¿Por qué mi leche materna no alimenta a mi bebé?
Uno de los grandes retos de los padres después de nacer el bebé es la lactancia materna. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas. Una de las más angustiosas es saber si el bebé come lo suficiente o si se está quedando con hambre.
Es importante aclarar que la producción de leche depende de la estimulación que realiza la succión del bebé vaciando el pecho. Hay leche pero la madre no se nota la “subida" y duda de que tenga suficiente. Las primeras 48 horas de vida el bebé se alimenta del calostro de su madre, pero casi ninguna madre lo ve salir del pecho, incluso apretándoselo.
Entonces, ¿cómo sabemos si el bebé ha comido lo suficiente y no se queda con hambre? Que tu bebé tome suficiente leche materna para estar bien alimentado en sus primeros días de vida va a depender en parte de varias "buenas costumbres" que empiezan en el mismo momento del parto. Lo ideal es comenzar la lactancia materna en el mismo momento del parto, aprovechando el contacto precoz piel con piel que haremos con el bebé en el mismo momento del nacimiento.
Las dos primeras horas de vida el bebé estará muy despierto, habrá muchos estímulos y todo le llama la atención así que aprovecharemos para iniciar la lactancia materna. El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas. Ten en cuenta que aunque tu hijo pase bastante tiempo en el pecho, la cantidad de leche que toma es muy poca.
Su estómago es muy pequeño y además el recién nacido se para mucho porque necesita descansar en la toma. El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho. En los primeros días nuestra leche es el calostro, una leche con todo lo necesario para que el recién nacido esté bien nutrido e hidratado, de fácil digestión para que el aparato digestivo del bebé empiece a funcionar.
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A partir de las 72 horas de vida del bebé, aproximadamente, tendremos la subida de la leche. Ahora el bebé ya se sacia, pero, de momento, tendremos que seguir ofreciendo el pecho con frecuencia, siempre que quiera. A medida que pasen los días, tomará más leche en cada toma y recuperará el peso del nacimiento.
En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir. En el primer trimestre de lactancia, las madres pasan su primera prueba de fuego: el bebé aprende a engancharse al pecho, a extraer la leche, tragarla y digerirla. La madre sufre las primeras molestias en los senos. Y también le asaltan muchas dudas.
¿Qué es el calostro?
Es la leche (de color amarillenta) de los primeros días del bebé. Se caracteriza por ser muy rica en proteínas y anticuerpos, indispensables para el sistema inmune del recién nacido.
Factores que influyen en la producción de leche
La producción de leche es un proceso que evoluciona con el tiempo y que se adapta en función de la demanda. La hipófisis libera dos hormonas, la prolactina y la oxitocina, responsables de la producción y la expulsión de la leche, respectivamente. Este mecanismo físico se inicia durante el embarazo para que el "dispositivo" esté operativo cuando el bebé viene al mundo, incluso si nace prematuramente.
En el momento del parto (y a veces incluso antes), las mujeres empiezan a segregar el calostro, una "leche" espesa y muy dulce adaptada al lactante. Posteriormente, viene la leche de transición: se trata de la primera subida de leche, que se produce entre el segundo y el quinto día después del parto. Te sentirás los pechos pesados, cálidos y congestionados. A veces, puedes notar una sensación de crujido totalmente nueva y desconocida. No pasa nada, ¡es normal!
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Al cabo de los primeros 15 días de lactancia, la leche producida se convierte en "madura". Su composición varía durante las tomas y a lo largo del periodo de lactancia para responder permanentemente a las necesidades de crecimiento del niño.
¡Leche en abundancia!
La producción de leche depende también de tu estilo de vida. A continuación, te damos unos consejos "100 % lactancia" sobre cómo producir leche materna:
- No consumas alcohol ni tabaco
- Descansa (pide ayuda con las comidas y el mantenimiento de tu hogar)
- No inicies ningún tipo de dieta (la lactancia ayuda a perder peso de forma natural)
- No te saltes comidas (aunque los horarios tradicionales se desplacen)
- Limita el consumo de café y té e intensifica el de agua e infusiones
- Intenta mantener una alimentación equilibrada y variada. Come a diario cereales integrales, féculas, carne, huevos o pescado (especialmente azul, por los famosos omega 3: sardina, caballa, salmón...), fruta, verdura y productos lácteos/leche, y varias veces por semana legumbres (lentejas, garbanzos, habas, guisantes...).
- Bebe mucho: es esencial para contribuir a una buena producción de leche. Agua sin gas, agua con gas, infusiones... ¡Cualquier opción es buena!
- Consume alimentos/especias/hierbas aromáticas que favorezcan la producción de leche: zanahorias, hinojo, berros, lentejas, cebada, mijo, anís estrellado (badián), comino, albahaca, cilantro, alholva, levadura de cerveza...
Al ritmo del bebé
Una vez que conozcas tu capacidad para producir la leche necesaria, puede que te preguntes cuánta leche debe tomar un bebé o si tu hijo realiza un número de tomas suficiente. Cada bebé es un mundo. No existen normas sobre duración y cantidad. No hay un número mínimo o máximo de tomas, ni ningún intervalo fijo entre ellas que deba respetarse.
Los dos primeros meses: el bebé toma el pecho una media de 8-12 veces al día (incluyendo la noche). Cuando la lactancia ya está establecida: el bebé se alimenta al ritmo regular que le va bien. Todo depende de la vigorosidad del bebé a la hora de beber, pero dura entre 10 y 30 minutos. Confía en él y déjale que guíe la frecuencia y la abundancia de sus comidas.
