Pies fríos en el embarazo: causas y soluciones

26.10.2025

Durante los 9 meses de embarazo, el cuerpo de la mujer se prepara para albergar al bebé, sufriendo numerosas transformaciones que afectan a todo el aparato locomotor, especialmente a la región de caderas y sacro-lumbar. Los pies en el embarazo sufren, directa o indirectamente, muchos de estos cambios.

Problemas comunes de los pies en el embarazo

Los pies son una de las partes que más pueden sufrir en el embarazo. Por este motivo, hay que seguir una serie de recomendaciones para evitar, en la medida de lo posible, estas dolencias. En primer lugar, cabe comentar que las afecciones que vamos a describir no siempre se presentan, pero sí son las más comunes en casi todos los embarazos:

  1. Dolor plantar
  2. Los cambios de peso y del centro de gravedad suelen ser la primera causa de dolor en la planta del pie de la embarazada. Las caderas comienzan a rotarse y a abrirse, de este modo la superficie del apoyo varía generando una mayor presión en los talones, que obliga a caminar de una forma diferente generando molestias nuevas.

    Es muy importante tratar este problema a tiempo ya que podría convertirse en un dolor crónico con el consiguiente trastorno biomecánico para la paciente.

  3. Pies hinchados en el embarazo
  4. Uno de los problemas más frecuentes en el periodo de gestación es la hinchazón de pies. ¿Por qué se hinchan los pies en el embarazo? Esta afección puede estar producida por una mayor retención de líquidos, un problema que aumenta en épocas de calor o al estar mucho tiempo en una misma posición. Otra causa puede ser el aumento de la hormona conocida como relaxina.

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    Por ello, a finales del segundo trimestre, la mujer embarazada empieza a tener edemas a nivel de la región del pie y tobillo. Cabe destacar que, tras el parto, los pies y tobillos pueden seguir hinchados. Esto es algo normal y, poco a poco, irá desapareciendo.

  5. Uña incarnada
  6. La uña incarnada u onicocriptosis más que un síntoma es una consecuencia del punto anterior, ya que la hinchazón provoca que la retención e inflamación del pie pueda generar que la uña se incarne en el contorno. Si sucede esto es muy importante acudir al podólogo para evitar que el problema se agrave.

  7. Hiperhidrosis y olor de pies
  8. El exceso de sudoración o hiperhidrosis en el embarazo es causado por los desequilibrios hormonales que provocan una incorrecta regulación de la humedad en el pie, la mala circulación en las piernas que provoca un aumento de temperatura corporal y la retención de líquidos, hacen que los pies suden más.

  9. Pies secos y agrietados
  10. En el embarazo podemos ver la piel más seca de lo habitual. Esto sucede por la pérdida de fluidos corporales ya que el bebé necesita hidratarse. No debemos dejar que nuestra piel se seque tanto como para que se formen grietas y si ya sufrimos esta lesión, será muy importante visitar a un podólogo e hidratarse bien la zona.

    Cabe destacar que, en invierno, este problema aumenta, ya que los pies fríos sufren más sequedad.

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  11. ¿Los pies crecen en el embarazo?
  12. La respuesta es SÍ. La mayoría de las mujeres, en las diferentes etapas de la gestación, sufren cambios como un ensanchamiento y aplanamiento del pie lo que conlleva a un ligero aumento de la talla en el calzado.

    Hay que destacar que el aumento de la talla del pie no se debe a un crecimiento óseo, sino de las partes blandas del pie. Estos cambios se producen principalmente por la relaxina, una hormona que se segrega durante el embarazo y que afecta a los ligamentos del cuerpo. Su función principal es relajar los ligamentos de las articulaciones, sobre todo, de la pelvis para favorecer la salida del bebé en el parto.

    Aunque a veces el cambio es permanente, en la mayoría de las ocasiones se recupera el tamaño original con el paso de los meses, ya que la madre poco a poco va volviendo a la normalidad.

¿Cómo puedo evitar problemas en los pies en el embarazo?

