¿Por qué sale leche del otro pecho al amamantar?

02.01.2026

El viaje de la lactancia de cada madre es único para ella y para su bebé. Se necesita tiempo para establecer un equilibrio entre la producción de demasiada o de muy poca leche para satisfacer las necesidades cambiantes de un bebé. Algunas veces, una madre necesita ayuda para producir la suficiente leche para saciar a su bebé; otras veces, puede estar produciendo demasiada. Ambas situaciones pueden ser todo un desafío, pero con el asesoramiento, el apoyo y la perseverancia correctos, se pueden gestionar de manera eficaz.

La Fisiología de la Lactancia

La lactación, la producción de leche, está controlada naturalmente por las necesidades del bebé, generando un suministro de leche materna que se adapta a la demanda. La oxitocina se produce en el hipotálamo y se secreta al torrente sanguíneo por la glándula pituitaria posterior. Durante la lactancia, la oxitocina hace que las células que rodean los alvéolos y los conductos mamarios (las células mioepiteliales) se contraigan y expulsen la leche por los conductos. Se ha demostrado que la oxitocina es importante en otros comportamientos humanos, incluida la excitación sexual, el reconocimiento, la confianza, la ansiedad y el vínculo entre madre e hijo.

La prolactina se secreta en la glándula pituitaria anterior, donde se almacena y luego se libera al torrente sanguíneo. Durante el embarazo, contribuye al desarrollo de la glándula mamaria y, tras el parto, la estimula para producir leche. La prolactina se une a los receptores en las paredes de los lactocitos (que recubren los alvéolos), estimulándolos a convertir las proteínas y los azúcares del suministro de sangre en leche materna. Los niveles de prolactina alcanzan su nivel máximo 30 minutos después de comenzar la toma, lo que desencadena la producción de leche para la siguiente.

Un polipéptido, producido por los lactocitos y conocido como factor inhibidor de la lactancia (FIL), regula la producción de leche. El FIL es una proteína que se acumula en los alvéolos, si no se extrae la leche materna. Cuando la leche se acumula en los alvéolos, los niveles de FIL aumentan y la producción de leche se reduce. Por el contrario, cuando los alvéolos contienen menos leche, los niveles de FIL disminuyen y la producción de leche aumenta. Las tomas al pecho y la extracción frecuente eliminarán el FIL y asegurarán una producción suficiente de leche.

El reflejo de eyección de leche es una reacción automática que ocurre cuando una madre amamanta a su bebé. La succión del bebé estimula las terminaciones nerviosas del pezón y la areola, que indican a la glándula pituitaria en el cerebro que libere prolactina y oxitocina. La oxitocina hace que la leche fluya por los conductos de la leche; es lo que se conoce como el reflejo de eyección. Las madres pueden comenzar a sentir el reflejo de eyección de la leche materna entre los días 3 y 6 después del parto, y dentro de los primeros minutos de la toma.

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Es importante asegurar a las madres que su suministro de leche aumentará durante el primer mes después del parto, y que será más eficiente entre 1 y 3 meses tras el inicio de la lactancia. Durante las primeras 4-6 semanas, cuanto más amamanta y estimula el bebé el pecho, más prolactina se libera y más leche se produce. La leche producida al comienzo de una toma es relativamente alta en azúcar y baja en grasa; a medida que el pecho se vacía, la leche se hace más rica en grasa hacia el final de la toma.

La composición de la leche materna es dinámica y se adapta perfectamente a las necesidades cambiantes del bebé, tanto en su contenido nutricional (que incluye grasas, carbohidratos, proteínas, vitaminas, minerales y agua) como en factores bioactivos no nutritivos que promueven la supervivencia y desarrollo. Poca cantidad, tiene una alta concentración de nutrientes y anticuerpos para proteger al bebé recién nacido.

¿Por qué gotea el otro pecho al amamantar?

