¿Por qué un niño orina mucho? Causas y consideraciones
Una de las preocupaciones comunes de los padres es si sus hijos orinan con la frecuencia adecuada. La cantidad de orina en el bebé, tanto si es abundante como si es escasa, puede indicar que el pequeño sufre algún trastorno.
En este artículo, explicaremos qué puede estar pasando si notas que la cantidad de orina del bebé ha aumentado. Cada niño es un mundo y podemos encontrar a pequeños que orinen una media de diez veces al día así como niños que acudan al baño la mitad que los primeros.
Posibles causas del aumento de la micción
Son varios los motivos que pueden alterar la micción del niño como carencias alimentarias, poca o mucha ingesta de líquidos o la existencia de una infección de las vías urinarias.
Factores dietéticos y ambientales
Si se trata de un hecho aislado, podría indicar que el pequeño ha bebido más de lo habitual. Ello puede deberse, por ejemplo, al hecho de haber consumido un alimento salado, que hace aumentar la sed. Si el problema se manifiesta en invierno, puede deberse al frío. Si el bebé orina mucho en pleno invierno, después de un paseo al aire libre, puede depender del frío.
Diabetes Mellitus e Insípida
La causa del trastorno podría ser más seria si el niño ha comenzado a hacer pipí con una frecuencia mayor de lo habitual (por ejemplo, ha empezado a despertarse todas las noches para ir al baño), si bebe más de lo normal y si sufre un aumento repentino del apetito. En este caso, el pequeño podría padecer una diabetes mellitus o una diabetes insípida. En el primer caso, su organismo no quema los azúcares como debería; mientras que, en el segundo caso, sufre un déficit en la producción de vasopresina (hormona antidiurética), que controla la eliminación y la reabsorción de los líquidos corporales.
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La diabetes mellitus infantil es una enfermedad crónica que tiene uno de sus síntomas más llamativos en el hecho de que el bebé orina mucho más de lo normal (aunque es bueno recordar que el sólo hecho de orinar mucho no es signo de diabetes).
- Diabetes mellitus tipo 1: Se produce porque el páncreas deja de producir insulina. Es la más frecuente en niños y su causa es en la mayoría de los casos autoinmune, es decir, de predisposición genética.
- Diabetes mellitus tipo 2: Se produce porque el cuerpo pierde la sensibilidad a la acción de la insulina y suele asociarse a un sobrepeso.
Infecciones y otras condiciones
Otro de los indicadores de la orina del niño en el que nos debemos fijar es el color. Por ejemplo cuando esta oscura indica que el niño está tomando poco líquido aunque también puede ser consecuencia de infección de orina o bien que los uratos estén tiñendo la orina del niño, especialmente si se trata de un recién nacido.
Disfunciones del tracto urinario inferior (DTUI)
Dentro de las posibles alteraciones del proceso miccional o disfunciones del tracto urinario inferior (DTUI), la vejiga hiperactiva es la más frecuente, afectando al 10-15% de la población infantil. Estas disfunciones del tracto urinario inferior se pueden solapar entre ellas en el mismo niño y pueden evolucionar durante el tiempo, o ser a su vez causa o consecuencia uno de otro.
Vejiga Hiperactiva (VH)
La vejiga hiperactiva (VH) consiste en una alteración del funcionamiento normal del sistema urinario, también conocida como vejiga inestable. Este problema va a cursar principalmente con necesidad urgente de orinar (o urgencia miccional), pero además suelen presentar pérdidas de orina, y micción frecuente (polaquiuria: más de 7 micciones al día).
En los pacientes con vejiga hiperactiva, durante el llenado vesical, el músculo detrusor presenta contracciones de intensidad variable; estas contracciones pueden ser estimuladas en ocasiones por ejercicio, tos, etc.
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Pero en general, se considera que la vejiga hiperactiva al igual que las otras disfunciones vesicales son fundamentalmente un proceso derivado de una alteración en los hábitos o un mal aprendizaje miccional y que se perpetúa si no se trata adecuadamente.
Malos Hábitos Miccionales
Mal hábito miccional: muchos niños y niñas adoptan una postura miccional anómala en el váter. Es habitual que vayan corriendo al baño, hagan pis a toda prisa apretando la barriga y echándose hacia delante, colgándole las piernas del váter, pues no llegan al suelo; y tras finalizar se levantan enseguida, a veces sin limpiarse adecuadamente.
Casi la mitad de los escolares presentan un hábito posponedor, realizando maniobras de retención para evitar ir al váter. Esto se exacerba en el horario escolar, donde muchos aguantan durante horas hasta que llegan a casa. El niño contrae el esfínter y el glúteo para evitar el escape y conseguir retener el pis y las heces.
Estreñimiento
El estreñimiento se relaciona de manera importante con la vejiga hiperactiva. La distensión rectal afecta de forma significativa e impredecible a la capacidad, la sensibilidad e hiperactividad vesical. La tercera parte de los niños con estreñimiento e incontinencia fecal, asocian sintomatología urinaria: el 30% presentan pérdidas de orina y el 10% infecciones. A esta asociación se le denomina Disfunción Vésico-Intestinal.