Cuidar nuestros pies es cuidar nuestra salud, pero tenemos que prestarles aún más atención durante los 9 meses de embarazo. Por este motivo, a continuación, exponemos algunos consejos que conviene seguir durante esta etapa:

  • Lávate los pies todos los días y sécalos muy bien, sobre todo, entre los dedos.
  • Es recomendable darse duchas de contraste de agua fría y agua caliente. También es positivo optar por baños con agua templada y sal.
  • Evita estar mucho tiempo en la misma posición tanto de pie como sentada y, siempre que puedas, intenta tener los pies en alto. Con esto mejorará la retención de líquidos y, por ende, descenderá la hinchazón de pies y tobillos.
  • Muévete y aléjate del sedentarismo. Lo ideal es practicar ejercicio ligero y pasear para mejorar la circulación sanguínea.
  • Controla tu dieta ya que el peso es uno de los factores que más afectan a nuestros pies y a la salud del bebé.
  • Escoge el tipo de calzado más adecuado, apostando por la comodidad antes que por la estética. Es importante que sea amplio, con contrafuerte para una mayor sujeción del tobillo y con apoyo en el arco plantar.
  • Hidrata tus pies con cremas podológicas para evitar la sequedad y las grietas en los talones. La hidratación tópica es fundamental para tener unos pies sanos en el embarazo.
  • Masajéate los pies y las piernas para favorecer la circulación. Si no puedes hacerlo de manera autónoma, pide ayuda.
  • Evita exponerte mucho tiempo al solo a una fuente de calor directa como son radiadores y estufas.
  • Acude a un especialista para realizarte un estudio biomecánico de la pisada. De esta manera, en la plataforma de presiones, se podrá observar que partes están sobrecargadas y, con un tratamiento de plantillas personalizadas (si son necesarias), se equipararán las cargas. Así, evitas que el dolor pueda viajar hacia la región posterior de las piernas o la región lumbar.

Siguiendo estas recomendaciones básicas se podrán evitar los problemas en los pies durante el embarazo. No obstante, si tienes cualquier tipo de dolencia, no dudes en acudir al podólogo. El especialista es quien mejor podrá aconsejarte y podrá solucionar o mejorar el problema para lograr unos pies sanos en el embarazo.

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Ejercicios para aliviar el dolor de pies

Acudir al podólogo siempre debe ser la primera opción si se tiene alguna molestia en los pies, pero es interesante detallar 4 ejercicios para practicar en casa que aportan movilidad y estiran las estructuras del pie mejorando las dolencias. Estos son:

  • Rodar una pelota en el suelo. Si esta tiene relieve o irregularidades se facilita el masaje de la zona.
  • Intentar coger un paño con los dedos.
  • Ejercicios de flexión y extensión de tobillo.
  • Movimientos de rotación del pie.

Estas pequeñas actividades, al igual que practicar deporte sin realizar grandes esfuerzos, mejorarán el estado de tus pies y tobillos.

Los ejercicios deben hacerse sentados y en una posición cómoda. El tiempo que estés sentada, intenta mantener las piernas en alto para mejorar la circulación.

Pies fríos: causas y soluciones

Una de las sensaciones más incómodas y desagradables en invierno es tener permanentemente manos y pies fríos, a pesar de que vayamos abrigados o de que la temperatura ambiental no sea excesivamente baja. Pero, ¿por qué se enfrían los pies? ¿a qué se debe esto y por qué ocurre más a algunas personas que a otras?, ¿qué podemos hacer para combatirlo? En este artículo te explicaremos las causas de este fenómeno y qué elementos pueden ayudarnos a aumentar la temperatura de manos y pies. Empezaremos analizando por qué los pies se ponen fríos, un fenómeno fisiológico que, si bien afecta tanto a hombres como mujeres, tiene mayor prevalencia en el sexo femenino.

Entre las causas de los pies fríos, podemos citar una extensa lista de factores; a continuación, los repasaremos:

  • Falta de movilidad: la poca movilidad disminuye la activación muscular, hecho que provoca una menor circulación sanguínea y una disminución del calor. Este es el motivo por el cual algunas personas sienten los pies fríos al acostarse en la cama, ya que al haber menos movimiento, la circulación empeora. Además de ser uno de los causantes de los pies fríos, la inactividad y el sedentarismo también pueden favorecer la aparición de enfermedades vasculares como la Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) y la Trombosis Venosa Profunda, entre otras, de modo que hay que evitarla en la mayor medida posible. En ocasiones, la inactividad puede ser forzada debido a una enfermedad, operación u otras causas; en estos casos, será muy importante hacer algunos ejercicios para estimular la circulación sanguínea y evitar que se agraven los problemas vasculares
  • Mala circulación: las manos y pies son las partes más distales del organismo, es decir, las más alejadas del corazón. Por este motivo, la sangre tiene más dificultad para llegar a ellas y esto se traduce en una temperatura más baja que en el resto del cuerpo. Si la temperatura de los pies se mantiene muy fría durante un largo periodo de tiempo, puede producirse vasoconstricción (es decir, una constricción o estrechamiento de los vasos sanguíneos) que afectará al caudal de sangre que circula por las venas y arterias. Tal como hemos analizado en el punto anterior, si hay un menor aporte sanguíneo, disminuirá el calor y tendremos la sensación de pies helados de forma persistente. Esto responde claramente a una de las preguntas más comunes: ¿por qué tengo los pies fríos? La circulación sanguínea también se ve afectada por la evolución hormonal, especialmente en el sexo femenino. Las fluctuaciones hormonales derivadas de la menstruación, el embarazo y la menopausia hacen que muchas mujeres sean más proclives a sentir frío en los pies en las extremidades inferiores, además de otros síntomas. En consecuencia, es normal que muchas gestantes tengan los pies fríos en el embarazo; no siempre, pero sí puntualmente y de forma repentina.

