¿Puede una mujer amamantando comer mariscos? Recomendaciones y guía completa

03.11.2025

La lactancia materna es una etapa crucial tanto para la madre como para el bebé, ya que proporciona los nutrientes y las defensas necesarias para un crecimiento y desarrollo saludables. Durante este período, la dieta materna juega un papel fundamental en la composición de la leche y el aporte de nutrientes al recién nacido.

Es esencial que las madres lactantes cuiden su alimentación, ya que algunos alimentos pueden pasar a la leche materna y afectar su calidad y cantidad. En este artículo, exploraremos si es seguro consumir mariscos durante la lactancia y ofreceremos recomendaciones para una dieta equilibrada que beneficie tanto a la madre como al bebé.

Recomendaciones generales para la alimentación durante la lactancia

La lactancia es una continuación de la alimentación que recibe el feto en el interior del útero. En ambos procesos, la dieta materna juega un papel activo en la composición de la leche y el aporte de nutrientes al recién nacido.

Las calorías que una madre consume durante la lactancia son algo mayores que las que consume fuera de este periodo. Se acepta que una madre lactante necesita una cantidad adicional de 300-500 kcal al día durante los primeros seis meses de la lactancia, y 400 kcal adicionales hasta que el niño cumpla 1 año.

No se necesita hacer un esfuerzo para aumentar el consumo de líquidos durante la lactancia. La mujer debe beber cuando le apetezca. Las mujeres sanas que realizan una dieta equilibrada no precisan de ningún suplemento vitamínico durante este periodo. Deben, sin embargo, mantener un consumo diario adecuado de calcio y de vitamina D, nutrientes que pasan a la leche. Se deben consumir alimentos ricos en calcio. Si esto no fuera posible es conveniente tomar algún suplemento de calcio.

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Las necesidades de yodo en la mujer lactante son casi el doble de las de un adulto sano, ya que además de cubrir sus propias necesidades tiene que garantizar que el bebé reciba yodo a través de la leche. Las necesidades de yodo en la mujer lactante se estiman en 250-300 µg /día. Dado que el consumo de sal puede estar reducido en ese período (la sal yodada es la fuente de yodo recomendada para todo el mundo), se aconseja un suplemento de 200 µg de yodo al día en forma de comprimidos. La sal de mesa yodada aporta tan solo la mitad de las necesidades durante este período.

¿Es seguro consumir pescado y mariscos durante la lactancia?

El pescado es una fuente importante de nutrientes, especialmente de ácidos grasos omega-3. En general, consumir pescado durante la lactancia puede ser seguro y beneficioso para ti y tu bebé, pero es importante tener en cuenta ciertos aspectos.

El pescado es rico en proteínas de alta calidad, minerales como el yodo y el zinc, y ácidos grasos omega-3, que son esenciales para el desarrollo del sistema nervioso y visual de tu bebé. Estos nutrientes son importantes tanto para su crecimiento como para su salud en general.

Sin embargo, casi todos los pescados y mariscos contienen cantidades mínimas pero significativas de mercurio. Si bien esta cantidad no debe poner en riesgo a los adultos, podría alterar el desarrollo cerebral del bebé dado que el mercurio puede concentrarse en la leche materna.

Algunos tipos de pescado pueden contener niveles más altos de mercurio, un metal pesado que puede ser perjudicial para el desarrollo neurológico de tu bebé en grandes cantidades. El mercurio se acumula en los tejidos de los peces a lo largo del tiempo y, por lo tanto, los peces grandes y depredadores tienden a tener niveles más altos de mercurio.

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La clave para disfrutar del pescado de manera segura durante la lactancia es elegir opciones bajas en mercurio. Los pescados pequeños y de agua fría, como el salmón, la trucha, las sardinas y el arenque, suelen tener niveles más bajos de mercurio y son ricos en ácidos grasos omega-3. Estos son excelentes opciones para incluir en tu dieta mientras amamantas.

Por otro lado, es recomendable evitar el consumo de peces grandes y depredadores, como el tiburón, el pez espada, el atún rojo y el lucio, ya que pueden contener niveles más altos de mercurio. Estos peces deben evitarse durante la lactancia para garantizar la seguridad de tu bebé.

Además, es importante asegurarse de que el pescado esté fresco y bien cocinado para prevenir posibles infecciones alimentarias. Evita consumir pescado crudo o poco cocido, como el sushi o el ceviche, durante la lactancia para minimizar el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

Recomendaciones de la AESAN sobre el consumo de pescado durante la lactancia

A continuación se dan las recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición para poblaciones sensibles: mujeres embarazadas o en período de lactancia y población infantil.

