Lactancia Materna: Guía Completa para Madres
La lactancia materna proporciona al bebé el alimento natural para su crecimiento y desarrollo. Todo son ventajas.
Beneficios y Recomendaciones Iniciales
La lactancia materna es la mejor forma de alimentar a tu bebé, y esta afirmación está avalada por muchos organismos nacionales e internacionales. La lactancia es un proceso no solamente instintivo, sino que requiere de un aprendizaje cultural. Por ello, es necesario que durante el embarazo realices un aprendizaje, para poder tomar una decisión informada y libre. Aprende todo lo que puedas, habla con tu matrona y con otras mujeres que tengan experiencia en lactancia.
Tu bebé acaba de nacer, y lo tienes encima de ti. Disfruta de ese momento tan especial, con tu bebé en brazos. No te preocupes por nada más. Si continuáis en esa posición, probablemente comenzará a "gatear" hasta acercarse a tu pecho, y puede comenzar a mamar. Si no es así, no te preocupes. Una vez que los profesionales que están atendiendo el parto terminen su labor (alumbramiento de la placenta, valoración del periné…) y te ayuden a ponerte cómoda en la cama: es el momento de comenzar con la lactancia.
Puedes mantener la postura anterior y dejar que tu bebé continúe el proceso de engancharse por sí mismo. Otra postura cómoda en este momento es tumbada de lado en la cama, con tu bebé tumbado en paralelo y enfrente de ti. Ambos debéis estar completamente de lado, "tripa con tripa", para que tu hijo no tenga que girar la cabeza para comer. En esta posición se facilita el comienzo de la lactancia ya que tu hijo está colocado cerca del pezón. Deja que vaya acercándose, oliendo el calostro, estimulando el pezón con pequeños movimientos de los labios. Puede estar así pocos o mucho minutos, no te agobies. Llegará un momento que se enganche.
Pasados unos minutos puedes ayudarle aproximándole desde la espalda (no desde la cabeza, pues se consigue un efecto rebote), apoyando un dedo en su barbilla para que abra más la boca… Si no lo consigues, puedes meter un dedo en su boca para ayudarle a estimular la succión y volver a ofrecerle el pecho.
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¿Es normal que duela al principio?
Mi bebé ha agarrado el pecho, pero me duele. ¿Es normal? El dolor con succión es frecuente, pero no es normal. La lactancia materna no debe doler. Durante los primeros días, este proceso puede ser molesto, raro, pero no doloroso. En este caso, el dolor nos alerta de que la postura de enganche no es correcta y, por tanto, no será eficaz.
Hay tamaños diferentes de areolas y de bocas de bebé, es algo por lo que no hay que preocuparse, mientras que la succión se haga sobre ésta y no sobre el pezón, es suficiente. Por tanto, si duele, hay que corregir la postura de enganche, todas las veces que sea necesario. No despegues a tu bebé mientras está succionando, pues estiraría el pezón provocando dolor. Mete un dedo por la comisura de su boca para romper el vacío y retíralo entonces. Comienza de nuevo.
Claves para un buen enganche:
- Cabeza y cuerpo en línea recta.
- Cuello extendido.
- Succión en la areola, con ella más introducida en la parte del labio inferior que del superior.
- Nariz y barbilla pegados al pecho.
- Labios evertidos, hacia fuera, "como la boca de un pez".
El Calostro y la Producción de Leche
Durante el embarazo el pecho madura por efecto de las hormonas, y produce calostro, presente, como hemos dicho, en la mama desde el sexto o séptimo mes de gestación. El calostro está presente desde el séptimo mes de embarazo. Por ello, cuando tu hijo nace, ya hay leche en el pecho. El calostro es la leche de los primeros días. Es justo lo que tu bebé necesita. Le proporciona defensas (inmunoglobulinas) y facilita la expulsión del meconio. Poco a poco, y con la succión frecuente, se estimula la producción, aumenta la cantidad y ocurre la subida de la leche.
Tras el parto se produce un cambio en la situación hormonal que favorece la lactancia, pero para que la leche se produzca es necesario que el bebé mame. Con la succión, el bebé produce oxitocina, que hace que la leche (en este momento, el calostro) salga al exterior, y prolactina, que asegura la producción de leche. En el posparto el útero se contrae, por efecto de la oxitocina, que le hace sangrar menos. Estas contracciones se llaman entuertos.
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La prolactina se segrega por pulsos en respuesta a diversos estímulos, el más eficaz la succión del bebé. Pero también está influida por los ritmos circadianos (día/noche), siendo mayor su secreción durante la noche.
