¿Por qué se hinchan las venas en el embarazo? Causas y tratamiento

29.10.2025

Más del 50% de las mujeres presentan varices en el embarazo. Aunque la aparición de varices pueda depender en gran medida a la predisposición genética, también existen diversos factores relacionados con el propio embarazo.

Causas de la hinchazón de las venas durante el embarazo

Las varices son dilataciones de las venas superficiales, como la vena safena y sus ramificaciones. Cuando la gravedad y la dilatación de las venas aumenta su diámetro, la sangre que normalmente fluye de abajo hacia arriba puede estancarse o incluso retroceder en estas venas, ya que las válvulas no funcionan correctamente. Las varices son una de las patologías que pueden ocurrir durante el embarazo, y se producen por diversas razones:

  • El aumento de peso, a causa de la disminución de la actividad física y la retención de líquidos.
  • La progesterona, la hormona predominante durante la gestación y que provoca un aumento en el diámetro de las paredes de las venas, provocando que el flujo sanguíneo sea más lento y dificulte el retorno venoso.
  • La compresión de las venas del abdomen y la zona pélvica a causa del crecimiento del útero gestante.
  • Durante este período, la cantidad de hormonas sexuales secretadas por el cuerpo es mucho mayor. El estrógeno promueve la aparición de edema y la progesterona tiende a dilatar significativamente las venas. Esto favorece la aparición de varices.
  • El exceso de peso en las mujeres embarazadas también es un factor que puede causar edema, pesadez y, por lo tanto, la aparición de varices.
  • La compresión de las venas de la pelvis pequeña por el útero en crecimiento también explica la aparición de este tipo de patología.
  • Además, las mujeres que desarrollan venas varicosas primarias durante el embarazo tienen antecedentes hereditarios en la gran mayoría de los casos.
  • También es interesante destacar que el factor de riesgo aumenta con el número de embarazos llevados a término.

Tratamiento de las varices durante el embarazo

Lo más conveniente para tratar las varices en el embarazo es seguir unas pautas lo más conservadoras posible para disminuir sus molestias:

  • Evita estar demasiado tiempo sentada o de pie en la misma postura.
  • Eleva los pies cuando estés acostada, para favorecer la circulación sanguínea en las piernas.
  • Evita el uso de zapatos de tacón y la ropa ajustada al cuerpo, sobretodo en piernas y cintura.
  • Además de los prejuicios que conlleva el tabaco, también perjudica la circulación sanguínea y el empeoramiento de las varices.
  • Practica natación o ejercicios de Pilates. Como siempre, os recordamos que caminar es el ejercicio más beneficioso para aliviar los síntomas asociados a las varices.

Recomendaciones adicionales

  • Un estilo de vida saludable a menudo puede retrasar la aparición de venas varicosas: beber mucha agua, caminar regularmente y hacer deporte (con el consentimiento de su médico).
  • Caminar, nadar, hacer yoga y andar en bicicleta son buenas formas de activar la circulación sanguínea.
  • También se recomienda prestar mucha atención a la posición de las piernas: elevarlas cuando esté acostada y evitar cruzarlas.
  • No dude en realizar algunos tratamientos de drenaje linfático para aligerar y descongestionar las piernas.
  • Además, es interesante saber que algunas frutas tienen propiedades para combatir las varices. En general los cítricos son ricos en rutina y quercitrina, dos componentes que son beneficiosos para la circulación de las piernas. Las uvas son muy ricas en flavonoides, una sustancia que mejora el retorno venoso.

Ante la aparición de varices durante el embarazo, su médico puede indicar la aplicación de técnicas no invasivas. La cirugía está contraindicada durante el embarazo.

El tratamiento de las varices durante el embarazo se basa en tres ejes principales: control de peso, actividad física y compresión elástica mediante el uso de medias de compresión. Las varices pueden causar molestias y dolor, por lo que es importante consultar al médico si se nota un área sensible y roja en la superficie de una vena varicosa, acompañada de fiebre, dolor en la pierna o pulso acelerado.

