Desarrollo Infantil: Comprendiendo por qué los niños no deben ser criados a gritos

03.11.2025

Los logros del desarrollo de los niños se adquieren poco a poco, desde el nacimiento. El recién nacido reacciona de forma automática a determinados estímulos, sobre todo al tacto. Estas reacciones se llaman "reflejos". Conforme aumenta la edad del niño estos reflejos van desapareciendo para ser sustituidos por movimientos voluntarios. A continuación se expone el progreso, que de una forma más o menos generalizada sigue el desarrollo psicomotor en los niños.

Hitos del Desarrollo Infantil

  • 1 MES: El niño pasa casi todo el día durmiendo plácidamente, se tranquiliza al oír la voz de su madre y esboza sonrisas espontáneas cuando se encuentra relajado, dormido o satisfecho.
  • 3 MESES: Puede sostener la cabeza erguida al menos unos segundos cuando se le coge en brazos y, boca abajo, se sostiene sobre sus brazos y levanta la cabeza.
  • 6 MESES: Puede coger fácilmente los juguetes que se le dan y se agarra a sus pies. Puede sentarse con apoyo y sostener rectas la cabeza y la espalda. Boca abajo levanta la cabeza y el pecho apoyado sobre sus manos. Se lleva objetos a la boca.
  • 9 MESES: Estira los brazos para que se le coja, puede palmotear y decir adiós con la mano. Puede gatear y mantenerse de pie unos momentos si encuentra apoyo. Puede coger objetos pequeños entre los dedos pulgar e índice y empujar objetos pequeños con el dedo índice. Empieza a sostener un vaso o una taza. Sostiene y mastica alimentos sólidos. Balbucea.
  • 12 MESES: Puede introducir unos cubos en otros, puede hacer torres grandes, abrir cajones y recorre la casa gateando o agarrándose a los muebles o paredes. Deja caer objetos deliberadamente y los observa caer contra el suelo. Extiende los brazos y las piernas para que lo vistan.
  • 14 MESES: Esparce sus juguetes por el suelo, le interesan los de otros niños e intentará cogerlos.

Es crucial estar alerta a ciertas señales en el desarrollo temprano de tu bebé que podrían indicar problemas subyacentes.

El Impacto Negativo de los Gritos en la Crianza

Quizá sepas que gritar a tus hijos no es la mejor manera de educarlos. Y tienes toda la razón: un metaanálisis realizado recientemente por investigadores del University College de Londres advirtió que “el abuso verbal puede ser tan perjudicial para el desarrollo infantil como el maltrato físico”. A pesar de eso, mantener la calma no es sencillo. Es probable que te hayas prometido cientos de veces que la próxima vez no perderás los nervios, pero en medio del caos cotidiano, cuando la presión se acumula y tienes que hacer malabarismos para llegar a todo, terminas estallando.

¿Qué ocurre en tu cerebro cuando gritas?

Gritar puede ser catártico, pero no es una buena estrategia educativa. En realidad, no es tan sencillo. Muchas veces gritar no es una elección consciente, sino que es una respuesta programada por defecto. Cuando te enfrentas a situaciones tensas, tu cerebro primitivo puede declarar una especie de “estado de emergencia” y reclutar gran parte de los recursos que necesita, “desconectando” la corteza prefrontal, que es la que normalmente tiene el mando y te permite controlar las emociones y pensar con claridad.

Cuando se produce ese “secuestro emocional”, una de las reacciones primarias es gritar. Alzar la voz prepara tu cuerpo para la acción y aumenta la fuerza muscular, como comprobó un estudio publicado en Scientific Reports. También tiene un gran poder catártico - al menos a corto plazo - ya que te ayuda a liberar emociones reprimidas como la ira y la frustración. Comprender este mecanismo natural te ayudará a encontrar una estrategia más eficaz para evitar gritar a los niños.

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El camino hacia el cambio

Gritar puede ayudarte a liberar el estrés, pero dista mucho de ser una buena estrategia educativa. De hecho, las investigaciones han comprobado que, a la larga, los gritos aumentan los niveles de ansiedad por lo que terminan siendo pan para hoy y hambre para mañana. ¿Qué puedes hacer? Comienza a asumir que quizá no puedes con todo - y no pasa nada.

Estrategias para Evitar Gritar a los Niños

  1. Adelántate a tus disparadores emocionales: Todos tenemos una serie de detonantes emocionales, estímulos o situaciones que desencadenan una respuesta emocional particularmente intensa y a menudo desproporcionada. Si conoces qué te irrita, podrás prepararte de antemano para lidiar con esas situaciones o incluso anticiparte para evitar que se produzcan.
  2. Reduce el estrés del día a día: Si quieres dejar de gritar a tus hijos, necesitas cortar el problema de raíz. Comienza identificando los factores estresantes en tu día a día e intenta eliminar los que más te afectan.
  3. Recarga las pilas: Cuando encuentras el equilibrio y te sientes en paz, es difícil que se active la respuesta de lucha o huida que te lleva a gritar. Por tanto, necesitas hallar algo que te relaje y serene para que puedas lidiar mejor con las tensiones cotidianas y los retos intrínsecos de la crianza.

Consejo extra: ¿Sabes qué es más eficaz que gritar? Suspirar. Investigadores de la Universidad de Lovaina constataron que el suspiro ayuda a regular la respiración y calmar las emociones fuera de control ya que actúa como una especie de “botón de reinicio” a nivel nervioso. Por tanto, la próxima vez que estés a punto de perder los nervios con tus hijos, no grites, inspira y suspira.

