Noveno Mes de Gestación: Síntomas y Cuidados Esenciales

07.10.2025

¡Ahora sí que sí, esto ya se acaba! Estás en la recta final del embarazo, el noveno mes, y es crucial conocer los síntomas y cuidados necesarios para ti y tu bebé. Disfruta de tus últimos momentos con tu barrigota. ¡Cuánto camino recorrido desde aquella prueba de embarazo positiva! Ya te encuentras en el noveno mes de embarazo y el gran día se acerca.

¿Cómo se siente una embarazada de nueve meses?

Lógicamente, algunas molestias del embarazo que te perturban desde hace varias semanas o meses seguramente sigan presentes. Dolor de espalda, piel tirante, insomnio, estreñimiento, sensación de piernas cansadas o infladas, pesadez en el bajo vientre o incluso falsas contracciones... Por otro lado, también es posible que, una vez que tu bebé se coloque con la cabeza hacia abajo, tengas menos molestias respiratorias.

A menos que tu parto sea programado, es posible que con cada nueva sensación te preguntes si será una señal de que el bebé ya está en camino. Ya te encuentras en el noveno mes de embarazo y el gran día se acerca. En breve podrás tener a tu hijo en tus brazos, pero antes queda un último "trámite": el parto. En esta recta final, tu organismo y tu bebé se preparan para ese momento.

Náuseas y vómitos al final del embarazo

¿Es normal tener vómitos al final del embarazo? ¿Tienes náuseas o vómitos en este noveno mes de embarazo? Piensa que puede deberse al hecho de que tu útero ejerce presión sobre el estómago y tu esófago debe haber alcanzado su tamaño máximo con el fin del embarazo. A resultas de todo ello, tu sistema gastrointestinal no funciona con normalidad y puede provocarte las famosas náuseas o vómitos.

Movimientos del bebé en el noveno mes

Estas últimas semanas tu bebé estaba más quieto y, sin embargo, últimamente notas que se mueve mucho otra vez. ¿Por qué? ¿Es una señal de un parto inminente? Es posible que una vez colocado en la posición que tendrá el día del parto, tu bebé tenga la sensación de tener más espacio.

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En estos momentos el bebé irá engordando a buen ritmo hasta el momento que llegue la hora de nacer. Esto provocará que el espacio que le quede para poderse mover sea escaso. La placenta aumenta su tamaño para nutrir adecuadamente al feto y también para eliminar sus desechos, aunque una parte se acumula en el intestino delgado.

Desarrollo del bebé

Esta semana marca un verdadero punto de inflexión en tu embarazo, ya que, en esta fase, se considera que tu bebé ya nacerá a término. Si naciera esta semana, ¡sus pulmones ya funcionarían bien! A partir de esta semana y hasta el día D, el feto sigue engordando (por lo común, 200 gramos por semana). ¿Te acuerdas del lanugo? ¿Esa pequeña capa aterciopelada que hasta ahora recubría la piel de tu bebé? ¿Sabías que el cerebro de tu bebé seguirá desarrollándose… incluso después de nacer?

El último mes de embarazo ha llegado, es un momento muy esperado puesto que finalizará con la alegría de tener el nuevo bebé entre los brazos. Los órganos del bebé ya están formados y funcionando perfectamente.

En la semana 36 de embarazo, el bebé pesa alrededor de dos kilos y medio y mide cerca de 50 centímetros. Esta es la última semana en la que se considera parto prematuro, aunque si naciera ahora las complicaciones serían mínimas. Ahora gana alrededor de 200 gramos de peso por semana.

Medido desde el hueso del pubis, el útero alcanza los 36 centímetros y tiene el tamaño de una sandía. Los órganos del bebé ya están formados y funcionando perfectamente. En estos momentos el bebé irá engordando a buen ritmo hasta el momento que llegue la hora de nacer.

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Cambios en la madre

El último mes de embarazo, en la madre, suele ser el más incómodo. La presión sobre los pulmones, el estómago y la vejiga causa fatiga, acidez y muchas ganas de ir al baño. Los tobillos e incluso las manos se hinchan y por las noches puede verse despertada por calambres en las piernas. Además, no le resulta fácil conciliar el sueño.

El espacio que tiene el bebé dentro de la placenta cada vez es más escaso, se notará cada movimiento con mayor intensidad. Aunque el útero crece para poder alojar a un niño que cada vez tiene mayor volumen. Este se expande hasta por debajo de las costillas quitando espacio a los pulmones, por este motivo cuando te acuestas boca arriba es difícil respirar.