Los pies fríos también pueden ser síntoma de otras afecciones. En concreto, la mala circulación en ocasiones es debida a otras dolencias como las que mencionamos seguidamente:

  • Enfermedad arterial periférica en las piernas: estrechamiento u obstrucción de los vasos sanguíneos a causa de la arterioesclerosis (acumulación de placa -grasa y colesterol- en las paredes de las arterias que transportan sangre a manos y piernas). Entre los numerosos síntomas que puede causar, destacamos la palidez y frío en las extremidades, además de dolor, entumecimiento, molestia o pesadez en la musculatura de las piernas (especialmente al caminar o subir escaleras)
  • Enfermedad de Raynaud: trastorno poco habitual de los vasos sanguíneos que afecta generalmente a las extremidades; provoca que estos se estrechen en manos y pies cuando la persona siente frío o está sometida a estrés. Como la sangre no puede llegar a la superficie de la piel, las zonas afectadas se vuelven blanquecinas y azuladas. Cuando el flujo sanguíneo regresa, la piel se enrojece y puede sentirse una sensación de palpitación u hormigueo en las extremidades
  • Hipotiroidismo: trastorno endocrino en el cual la glándula tiroidea no funciona correctamente. Esta glándula no puede producir suficiente hormona tiroidea, esencial para la mayoría de funciones metabólicas del cuerpo, provocando numerosos síntomas, como frío en los pies, fatiga, aumento de peso, estreñimiento y depresión, por citar algunos
  • Problema neurológico: ciertos trastornos de origen neurológico, como la neuropatía periférica u otras afecciones, pueden causar una mala termoregulación del pie y provocar la sensación de pies fríos y falta de sensibilidad, entre otros síntomas
  • Anemia: aunque quizás los síntomas más conocidos de la anemia sean el cansancio y la apatía, el déficit de hierro también puede tener consecuencias en la termoregulación del cuerpo y causar pies fríos
  • Sudoración excesiva (hiperhidrosis): combinada con una mala evaporación, la hiperhidrosis (es decir, el exceso de sudor) causa el enfriamiento de los pies. Durante la Primera Guerra Mundial se describió una importante afección podológica llamada pie de trinchera, que provocaba numerosos problemas (en ocasiones, muy graves) a los soldados en el frente. Esta dolencia era debida a varios factores, ya que los militares llevaban las botas muy apretadas, durante muchas horas y, a menudo, ni los calcetines ni el calzado eran de buena calidad. En consecuencia, tenían una mala circulación sanguínea en los pies (con la consecuente sensación de frío por la menor irrigación) y un exceso de humedad en el interior de las botas que provocaba que la piel se macerase y, a veces, incluso comportase la pérdida de los dedos del pie
  • Sabañones o perniosis: lesiones dérmicas que afectan a manos, pies y orejas, causando que adquieran un aspecto rojo-violáceo, estén frías y tumefactas (hinchadas), y en ocasiones se acompañen de ardor y picor. Estas lesiones se deben al contraste entre un frío excesivo y un rápido calentamiento
  • Uso de ropa, calcetines y calzado inadecuado: si llevamos ropa demasiado ligera en invierno, el cuerpo no recibirá suficiente calor y se enfriará, especialmente las partes más distales como manos y pies, a las cuales no llega tanta sangre. Igualmente, si la ropa es demasiado ceñida dificultaremos la circulación sanguínea y lo mismo ocurrirá con unos calcetines o botas demasiado ajustados

Recomendaciones

Para combatir la mala regulación de la temperatura corporal y evitar tener las manos y pies fríos siempre, podemos poner en práctica varias acciones, sencillas pero efectivas, tales como:

