Placenta Anterior en el Embarazo: Síntomas y Consideraciones
La placenta es un órgano esencial que provee de oxígeno y nutrientes al bebé en formación durante su estancia en el útero materno. Es un órgano materno-fetal que se desarrolla durante el embarazo y debe estar en perfecto estado para que el pequeño crezca y se desarrolle bien.
La placenta puede posicionarse en distintas zonas dentro de la cavidad uterina. Dependiendo de cuál sea, hablamos, por ejemplo, de placenta anterior.
¿Qué es la Placenta Anterior?
"El término placenta anterior hace referencia a la situación de la inserción placentaria en la pared anterior, es decir la pared delantera, de la cavidad uterina", comenta el especialista, Dr. José Alberto Rodríguez León, ginecólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y especialista en diagnóstico prenatal y manejo y seguimiento de gestación de alto riesgo. Rodríguez León recalca que la placenta puede insertarse en alguna de las caras ya referidas (anterior, posterior, lateral derecha, lateral izquierda o fúndica) y esto no tiene ninguna implicación para el embarazo ni para el parto.
Por tanto, el hecho de que haya una placenta anterior: "No se diferencia en nada con la inserción en otras caras uterinas". Es solo un dato de dónde está colocada la placenta, pero que, en ausencia de otras complicaciones, no va a generar ningún problema ni en esos nueve meses ni en el momento del parto.
La placenta anterior no presenta ninguna implicación para el embarazo ni para el parto.
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¿Cuándo se Empieza a Sentir al Bebé cuando hay Placenta Anterior?
El hecho de que la placenta sea anterior "tampoco influye en el momento de percepción de los movimientos fetales ni en el desarrollo de los mismos", confirma el ginecólogo del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.
"Normalmente, los movimientos fetales no son detectados por la gestante hasta las 18-22 semanas y, aunque un porcentaje de las pacientes con placenta anterior describen percibirlos de forma leve o en menor intensidad que en embarazos previos durante las primeras semanas, la no percepción de movimientos fetales a partir de la semana 24 de gestación debe ser un motivo de alarma y no es achacable a la localización de la inserción placentaria", advierte.
¿Qué Posición de la Placenta es Mejor para un Parto Normal?
¿Hay algún tipo de colocación en la placenta que sea más beneficiosa para el embarazo y el parto? "Cualquiera que no afecte al segmento inferior del útero", confirma el Dr. José Alberto Rodríguez León.
Es el caso de la placenta previa, que se inserta total o parcialmente en el segmento inferior del útero, "taponando la salida natural del feto a través del cuello uterino". La placenta previa se detecta habitualmente en la ecografía de las 20 semanas, y se llega a diagnosticar en 1-6% de los embarazos.
No obstante, "el hallazgo de una placenta previa parcial o marginal antes de la semana 24 debe interpretarse con precaución, sobre todo si la paciente está asintomática. Lo más probable es que la placenta previa deje de serlo al avanzar la gestación debido al crecimiento del segmento inferior uterino a lo largo de la gestación, de tal manera que aproximadamente el 90% de éstas se resuelven antes del parto", tranquiliza el experto.
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Si no fuera así y la placenta previa continua hasta el momento del parto, está indicado hacer una cesárea. El síntoma característico de la placenta previa es una hemorragia indolora de sangre roja brillante (60%) y de intensidad variable.
"Los episodios de sangrado pueden repetirse e ir aumentando en intensidad según avanza la gestación. Cuanto más precoz sea el primer episodio de sangrado, mayor es la intensidad de éste y mayor es el riesgo de que se repita. Este sangrado puede irritar el útero y originar contracciones (10-30% de los casos)". Por eso, a veces hay que finalizar antes de tiempo la gestación (cuando hay hemorragias importantes) y el bebé puede nacer prematuro.
Hay más riesgo de placenta previa en caso de cesárea anterior (un riesgo que aumenta proporcionalmente según el número de cesáreas practicadas a la madre). También, como indica el ginecólogo, cuando ha habido otros casos de cirugía en el útero, en antecedentes de legrado, extracción manual de placenta en gestaciones anteriores o placenta previa en otros embarazo.
Tipos de Placenta Previa
A medida que avanza la gestación y el útero crece, la placenta se va desplazando por el útero. Durante los primeros meses de embarazo, es común que la placenta se encuentre en la parte más baja del útero, pero conforme avanzan las semanas de embarazo, la placenta va creciendo y situándose en la parte superior.
Una vez llega el tercer trimestre de embarazo, la placenta mide unos 22 cm y pesa alrededor de 0,5 kg. En este momento de la gestación, la placenta deberá estar ya en la parte superior del útero para dejar libre el canal del parto.
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Si esto no sucede, habrá un problema de placenta previa, en el que se pueden diferenciar los siguientes tipos:
- Placenta de inserción baja: la placenta se encuentra en el segmento inferior del útero pero no alcanza la abertura del cuello uterino.
- Placenta previa marginal: la placenta está al lado del cuello uterino pero no cubre la abertura.
- Placenta previa parcial: la placenta cubre parte de la abertura cervical.
- Placenta previa total: la placenta cubre toda la abertura cervical. Este tipo también es conocido como placenta previa oclusiva.
Por tanto, los diferentes tipos de placenta previa se distinguen ´dependiendo de la severidad de obstrucción uterina. Pese a ello, hay especialistas que únicamente diferencian entre placenta previa menor o baja y placenta previa completa o mayor.
Causas y Factores de Riesgo de la Placenta Previa
La causa exacta de la placenta previa es desconocida. Lo más común es pensar que esta anomalía en la placenta esté relacionada con causas uterinas o por alteraciones en la propia placenta.