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Complicaciones y precauciones

De hecho, la principal complicación de las varices que puede ocurrir durante el embarazo es la trombosis venosa, que corresponde a la formación de un coágulo en una vena varicosa, y la úlcera varicosa. Esta última es el resultado de cambios en la apariencia de la piel en los tobillos. Después de varios años de evolución, las varices causarán una coloración pardusca en el tobillo que aumenta la fragilidad de los tejidos.

En primer lugar, la aparición de varices durante el embarazo no es sistemática. El embarazo es uno de los factores de riesgo más comunes en la aparición de las venas varicosas. Pero tranquila, si estás embarazada, debes saber que es muy poco probable que las varices pélvicas sean peligrosas tanto para el bebé como para ti.

Las varices pélvicas son unas venas varicosas más dilatadas de lo habitual situadas en el interior de la cavidad abdominal, concretamente, rodeando los ovarios y el útero de la mujer. Las varices pélvicas pueden desarrollarse por causa de uno o varios embarazos previos de la mujer, aunque también pueden surgir por otras causas como puede ser la herencia genética en mujeres nulíparas.

Varices Vulvares

Muchas veces no provocan síntomas, lo cual puede no tratarse. En otros casos se desarrolla lo que conocemos como Síndrome de Congestión Pélvico (SCP), que provoca un dolor constante en la zona baja del vientre o en la zona lumbar izquierda. No se ha diagnosticado una causa concreta, pero es muy probable que sea un caso hereditario en mujeres cuyas madres hayan experimentado el síndrome. También es muy probable que otra causa sea consecuencia del embarazo. Esto se debe a que juega un papel importante en el desarrollo del síndrome porque se producen una serie de cambios hormonales y alteraciones en la pelvis de la mujer que debilitan los vasos sanguíneos circundantes.

Los síntomas de cualquier problema circulatorio pueden ser muy variados en función del caso de cada paciente ya que, recordemos, cada uno puede depender de numerosos factores que influyan.

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Dolor pélvico. Lo primero que debemos aclarar es que durante el embarazo, no es posible realizarse ningún tratamiento por seguridad. El método más eficaz de tratarlas es la escleroterapia con microespuma. Se trata de una técnica que consiste en obstruir de una forma controlada la vena varicosa con un producto específico que hace que las venas se colapsen y se cierren. En el caso del dolor crónico, es posible paliar el dolor con ciertos medicamentos antiinflamatorios.

Aplicación de frío en la zona. Esto es debido a su efecto antiinflamatorio y vasoconstrictor, que provoca que los vasos sanguíneos se estrechen. Si padeces síntomas que crees que pueden estar relacionados con esta patología, no dudes en pedir una consulta evaluativa con nuestro equipo de cirujanos vasculares para evaluar tu caso y poder ofrecerte las mejores técnicas y tratamientos para combatir el problema ¡Ponte en contacto con nosotros!

Ya hemos hablado en muchas ocasiones como afectan los cambios hormonales que se producen en el embarazo al resto del cuerpo. Las varices vulvares son dilataciones de las venas superficiales de la vulva y el periné que pueden aparecen normalmente a partir de la semana 20 y como consecuencia de los cambios que se producen en el embarazo. Son similares a las que aparecen en las piernas. A la vista parecen pequeñas protuberancias en la superficie de la vulva de color azulado.

Primero tienes que saber que no siempre aparecen. Al igual que las varices en piernas aparecen en el 40% de las mujeres embarazadas aproximadamente, las varices vulvares se presentan en menos del 10 % de los embarazos.

Causas comunes de varices vulvares

  • Predisposición genética.
  • Progesterona. Es una de las hormonas principales del embarazo que se mantiene elevada durante toda la gestación.
  • Aumento de peso.

Además, las varices vulvares no siempre presentan síntomas, aunque según avanza el embarazo es normal que aparezcan molestias porque cada vez se van congestionando más y aumentando de tamaño. En cuanto al tratamiento, aclarar que no va enfocado a eliminar las varices que no es posible durante el embarazo, sino más bien a disminuir las molestias que producen.