  • Aumentar la movilidad: mantenerse activo es la mejor manera de estimular la activación muscular y la irrigación sanguínea también en las partes más distales del cuerpo. Para ello, podemos andar, seguir una rutina de ejercicios para mejorar la circulación de las piernas y poner en práctica otras acciones, como evitar fuentes de calor y humedad directas a las piernas e hidratarnos bien para aliviar la sensación de pesadez de piernas y estimular una correcta circulación venosa
  • Usar unos calcetines y calzado adecuados: es muy recomendable utilizar calcetines con fibras naturales y zapatos transpirables para evitar que el pie sude. También se aconseja llevar un calzado con una suela gruesa y un buen dibujo para aislar el frío del pie, permitir una buena amortiguación y evitar caídas en superficies resbaladizas
  • Consumir alimentos que favorezcan una buena circulación, en especial, alimentos picantes: podemos estimular una correcta circulación sanguínea simplemente poniendo atención a lo que comemos. Por ello, se aconseja seguir una dieta rica en fibras, frutas y cereales, reducir el consumo de sal y tomar alimentos picantes de vez en cuando, ya que sustancias como el curry, la pimienta o la cayena pueden aumentar la frecuencia cardíaca, y consecuentemente, la irrigación sanguínea a los pies. También es recomendable ingerir alimentos ricos en magnesio, calcio, vitaminas E, C y K para favorecer el tono vascular y estimular una buena circulación, algo que puede ser de gran ayuda para prevenir el frío en los pies.
  • Darnos duchas y masajes con agua y geles fríos para estimular la circulación sanguínea: si, antes de salir de la ducha, nos tomamos un minuto para aplicar agua fría en las pantorrillas de abajo para arriba, favoreceremos un correcto retorno sanguíneo y aliviaremos el dolor y la pesadez de piernas. También es muy recomendable darse masajes con geles fríos hipervincular con producto de Venaliv de la pierna hacia el pie para favorecer la circulación sanguínea en esta extremidad
  • Seguir unos hábitos saludables: el tabaco es un vasoconstrictor y provoca problemas circulatorios, además de otras graves consecuencias para el cuerpo. Lo mismo sucede con el consumo de alcohol, de modo que hay que evitar al máximo estos hábitos tóxicos
  • Usar soluciones de comprensión: la compresión graduada es una de las opciones más eficaces para estimular la circulación sanguínea y ayudar en el retorno venoso. Actualmente existe un amplio abanico de productos en el mercado, tanto para hombres como mujeres, con varios tipos de medias y calcetines de compresión

A modo de resumen, hemos respondido preguntas como ¿por qué se enfrían los pies? y ¿tener los pies fríos es malo?, repasando todas las causas de los pies fríos y qué hacer para combatir esta molesta sensación. Existen muchos factores que pueden provocar esta situación: mala circulación, inactividad y problemas neurológicos, entre otros. A veces, los pies fríos también pueden ser consecuencia de otras afecciones, de modo que, si ocurre de forma repetida, es recomendable consultarlo con un médico. En el resto de casos, podemos poner en práctica varias acciones para evitar este fenómeno, como utilizar calcetines y calzado de calidad, soluciones de compresión para estimular una buena circulación sanguínea y poner atención a la dieta, entre otras.

El síndrome de los pies calientes

El síndrome de los pies calientes puede ser también frecuente en las mujeres embarazadas. Se trata de dolor y sensación de calor, ardor o quemazón en los pies, especialmente, en la planta y en los dedos.

En este caso, el síndrome de los pies calientes en la embarazada parece que está más relacionado con la retención de líquidos y una mala circulación.

Para aliviar los síntomas de este síndrome, puede ayudar un masaje antes de irse a dormir, así como utilizar calzado cómodo y plano.

Sofocos en el embarazo

Más del 20 % de las mujeres sufren unos calores repentinos durante el periodo de gestación. Son los más comúnmente conocidos como sofocos del embarazo. El hecho es que es muy habitual que, sobre todo en el último trimestre de embarazo, te sofoques y tengas una sudoración más intensa de lo habitual. Es una circunstancia completamente normal, por lo que no debes alarmarte.

Los sofocos son el resultado, a veces de forma concatenada y por una relación causa-efecto de una serie de cambios en el tu organismo. En primer lugar, durante el embarazo hay un mayor volumen de sangre circulando por tu cuerpo, los niveles de la hormona conocida como progesterona aumentan con el objeto de que los vasos sanguíneos se dilaten y se llenen de sangre para, de esta forma, garantizar la llegada al bebé del oxígeno necesario y otros nutrientes. La consecuencia de todo ello es que se genera calor extra en el cuerpo, que demanda más oxígeno para colmar las exigencias del bebé que llevas dentro. Y además también puede que te cambie la forma de respirar, por lo que es lógico que tengas la sensación de que te falta el aire y te acalores de forma repentina.