Muchas mujeres notan que su pecho gotea leche durante la lactancia, en particular en los primeros meses después del parto. Se trata de algo natural que, aunque solo represente un inconveniente a nivel estético, puede resultar bastante incómodo.

El goteo de leche -tanto el que se produce entre tomas como el que ocurre en un pecho mientras el bebé mama del otro- sucede con bastante frecuencia en los primeros meses después del parto (e incluso en el tramo final de la gestación, en algunos casos). Una de las creencias más comunes relacionadas con la lactancia señala que estas pérdidas se deben a que la producción de leche es demasiado abundante. Pero es una creencia falsa, un mito.

La verdadera causa es que el cuerpo de la madre todavía está adaptándose a la lactancia. Tal como explica el grupo de apoyo a la lactancia y la maternidad Amagintza, con sede en Pamplona, este goteo se debe a que «los músculos que rodean los conductos terminales en el pezón no están cumpliendo bien su labor de esfinter«. Con el paso del tiempo -unos meses, por lo general- estos músculos «optimizan su rendimiento», hasta que el pecho de la madre lactante deja de gotear.

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En ocasiones, basta que la madre escuche llorar a su hijo para perder algo de leche. El goteo se debe al llamado «reflejo de eyección», originado por la oxitocina, la hormona encargada de hacer que la leche suba. Esta hormona responde sobre todo a estímulos táctiles (en particular, el contacto del bebé con el pezón y la areola), pero no solo a ellos. Así es como la leche puede subir y gotear un poco por otros estímulos, como oír el llanto del bebé o, incluso, oler su ropita o pensar en él.

Hipergalactia o Sobreproducción de Leche

En el lenguaje coloquial, la hipergalactia (también conocida como hiperlactación) se conoce como sobreproducción, síndrome de sobreproducción o sobreabundante producción de leche. La hipergalactia tiende a relacionarse con un flujo rápido de leche, sobre todo tras el primer reflejo de eyección. Es importante abordar la hipergalactia, ya que las madres afectadas son más propensas a la eyección de leche rápida y a las mastitis de repetición y conductos obstruidos.

Es posible que un bebé que se alimenta de un pecho con exceso de producción no pueda llegar a vaciarlo lo suficiente como para obtener la leche más grasa que está disponible hacia el final de la toma. Una madre que produce demasiada leche también sufrirá consecuencias problemáticas. Un reflejo de eyección demasiado fuerte puede hacer que el bebé se retire y que se niegue a volver a agarrarse, lo que a menudo daña el pezón de la madre.

¿Un pecho produce más leche que el otro?

Es normal que surjan muchísimas dudas relacionadas con la lactancia. Y algunas de ellas puede estar relacionada con la propia anatomía del pecho, y el hecho de que un seno pueda o no producir más leche. Lo cierto es que, en realidad, esto es algo absolutamente normal y natural. Aunque, a continuación, vamos a descubrir por qué ocurre…

Causas de la Diferencia en la Producción de Leche

  • Menor tejido mamario: Es totalmente normal que la anatomía de los senos presente variaciones, y que incluso uno de los senos tenga más tejido mamario que el otro. En resumidas cuentas, esta puede ser una de las razones por las que uno de los senos produzca más leche que el otro, y por qué el bebé puede preferir un lado sobre el otro.
  • Preferencia del bebé: Por otro lado, suele ser bastante común que el bebé prefiera un único pecho. Esta preferencia puede suceder por diferentes razones. Por ejemplo, en caso de que la mamá tenga los pezones invertidos o planos, cabe la posibilidad que el bebé simplemente prefiera mamar de aquel pezón que se encuentre menos afectado. Sea como fuere, cuando un bebé prefiere un seno en particular, tenderá a alimentarse de él por más tiempo, de forma que ese será el pecho que se vacíe con mayor frecuencia, originando a su vez un mayor suministro de leche en ese seno en concreto.
  • Anatomía tanto del pezón como del seno: Dado que un seno puede tener más tejido mamario que el otro, cada uno de los senos puede tener anatomías ligeramente distintas, pudiendo afectar a la frecuencia con la que el propio bebé podría querer amamantar de un seno. Por ejemplo, es posible que, como ya hemos mencionado, tener un pezón plano o invertido, o uno de los pezones más grande o más pequeño que el otro, pueden influir en el hecho de que el bebé prefiera uno de ellos en particular.
  • Trauma: Un traumatismo en el seno también podría hacer que un seno produzca más leche que el otro. No obstante, no suele ser una causa muy común. Ya sabemos que, en el caso de la lactancia materna, cuanta más leche extraiga el bebé, más leche tenderá a producir el cuerpo.

