¿Por qué motivos te pueden quitar la custodia de un hijo?

30.11.2025

Después de una separación, tocar el tema de la custodia de los hijos se convierte en un asunto crítico y, sin duda, delicado. Es probable que hayas escuchado sobre distintas soluciones donde este tema se pone sobre la mesa, y surge una duda común: ¿Es fácil quitarle la custodia a una madre?

Para darle luz a esta pregunta, es vital entender cómo funciona el sistema legal y cuáles son los aspectos que se evalúan en las diferentes circunstancias. Es evidente que para que un cambio de custodia se lleve a cabo, se necesitan razones sólidas y fundamentadas.

¿Qué es la custodia de los hijos y cómo se decide?

Para empezar, vamos a centrarnos en la definición de qué es la custodia de los hijos. Como tal, se refiere tanto a los derechos como a las responsabilidades que les corresponde a los padres de cuidarlos.

En este sentido, podemos diferenciar la custodia legal, basada en quién toma aquellas decisiones importantes para los hijos, y la custodia física, que radica en con qué padre pasan la mayor parte del tiempo. No obstante, estas se fijan según una tipología, sobre la que hablaremos más tarde…

Si tu familia decide realizar una separación y esta es de mutuo acuerdo, determinar la custodia será más sencillo… Así, ambas partes determinarán un convenio regulador en el que se tome la conveniencia de la custodia. No obstante, cuando en las familias el divorcio no es consensuado, se presenta una demanda por la parte interesada. Y, desde ahí, se decidirá el acuerdo a partir de un procedimiento contencioso.

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A partir de estas diferencias, lo recomendable es que el proceso quede previamente pactado entre los progenitores y pensando en los hijos involucrados. Sin embargo, más allá de acuerdo, es posible que, una vez se decida cuál será la custodia, alguna de las partes solicite una modificación y cambiarla.

¿Es fácil quitarle la custodia a una madre?

Antes de continuar…,¿es lo mismo la patria potestad y la custodia?Después de explicar qué es la custodia, debemos diferenciarla de la patria potestad. Y es que, aunque son conceptos legales relacionados con la crianza y cuidado de los menores, difieren en sus implicaciones y responsabilidades.

Al aclarar que la primera se refiere tanto al derecho como a la responsabilidad de cuidar al menor en su vida cotidiana para proteger a la familia, la patria potestad es el conjunto de derechos y deberes que los padres tienen sobre sus hijos. Así, son los que implican la obligación de cuidar, proteger y mantenerlos, así como representarlos en los asuntos de tipo legal.

Con lo dicho, es importante destacar que, aunque la custodia y la patria potestad están relacionadas, pueden ser otorgadas de manera independiente en ciertos casos. Por ejemplo, en situaciones de abuso o negligencia por parte de uno de los dos progenitores, un tribunal puede decidir revocar la custodia física. Y, a la vez, mantener la patria potestad para que el niño siga teniendo contacto y apoyo del otro progenitor.

El hecho de perder la custodia es un asunto que se aborda en el ámbito judicial y, por lo general, no se trata de un proceso rápido. Para ser realmente efectivo, es necesario contar con una sólida fundamentación respaldada por pruebas y testimonios, incluyendo a veces el testimonio directo de los menores para corroborar los hechos. Y una de las situaciones más delicadas para este proceso es enfrentar la alienación parental, cuando un padre pone al hijo en contra del otro.

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El procedimiento judicial puede extenderse por más de un año si existen claras evidencias de incumplimiento en las obligaciones de cuidado y custodia por parte de la madre. Por lo tanto, si se sospecha que el hijo está sufriendo maltrato, alienación parental u otro tipo de abusos, los profesionales aconsejan armarse de paciencia y perseverancia… ¡Y llevar adelante este proceso con firmeza!

Los motivos para quitarle la custodia a una madre

Aunque hemos dicho que quitarle la custodia a una madre resulta ser completo, existen razones para hacerlo. En este sentido, del mismo modo que existen motivos que respaldan la obtención de la custodia de un hijo, hay diversas razones que justifican su retirada. Para empezar, ciertas conductas y estilos de vida desordenados de los progenitores pueden afectar la estabilidad de los niños, lo que lleva a que los tribunales asignen la custodia al otro padre. Esta situación se mantendrá hasta que el comportamiento peligroso se modifique. Además, si la nueva pareja de algún progenitor representa una amenaza física o emocional para el niño, se tendrá en cuenta.

