Nino Álvarez: Biografía de una Mujer Multifacética
Una distinguida figura que ayudó a visibilizar y a redefinir el papel de la mujer en la sociedad del siglo XX fue Elia María González Álvarez y López-Chicheri (Roma, 1905 - Madrid, 1998), popularmente conocida como Lilí Álvarez.
Deportista, escritora y periodista, Lilí Álvarez fue la primera mujer española convocada a participar en los I Juegos Olímpicos de Invierno en Chamonix (1924). Ese mismo año, participó en los Juegos Olímpicos de París en la modalidad de tenis y consiguió ser la deportista que más lejos llegó de toda la delegación española.
Despuntó en esta disciplina con tres finales consecutivas en el Wimbledon Championships, entre 1926 y 1928. Tenista, patinadora, automovilista, alpinista y esquiadora, Lilí Álvarez comenzó a competir en el mundo del deporte a una edad temprana, sobresaliendo en múltiples y dispares disciplinas.
De pensamiento crítico, inquieta y progresista, inició su faceta de periodista en 1930 en el diario argentino La Nación. Lilí Álvarez sentía una gran vocación literaria y así lo manifestó con la decena de libros publicados, retratos de la época que vivió.
Su primera obra fue en inglés bajo el título Modern lawn tennis (1927). A ésta la siguieron Plenitud (1947), En tierra extraña (1954), El seglarismo y su integridad (1959) y Feminismo y espiritualidad (1964), entre otras referencias bibliográficas.
Lea también: Incidente en Aeropuerto de Moscú
Lilí Álvarez fue en todos los aspectos un referente de la consecución del éxito y la realización personal a través del trabajo constante, el esfuerzo y la valentía, tanto en el terreno de juego como en su vida y obra.
En 1998 logró uno de los reconocimientos más importantes, la Medalla de Oro al Mérito Deportivo. Ésta le fue concedida a título póstumo.
Así mismo, a Nieves Álvarez le sobran las presentaciones, ya que es una de las top models más internacionales de nuestro país, ha protagonizado mil y una sesiones de fotos en todo el mundo y, a su vez, es una de las mujeres más admiradas, cuyo estilo marca tendencia y sirve de inspiración para millones de personas.
Nacida en Madrid el 30 de marzo de 1974, comienza su carrera como modelo en el año 1991 gracias a unas fotos realizadas por un amigo de la familia que la presenta a la agencia Bookings de Madrid.
"Me dieron una oportunidad sin haber hecho nada en mi vida, con un fotógrafo que tampoco había hecho fotos nunca, era un maquillador. Todos tenemos que aprender y aprendemos desde abajo. Y luego llegas arriba" afirmaba la guapa madrileña.
Lea también: Guía de Compra: Mochila Infantil
Después Nieves quedó finalista en el concurso 'The look of the Year Nueva York', en 1992, y fue en ese momento cuando despegó una meteórica carrera que la ha llevado a lo más alto del universo fashion.
Infinidad de desfiles, portadas y editoriales y una belleza incombustible que siempre ha sido fiel a su esencia. "Soy una mujer sencilla, a veces piensan que soy fría, por la imagen de mis trabajos, pero esa imagen es lejana de la Nieves real” declaraba la top en las páginas de Hola Fashion.
Mide 1,79 de estatura, y es dueña de un cuerpo de escándalo. Sus profundos ojos azules contrastan con su pelo oscuro y además puedes presumir de tener los labios más sensuales que han paseado sobre una pasarela.
Las virtudes que hoy hacen de ella una mujer guapa fueron antes defectos que la acomplejaron en su infancia: "En el colegio estuve siempre traumatizada porque era la más larguirucha de la clase y estaba acostumbrada a eso de jirafa o patas de chicle por parte de los chicos. Era más alta que todos ellos y nunca le gusté a ninguno. Mi mejor amiga era la que atraía a todos y a mí me dejaban de lado. Me acomplejaban mucho mis labios y los apretaba para que fueran más pequeños, porque eran feos y grandes".
Ni su familia, ni sus amigos, ni los compañeros que se burlaban de ella podían imaginarse que Nieves, aquella niña de una timidez casi enfermiza, entraría por derecho propio en el cotizado universo de las top models.
Lea también: Un relato inspirador: El Niño de las Monjas
Tras vivir a caballo entre las grandes capitales de la moda Nueva York, Londres, Milán, París y trabajar para diferentes campañas publicitarias, portadas de revistas y desfilar para los mejores Christian Dior, Hermés, Armani, Óscar de la Renta, Carolina Herrera o Yves Saint Laurent, quien la convirtió en su musa, entre otros muchos.