Enuresis Nocturna
La enuresis nocturna infantil es un trastorno que puede afectar a la vida escolar y familiar del niño. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden ayudarlo a mejorar su calidad de vida.
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La enuresis se refiere a la micción involuntaria durante el sueño, en niños que sobrepasan el inicio de la edad escolar, en los cuales no existen lesiones que justifiquen este problema. Son muchos los niños que mojan la cama por encima de los 6 años de edad, de forma que a los 7 años un 15 por ciento de los niños lo hacen.
- Síndrome de secreción inadecuada de la hormona antidiurética (ADH) durante la noche.
- Herencia genética: la probabilidad de padecer enuresis aumenta si se dio en su momento en alguno de los progenitores.
- Problemas psicológicos pueden estar relacionados también con la enuresis.
Algunos niños que mojan la cama durante el sueño suelen tener la capacidad de la vejiga bastante reducida, en comparación con los niños que no lo hacen durante el sueño, además, su vejiga no es tan elástica por lo que necesita eliminar la orina con mas frecuencia.
Abordaje y Tratamiento
La relación de las Disfunciones Vesicales con la presencia de repercusión psicológicos, Reflujo Vésico-ureteral, infecciones urinarias y daño renal hace que el estudio de estos niños sea importante para un adecuado diagnóstico y tratamiento. Los niños en edad escolar afectados, deben ser identificados y tratados tan pronto como sea posible.
Tanto la ICCS (Sociedad Internacional de Incontinencia) como las Guías Europeas de Urología Pediátrica recomiendan un abordaje escalonado tanto en el diagnóstico como en el tratamiento. Una historia detallada, el examen físico exhaustivo, la uroflujometría, la ecografía, el uso de cuestionarios validados o un calendario miccional son esenciales y suelen ser suficientes para un adecuado abordaje.
El manejo inicial de los pacientes con Vejiga Hiperactiva debe ir dirigido a la resolución del estreñimiento y la incontinencia fecal. Su mejoría ha demostrado disminución de las infecciones, de la hiperactividad vesical y de las pérdidas urinarias. Sólo manejando el estreñimiento se resuelven un porcentaje elevado de los problemas miccionales.
Actualmente la ICCS considera a la neuromodulación vesical como un componente más de la uroterapia. La neuromodulación no invasiva, consiste en la estimulación eléctrica percutánea con electrodos de las raíces sacras o el nervio tibial. Esta estimulación regula o neuromodula la interrelación entre el sistema urinario y el cerebro disminuyendo las contracciones del músculo vesical. Aunque esta terapia aún se utiliza en pocos centros, cada vez hay más publicaciones que prueban su eficacia y seguridad.
La farmacoterapia se considera una medida accesoria en el manejo de la disfunción vesical, si bien, son los pacientes con vejiga hiperactiva los que más frecuentemente precisan de medicación para mejorar la sintomatología. Aunque muchos pacientes con VH precisan medicación, las medidas conservadoras deben continuar. El más usado es la oxibutinina, esta medicación ha sido aprobada para su uso en niños ya en 1975.
La inyección de toxina botulínica en la pared vesical produce una parálisis flácida. Su uso ha demostrado su utilidad en disfunción vesical de origen neurológico, pero actualmente sólo unas pocas publicaciones hacen referencia a su uso en niños con Vejiga Hiperactiva idiopática que no han respondido a otras medidas.
Recomendaciones para padres
Partiendo de la base de que el principal tratamiento para evitar las disfunciones vesicales es la prevención, los primeros que deben actuar en este aspecto son los padres, familiares y docentes, adaptando unos hábitos dietéticos y de aprendizaje miccional adecuados en casa y en la escuela.
Las guías clínicas de la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan tajantemente que el niño no sea forzado a empezar el entrenamiento hasta que esté conductual y emocionalmente preparado. Se recomienda empezar después de los 18 meses y cuando se observen señales de interés en el entrenamiento miccional; además se debe basar en el refuerzo positivo.
Se debe instaurar un hábito de micción regular, ante el primer deseo miccional o cada 2-3 horas según el caso y la edad, incluso con una alarma.
Si su hijo tiene mas de cinco años y sigue mojando la cama, en primer lugar lo primero que se debe de hacer es acudir a su pediatra, para que valore si puede tener algún problema orgánico. A continuación pueden leer una lista de actividades que puede ayudar a los niños con este problema:
- Desdramatizar el problema.
- Retirada brusca del pañal.
- El niño debe ser consciente de las cantidades de líquido que bebe: beber de forma regular a lo largo del día le ayudará a tener un mejor control de su capacidad vesical.
- No beber dos horas antes de irse a la cama. Y desde luego evitar ciertas bebidas como: café, té, bebidas gaseosas.
- Realizar actividades para mejorar la capacidad vesical: durante el día ir al baño en cuanto se siente la necesidad de orinar.
- Aumentar el número de bebidas durante el día.