La falta de cuidado por parte de algún progenitor es otro gran motivo

Otra situación que puede llevar a la retirada de la custodia es la falta de cuidado adecuado de los hijos. La negligencia en su higiene, alimentación y atención médica, así como no garantizar su educación, pueden conducir a la pérdida de la custodia. No obstante, la reclusión de uno de los progenitores en un centro penitenciario también puede ser motivo para que el otro padre solicite y la obtenga. Y, sobre todo, si la estancia en prisión se prevé prolongada. En el mismo de los sentidos, es fundamental que no haya antecedentes de violencia o abuso por parte de uno de los padres hacia los hijos. En casos extremadamente graves, esto podría incluso llevar a la pérdida de la patria potestad.

Asimismo, si alguno de los padres tiene problemas de adicción al alcohol o las drogas, que afecten negativamente el cuidado y bienestar de los hijos, puede ser motivo para perder la custodia. Como vemos, la integridad de los menores es un requisito básico.

No mantener el correcto bienestar del niño o su relación con la familia

Por otro lado, el utilizar a los hijos como herramienta contra el otro progenitor es otro de los problemas que puede determinar la retirada de la custodia. Entre otras, su consecuencia es el síndrome de alienación parental (SAP), causado por la manipulación emocional del menor en contra del otro progenitor. Finalmente, si el traslado de uno de los padres cambia la vida de los hijos, ya sea por cualquier motivo, el otro progenitor podría solicitar el cambio de custodia.

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Como tal, resulta la única manera de garantizar la estabilidad y bienestar de los menores. En todos estos casos, los tribunales considerarán el interés superior de los hijos al tomar decisiones sobre la custodia. Al final lo que se busca, por supuesto, es asegurar su seguridad y bienestar…

Los 4 tipos de custodia infantil

¿Cuáles son los tipos de custodia infantil hay en España?

  • Custodia compartida: Se trata de la más frecuente, pues ambos progenitores comparten periodos alternos. Ambos tomarán las decisiones sobre las condiciones sobre del cuidado en igualdad.
  • Custodia partida o distributiva: Cuando hay dos o más hijos, se ofrece la custodia de unos a un progenitor y la de los restantes, al otro padre. Debe estar justificada, pues incumple el principio de unidad familiar al separar a los hermanos.
  • Cuando la custodia es ejercida por un tercero: Siendo un tipo extraordinario, depende de circunstancias muy especiales (maltrato, abandono de familia…) Entonces la custodia quedará a cargo de abuelos, parientes cercanos, otras personas que lo acepten o, en su defecto, una institución adecuada.
  • De tipo monoparental, individual o exclusiva: Como la más aplicada, consiste en atribuir la responsabilidad a uno de los progenitores. El custodio mantendrá mayor relación con los menores y el no custodio tendrá derecho a tener una mínima relación.

Preguntas y dudas sobre la custodia infantil

¿La madre siempre obtiene la custodia de los hijos en un divorcio?

No, no es cierto que la madre siempre obtenga la custodia. Aunque volvemos a repetirlo, dejar esto bien claro es esencial: la decisión final siempre se basa en el interés superior del niño y en la capacidad parental de cada padre. Es decir, los criterios son, estrictamente, pueriles y todo estará basado en lo mejor para él. Por si te lo estuvieras planteando, no, los tribunales no otorgan la custodia en función del género, sino en lo que sea mejor para el bienestar del menor.

¿Cómo es posible aumentar mis posibilidades de obtener la custodia?

Siguiendo el hilo de lo que acabamos de decir, lo más importante es demostrar que vas a poder puedes brindar un ambiente seguro y estable para el niño, el más adecuado para él. Participa activamente en su vida. Proporciona apoyo emocional. Asegúrate de estar presente en sus pasos educativos y en el cuidado médico. Y evita cualquier comportamiento que pueda considerarse perjudicial e inadecuado tanto para el menor como para su correcto desarrollo vital y personal.