Señales de Parto y Cuándo Ir al Hospital

Si hace ya meses que tienes contracciones de Braxton Hicks, enseguida reconocerás las contracciones de parto. ¿Cuándo conviene ir al hospital? Cuenta la frecuencia a la que tienes contracciones. En caso de contracciones uterinas repetidas (cada 5 minutos aproximadamente) durante al menos 1 hora, es momento de marcharte.

También es posible que rompas aguas. En este caso, la señal es muy clara: tienes que llegar al hospital o a la maternidad en un plazo máximo de dos horas. ¿Tienes la impresión de perder líquido pese a no notar una rotura clara de la bolsa de aguas? En el transcurso de las últimas semanas puede aparecer un pequeño sangrado. Se trata de un sangrado cervical debido a la dilatación del cuello uterino por el inicio de las contracciones.

Con el comienzo de la dilatación también se puede producir la expulsión del tapón mucoso (secreción pegajosa de transparente o de color marrón). La fecha probable de parto (FPP) es cuando se cumplen 40 semanas de gestación, sin embargo, el embarazo puede prolongarse hasta la semana 41 o 42.

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Debido al encajamiento del feto en el canal del parto (entre los huesos pélvicos), la barriga se nota en una posición más baja y el dolor costal pasa a ser púbico. El tapón mucoso es uno de los temas que ocupa más tiempo en las clases de preparación al parto o en la consulta con el obstetra: su aspecto, cuándo y cómo se expulsa, lo que significa de cara al parto...

La sensación de que se aproxima el parto la tienen todas las mujeres. Cada una a su manera. Según los especialistas, la mayoría de ellas es capaz de identificar las señales que envía su cuerpo, pero también puede haber falsas alarmas. La dilatación, que provocan las contracciones, es la primera fase del parto.

¿Qué hacer este último mes de embarazo?

Durante este último mes de embarazo, piensa en ti. También puedes preparar algunos platos por adelantado y congelarlos para comértelos durante el primer mes del posparto. Si no lo has hecho ya, también es el momento de preparar la maleta para el hospital para estar tranquila en ese sentido.

Además de todo lo necesario para el bebé y para ti, piensa en llevarte algo para entretenerte, tanto tú como tu pareja, porque puede ser largo.

Plan de Parto

Seguramente hayas oído hablar acerca del plan de parto, ya que es un asunto de actualidad y también polémico. Probablemente la visión que te pueda dar un tocólogo acerca de cómo debe desarrollarse tu parto, condicionado por sus muchas experiencias en partos complicados y la enorme presión legal que sobre él recae, pueda ser diferente en algunos puntos a la que te pueda dar una matrona, condicionada por su abundante experiencia en partos normales. Si algún consejo podemos darte es que huyas de extremismos, tanto en una como en otra dirección, y pienses tanto en tu bienestar como en el de tu hijo.

En ningún momento tus decisiones tendrían que hacerte renunciar a estos dos objetivos fundamentales. Otra recomendación basada en la experiencia es que llegues al parto con una mentalidad flexible que pueda adaptarse a las circunstancias de tu parto, que pueden ser cambiantes. Estos planes de parto pre-elaborados suelen reflejar ideas partidarias del parto natural y/o no intervenido o, en el polo opuesto, de la cesárea a demanda materna. Generalmente, es la madre la que, siguiendo estas ideas, desea un tipo de parto que no se adapta a la rutina habitual del hospital donde acudirá a dar a luz.

Muchas de estas demandas deberían, teóricamente, poder ser atendidas en los hospitales públicos de nuestro país. Sin embargo, hay otras que crean más dificultades. Un grupo de ellas, como el parto en bañera, por no existir la infraestructura necesaria para ser llevado a cabo. Otro grupo, como la no monitorización del bienestar fetal, por ser contrarios a la adecuada práctica obstétrica.

Tanto si estás pensando en realizar un plan de parto como si no, es conveniente que consultes el protocolo de atención al parto elaborado por la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), donde podrás conocer las condiciones en las que se debe atender tu parto en cualquier centro de nuestro país. Se trata de un protocolo de consenso, recientemente renovado y actualizado para atender y dar respuesta a la práctica totalidad de las demandas creadas en torno a la atención al parto.