Debes tomarte los sofocos como esas nuevas sensaciones que vas a notar conforme transcurren los meses de embarazo. Aunque son más comunes durante el día, algunas mujeres tienen tendencia a sufrirlos por la noche y eso les impide dormir o hace que se levanten completamente empapadas de sudor.

¿Cuándo debes acudir al médico?

Al ponerte el termómetro observas que tu temperatura alcanza los 37.7 grados.

Los sofocos en el tercer trimestre del embarazo se relacionan con el aumento de trabajo del metabolismo de la mujer.

La mejor forma de prevenir de manera natural los sofocos del embarazo es mantener una buena hidratación que ayude a la futura mamá a reponerse cuanto antes de los sudores y el acaloramiento.

Otra forma de combatir los sofocos en el embarazo y bajar la temperatura corporal de forma natural es sustituir los baños de agua caliente por agua tibia tanto en verano como en invierno.

“Con la gestación, la temperatura de la mujer se eleva, por lo que añadir además el calor veraniego exterior puede resultar incómodo para muchas de ellas. Una de las claves para sobrellevar los sofocos del embarazo es utilizar ropa cómoda. ¿Qué entendemos por ropa cómoda? Aquella que es más fresca, preferiblemente de algodón o lino (aparta temporalmente la ropa sintética) y que no sea muy ceñida.

Si el problema son tus pies (el llamado síndrome de los pies calientes es una molestia muy ligada a los sofocos del embarazo) puedes hacer baños refrescantes y dar pequeños paseos utilizando siempre un calzado cómodo y transpirable.

Si la hidratación es fundamental para evitar los sofocos del embarazo, la alimentación no lo es menos. Evita hacer ejercicio físico extenuante.

Si sufres sofocos nocturos es conveniente tener en la mesita de noche una botella de agua y una toalla.

Otro truco para sobrellevar los sofocos del embarazo, especialmente en los meses de verano y si no estás en casa, es tener un mini ventilador o una botella de spray con agua a mano.

También hay pomadas de efecto frío (de venta en farmacias) que producen sensación de frescor en piernas y brazos.

De hecho, un grupo de investigadores demostró por primera vez que es posible controlar la temperatura corporal con el cerebro.

La temperatura corporal es aproximadamente de 37° C, concretamente el promedio es 36.7° C. Aunque puede variar en una persona, en el 95 % de los casos está entre 36.3° C y 37.1° C. Existen múltiples mecanismos, controlados por el área cerebral, para mantener la temperatura.

En las gestantes la temperatura asciende por dos motivos: Por el aumento de su tasa metabólica (el cuerpo reconoce naturalmente el aumento de su actividad normal y esto deriva en una mayor temperatura corporal) y por los cambios hormonales.

Aunque puedan ser molestos, ten siempre presente que estos sofocos son pasajeros.

Otros cambios en los pies durante el embarazo

Una mujer embarazada sufre muchos cambios en su cuerpo durante los meses de embarazo.

La retención de líquidos hace que los pies y tobillos se hinchen. Cuando se esté en casa es recomendable poner los pies en alto para favorecer ese retorno venoso que hemos comentado antes que se ve disminuido por el crecimiento del útero y el peso del bebé. Si se sienten molestias por los posibles edemas, aconsejamos realizar baños de contraste con agua fría durante 2 minutos y, a continuación, con agua caliente, durante otros dos minutos.

Debido a los edemas es posible que se presenten en los pies las famosas uñas encarnadas.

Al aumentar de peso hace que los pies se adapten a la situación que tenemos en ese momento, por lo que probablemente se aumente la talla del calzado en una o dos tallas. Esto se debe a que el centro de gravedad debe adaptarse al nuevo peso. Otra de las razones es la generación de la hormona Relaxina que hace que los ligamentos del cuerpo se relajen a la espera del nacimiento del bebé, entre ellos, los ligamentos de los pies.

Debido al peso comentado anteriormente, la bóveda plantar tiende a bajar haciendo que se convierta en una marcha pronadora.

La dermis se torna más seca a nivel general y esto afecta también a los pies, que pueden presentar grietas o heridas, por lo que es importante mantenerlos hidratados.

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