Consejos para madres lactantes que sufren pérdidas de leche

Estas pérdidas de leche, entonces, son naturales, y el único problema que representan tiene que ver con el aspecto estético. De manera que, mientras el cuerpo de la madre lleva a cabo la adaptación a la lactancia, se pueden tomar algunas medidas para reducir ciertas molestias generadas por ese goteo.

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  • El recurso más utilizado son los discos de lactancia. Estos discos funcionan como pequeñas compresas: se colocan sobre el pezón y su objetivo es absorber la humedad derivada del goteo. Los hay de diversos materiales (algodón, celulosa, seda, lana, etc.). También pueden ser útiles en caso de pezones irritados o de dermatitis o infecciones, aunque para estos casos son más apropiados los discos aireadores, que evitan que la piel del pezón quede en contacto directo con otra superficie.
  • Una alternativa son los discos de silicona. A diferencia de los anteriores, que procuran recoger las pérdidas de leche, estos se adhieren al pecho y ejercen una ligera presión para evitar el goteo. También de silicona se comercializan unas copas recolectoras de leche, pensadas de forma específica para mujeres con pérdidas importantes, es decir, una cantidad más difícil de recoger con un disco normal.
  • Para las mujeres que, por distintos motivos, no pueden amamantar a sus hijos y sufren este problema, el consejo de los especialistas es que utilicen un extractor de leche, o que lo hagan de manera manual (y si es posible, que la den luego a sus bebés). En algunos casos, también es efectivo ejercer una presión sobre el pecho con los brazos cruzados en el momento en que se advierte que la secreción está por producirse.

Soluciones para la sobreproducción de leche

  • Aliviar la presión: Extraiga a mano o con un sacaleches la leche del otro pecho para aliviar la presión, pero solo en pequeñas cantidades. Cada vez que se extrae la leche, los niveles de prolactina aumentan y se produce más leche, por lo que este método solo debe realizarse bajo supervisión profesional.
  • Dar el pecho en una posición recostada o acostada: El bebé está colocado de tal manera que la gravedad ralentiza el flujo de leche.
  • Tomas en bloque: Este método ofrece una manera fácil de normalizar la producción de leche y de tratar los síntomas, tanto en la madre como en el niño. Debe ser controlado y supervisado por una asesora de lactancia cualificada, IBCLC o una profesional de la salud con amplios conocimientos de lactancia. Se trata de amamantar de un pecho durante bloques de tiempo de 3 horas (± 30-60 minutos) para drenarlo completamente. Esto permite que el otro pecho permanezca lleno durante un tiempo determinado y que, por lo tanto, disminuya la producción de leche gracias al factor inhibidor de la lactancia (FIL), la proteína de la leche materna que envía un mensaje a la prolactina para disminuir la producción de leche.

Consideraciones Finales

La práctica y la paciencia que en ocasiones requiere la lactancia valen la pena. El goteo de leche suele ser muy incómodo, dificultando las interacciones sociales. Más importante aún, el goteo es a menudo una señal de que los pechos están demasiado llenos y que necesitan ser vaciados.

Muchas mujeres pueden enfrentarse a problemas en su viaje de la lactancia materna, pero, con el apoyo y el asesoramiento correctos, la mayoría de las madres pueden lograr sus objetivos.

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