Por último, si decides llevar adelante un plan de parto, procura acompañar tu escrito con una entrevista personal durante tu embarazo con una persona responsable de la atención al parto en el centro que hayas elegido. La exclusiva exposición escrita de tus requerimientos puede resultar contraproducente, en parte por la rigidez y frialdad que suele transmitir este tipo de comunicación y en parte por los prejuicios que puede generar entre los profesionales que la reciben, que inevitablemente se van a sentir cuestionados a priori. La experiencia en la gran mayoría de estas entrevistas es muy grata y positiva tanto para la madre como para sus cuidadores.

Monitorización Fetal

El método principal para vigilar el bienestar fetal intraparto es el registro de la frecuencia cardiaca fetal y su relación con las contracciones. Aunque es posible auscultar periódicamente al feto con un estetoscopio de Pinard, el método más fiable para captar e interpretar la frecuencia fetal es su registro electrónico en una gráfica. A este último tipo de control se le denomina habitualmente "monitorización" o "registro".

La monitorización cardiaca fetal es el método de control del bienestar fetal más extendido. Se puede realizar de manera directa, mediante la colocación de un electrodo interno directamente en la cabeza fetal o de forma indirecta, mediante detectores externos que se colocan sobre la tripa de la madre. La monitorización interna es más exacta, pero tiene la desventaja de necesitar la rotura previa de la bolsa de las aguas para su colocación.

La interpretación de los registros de la frecuencia cardiaca fetal corresponde a las matronas y tocólogos, ya que requiere experiencia y adiestramiento. Su interpretación resulta en ocasiones compleja y subjetiva, por lo que debes estar preparada ante la posibilidad de que surjan dudas entre tus tocólogos y matronas al ver tu registro.

La principal limitación de la monitorización fetal es que da lugar a un significativo número de "falsos positivos", es decir, registros dudosos o que pueden dar sensación de patológicos, cuando el bienestar fetal es adecuado.

La medición del pH en sangre fetal se consigue con una pequeña muestra obtenida del cuero cabelludo. Se trata de una técnica segura para el feto y su madre y proporciona un dato objetivo acerca del bienestar fetal, puesto que está bien establecido que un pH por encima de 7.25 permite continuar normalmente el parto, un pH entre 7.20 y 7.25 obliga a continuar la vigilancia y un pH por debajo de 7.20 es indicativo de finalizar el parto de inmediato, ya sea provocándolo si está en dilatación completa o realizando una cesárea urgente si está atrasada y ello debido a que existe una clara sospecha de pérdida del bienestar fetal.

La pulsioximetría permite, mediante un sensor colocado entre la cara fetal y la pared uterina, conocer de forma fiable la saturación de oxígeno fetal. De esta manera se consiguen reducir los "falsos positivos" originados por la monitorización de la frecuencia cardiaca. Sin embargo, la colocación de estos dispositivos se ha asociado a dificultades para el parto ("distocia"), probablemente en relación con su grosor y rigidez, que pueden dificultar y enlentecer el descenso de la cabeza fetal.

Como puedes ver, en la actualidad se tiene un control muy estrecho del bienestar fetal durante todo el parto, puesto que se trata de un momento delicado que puede resultar estresante para el feto debido a la elevada frecuencia e intensidad de contracciones que tiene que soportar. Es cierto que no existe un método ideal para el control fetal y que en la mayoría de los casos en los que existe daño neurológico fetal éste ya se ha establecido antes del parto (tan solo el 7-10% de las parálisis cerebrales tienen que ver con el parto, el resto se han producido días o semanas antes). También lo es que los métodos existentes pueden contribuir a cierta incomodidad materna derivada del aparataje utilizado.

Por otra parte, la experiencia diaria es que la monitorización fetal minimiza los riesgos que se asumen durante el parto y que permite detectar y actuar rápidamente ante la pérdida del bienestar fetal, que puede presentarse de forma insospechada incluso en embarazos aparentemente normales.

En nuestra opinión, lo mejor es guiarse por las pautas establecidas por las más prestigiosas sociedades científicas, como el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y la Sociedad Española de Obstetricia y Ginecología (SEGO), que en general son coincidentes. Lo más precavido es realizar una monitorización continua durante todo el parto a todas las mujeres, si bien la monitorización interna podría reservarse a embarazos de riesgo, registros dudosos o aquellos en los que no se obtiene una gráfica óptima (se "pierde el foco"). De esta forma se combina el control continuo fetal con una mínima molestia para la madre (que solamente tiene que llevar 2 captores sobre la tripa).