Entendiendo el Llanto Infantil

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo experto en desarrollo infantil, asegura que esta idea no es correcta: los niños y niñas menores de cinco años no lloran a propósito. Su llanto, lejos de ser una estrategia calculada, es simplemente la expresión de un malestar que no saben gestionar solos.

Álvaro Bilbao subraya que cuando un niño o niña pequeño, menor de 5 años, llora es porque está desbordado emocionalmente. Puede ser cansancio, hambre, frustración o la necesidad de estar cerca de sus padres. No siempre podremos cumplir lo que piden, pero siempre podemos acompañarlos con presencia, empatía y calma. Sentarse junto a ellos, abrazarlos o sostener su mano puede ser mucho más útil que cualquier explicación o reproche.

Otras características comunes de los niños menores de 5 años

  • Más autonomía física que madurez emocional: Es fácil caer en el error de exigirles que “se porten bien” o que gestionen sus emociones solos, cuando en realidad necesitan brazos disponibles, paciencia infinita y amor incondicional para aprender a calmarse y regularse.
  • No escuchar no es desobediencia: No escuchar a la primera no significa que no quieran obedecer, sino que su cerebro aún no tiene la capacidad suficiente para cambiar de actividad rápidamente o dejar de concentrarse en lo que están haciendo.
  • Su comportamiento: más petición que provocación: La mayoría de los comportamientos que consideramos “malos” son en realidad formas imperfectas de pedir atención, afecto y conexión emocional.
  • El mayor miedo de un niño: perder el amor de sus padres: Por eso nunca deberíamos amenazar con irnos o abandonarles como forma de disciplina.

En definitiva, la mirada de Álvaro Bilbao sobre los niños menores de cinco años nos invita a ser más pacientes y comprensivos. No lloran para manipularnos ni para molestarnos: lloran porque lo necesitan, porque su madurez emocional aún está en desarrollo y porque dependen de nosotros para aprender a calmarse. Nuestra tarea como madres y padres no es solo educar, sino acompañar con empatía, amor y respeto cada una de esas etapas.

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El Método TOMATIS®

El Método TOMATIS® se dirige a niños y adultos de cualquier edad. trabaja eficazmente. Por lo tanto, hay que conseguir captar su atención. musicales destinados a sorprender constantemente al cerebro para ponerlo en alerta.

TLTS, que permite identificar tu potencial de escucha y las eventuales disfunciones. La duración y el número de sesiones dependerá del tipo de problema. Tras las sesiones de escucha efectúas un balance de salida. los progresos obtenidos y determinar si se precisan otras sesiones.

Regaño Positivo: Una Alternativa Constructiva

Nunca hay que regañar al niño con gritos o insultos, pues puede provocar, a la larga, problemas de autoestima y depresión. Aprende a a corregir a tu hijo sin hacer daño. En consecuencia, es fundamental evitar regañar mal a los niños, para que el hecho de reñirle sea constructivo, y no una simple represalia. Hay que aprender a poner límites al niño, pero de la forma adecuada. El objetivo de reñir al niño debe ser educarlo, para que aprenda y rectifique.

Cómo es el regaño positivo en 9 pasos

Gerad E. Nelso, profesor de Pediatría y Psicología en la Universidad de Filadelfia, en Estados Unidos, afirma que hay una manera positiva de regañar:

  1. Debe ser breve. No más de un minuto.
  2. Debe ser inmediata. Tiene que tener lugar en cuanto el hecho ha ocurrido.
  3. Debe ser limitada a un único acontecimiento.
  4. Debe mostrar las consecuencias directas de su acción.
  5. Debe explicar lo que suscita en nosotros.
  6. Debe repetir la norma infringida.
  7. Debe asegurar nuestro amor hacia él.
  8. Nunca debe hacerse delante de los demás.

Niños con Alta Sensibilidad (PAS)

Los datos de prevalencia muestran que entre un 15 a 20% de los niños llegan a presentar desde su nacimiento los rasgos de una persona altamente sensible, es decir, este rasgo tiene una base hereditaria. ¡Importante! Empatía y reactividad emocional: presentan alta empatía y una intensa emotividad ante las situaciones de la vida.

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Estos mayores niveles de sensibilidad son un factor de riesgo a padecer estrés, ansiedad o depresión, e influyen en el desarrollo de pensamientos obsesivos, conductas compulsivas y trastornos del sueño (Pérez, Chacón y De la Serra, 2021).

Método BABA para la educación de niños PAS

  • Entender: comprender por parte de los padres qué está ocurriendo, cuáles son estos rasgos e identificarlos.
  • Limitar: especificar cuales son las reglas y que comportamiento es el adecuado.
  • Establecer alternativas: no es eficaz simplemente establecer el límite si no que es necesario crear alternativas, explicar al niño cual es la conducta adecuada para esa situación y qué es lo que puede hacer cuando se sienta de esa forma.

Regular el exceso de estimulación y enseñarle técnicas de afrontamiento y de manejo de emociones difíciles. Utilizar técnicas de relajación, visualización o mindfulness para regular el exceso de estimulación es algo que siempre recomendamos.

Estrategias Adicionales para Niños PAS

  • Potenciar el autoconocimiento y autoaceptación.
  • Crear un espacio seguro.
  • Períodos de inactividad donde se pueda crear un ambiente tranquilo y donde se fomenten las técnicas de relajación.
  • Potenciar su creatividad.

Para estos niños, un grito o levantar la voz de forma inesperada lo pueden interpretar como un acto de gran violencia, estos actos les pueden generar un gran bloqueo y provocar que se asusten de forma intensa.

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