Se recomienda a las mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo, mujeres en periodo de lactancia y a niños y niñas de corta edad (entre 1 y 30 meses) consumir una amplia variedad de pescados, por sus grandes beneficios nutritivos, evitando consumir las especies más contaminadas con mercurio cuyo consumo debe limitarse en determinadas etapas.

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Las recomendaciones para el consumo de Pez espada, Tiburón, Atún rojo (Thunnus thynnus: especie grande, normalmente consumida en fresco o congelada y fileteada) y Lucio son las siguientes:

  • Mujeres embarazadas o que puedan llegar a estarlo o en período de lactancia: Evitar el consumo.
  • Niños y niñas < 3 años: Evitar el consumo.
  • Niños y niñas 3-12 años: Limitar a 50 gr/semana o 100gr/ 2 semanas (No consumir ningún otro de los pescados de esta categoría en la misma semana).

Otros alimentos a tener en cuenta durante la lactancia

Además del pescado, existen otros alimentos que pueden afectar la leche materna y, por ende, al bebé. A continuación, se mencionan algunos de ellos:

  • Cafeína: No se suele recomendar beber más de un café al día, ya que la cafeína puede pasar parcialmente a la leche.
  • Alcohol: Una pequeña parte del alcohol consumido puede pasar a la leche. En general se recomienda que se esperen 2 horas hasta dar de mamar por cada bebida alcohólica consumida (un vaso de vino, una caña de cerveza).
  • Alimentos asociados con un mayor riesgo de infecciones gastrointestinales: Algunos alimentos como la mayonesa, quesos frescos, etc. pueden contaminarse por bacterias con facilidad, siendo un foco frecuente de infecciones gastrointestinales, sobre todo en verano.
  • Alimentos que alteran el sabor de la leche: Determinados alimentos de sabores intensos, como el ajo, los espárragos, los cítricos, los picantes o la cebolla, pueden alterar el sabor de la leche materna. Esto no quiere decir que sean desagradables para el pequeño.

Es importante destacar que cada bebé es único y puede tener diferentes sensibilidades o reacciones a ciertos alimentos. Lo que puede causar malestar en un bebé puede no tener el mismo efecto en otro. Si se comprueba repetidamente que el niño está incomodo con algún alimento de su dieta, debe eliminarse.

Mitos comunes sobre los alimentos prohibidos en la lactancia

Durante la lactancia, es común escuchar una serie de mitos y consejos no fundamentados sobre qué alimentos debes evitar. A continuación, desmantelaremos algunos de los mitos más comunes:

  • Mito 1: «Debes evitar todos los lácteos durante la lactancia». En la mayoría de los casos, no es necesario eliminar todos los lácteos de tu dieta. Algunos bebés pueden tener una intolerancia a la lactosa o una alergia a las proteínas de la leche de vaca, pero esto no significa que todos los bebés lactantes deban evitar los lácteos.
  • Mito 2: «Debes evitar todos los alimentos picantes». Aunque los alimentos picantes pueden alterar el sabor de la leche materna, no hay evidencia de que causen problemas o malestar en la mayoría de los bebés.
  • Mito 3: «Debes evitar todos los alimentos con cafeína». Moderar el consumo de café, té y otras bebidas con cafeína puede ser suficiente para evitar posibles efectos negativos en tu bebé.
  • Mito 4: «Debes evitar todos los alimentos flatulentos». Ningún alimento consumido por la madre provoca gas en la leche o en el niño. Los gases que pueden producir estos alimentos se originan a partir de la digestión en el intestino materno, por tanto, no es posible que se transmitan a la leche que beberá el bebé.

Tabla resumen de recomendaciones sobre el consumo de pescado durante la lactancia

Tipo de pescado Recomendación para madres lactantes
Salmón, trucha, sardinas, arenque Consumo seguro y beneficioso
Tiburón, pez espada, atún rojo, lucio Evitar el consumo
Pescado crudo o poco cocido Evitar el consumo

En resumen, consumir pescado durante la lactancia puede ser seguro y beneficioso si se eligen opciones bajas en mercurio y se evitan los peces grandes y depredadores. Además, es fundamental mantener una dieta equilibrada y variada, y consultar con un profesional de la salud ante cualquier duda o preocupación.

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