- Anotar el número de veces que se orina durante el día.
Una vez que se ha conseguido lo anterior, deberá de intentar posponer la micción durante unos minutos, que irá posteriormente alargando.
Pensar de forma positiva: es muy importante que el niño se acueste pensando de forma positiva, intentando evitar el pensar que va a mojar la cama. Por lo tanto se debe distraer al niño con otros temas.
Ducharse por la mañana los días que moje la cama (se asume que generalmente los niños se bañan por la noche). El niño deberá cambiar sus sábanas y el pijama mojados.
Nunca debe castigar, amenazar, ni burlarse de su hijo por este motivo, ya que producen sensación de malestar en el niño y pueden disminuir su autoestima, repercutiendo en otras esferas de su vida (relaciones sociales, escolarización...). Tampoco es útil que levanten a su hijo por la noche, ya que lo harán independientemente de si el niño tiene sensación de vejiga llena o no. Si lo hacen, lo único que conseguirán es alterar los horarios de toda la familia pero no un reflejo condicionado.
Sistema de alarma para la enuresis
La utilización de un sistema de alarma, junto a las medidas anteriores, es una de las mejores formas de aprender a reconocer cuando la vejiga está llena por la noche y de esta forma despertarse para ir al servicio. El sistema de alarma es como un despertador que es sensible a la humedad y se coloca en la ropa interior del niño. Se activa por tanto cuando el niño empieza a mojarse.
Este sistema ayuda a reconocer cuando la vejiga está llena, así como la necesidad de levantarse cuando esto ocurre. Existen distintos modelos de sistema de alarma. La mayoría de ellos se componen de tres partes: un pequeño sensor, una gasa absorbente en la cual está localizado el sensor y una alarma que suena cuando se activa el sensor.
Es muy importante el seguimiento continuo por una persona con experiencia en este trastorno que revise de forma continua la progresión del niño con este sistema. El niño deberá anotar día a día si se ha levantado sólo o gracias al sistema, así como el número de noches secas que ha conseguido.
Se debe de premiar al niño mediante recompensas no materiales, que refuercen la conducta positiva del niño como por ejemplo, hacer alguna actividad que a él le guste con su padre o madre.
A veces, con el fin de reforzar el sistema de alarma o cuando éste no es plenamente efectivo se puede utilizar una medicación denominada hormona antidiurética o desmopresina. Es una hormona que se produce en el cerebro (parte posterior de la hipófisis) y que ayuda a los riñones a reducir la cantidad de orina. Se administra en forma de spray antes de acostarse. Dentro de poco, se dispondrá del mismo preparado en forma de pastillas. Al ser una hormona que reduce la eliminación de orina es importante no beber en exceso cuando se toma la medicación.
La mayoría de niños con vejiga hiperactiva resuelven su sintomatología con el tratamiento adecuado o la mejoran de forma importante. Si precisan medicación, esta se va reduciendo con el tiempo hasta suspenderse, y en la mayoría de los casos esto es posible.
El diagnóstico y manejo adecuado de los pacientes con vejiga hiperactiva previene la aparición de infecciones de orina, reflujo vésico-ureteral y daño renal. Se deben estudiar precozmente y de forma adecuada a estos niños para instaurar unos hábitos adecuados desde pequeños y evitar la aparición de estas complicaciones, que aunque son poco frecuentes, pueden ser graves.
En muchas ocasiones sus hijos presentan estos problemas con 5-6 años y no colaboran o no entienden las implicaciones de un mal hábito miccional. Se debe evitar el castigo, reñirles o el refuerzo negativo.
Cuándo acudir al pediatra
Ante cualquier duda y como siempre conviene acudir al especialista para que este descarte cualquier tipo de enfermedad en el pequeño.
Cuando las recomendaciones generales y la modificación de los hábitos miccionales e intestinales no resuelven la sintomatología, el pediatra puede optar por derivar a su hijo a un especialista en urología pediátrica que realizará los estudios diagnósticos necesarios, que en la mayoría de los casos son poco invasivos. Estas pruebas tratarán de encontrar la causa del problema en cada caso.
Si se trata de un fenómeno aislado, no debes adoptar medidas.
En resumen, si notas que tu hijo está orinando mucho más de lo normal, es importante considerar diversos factores y, ante la duda, consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuados.
| Causa Potencial | Acciones Recomendadas |
|---|---|
| Ingesta excesiva de líquidos o alimentos salados | Observar si es un hecho aislado y ajustar la dieta. |
| Diabetes Mellitus o Insípida | Consultar al pediatra para pruebas diagnósticas. |
| Vejiga Hiperactiva | Modificar hábitos miccionales, tratar el estreñimiento, considerar uroterapia o farmacoterapia. |
| Malos hábitos miccionales | Corregir posturas y horarios de micción. |
| Estreñimiento | Tratar el estreñimiento para mejorar la función vesical. |
| Enuresis Nocturna | Desdramatizar, usar sistemas de alarma, considerar medicación y evitar castigos. |
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