¿Por qué mi bebé tuerce la cabeza hacia un lado? Causas y tratamiento de la tortícolis congénita

05.11.2025

La tortícolis congénita en bebés es una afección que afecta a algunos recién nacidos, caracterizada por una posición anormal del cuello debido a un acortamiento o tensión en el músculo esternocleidomastoideo, junto con otros músculos del cuello. Este problema hace que la cabeza del bebé se incline hacia un lado mientras el cuello gira hacia el lado opuesto.

¿Qué es la tortícolis congénita?

La tortícolis congénita en bebé es una afección presente desde el nacimiento que se debe a la tensión o acortamiento de uno de los músculos del cuello, generalmente el esternocleidomastoideo. La palabra tortícolis proviene del latín y significa “cuello torcido".

Causas de la tortícolis congénita

La causa más frecuente de la tortícolis congénita es una lesión del músculo esternocleidomastoideo (tortícolis muscular congénita). Parece relacionarse con la posición uterina de la cabeza del feto durante el embarazo que provocaría una contractura y acortamiento del músculo esternocleidomastoideo. Otra de las posibles causas es un traumatismo durante el parto, donde se haya producido un sangrado del músculo, un hematoma y una cicatrización interna del músculo que lo haga más corto.

Síntomas de la tortícolis congénita en bebés

Si observas que tu bebé tiende a mantener la cabecita girada o inclinada hacia un lado de manera constante, podría tratarse de tortícolis congénita. En todos los casos produce una inclinación del cuello hacia el lado lesionado y la cabeza gira en sentido contrario. Los padres suelen detectar que el bebé tiene la cabeza inclinada hacia el mismo lado y no puede o le cuesta mucho girar el cuello hacia el otro.

Otros síntomas de la tortícolis congénita en el bebé son la limitación de la movilidad como consecuencia de la retracción del musculo. Se habla de tortícolis congénita cuando el niño nace con dicha condición, aunque puede tardar hasta 1-2 meses en desarrollarse.

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Otros posibles síntomas:

  • Asimetría facial o craneal si no se trata a tiempo (plagiocefalia).
  • Asimetría facial, que genera que el tamaño de las orbitas oculares sea diferente entre sí.

Si se palpa el cuello del bebé en muchos casos se puede notar un bulto o pequeña deformidad en forma ovalada en el esternocleidomastoideo que siempre debe ser contrastada por un pediatra o especialista. Puede aparecer un bultito que se puede palpar en el músculo y que desaparece a los tres meses de edad.

Debemos saber que en la mayor parte de los casos (alrededor del 75%) la inclinación de la cabeza es hacia el lado derecho, mientras que el mentón apunta hacia el lado izquierdo, y hay veces que también se percibe una cierta asimetría facial con algo de aplanamiento de la cabeza de la superficie que esta en contacto con el suelo (plagiocefalia), en ese mismo lado.

Tortícolis muscular congénita: cómo detectarla

El diagnóstico de la tortícolis muscular congénita se realiza mediante una exploración física por parte de un pediatra o traumatólogo infantil. Una radiografía y una ecografía de la musculatura cervical junto con el examen físico por parte del pediatra o especialista servirá para realizar el diagnóstico. Cuando un niño presenta una deformidad del cuello conviene que sea explorado por su médico. Hay otras causas de tortícolis que conviene que el médico descarte, por ejemplo las asociadas con luxaciones rotatorias atlantoaxoideas, con hemivértebras o con alteraciones neurológicas.

En algunos casos, se pueden solicitar estudios complementarios como ecografías musculares o radiografías para descartar otras condiciones.

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El 20% de los niños con tortícolis muscular congénita presentan de forma asociada algún grado de luxación congénita de cadera. Cuando se diagnostica esta deformidad el Pediatra tiene que descartar la presencia de problemas vertebrales. Se puede asociar a luxación congénita de cadera en un 20% de los casos.

Tratamientos para la tortícolis congénita en bebés

El tratamiento temprano es fundamental para prevenir complicaciones como asimetría craneofacial o limitaciones en el movimiento del cuello. El tratamiento dependerá de la edad del niño y de la severidad del problema. Los ejercicios físicos y las medidas posturales son suficientes en la mayoría de los casos.

El tratamiento inicial consiste en la realización de manipulaciones y ejercicios de estiramiento tal como muestran los vídeos. El médico o el fisioterapeuta tendrán que enseñar los ejercicios y controlar periódicamente su eficacia.

Fisioterapia

Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento muscular supervisados por un fisioterapeuta especializado. Esto ayuda a mejorar la flexibilidad, aliviar la tensión muscular y corregir progresivamente la posición del cuello. Además, la fisioterapia también puede incluir técnicas de masajes suaves para reducir la rigidez.

Es importante hacer los ejercicios de manera que la cabeza del niño pueda echarse hacia detrás para así estirar adecuadamente el músculo esternocleidomastoideo. Para ello se coloca en el borde del cambiador o bien se le coloca una toalla bajo los hombros.

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Los padres deben estimular a su bebé para que gire la cabeza hacia el lado lesionado. Es decir, hay que incentivar el giro hacia el lado que no utiliza. Amamantar y dar el biberón al bebé del lado contrario a la lesión para facilitar el estiramiento del músculo.

Técnicas de posicionamiento

Animar al bebé a girar la cabeza hacia el lado afectado utilizando juguetes, luces o sonidos que capten su atención. Además, se aconseja poner al bebé boca abajo mientras esté despierto.

Revisión pediátrica regular

Las visitas periódicas al pediatra son esenciales para evaluar el progreso del tratamiento.

Intervención quirúrgica

En casos graves y poco comunes donde otros tratamientos no son efectivos, se puede requerir una cirugía para alargar el músculo afectado.

Evitar largos periodos en una misma posición

Reduce el tiempo que el bebé pasa en sillas para autos o columpios donde el movimiento del cuello está limitado.

¿La enfermedad es grave?

Cuando la deformidad se descubre en el recién nacido o durante los primeros meses de vida y el tratamiento mediante manipulación y ejercicios de estiramiento se inicia inmediatamente, la evolución suele ser muy buena. En la gran mayoría de los casos la evolución es buena y se consigue la resolución total sin secuelas ni deformidades. Si la evolución no es la esperada el pediatra valorará la necesidad de hacer pruebas complementarias o la derivación al especialista oportuno.

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