Preparación Segura de Biberones: Guía según la OMS

21.11.2025

La alimentación del recién nacido es un asunto trascendental para su salud presente y futura. En el caso de que no sea posible la lactancia materna, se deberá recurrir a la lactancia artificial por medio de la preparación de biberones. En los primeros meses de vida, la alimentación del bebé debe cuidarse especialmente, ya que una alimentación inadecuada puede causar alteraciones en su desarrollo. El recién nacido tiene los órganos inmaduros, sus defensas son escasas y su aparato digestivo no asimila los alimentos con facilidad.

Las preparaciones en polvo para lactantes (PPL) han sido asociadas a casos de enfermedad grave y muerte debido a la infección por Enterobacter sakazakii (o también conocida como Cronobacter sakazakii). Durante la fabricación, las PPL pueden contaminarse con bacterias nocivas como Enterobacter sakazakii y Salmonella enterica. Esto se debe a que, con las actuales tecnologías de fabricación, no es viable producir PPL estériles.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y, hasta los 2 años de edad o más, junto con la alimentación complementaria. La leche materna aporta todos los nutrientes necesarios para un desarrollo sano en esta primera etapa, además de determinar beneficios en la función gastrointestinal, el sistema inmune y el bienestar. Gracias al avance tecnológico que ha permitido conocer de forma detallada la composición de la leche materna, el objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales se centra en reproducir la composición y los efectos funcionales de la lactancia materna.

Tipos de Fórmulas Artificiales

Existen diferentes tipos de fórmulas artificiales disponibles en el mercado:

  • Tipo 1: Preparados o fórmulas de inicio para lactantes. Se recomiendan desde el nacimiento hasta los 6 meses.
  • Tipo 2: Preparados o fórmulas de continuación.
  • Tipo 3: Leches de crecimiento como transición a la leche de vaca.
  • Fórmulas de prematuros.

La composición de las fórmulas artificiales debe atender a las especificaciones recogidas en la legislación europea. De este modo, el aporte energético para las fórmulas de inicio debe situarse en 60-70 kcal/100 ml. Estas fórmulas introducen nuevos componentes, variando parcialmente su composición.

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Microorganismos Peligrosos en las Fórmulas Infantiles

Las fórmulas artificiales son, principalmente, preparaciones en polvo que no son estériles. Los microorganismos que pueden encontrarse en estas fórmulas son:

  • Cronobacter sakasakii: Afecta especialmente a bebés prematuros e inmunodeprimidos.
  • Salmonella entérica.

Medidas de Higiene en la Preparación de Biberones

La preparación de biberones debe respetar unas estrictas condiciones higiénicas para evitar la proliferación de microorganismos y que se produzcan infecciones:

  1. Lavar con agua caliente y jabón todas las piezas del biberón, incluyendo tetinas, roscas, tapas, etc., y todos los utensilios que se vayan a emplear para prepararlo.
  2. Una vez limpios, los utensilios se deben esterilizar antes de preparar el biberón. Se recomienda dejar las piezas esterilizadas dentro del aparato esterilizador o de la olla hasta el momento en que se vayan a utilizar para impedir que se contaminen.

Preparación del Biberón Paso a Paso

Para que la alimentación del bebé por medio del biberón se produzca de manera óptima se deberá atender a una serie de recomendaciones:

  1. Añadir en primer lugar el agua en el biberón limpio. Se puede utilizar agua del grifo o agua embotellada sin gas hipomineralizada.
  2. A continuación, agregar al biberón la cantidad exacta de leche en polvo, conforme a las instrucciones de la etiqueta. La proporción es un cacito raso de leche en polvo (sin apretar ni compactar) por cada 30 ml de agua. En cualquier caso, las cantidades que aparecen en las etiquetas de los preparados son orientativas.
  3. Seguidamente, cerrar el biberón y agitar para que se mezcle bien la fórmula con el agua.
  4. Enfriar rápidamente el biberón bajo el grifo hasta que la leche quede tibia, no caliente.