No obstante, existen algunos factores de riesgo que predisponen a las mujeres a sufrir esta complicación. Son los siguientes:
- Malformaciones uterinas
- Embarazo gemelar o embarazo múltiple
- Haber tenido varios embarazos previamente
- Poco tiempo entre dos partos
- Haber tenido un parto previo por cesárea
- Cicatrices uterinas por abortos o cirugías previas
- Edad materna avanzada
- Tabaco y abuso de cocaína
La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 mujeres embarazadas en el tercer trimestre de gestación.
Diagnóstico de la Placenta Previa
La placenta previa se diagnostica mediante ecografía, en la que se observa si la posición de la placenta es la correcta o no.
Si se detecta esta afección antes del tercer trimestre de embarazo, no hay por qué alarmarse, ya que es muy probable que la placenta varíe su posición a medida que el útero se agrande.
Tan solo el 30% de las mujeres con placenta previa antes de la semana 24 de embarazo aún la mantienen en esa posición en el momento de dar a luz.
Si la mujer presenta un sangrado vaginal a partir de la semana 20, es necesario acudir al ginecólogo para realizar una ecografía y comprobar si se debe a una placenta previa o a algún otro problema.
La evolución de esta complicación dependerá de la intensidad de los sangrados y de la semana exacta de embarazo. La probabilidad de tener placenta previa en el momento del parto aumenta en función de la edad gestacional.
En concreto, alrededor del 70% de las mujeres presentará placenta previa en el momento de dar a luz si el diagnóstico se hace a partir de las 30 semanas. También es más probable que persista si se trata de una placenta previa completa, en lugar de una marginal o parcial.
Síntomas y Tratamiento de la Placenta Previa
La mayoría de mujeres con placenta previa antes de la semana 20 de gestación son asintomáticas.
Los síntomas de placenta previa se suelen presentar cuando ésta persiste en un estado más avanzado del embarazo, a partir de las 20 semanas. El principal síntoma es la hemorragia vaginal indolora de sangre roja brillante y de intensidad variable.
El sangrado ocurre porque el cuello uterino comienza a dilatarse y rompe los vasos sanguíneos de la placenta y del área donde está implantada. Este sangrado puede detenerse por sí solo y volver a empezar unos días después. En ocasiones, el sangrado vaginal no ocurre hasta el comienzo del trabajo de parto.
En función de la intensidad de la hemorragia vaginal y el tipo de placenta previa, la manera de proceder será la siguiente:
- Sangrado leve y placenta previa baja o marginal: el médico mandará reposo absoluto en cama, reducir actividades y descansar la pelvis, lo que implica no mantener relaciones sexuales ni usar tampones.
- Sangrado abundante y placenta previa parcial o total: es probable que la mujer sea hospitalizada para estar más vigilada y tratada con transfusiones de sangre. El aumento de sangrado puede poner en riesgo la salud de la madre y del bebé.
A continuación, el médico tendrá que tomar una decisión sobre el tipo de parto, que en la mayoría de casos será programado.
Parto con Placenta Previa
La forma de proceder a la hora de dar a luz con placenta previa va a depender del tipo que sea y de su gravedad.
En caso de embarazo con placenta previa sin complicaciones, se programa un parto vaginal o cesárea sobre la semana 37. No se recomienda que el embarazo llegue a término porque el riesgo asociado a la placenta previa podría ser mucho peor que el hecho de tener un parto prematuro. Por ejemplo, habría que proceder a una cesárea urgente si aparece una hemorragia grave en las últimas semanas de gestación.
En general, la mayoría de mujeres con placenta previa parcial o total darán a luz a través de una cesárea, ya que un parto vaginal podría causar un sangrado intenso que podría ser mortal para la madre y el bebé.
En caso de embarazo con placenta previa que presenta sangrados abundantes y otros factores de riesgo, se procederá a hacer una cesárea si la mujer está de al menos 36 semanas. Antes de esto, es posible que sea necesario administrar corticosteroides para acelerar el proceso de maduración pulmonar del feto.
Si la mujer tiene menos de 35 semanas de embarazo, ésta permanecerá ingresada para controlar los sangrados y, en caso de sufrimiento fetal y/o hemorragia imparable, se procederá también a la cesárea.
Madurez de la Placenta
La placenta es un órgano con un ciclo de vida muy corto, ya que dura lo mismo que el embarazo. Por tanto, la madurez de la placenta es su edad, que nada tiene que ver con la edad de la mujer. El estado de madurez se mide en cuatro grados según va evolucionando. Para ello se tienen en cuenta las calcificaciones intraplacentarias. Esto se puede ver en las ecografías.
- Placenta en grado 0: la placa corial y la placa basal se ven homogéneas.
- Placenta grado 1: Se aprecian zonas de color blanco en la ecografía.
- Placenta grado 3: tiene grandes depósitos de calcio en todos los niveles.
Según avanza el embarazo la placenta va envejeciendo. Esto entra dentro de la normalidad. Lo que puede ser preocupante es que lo haga antes de tiempo, porque el bebé podría no recibir los nutrientes suficientes. Es entonces cuando se habla de una placenta envejecida o hipermadura.
¿Qué hacer ante una placenta previa?
Si la detección es temprana puede que la ésta se desplace y permita el parto vaginal. Si aparece sangrado abundante, dependerá del momento de la gestación:
- Si el bebé es aún muy inmaduro será necesario el ingreso hospitalario para controlar la situación y preparar a la madre y al bebé por si fuera necesario llevar a cabo una cesárea prematuramente.
- En cualquier caso, un control médico rutinario podrá despejar todas tus dudas.
- Aunque suele ser preferible evitar las cesáreas, no debes tenerle miedo si tu médico decide que es la mejor opción.
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