La producción láctea va poco a poco adaptándose a la demanda.
Frecuencia y Duración de las Tomas
Ofrécele el pecho a menudo, día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Una criatura recién nacida normalmente mama de 8 a 12 veces en 24 horas. Permite que mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Unas veces lo querrá, otras no. Así, tomará la leche que se produce al final, rica en grasas y calorías como el postre, y se sentirá satisfecho y satisfecha. Cuanto más mame, más leche producirás.
No hay normas fijas para saber cuantas tetadas se deben dar al día. Algunos bebés maman con frecuencia y en pequeñas cantidades. Es mejor no contar.
Es importante recordar que el 70-80% del volumen de leche es extraído por el bebé en los primeros 4-5 minutos. Los bebés suelen succionar 5-8 minutos (sucking), y a continuación duermen de unos 10 a 15 minutos. Estos episodios cortos de lactancia están formados por 2, 3 y 4 suckings, con lo cual el número diario de lactancias completas oscila entre 10 y 12. Varios suckings suelen ir seguidos de períodos de sueño de unas 4 ó 5 horas.
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Lactancia después de una Cesárea
Si tu bebé ha nacido mediante cesárea, también puedes conseguir una lactancia materna satisfactoria. Actualmente se intenta que, tras la cesárea, la madre y el recién nacido estén el menor tiempo posible separados. Tras el parto empieza la secreción de una hormona, la prolactina, que es necesaria para la producción de la leche. Luego el propio bebé estimulará la producción de esta hormona. Poner al bebé al pecho durante las 2 horas que siguen al nacimiento constituye una ventaja formidable, ya que durante las primeras horas el bebé suele estar atento y despierto. Algunos recién nacidos se cogen al pecho inmediatamente, en la sala de partos.
Compatibilidad con el Trabajo
La vuelta al trabajo puede ser compatible con seguir dando el pecho. En la guía completa puedes consultar distintas opciones y métodos para seguir con la lactancia materna. Es conveniente alquilar o comprar un sacaleches, eléctrico o manual, e ir familiarizándose con él unas semanas antes de la vuelta al trabajo.
Desde el año 2021, se amplió e igualó la baja por maternidad y paternidad y ambos progenitores, tienen derecho a disfrutar de 16 semanas.
Cuidados para la Madre Lactante
Cuida que la alimentación sea lo más variada y equilibrada posible, mejorando la calidad de lo que se come y evitando el “picoteo” entre horas. Los regímenes de pérdida de peso y los ejercicios físicos que consumen muchas calorías no son aconsejables a menos que sean complementados con una alimentación adecuada.
Suprimir el alcohol (incluida la cerveza) y dejar el tabaco lo antes posible, es lo mejor que se puede hacer por una misma y por su hijo o hija. Ten especial cuidado en crear espacios y ambientes seguros para desenvolverse hasta en las situaciones más cotidianas, para prevenir los accidentes.
Problemas Comunes durante la Lactancia
Durante la lactancia se pueden producir diversos trastornos de mayor o menor importancia.
Mastitis
Es la infección de una zona de la mama que la mayoría de las veces ocurre por sobreinfección de leche retenida y que se manifiesta con dolor, calor, enrojecimiento de la zona e incluso febrícula o fiebre. La inflamación de la mama se denomina mastitis y se caracteriza por la aparición de una zona más o menos extensa, enrojecida, dolorosa, indurada y caliente. Puede acompañarse de fiebre y malestar general.
Agalactia e Hipergalactia
La ausencia total de producción de leche o agalactia es rara y tan solo aparece en el 1% de las puérperas. La hipergalactia o excesiva secreción de leche es un proceso raro, pero cuando aparece puede ser muy desagradable para la madre.
Lactancia y Embarazo
Y si ya tienes un hijo que aún toma el pecho, ¡doble enhorabuena también por vuestra lactancia! Sin embargo, tal vez estás preocupada porque has oído que amamantar puede perjudicar a la criatura que se está gestando: quizá te han dicho que debes destetar, incluso puede que haya sido tu ginecólogo o matrona quien te haya sugerido esa posibilidad. Afortunadamente no es necesario destetar si no lo deseas.