No hay proyecto que se le resista ni trabajo en el que no alcance el éxito. Y es que Nieves es un torbellino de vitalidad y energía que canaliza en todos sus trabajos. Empresaria, modelo, diseñadora y hasta presentadora del programa Flash Moda. "Tengo un punto de hiperactividad. Me encanta mi trabajo, me apasiona ir a la televisión, disfruto en una sesión de fotos y me siento una gran privilegiada. Eso te da ganas y fuerzas" confiesa la modelo.
Pero antes de convertirse en la mujer segura y optimista que es hoy en día, Nieves tuvo que librar una difícil batalla. La top se convirtió en la primera modelo del mundo que reconocía haber sufrido anorexia en su adolescencia y en una abanderada en la lucha contra la enfermedad: "las modelos tenemos mucho que decir, porque hay adolescentes que quieren seguir nuestros pasos. No se tienen que dejar engañar por mensajes sobre que la delgadez es belleza. Eso es falso".
Escribió el libro Yo vencí la anorexia y empezó a realizar campañas para concienciar a los jóvenes del peligro de esta enfermedad tras aprender en su propia piel que la belleza no es la extrema delgadez y que cuidarse no significa poner en peligro tu vida.
En cuanto a su vida personal, Nieves contrajo matrimonio con el fotógrafo de italiano Marco Severini en una exótica y preciosa boda, que se celebró en abril de 2002 en Bali, tal y como contó ¡HOLA! en exclusiva. La pareja se había conocido antes, concretamente en el año 1994 aunque no fue hasta más adelante cuando empezaron a salir juntos. "Recuerdo que fue en la Pasarela Cibeles. Yo tenía diecinueve años. Nos presentó un amigo común y sigue siendo uno de nuestros mejores amigos" contaba la modelo por aquel entonces.
Su romance se fue gestando sin prisas, aunque llegó un momento en el que ambos se dieron cuenta de que entre ellos había una química mucho más fuerte y decidieron apostar por ella. Juntos se convirtieron en padres de tres hijos: Adriano, quien nació en 2005 y los mellizos Bianca y Brando que vinieron al mundo en 2007. Sin embargo, tras doce años de matrimonio, en 2015 la pareja confirmaba la ruptura de su matrimonio a través de un comunicado remitido por sus abogados poniendo fin as "Después de más de veinte años juntos, doce de matrimonio y tres hijos en común, Marco Severini y Nieves Álvarez han decidido poner fin a su matrimonio".
"Es una decisión -continúa el comunicado- muy meditada por los dos y tomada de mutuo acuerdo. Entre ambos queda una relación de máximo respeto y amor, así como tres hijos maravillosos por los que siempre ambos velarán, por el bien de los mismos y por mantener su relación de cordialidad y cariño después de tantos años. Con este comunicado pretenden evitar todo tipo de especulaciones y ruegan que se respete su decisión personal y privada por el bien de los dos y de los niños".
Desde entonces, el matrimonio se ha convertido en todo un ejemplo de convivencia y respeto, no solo por el bien de sus tres hijos sino por el suyo propio, pues aunque se acabó el amor no se terminó el cariño que ambos se profesan.
Tres años después de aquella separación, en 2018, Nieves conoció al empresario mexicano origen libanés Bill Saad, sin embargo en aquel momento ambos tan solo forjaron una bonita amistad que se transformó en amor tres años después cuando ambos decidieron comenzar a salir juntos.
"Bill es mi mejor compañero de viaje" confesaba la top en las páginas de ¡HOLA!.
Convertida en todo un ejemplo de cómo sacar partido al paso del tiempo. Nieve Álvarez está hecha de otra pasta. Lleva más de 30 años en el difícil universo de la moda, en activo y en la cumbre y además de continuar desfilando sobre la pasarela se ha convertido en la reina indiscutible de las alfombras rojas, donde siempre destaca y nunca defrauda.
Sentado ya en el elegante local elegido para entrevistar a Nieves Álvarez recibo un mensaje de su representante que me prepara para lo peor: «Nieves llega un poco tarde». Me vienen entonces a la cabeza los más malvados clichés sobre las top models: que son despóticas, que son perezosas y, sobre todo, que son muy impuntuales. Me mentalizo para una larga espera, pero muy pocos minutos después, ella aparece, deshaciéndose en disculpas.