No es recomendable utilizar el microondas para calentar el agua o la leche, ya que el calentamiento que se produce no es uniforme y puede producir bolsas calientes que pueden provocar quemaduras.

Método Kassing para una Alimentación Natural

Finalmente, se recomienda que la alimentación con biberón sea lo más natural o fisiológica posible. Esto se puede conseguir mediante el denominado método Kassing. Se trata de un método que facilita al bebé regular el flujo de leche que sale del biberón al succionar. El bebé se debe posicionar de forma vertical, con el biberón horizontal, de manera que la tetina esté llena de leche hasta la mitad.

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Dar el biberón, al igual que la lactancia materna, es algo más que alimentar al bebé.

Recomendaciones Adicionales

  • Preparar el agua para el biberón, puede ser del grifo, calentándola hasta que llegue a hervir.
  • Leer atentamente las instrucciones que figuran en el envase de la leche artificial y usar las cantidades exactas de polvo y agua indicadas.
  • Cerrar el biberón con cuidado para no quemarse y agitar para que el polvo se reconstituya y no queden grumos.
  • Llenar un recipiente con agua fría e introducir el biberón en ella.
  • Comprobar que la temperatura de la mezcla es correcta depositando unas gotas de leche en la muñeca. La leche tiene que estar templada, no es necesario que esté caliente.
  • Ofrecer la leche al bebé, cabe recordar que la leche artificial también se administra a demanda, tanto en cantidad como en el intervalo de tomas.
  • La leche que el bebé no haya tomado puede ser guardada solo durante las dos siguientes horas.

Existe otra opción, en el caso que se quieran dejar tomas de leche artificial preparadas. Se trata de seguir todos los pasos hasta el punto 8. Una vez enfriada la leche se deja en la nevera a una temperatura inferior a 5 grados. Para calentar esta leche tan solo es necesario sumergirla en un poco de agua caliente e ir removiendo para que el contenido se caliente de manera homogénea.

También es muy importante no dejar restos de leche artificial en los biberones y lavarlos a fondo tras cada uso, se puede usar el lavaplatos, ya que es muy fácil que queden restos de leche que pueden ocasionar contaminación cruzada.

Consideraciones Especiales para Bebés Vulnerables

En base a las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)(1), el agua para la PPL (ya sea tanto agua potable como embotellada) se ha de llevar a ebullición durante un minuto, dejar reposar de 5 a no más de 30 minutos (para que la temperatura del agua no descienda a menos de 70 ºC), añadir los polvos, agitar y administrar en el momento. Es el método indicado para lactantes menores de dos meses, prematuros e inmunodeprimidos, por ser los más vulnerables. Este método elimina el riesgo de enfermedad por contaminación microbiológica de la leche.

La web informativa de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos, en la sección acerca de la prevención de infección por Cronobacter(2), menciona que, en la mayoría de los casos, es seguro mezclar la PPL siguiendo las instrucciones del fabricante que se encuentran en el envase, aunque se informa que si un bebé es más vulnerable (menor de 3 meses, nació prematuramente o tiene un sistema inmunitario debilitado), hay que considerar los siguientes pasos para preparar la PPL y reducir el riesgo de enfermedad por la bacteria Cronobacter sakazakii:

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  • Hervir el agua y dejarla enfriar 5 minutos. Es importante mezclar la fórmula mientras el agua todavía está muy caliente para que el calor pueda matar los gérmenes.
  • Verter el agua caliente en un biberón limpio y vacío.
  • Agregar la cantidad exacta de fórmula que se indica en el envase mientras el agua todavía está caliente.
  • Luego, colocar una tapa en el biberón y agitar para mezclar. No usar una cuchara u otro utensilio para remover porque esto podría introducir gérmenes.
  • No refrigerar la fórmula sobrante para guardarla para más tarde. La combinación de la fórmula y la saliva del bebé puede permitir que los gérmenes crezcan.

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