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No. Es normal sobre todo si son dolorosas o grandes que te preocupe si van a afectar a un parto vaginal. Pero la realidad es que no, el parto se puede desarrollar sin ningún problema.

Recomendaciones para aliviar las molestias

  • Utiliza la pelota suiza para sentarte cuando te sea posible. Haz círculos con la pelvis hacia un lado y otro.
  • Evita estar de pie periodos prolongados.
  • Controla el peso.
  • Aplica frio local te calmará.

Las varices como otros cambios del embarazo pueden ser molestas e incómodas, pero por norma general, mejoran bastante después del parto, aunque no desaparecen del todo.

Ya estamos en verano y con él aparecen en la mayoría de las embarazadas las temidas varices en las piernas. Pero tranquilas, ¡existe un consuelo! Las varices mejorarán seguro una vez hayáis dado a luz; puede que no desaparezcan del todo, pero mejorarán. Las varices son una dilatación de las venas superficiales que frecuentemente adquieren un trayecto tortuoso. Suelen acompañarse de coloración azulada visible en la piel. En el embarazo aparecen en extremidades inferiores y también pueden hacerlo en la vulva.

La progesterona, hormona predominante en el embarazo, provoca una relajación de las paredes de las venas.

Lo primero, si son realmente evidentes y molestas, se aconseja una visita al cirujano vascular, para que haga una valoración de las mismas y valore si alguna está trombosada o en riesgo de estarlo.

Tromboembolismo Venoso (TEV) en el embarazo

La incidencia de Tromboembolismo Venoso (TEV) en el embarazo se incrementa aproximadamente de 4 a 50 veces más en comparación con mujeres no embarazadas, debido a las modificaciones que el propio embarazo produce sobre los factores de la coagulación y los sistemas fibrinolíticos. Se estima que la TEV complica entre 1 y 1,5 por cada 1.000 embarazos.

Durante el embarazo la hemostasia materna se caracteriza por ser un estado protrombótico en el cual se producen cambios en el sistema hemostático, con el objetivo de prevenir una posible hemorragia durante las primeras etapas del embarazo, parto y puerperio. Sin embargo, la adaptación del sistema hemostático materno al embarazo predispone a la madre a un riesgo incrementado de TEV.

Diagnóstico de TEV durante el embarazo

El diagnóstico de los eventos tromboembólicos en el embarazo constituye un reto para los equipos tratantes, ya que los hallazgos clínicos y de laboratorio característicos de esta enfermedad pueden estar enmascarados en los cambios fisiológicos propios de la gestación, por lo que el inicio de su evaluación suele ser complejo.

Para el correcto y oportuno diagnóstico de TVP y TEP se requiere de una combinación de varios elementos que incluye: síntomas y signos, estudios de laboratorio e imagenología.

Tratamiento con anticoagulantes

El uso de anticoagulantes en pacientes obstétricas requiere de un plan de interrupción del embarazo lo más controlado posible. En la práctica clínica cotidiana esto no siempre es posible, debido a la incapacidad de predecir el momento de inicio del trabajo de parto. Por este motivo las recomendaciones relativas al manejo analgésico y anestésico del parto están basadas en el conocimiento de los cambios fisiológicos, farmacocinético y farmacodinámico de los anticoagulantes utilizados.

Factores de riesgo de TEV durante el embarazo y postparto

Durante el embarazo

  • Embarazo múltiple
  • Várices
  • Enfermedad inflamatoria intestinal
  • Infección del tracto urinario
  • Diabetes
  • Hospitalización por razones no obstétricas (> 3 días)
  • Índice de Masa Corporal (IMC) ≥ 30kg/m2
  • Edad materna ≥ 35 años

Período del postparto

En comparación con el período anteparto, el TEV es dos a cinco veces más frecuente en este período. El riesgo es mayor en las primeras seis semanas postparto, luego disminuye a tasas similares a las de la población general.