En embarazos de bajo riesgo también resulta aceptable la realización de registros o auscultaciones intermitentes cada media hora, conocidos como "ventanas". La monitorización intermitente exige que cada matrona esté al cargo exclusivo de una sola parturienta, situación ideal que desgraciadamente no es la habitual. Si se opta por la auscultación, ésta debe mantenerse durante al menos 1 minuto tras una contracción. Debes tener claro que si optas por la analgesia epidural o si es necesario el uso de oxitócicos, la monitorización continua es inexcusable.

Inducción al Parto

La inducción o provocación del parto es un procedimiento destinado a desencadenar las contracciones de parto por medios artificiales intentando conseguir un parto vaginal. En la actualidad se dispone de métodos eficaces y seguros para la inducción del parto, pero sigue siendo un procedimiento que aumenta las posibilidades de fracaso del parto y necesidad de realizar una cesárea, y por eso la indicación de una inducción del parto debe estar siempre bien justificada. También se debe tener en cuenta que el grado de modificación del cuello antes de la inducción influye en las posibilidades de éxito.

Tu tocólogo puede proponerte la inducción del parto en caso de que existan complicaciones médicas y del embarazo que desaconsejen asumir los riesgos de continuar la gestación (por ejemplo, ante una preeclampsia que comienza con signos de gravedad y el embarazo ha pasado de las 34 semanas), ante una rotura prematura de membranas de más de 12 o 24 horas de evolución en un embarazo a término, o ante un embarazo prolongado, entre otras causas. La inducción se debe comenzar ya dentro del hospital.

Uno de los métodos más conocidos de inducir el parto es la rotura artificial de la bolsa y ésta suele realizarse en cuanto es posible. Los métodos farmacológicos actuales para inducir el parto son fundamentalmente de dos tipos: 1) Prostaglandinas: se aplican localmente en el cérvix cuando el cuello está cerrado y duro, para conseguir su maduración; 2) Oxitocina: se aplica por vía intravenosa.

La respuesta individual a estas medicaciones es muy variable de unas mujeres a otras, de modo que si te sometes a una inducción debes prepararte para que el proceso sea largo y pueda durar más de 24 horas. Ten en cuenta que con estos métodos se trata de acelerar un proceso que de forma natural tarda semanas en producirse. Si no se asimila esto, muchas veces tus acompañantes pueden inquietarse por el cansancio y la espera y transmitirte inseguridad que en nada beneficia.

Estreptococo del Grupo B

Este estreptococo en concreto es una bacteria que coloniza con frecuencia la vagina en mujeres sanas sin ninguna repercusión para la madre o el feto hasta el momento del parto. Como ves, las posibilidades de que un recién nacido se infecte no son muchas, pero las consecuencias de que ocurra son muy graves. Si el cultivo es negativo no se pone antibiótico durante el parto. Te puedes preguntar qué pasa si tu parto se adelanta y no se dispone de esta prueba.

Embarazo Prolongado

Casi todas las madres se preocupan si llegan a sobrepasar la fecha estimada de parto. ¿Qué pasa ahora? En realidad, la fecha prevista de parto es solamente una estimación. Solamente el 5-10% de los embarazos son prolongados. Hay consenso en inducir el parto cuando el embarazo alcanza la semana 42 porque la hipermadurez fetal conlleva una serie de riesgos como la macrosomía y la pérdida del bienestar fetal que se asocia a mayor riesgo de muerte antenatal.

En la actualidad existe una tendencia a inducir el parto antes, a lo largo de la semana 41, ya que parece ser que estos riesgos ya comienzan a aumentar ligeramente antes de la semana 42 y, sobre todo, porque a partir de la semana 41 aumenta la angustia en los padres y también en los tocólogos. En este periodo estaría justificada la inducción en cualquier momento, del mismo modo que sería adecuado hacer lo más ortodoxo, que es esperar a la semana 42.

Puesto que las cosas no están claras, creemos que en estos casos debe tenerse muy en cuenta el principio de autonomía del paciente y contar activamente con la opinión de los padres a la hora de tomar una decisión. Si se decide continuar más allá de la semana 41 la madre deberá estar atenta a los movimientos fetales, y además es importante hacer un estudio del bienestar fetal cada 3 días aproximadamente que incluya un registro cardiotocográfico y algunas otras pruebas complementarias como la amnioscopia, ecografía (valoración del líquido amniótico y estudio de los flujos) y realización de un perfil biofísico fetal en caso de dudas.

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