Tiene la voz algo tomada y va vestida de manera impecable, elegante y burguesa: chaqueta y jersey oscuros, gafas de sol, abrigo bueno. Acarrea un gran bolso del que sobresalen un ordenador portátil y unos cables. Es habitual que las modelos den entrevistas vestidas con sudaderas gigantescas, vaqueros rotos y zapatillas deportivas destrozadas. «No, no, yo no», me dice Nieves. Y además acaba de cumplir 50. «Jamás pensé con 18 años que con 50 iba a seguir aquí», dice. Otro lugar común, sí, pero no tanto para una modelo. Pocas son las que aguantan más de 5 años en la cumbre y muchísimas menos las que logran mantenerse durante tres décadas.
A Nieves Álvarez se le nota que está acostumbrada a hablar con periodistas, que alguno se la ha jugado y que sabe perfectamente que su aspecto y, sobre todo, su desarmante buena educación, imponen. Sus disculpas por el minúsculo retraso no parecen sinceras: lo son. También el orgullo con que defiende su profesión, algo no muy habitual entre tanta modelo que lo que realmente quiere ser es actriz, diseñadora o simplemente famosa. Nieves ha sido actriz anecdóticamente (en la serie Noche de chicas), diseñadora de ropa infantil y famosa desde los tiempos de Ragazza, la publicación que impulsó también las carreras de Eugenia Silva o Vanesa Lorenzo. Pero, sobre todo, Nieves Álvarez es modelo.
«El otro día una compañera mía dijo 'es que yo ahora soy postmodelo'. ¿Postmodelo? Yo soy modelo y lo seré siempre, lo he sido antes, lo soy y lo seré. Mi carrera tiene muchas aristas que se van abriendo a lo largo de la vida. He hecho ropa de niño, ahora tengo mi línea de skincare... Pero yo ante todo soy modelo. Me molesta cuando se menosprecia nuestra profesión, porque es sumamente importante para nuestra industria de la moda».
-Ojalá, cuando llegue a los 40, pueda seguir desfilando como tú.
-Querida, tengo 49.
Este diálogo tuvo lugar el pasado julio en París, en un desfile de la semana de la Alta Costura, entre una modelo veinteañera y Nieves. Ésta lo recuerda impostando voz de superestrella: «Daaarling, I'm 49». Así debe de hablar la top, el personaje que ella separa de Nieves, la persona. La top es muy top, pero sabe reírse de sí misma. «Llámame diosa», le dice a su gran amigo Juan (Avellaneda, diseñador).
Tiene otros que se aprovechan de su fama para conseguir mesa en restaurantes repletos. A ella eso la abochorna: ¿y si no saben quién es? ¿Y si, como en la estación de trenes de Zaragoza, la magia de la top no funciona y no logra cambiar su billete de tren por, literalmente, ser Nieves Álvarez? Al final ella y Fran Marto, estilista de Flash moda, el programa de TVE que Nieves presenta desde hace 12 años, no pudieron adelantar su vuelta a Madrid aquel día. Ella lo recuerda entre risas. Que no carcajadas, porque no hay tanta confianza.
Nieves Álvarez nunca ha pasado de moda. A cambio, nunca ha sido la estrella fugaz. Su momento ha durado 32 años, los que lleva dedicándose a esa profesión que defiende apasionadamente. No puede, pues, protagonizar el titular 'Nieves Álvarez vuelve a la pasarela', pues, al contrario que muchas de sus compañeras de generación, nunca se fue.
Ella convivió con las supermodelos de los 90 y tuvo que adaptarse a todo lo que llegó después: las nuevas maniquíes de estética andrógina, las redes sociales o la fotografía digital. «La primera me la hizo David Bailey para el Vogue inglés», recuerda. Cuando pronuncia los nombres de las leyendas de la moda con las que ha trabajado (Bailey, Stéphane Rolland, Rifat Ozbek...) cuesta creer que «todos los idiomas que sé los he aprendido en la calle».
A la actriz inglesa Saffron Burrows la echaron de una película por tener demasiada clase. «No eres suficientemente vulgar», le dijo el director antes de despedirla. Nieves Álvarez también ha sido halagada y rechazada al mismo tiempo. Durante un tiempo, «demasiado guapa» era lo que escuchaba cuando perdía algunos trabajos.