  • Parto por cesárea
  • Comorbilidades médicas (por ejemplo várices, enfermedad cardíaca, enfermedad inflamatoria intestinal)
  • Índice de Masa Corporal (IMC) > 25kg/m2
  • Parto prematuro <36 semanas
  • Hemorragia obstétrica
  • Muerte fetal
  • Edad materna ≥ 35 años
  • Hipertensión arterial crónica
  • Tabaco
  • Eclampsia o preeclampsia

Localización anatómica de la TVP

La mayoría de las trombosis venosas profundas de las extremidades inferiores durante el embarazo son preferentemente al lado izquierdo. Esta distribución se ha atribuido a un aumento del estasis venoso en la pierna izquierda en relación a la compresión de la vena ilíaca izquierda por la arteria ilíaca derecha, junto con la compresión de la vena cava inferior por el útero grávido.

Trombofilias

El riesgo de TEV se magnifica en las embarazadas que han heredado alguna trombofilia. Aunque colectivamente la prevalencia es de aproximadamente el 10% de la población caucásica, los datos sugieren que al menos el 50% de las mujeres con TVP durante el embarazo han adquirido o heredado una trombofilia.

Las trombofilias hereditarias incrementan el riesgo de trombosis materna y se ha planteado la hipótesis de que pueden causar trombosis en la interfase materno-placentaria que resulta finalmente en complicaciones placentarias, como aborto espontáneo, deterioro del crecimiento fetal, preeclampsia, desprendimiento prematuro de placenta normo-inserta y muerte fetal.

Patogenia del TEV en el embarazo

El embarazo y el puerperio se caracterizan por la presencia de los tres componentes de la tríada de Virchow: estasis venoso, lesión endotelial e hipercoagulabilidad.

Estasia venosa

La estasia venosa de las extremidades inferiores se produce durante el embarazo debido a dos factores: los cambios asociados con el embarazo en la capacitancia venosa y la compresión de las grandes venas por el útero grávido.

Aunque el volumen de sangre y el retorno venoso total están aumentados en el embarazo, la velocidad de flujo lineal en las venas de las extremidades inferiores se reduce debido a la dilatación inducida hormonalmente, lo que lleva a estasia e incompetencia valvular. Estos cambios tempranos son amplificados por la compresión de la vena cava inferior y de la vena ilíaca por el útero grávido.

Daño endotelial

El parto produce lesión vascular y cambios en la superficie útero-placentaria, lo que probablemente contribuye al aumento del riesgo de TEV en el postparto inmediato. La cesárea puede aumentar aún más las lesiones de la íntima vascular y amplificar este fenómeno.

Hipercoagulabilidad

El embarazo es un estado de hipercoagulabilidad asociado con aumentos progresivos de varios factores de la coagulación, incluyendo los factores I, II, VII, VIII, IX y X, junto con una disminución de la proteína S. Un aumento progresivo de la resistencia a la proteína C activada se observa normalmente en el segundo y tercer trimestre. La actividad de los inhibidores fibrinolíticos PAI-1 y PAI-2 se incrementa durante el embarazo, aunque la actividad fibrinolítica total no se ve afectada.

La hipercoagulabilidad del embarazo tiene un sentido evolutivo ya que este estado protege a la mujer de las hemorragias de abortos y partos.

Presentación clínica del TEV

Aproximadamente 80% de los eventos tromboembólicos durante el embarazo corresponde a trombosis venosas profundas y 20% a embolias pulmonares.

Los signos y síntomas sugestivos de trombosis venosa son dolor difuso e inflamación, que puede o no estar asociada con eritema, calor y dolor en la extremidad inferior. Los signos o síntomas de trombosis de la vena ilíaca incluyen aumento de volumen de la pierna, zona baja del abdomen, glúteos o dolor lumbar.

Diagnóstico de TVP

El diagnóstico de Trombosis Venosa Profunda en el embarazo se realiza mediante la demostración de la ausencia de la capacidad compresiva de las venas proximales en la ecografía (trombosis venosa femoral) o alteración del flujo mediante Doppler de la vena ilíaca (trombosis venosa ilíaca).