¿Qué hacer si el otro progenitor no parece apto para tener la custodia?

Si tienes preocupaciones legítimas sobre la capacidad del otro padre para cuidar al niño, lo que tienes que hacer es alegar y presentar pruebas y evidencias sustanciales ante el tribunal.

Casos en los que puedes perder la custodia de tus hijos

Uno de los asuntos que más preocupan a los progenitores cuando se acerca una situación de separación legal o de divorcio es qué ocurrirá con los niños y quién se encargará del ejercicio de la custodia. Si bien la regla general (cuando las circunstancias no lo impidan) debe ser la custodia compartida, la realidad nos muestra que existen distintos motivos por los que un juez puede decidir que no ocurra así, entregando la custodia a uno de los progenitores y diseñando un régimen de visitas, en su caso, a favor del otro progenitor.

Para que salgas de dudas, toma nota de estos casos en los que puedes perder la custodia de tus hijos.

  1. Si no atiendes las necesidades y cuidados de tus hijos: Se trata de uno de los motivos más delicados por los que puedes perder la custodia de tus hijos. Con ello nos referimos a que hay matices y sutilezas del día a día que, de forma acumulativa, harán que el otro progenitor asuma el rol de cuidador principal y, lógicamente, este hecho trabajará en tu contra si deseas la custodia compartida. La máxima que aplican los jueces es valorar, entre otros muchos puntos, si te encargas de los cuidados esenciales del menor, como su alimentación, su escolarización, su salud, su higiene… Fallar en estos aspectos solo hará que pierdas la custodia cuando tu actitud sea lo bastante grave (por ejemplo, si tus hijos no asisten regularmente a clase). En algunos casos, cuando el nivel de desatención es extremo, puedes perder la patria potestad. Nuestro consejo es que permanezcas siempre pendiente de las necesidades de tus hijos y te impliques en su cuidado en la misma medida que tu pareja, y no porque quieras ganar ninguna batalla judicial, sino porque sencillamente es tu responsabilidad y tu deber como progenitor.
  2. Si llevas un estilo de vida desordenado: La estabilidad, a todos los niveles, es básica para cualquier ser humano, y mucho más para los niños. Crecer en armonía y con apegos seguros pasa por contar con figuras de referencia que ayuden al niño a desarrollarse en su día a día con estabilidad, con reglas claras y pautas definidas. Si tu vida es un carrusel y no eres capaz de crear la estructura que necesitan tus hijos, lo tendrás más complicado a la hora de compartir su custodia con tu expareja. Este concepto engloba muchos aspectos: estabilidad económica, estabilidad emocional, contar con un hogar acorde a las necesidades del niño… Se trata de ser una figura segura para el niño. Cuidado también con delegar la supervisión de los niños en exceso. Se han dado casos de pérdida de custodia por dejar a los niños bajo la atención de los abuelos la mayor parte del tiempo, una actitud que se aleja del apoyo familiar puntual y se acerca más a la dejadez en el ejercicio de la custodia.
  3. Si cambias de residencia con frecuencia o viajas mucho: Puede que tu trabajo te obligue a trabajar más de lo que te gustaría o que estés pasando por un momento vital o laboral en el que necesitas un cambio de aires. Sin embargo, estos factores pueden influir en la decisión de un juez en torno a la custodia de los hijos, ya que puede que tus cambios vitales interfieran en su desarrollo. Ten en cuenta que, especialmente tras la ruptura del núcleo familiar en el que han crecido los niños hasta el momento de la separación, es necesario mantener lo más intactas posibles el resto de áreas de sus vidas. Si a un divorcio le sumamos viajes constantes o cambios de residencia, es probable que no estemos contribuyendo a mejorar su estabilidad. Con todo, la decisión del juez dependerá de múltiples factores y puede ser reversible si tus circunstancias cambian más adelante. Lo importante, por encima de todo, es que tus hijos estén bien. También es posible que el propio niño, con capacidad de expresar su voluntad en este proceso, desee el cambio, lo que modificaría la situación y puede inclinar la balanza a tu favor: no se trata de ‘castigarte’ por viajar o mudarte, sino de proteger los intereses del menor.
  4. Si intentas poner a tus hijos en contra de tu expareja: Nada más desagradable e innecesario en un proceso de separación o divorcio que arremeter contra el otro progenitor, por mucho que tengas motivos personales para estar resentido o resentida. Si haces ruido en la ruptura criticando constantemente a tu expareja delante de los niños, puede que se manifieste el llamado síndrome de alienación parental. Aunque se trata de un concepto controvertido en el ámbito de la psicología, es indudable que muchos padres y madres llevan a cabo un verdadero lavado de cerebro a sus hijos, muchas veces motivado por el miedo a perderles y por un tipo de apego insano hacia ellos, dejando a un lado el bienestar de los menores y anteponiendo los propios miedos y carencias. Ten cuidado con este tipo de actitud porque, más allá de que te juegues la custodia de tus hijos, estarás perjudicándoles mucho más de lo que crees: si les enseñas a desconfiar de uno de los pilares fundamentales en su vida, les estarás enseñando a desconfiar de todo el mundo.
  5. Si mantienes conductas abusivas o violentas: Lógicamente, si careces de herramientas suficientes para criar a un hijo de forma sana, es probable que un juez determine que no debes ejercer su guarda y custodia. Los casos de abuso o maltrato, tanto psicológico como físico, constituyen un claro límite que te dejará fuera de la crianza de tus hijos, y se te podrá negar incluso el régimen de visitas que suele acordarse en los casos de custodia monoparental. Cuidado también con las adicciones, y no solo con las que impliquen el consumo de alcohol o drogas: en un escenario de aumento del consumo de sustancias legales para tratamientos psiquiátricos (depresión, ansiedad, insomnio…), el abuso de este tipo de medicamentos también puede convertirse en un problema, no solo para tu salud y tu desarrollo vital, sino para el de tus hijos. La estabilidad emocional es básica y debes trabajar en ella para proporcionar un ambiente adecuado a tus hijos.

