Olga Tennison de la Universidad de La Trobe (Australia).
“También es preocupante porque este tipo de declaraciones influyen en la forma en que la gente entiende y percibe el autismo” (que no es una condición médica con tratamientos o “cura”), añade. El motivo, según indica Adams, es que aumenta el estigma y reduce la percepción de la importancia de los factores que realmente han demostrado ser útiles: “Aulas inclusivas, lugares de trabajo que se adapten a sus necesidades, comunidades que comprendan las diferencias comunicativas y sensoriales, y políticas elaboradas a partir de investigaciones de buena calidad”.
Aumento de la Prevalencia de Autismo: Múltiples Factores
Es cierto que los datos muestran que la prevalencia de autismo ha aumentado. Circulan imágenes en las que cifran este incremento: un 384% desde el año 2000. Es un dato real sobre la prevalencia de autismo en niños de ocho años en Estados Unidos, cuyos criterios de diagnóstico se han ido ampliando con las actualizaciones de los manuales médicos.
La gráfica utiliza datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) que sí reflejan un aumento de casos de autismo diagnosticados en niños de esa edad en EEUU cada año: en el año 2000 uno de cada 150 niños tenía un diagnóstico de autismo, frente a uno de cada 31 en 2022. Sin embargo, este aumento se debe a varias razones, entre las que los expertos y la evidencia subrayan la ampliación de los criterios de diagnóstico, la mayor concienciación social, una mejor formación de los profesionales sanitarios y el infradiagnóstico en el pasado.
Autismo en Poblaciones Amish y Cuba: Datos Limitados
No hay evidencias de que la población amish no padezca determinadas enfermedades o trastornos, entre ellos, el autismo, como dice Donald Trump. Aunque comparten ciertas creencias y prácticas, los amish no son un grupo homogéneo y sus prácticas sanitarias varían considerablemente de una familia a otra.
Un informe de la Sociedad Internacional para la Investigación del Autismo de 2010 indicó que el autismo afectaba a uno de cada 271 niños amish. Aunque la tasa de autismo es menor que la diagnosticada en Estados Unidos (uno de cada 31 en niños de 8 años, según datos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos), los expertos señalan que lo más probable es que sea consecuencia de un menor diagnóstico, no de una menor incidencia, como explicaba a Reuters Douglas Vaughan, catedrático de medicina de la Universidad Northwestern (Estados Unidos) que ha estudiado las comunidades amish.
Según Donald Trump, en Cuba “no hay dinero para [comprar] tylenol” por lo que allí “prácticamente no tienen autismo”. Esto no es cierto: aunque la prevalencia de autismo en Cuba, según los datos disponibles, es menor a la mundial, los expertos señalan que lo más probable es que haya una subestimación de las cifras y que se desconozca la prevalencia real.
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) publicaba en su página web en abril de 2025 que, hasta esa fecha, eran aproximadamente 3.500 las “personas registradas en el espectro autista”. “Aunque globalmente se estima que una de cada 100 personas está en el espectro; en Cuba la tasa es de 0,36 por cada mil habitantes”, explica Osmara Delgado, especialista en programas de discapacidad del Ministerio de Salud Pública de Cuba.
El motivo de esta diferencia en la prevalencia no es la ausencia de paracetamol, sino la “subestimación” de los casos totales “debido a métodos de vigilancia y recopilación de datos defectuosos e incompletos”, como señalaba ya en 2017 un informe publicado en la Revista Internacional de Salud y Medicina Cubana. En base a la información proporcionada por el Ministerio, este estimaba que uno de cada 2.500 niños en Cuba tenía autismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) también advierte de que “la prevalencia del autismo en muchos países de ingresos bajos y medios es desconocida”.
Además, en este informe sobre salud mental en Cuba, la Organización Panamericana de la Salud (PAHO) incluye el autismo como un trastorno grave. Señala que, en Cuba, hasta los cinco años la carga derivada del síndrome de ansiedad generalizada se debe principalmente al autismo (51%).
Este reportaje del elTOQUE recoge los testimonios de las madres de doce niños nacidos en Cuba con diagnóstico de trastorno del espectro autista. También de varios expertos, que concluyen que los bajos registros oficiales en Cuba se deben a las limitaciones en el diagnóstico y a la ausencia de estadísticas actualizadas.
Además, en Cuba sí se comercializa tylenol bajo el nombre de paracetamol. Este informe de BioCubaFarma (grupo de industrias biotecnológicas y farmacéuticas de Cuba) indica que el fármaco no está disponible por “la falta de materias primas, producto terminado y materiales”. Es decir, su suministro fluctúa en base a la disponibilidad de estos materiales.
Tabla Resumen de las Afirmaciones de Trump y la Evidencia Científica
| Afirmación de Trump | Evidencia Científica |
|---|---|
| El paracetamol causa autismo en mujeres embarazadas. | No hay evidencia de una relación causal. Los estudios no muestran ninguna relación entre el uso de paracetamol y el autismo. |
| La leucovorina es un tratamiento efectivo para el autismo. | La evidencia es débil y preliminar. Los estudios son pequeños y no concluyentes. |
| No hay autismo en Cuba debido a la falta de acceso al paracetamol. | Falso. La prevalencia de autismo en Cuba es menor debido a la subestimación y métodos de diagnóstico limitados. |
| Es mejor dosificar las vacunas en varias etapas en lugar de una sola visita. | No hay evidencia científica que respalde esta afirmación. |
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