La evidencia científica es muy clara: amamantar durante el embarazo es seguro para la madre, para el feto y para la hija mayor. Tampoco debería preocuparte el temor a sufrir excesivo desgaste. Lo cierto es que una lactancia bien establecida consume una cantidad reducida de energía, muy inferior a si, por ejemplo, estuvieras gestando gemelos. Basta con tomar la misma dieta saludable y equilibrada que se recomienda a cualquier mujer embarazada, en cantidad suficiente para saciar tu apetito, para que tu pecho siga produciendo leche sin comprometer en lo más mínimo el crecimiento de tu bebé en el útero ni tu buena salud.
Tu producción irá disminuyendo, sobre todo a partir del cuarto mes. Si tu hijo lactante aún es menor de seis meses, es importante vigilar que reciba suficiente alimento (consulta con un experto en lactancia: aquí encontrarás tu grupo de apoyo más cercano). Si tu hija es mayor puede complementar fácilmente la leche materna que toma con otros alimentos.
Tal vez experimentes un aumento en la sensibilidad del pecho, lo que puede hacer que en ocasiones la succión del mayor resulte molesta. Con frecuencia, hay madres que refieren malestar o rechazo al amamantar. Para minimizar estos inconvenientes, es importante que la niña mame en una buena postura; en todo caso, algunas madres optan por ir reduciendo el número de tomas o su duración, o incluso destetar.
El sabor de tu leche se modifica a lo largo del embarazo, lo que hace que algunos niños lo rechacen y se desteten.
En los últimos meses del embarazo observarás un cambio en las deposiciones de tu hija mayor (más sueltas y color mostaza, similares a las de un bebé lactante). Algunas mujeres sienten contracciones leves en el útero mientras la hija mama, que cesan al finalizar la toma. Se debe a que la eyección de la leche es provocada por la hormona oxitocina, la misma que estimula la contracción del útero durante el parto o durante un orgasmo. Si resulta molesto para la madre ésta puede acortar o interrumpir la toma.
Lactancia en Tándem
Cuando el hijo mayor no se desteta durante el embarazo, la madre puede amamantar a ambos tras el parto. Es lo que conocemos como lactancia en tándem. La única precaución que es preciso observar es que durante los primeros días la criatura recién nacida debería tener preferencia en las tomas, de modo que reciba suficiente calostro.
Durante las primeras semanas el niño mayor puede dejar de tomar alimentos sólidos e incrementar considerablemente el tiempo que pasa al pecho. Cuando el hijo mayor pide el pecho muy a menudo la madre puede sentirse abrumada por la intensidad de la demanda, y en ocasiones puede experimentar emociones negativas y rechazo hacia el hijo mayor. Sólo tú puedes sopesar estas ventajas e inconvenientes y decidir en función de las necesidades de tus hijos y las tuyas propias.
“Cuando la lactancia y embarazo se superponen, los factores críticos a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones son los sentimientos y las relaciones. Sólo la madre puede decidir cómo proceder en base a sus propias necesidades y sentimientos y los de sus pequeños. Las madres que quedan embarazadas durante el período de lactancia necesitan saber que la mayoría de las objeciones comunes que se tienen sobre la lactancia durante el embarazo son infundadas. En una cultura donde la lactancia prolongada es inusual, la elección de amamantar durante el embarazo será inevitablemente cuestionada y desafiada. Es importante que los mitos y miedos que minan la responsabilidad y el derecho de las madres de determinar el curso de acción adecuado para ella y su hijo sean erradicados.” Por Sora Feldman, “Amamantando Durante el Embarazo”.
El Plan de Parto
El parto es el momento especial que pone punto final al embarazo y marca el inicio de la lactancia materna. El desarrollo del parto influye en el establecimiento de la lactancia. Una cesárea no implica necesariamente un retardo en subida de la leche, aunque sí que hará que la madre no esté en su mejor momento, y tendrá que recuperarse de una operación importante y dolorosa.
El Plan de parto, es un documento que tiene el valor de consentimiento informado, está reconocido por el Ministerio de Sanidad, y validado por la Ley 41/2002 de 14 de noviembre, Ley Básica reguladora de la Autonomía del Paciente. Debe ser tenido en cuenta por el equipo médico, respetarlo y no rechazarlo, el Plan debe ser considerado como una “ayuda para el equipo profesional que atiende en el momento del parto”.
Es recomendable preparar el Plan de parto en torno a la semana 30 de embarazo, con el asesoramiento de la matrona, presentándolo en el SAIP del Hospital donde le corresponda dar a luz. Llevar dos copias, una sellada será para la madre. En el momento del ingreso para el parto, se debe informar a la matrona que la atiende de la existencia del Plan y mostrarle la copia.
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