Por último, recuerda que, en cualquier procedimiento judicial en el que se decida acerca de la custodia de un niño, todo girará en torno al concepto de interés superior del menor. Esto significa que, muy por encima de ti o de tu expareja, lo primordial es que vuestros hijos se encuentren bien, incluso cuando ello implique adoptar medidas que te alejen de su lado, tal vez temporalmente.

¿Se puede quitar la custodia a un progenitor por incumplir sus deberes hacia los hijos?

La guarda y custodia supone para el progenitor tener a los hijos en su compañía y cuidarlos durante los periodos que le corresponda, y es una facultad derivada del derecho-deber de patria potestad, que, en principio, tienen todos los padres y madres por el mero hecho de serlo.

Si, una vez fijado el régimen de custodia más adecuado como consecuencia de un proceso de ruptura familiar, uno de los progenitores incumple sus deberes, se puede modificar dicho régimen y, por ejemplo, eliminar un régimen de custodia compartida en favor de un régimen de custodia monoparental o exclusiva, o bien cambiar el progenitor custodio en un régimen de custodia exclusiva si el otro no reúne las condiciones adecuadas para ejercer como tal.

Pero estas decisiones se tomarán siempre teniendo en cuenta el interés superior del menor, no como un castigo al progenitor incumplidor, y siempre que el incumplimiento sea reiterado y grave.

Por otro lado, si simplemente han cambiado sustancialmente las circunstancias que se tuvieron en cuenta para fijar el régimen de custodia en un primer momento, cualquiera de los progenitores, o los dos, de mutuo acuerdo, podrán instar un procedimiento de modificación de medidas definitivas para adecuar la custodia a las nuevas circunstancias.

Este procedimiento está previsto en el artículo 775 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que remite al artículo 777, si se tramita de mutuo acuerdo, o al artículo 770, si se trata de un procedimiento contencioso.

¿En qué casos se puede quitar la custodia a un padre o madre?

Al margen de la modificación del régimen de custodia en los términos explicados en el apartado anterior, y que obedecen al hecho de que uno de los progenitores no está en las condiciones más adecuadas para hacerse cargo de los hijos, el Código Civil prevé algunas situaciones en las que no procede establecer un régimen de custodia compartida ni un régimen de visitas a favor de uno de los progenitores.