Dímero-D

El Dímero-D es un producto de degradación de la fibrina, que ha sido ampliamente estudiado para su uso en el diagnóstico de la TVP. En pacientes no embarazadas, el valor predictivo negativo del Dímero-D para descartar TVP es alto; sin embargo, en el embarazo, aunque el valor predictivo negativo sigue siendo alto, no es tan útil debido al aumento de sus niveles durante la gestación.

Imágenes

Gran parte de los datos para apoyar los estudios de imagen para el diagnóstico de Trombosis Venosa Profunda en el embarazo se extrapolan a partir de grandes estudios en población no embarazada, que sugieren eficacia similar en el embarazo. El diagnóstico de TVP durante el embarazo se realiza demostrando una alteración en la compresibilidad de las venas proximales en la Ecografía de Compresión (CUS).

  • Compresión Ultrasonográfica: En pacientes embarazadas, una pobre compresibilidad de una vena al ultrasonido es altamente sensible (95%) y específica (>95%) para el diagnóstico de trombosis venosa proximal sintomática. Cuando este examen resulta positivo se debe instaurar anticoagulación inmediata.
  • En los casos donde el estudio Doppler es negativo, la trombosis venosa pélvica puede sospecharse cuando la vena visualizada es compresible, pero hay ausencia de los cambios fisiológicos del flujo durante la respiración o con maniobra de Valsalva.
  • Venografía por Resonancia Nuclear Magnética: Es una modalidad que puede detectar Trombosis Venosa Profunda en muslo y venas pélvicas con una sensibilidad cercana al 100% de la población no embarazada. Los datos son limitados en el embarazo.
  • Venografía por contraste ascendente: La visualización de un defecto de llenado por medio del uso de medio de contraste ascendente se considera el estándar de oro para el diagnóstico de Trombosis Venosa Profunda de las extremidades inferiores en la población no embarazada. Los estudios que miden la sensibilidad y especificidad de la venografía por contraste en el embarazo son escasos. Además, la venografía expone al feto a radiación ionizante, el útero grávido supone dificultades técnicas para canular la vena femoral y disminuye la sensibilidad para el diagnóstico de trombosis iliofemoral debido al blindaje-abdominal pélvico.

Algoritmo diagnóstico

El diagnóstico acertado de TVP en el embarazo y el puerperio requiere que los médicos tengan un alto índice de sospecha clínica, para así solicitar exámenes de laboratorio o imagenología que confirmen o descarten el diagnóstico.

El acrónimo de predicción clínica LEFt se desarrolló por el razonamiento de que la TVP en el embarazo es predominantemente unilateral e izquierda. Un estudio transversal evaluó la utilidad de este acrónimo como predictor clínico de Trombosis Venosa Profunda sospechada por primera vez en 194 mujeres embarazadas.

Tres variables objetivas fueron altamente predictivas de TVP:

  • Síntomas clínicos en pierna izquierda (L para la izquierda)
  • Diferencia del diámetro de la pantorrilla ≥ 2cm (E para edema)
  • Presentación clínica en el primer trimestre (Ft. de primer trimestre)

Al menos una de estas variables estuvo presente en todas las mujeres con TVP (8,8%). Entre las pacientes que se presentaron con ninguna, una, o dos a tres de estas variables, la TVP fue diagnosticada en 0, 16 y 58%, respectivamente. Este acrónimo como predictor clínico fue validado en una cohorte independiente de 157 embarazadas con sospecha de TVP. En esta población, mostró un excelente valor predictivo negativo (identificó al 100% de pacientes sin trombosis venosa).

Cuando la sospecha clínica es alta, es preferible utilizar algún estudio de imágenes para confirmar el diagnóstico por medio del ultrasonido Doppler dirigido a las venas ilíacas, venografía por res...

Tabla resumen de factores de riesgo y recomendaciones

Factor de Riesgo Recomendaciones
Aumento de peso Controlar el peso durante el embarazo
Progesterona Seguir las recomendaciones médicas para aliviar los síntomas
Compresión de venas Evitar estar mucho tiempo sentada o de pie
Estilo de vida sedentario Practicar ejercicio regular como caminar, nadar o pilates
Ropa ajustada y tacones Evitar el uso de ropa ajustada y zapatos de tacón

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