«Me rapé la cabeza para afearme», cuenta. Entonces, la prestigiosa revista francesa que llevaba meses mareándola con la posibilidad de colocarla en su portada, finalmente lo hizo. Nieves había vuelto a demostrar que, si quiere algo, termina consiguiéndolo. Aunque ni rapada se pudo quitar el «demasiado guapa» de encima. «La Grace Jones blanca», decían.
Yves Saint Laurent («monsieur Saint Laurent», dice Nieves) marcó para siempre su carrera. Con él además logró su sueño de ser una chica «como las de los vídeos de Robert Palmer». Las mujeres mayestáticas y casi clónicas de los videoclips de 'Simply Irresistible' o 'Addicted to Love' ejercían una especial fascinación sobre la joven Nieves.
«Cuando entré en aquel palacete de la Avenue Marceau sabía que estaba entrando en un mundo único y exclusivo y que era la élite de la moda», dice Nieves. Ahí empezó lo bueno. Quedaría atrás el recorrer París en metro, de casting en casting «sin un duro y viviendo con otras cuatro modelos en un mismo piso, escuchando todo el día NO». «¿No le he gustado a NADIE hoy?», pensaba Nieves entonces. Súmale a eso el comentario de que había empezado tarde en la profesión (a los 18 años, cuando otras modelos debutan a los 14), las advertencias de que se preparase para una jubilación a los 28 o esos "demasiado guapa" tan ridículos como crueles.
Pero Nieves, educada para llegar siempre hasta el final («tú has elegido esto, aquí te quedas», le respondió su madre cuando ella, desde Milán, la llamó agobiada por tantos noes), no se rindió. Aunque igual se pasó de cerebral. «Tengo muy buena intuición..., pero nunca le he hecho caso», reconoce. Ahora, a los 50, sí se fía de sus corazonadas.
Su último proyecto empresarial, la línea de cosmética Nieves by Nieves Álvarez, a punto estuvo de ser sólo otra colaboración entre una celebridad y un laboratorio farmacéutico. Pero en plena firma del contrato, Nieves se echó atrás. Ahora es un proyecto cien por cien suyo. Tras asumir que sus envases no podrían tener la sofisticada presentación que ella deseaba, decidió invertirlo todo en el contenido. «El consumidor final sabe hoy muchísimo. En mi época te ponías la crema que te mandaban y punto», cuenta. Ahora Nieves sabe de activos cosméticos como en su momento supo cambiarse de ropa a toda velocidad en el backstage de una pasarela.
Hoy rara es la modelo que luce más de un look en un desfile. El arte del cambio exprés se ha olvidado. No para Nieves, que lo aprovecha para, entre presentación y presentación de su línea cosmética, cambiarse de ropa en cualquier sitio. En un parking de Alicante, por ejemplo. «Y nadie se da cuenta», me garantiza con tono juguetón.
«Las de los 90 somos vieja escuela, sabemos mucho de luz», me responde cuando le pregunto si alguna vez ha hecho cambiar la iluminación de un plató antes de empezar a trabajar, consciente de que algún foco estaba mal colocado. La respuesta es básicamente «sí». Porque, para una modelo, la luz lo es todo. Y la fotogenia, más importante que la belleza. «Laura Ponte, una de las compañeras y amigas a quienes más admiro, para mí es la mujer más fotogénica del mundo. A esta mujer, que es superdejada y muy grunge, la pones delante de una cámara y es bestial».
Días después de esta entrevista, Laura Ponte, también de 50 años, se convertiría, casi por sorpresa, en una de las caras de la nueva marca de una de las diseñadoras de moda más influyentes de los últimos 20 años, Phoebe Philo. En vez de recibir aplausos por unirse a otras superestrellas internacionales que fueron imagen de la firma, despertó todo tipo de comentarios hirientes en las redes sociales. Cuando Nieves Álvarez asegura que «la educación se ha perdido» probablemente se refiera a casos como éste.
«La confianza que tienes en ti misma es silenciosa; la mala educación y la envidia son muy ruidosas», dice. Ella es muchas cosas, pero ruidosa no es una de ellas. Cuando nos despedimos, me quedo con ganas de preguntarle si he estado hablando más con Nieves que con la top o al revés. Con la persona de 50 años que, como tú y como yo, lleva el portátil (y el cargador) en el bolso todo el santo día o con la diosa que pide un cambio de billete de AVE y se lo hacen por ser ella. O no se lo hacen.
tags: #nino #alvarez #mujer #biografia