Se trata de casos graves, donde se priva a uno de los progenitores de la custodia como medida cautelar, mientras se comprueba si hay peligro para los hijos, o como consecuencia de haber cometido determinados delitos.

Privación de la custodia por un proceso penal iniciado

El artículo 92.7 del Código Civil establece que no se podrá fijar un régimen de custodia compartida en los siguientes casos:

  • Cuando cualquiera de los progenitores esté incurso en un proceso penal iniciado por intentar atentar contra la vida, la integridad física, la libertad moral o la libertad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ellos.
  • Cuando el juez advierta indicios fundados de violencia doméstica o de género.
  • Cuando se aprecien indicios de malos tratos a animales o la amenaza de causarlos, como forma de controlar o victimizar a las personas mencionadas.

No obstante, aun así, se podrá decidir la custodia compartida si una de las partes lo solicita y el Ministerio Fiscal emite un informe favorable, y si el juez fundamenta que es lo mejor para el menor.

Por otro lado, en estos mismos casos, el progenitor afectado por las causas descritas no podrá disfrutar tampoco del régimen de visitas, salvo que la autoridad judicial lo establezca en resolución motivada en el interés superior del hijo y una vez evaluada la situación de la relación paternofilial (artículo 94).

Privación de la custodia como consecuencia de la pérdida de la patria potestad

Como ya se ha dicho, la guarda y custodia de los hijos es una facultad derivada del derecho de patria potestad, por lo que, si se pierde la segunda, se perderá también la primera. Sin embargo, no ocurre igual al revés, ya que la pérdida de la custodia no implica la de la patria potestad.

En este sentido, si un progenitor incurre en una causa grave que tiene como consecuencia la privación de la patria potestad, perderá también la custodia. Algunas de estas causas son:

  • La imposición de esta pena como accesoria en determinados delitos.
  • La imposición por sentencia judicial basada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad o dictada en una causa criminal o matrimonial.
  • La adicción grave al alcohol o drogas que afecte negativamente al cuidado de los hijos.
  • Las ausencias prolongadas injustificadas o la falta de la atención debida a los hijos cuando están bajo el cuidado de ese progenitor.
  • El desamparo del menor.

Hay que tener en cuenta que perder la patria potestad no es lo mismo que no ejercer la patria potestad.

¿Qué hacer si te quitan la custodia de tu hijo?

Si te quitan la custodia de tu hijo, es una situación extremadamente delicada y preocupante. Es esencial tomar medidas inmediatas para proteger tus derechos y, lo que es más importante, el bienestar de tu hijo.

  1. Busca asesoramiento legal: Enfrentar la pérdida de la custodia de tu hijo es un asunto legal complejo. Lo primero que debes hacer es consultar a un abogado de familia especializado en custodia de menores.
  2. Cumple con las órdenes judiciales: Si la retirada de la custodia se debe a un incumplimiento de órdenes judiciales, como visitas programadas o pagos de manutención, comienza por cumplir estrictamente con estas órdenes.
  3. Participa en terapia o asesoramiento: En algunos casos, un tribunal podría requerir que asistas a terapia o asesoramiento para abordar los problemas que llevaron a la pérdida de custodia.
  4. Mejora tu situación personal: Si la razón de la pérdida de la custodia está relacionada con problemas personales, como abuso de sustancias, problemas de salud mental o inestabilidad económica, trabaja en superar estos problemas.
  5. Participa en el proceso legal: Colabora activamente con tu abogado y el sistema legal.
  6. Demuestra tu compromiso con el bienestar del niño: En todas las acciones que tomes, demuestra que el interés principal es el bienestar de tu hijo.
  7. Solicita una modificación de la custodia: Si has realizado mejoras significativas en tu vida y en tu capacidad para cuidar de tu hijo, puedes solicitar una modificación de la orden de custodia.

Recuerda que cada situación es única, y la pérdida de custodia es una decisión grave que los tribunales toman en el mejor interés del niño. Trabaja en colaboración con tu abogado y sigue las recomendaciones del tribunal para aumentar tus posibilidades de recuperar la custodia o lograr una solución que beneficie a tu hijo.

Es importante buscar asesoramiento legal y cumplir estrictamente con las órdenes judiciales.

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