Puedes cambiar de pecho con cada toma o bien alternarlos en una misma; ello depende de las necesidades y la producción de leche de cada madre. Cada madre debe elegir qué sistema emplear en función de sus necesidades y su producción de leche.
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¿Qué hacer en la práctica?
Cambia de pecho en cada toma (para vaciarlo) o, si lo prefieres, alterna ambos pechos durante la misma toma. Puedes cambiar de pecho con cada toma o bien alternarlos en una misma; ello depende de las necesidades y la producción de leche de cada madre.
Disminución de leche materna: ¿cuál es la causa de la baja producción de leche?
La lactancia materna es una experiencia única e inolvidable para cada madre, pero tener que enfrentarse a problemas con la leche materna puede ser una fuente de preocupación y estrés para cualquier mujer. Comprender las causas de una disminución en la producción de leche materna es importante. Algunas preguntas como "por qué soy madre desde hace 7 días y no me sube la leche" son muy comunes en madres que dan el pecho.
Como dice el comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría "El principal estímulo para la producción de leche es la succión del niño y el vaciado del pecho, por ello, cuantas más veces mame más cantidad de leche se producirá. La leche no se gasta, cuanta más toma el bebé, más produce la madre."
Causas de la baja o ausencia de producción de leche materna
La producción de leche materna puede verse afectada por distintos factores y cuando esto pasa se le llama hipogalactia y te contamos algunas de las causas.
- Problemas de salud como infecciones, cirugías previas en el pecho o condiciones hormonales como hipotiroidismo pueden influir en la baja producción de leche.
- Dificultades en el agarre del bebé, uso de técnicas de lactancia inadecuadas o un uso ineficiente del sacaleches pueden reducir la estimulación necesaria para conseguir una producción adecuada de leche materna.
- No se recomiendan el empleo de chupetes ni tetinas, hasta que la lactancia esté bien instaurada (al menos las primeras 4-6 semanas). Además las tetinas pueden favorecer un mal agarre y la aparición de grietas. Tampoco se recomienda el uso de pezoneras de manera sistemática.
- Mantener una nutrición inadecuada y beber poco agua puede afectar a la cantidad de leche producida.
- En cuanto al consumo de fármacos, la mayoría de los fármacos habituales son compatibles con la lactancia y en pocas ocasiones es necesario suspenderlos; pero si estás tomando alguna medicación, es recomendable que lo comentes con tu ginecólogo o pediatra.
- Se debe evitar el consumo de cafeína, alcohol y tabaco, así como de productos de fitoterapia, ya que pueden contener principios activos que pueden provocar toxicidad en el bebé.
- El estrés, también puede influir.
Medidas para aumentar la producción de leche
Algunas medidas, planificadas y recomendadas de forma personalizada por los profesionales de maternidad del Hospital Sanitas La Zarzuela pueden ayudar a mejorar la cantidad de leche y la experiencia de lactancia, pide cita con nuestro equipo médico. Aunque cada plan debe estar orientado a una paciente concreta, estas son algunas de las principales medidas a aplicar cuando se busca aumentar la producción de leche materna:
- Asegurarse de que el bebé tenga un buen agarre y cambiar las posiciones durante la lactancia puede mejorar la estimulación del pecho.
- Amamantar o extraer leche con más frecuencia puede estimular la producción de leche materna de forma natural. Lactancia a demanda significa ofrecer el pecho siempre que el bebé lo pida, (sin contar el número de tomas) y todo el tiempo que pida (sin fijarnos en la duración de cada toma).
- Mantener una dieta equilibrada, hidratarse adecuadamente y descansar lo suficiente son acciones esenciales para garantizar una buena producción de leche.
¿Qué pasa si un pecho produce menos leche que el otro? ¿Es normal?
En cuanto a si un pecho produce menos leche que el otro, aunque no se trata de algo excesivamente preocupante, sí que conviene tener en cuenta algunas acciones que pueden volver a reactivar la lactancia de forma normal en el pecho menos productivo, como por ejemplo comenzar a alimentar al bebé con el pecho que presenta dificultades, extraer leche tras la toma con el sacaleches para aumentar la estimulación o ser paciente y constante.
Mitos sobre la calidad de la leche materna
Estamos muy acostumbrados a valorar la calidad de los alimentos que compramos. La duda es si existen diferentes calidades en la leche materna. Pues la verdad es que poco, se trata de un mito. La ciencia ha demostrado que no existen leches de mayor calidad que otras o leches a las que les falte algo. Cuando un bebé no gana peso o no se suelta del pecho lo primero que se tiende a pensar es que a la leche le pasa algo.
En realidad, la mayoría de ocasiones en las que algo no funciona del todo bien lo más probable es que el bebé no esté bien agarrado al pecho, tenga alguna dificultad de succión o la técnica aplicada por la madre no sea del todo correcta. Por tanto, podemos afirmar y estar muy seguras de que nuestra leche tiene la calidad necesaria para alimentar al bebé.
¿Cómo saber si mi bebé se llena con leche materna?
Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza. Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados. Muchas madres y padres primerizos sienten miedo ante la posibilidad de no darse cuenta de que el bebé tiene hambre. Sin embargo, queremos dejar muy claro que esto es muy poco probable.
Deberías guiarte por las horas únicamente para detectar anomalías. Puede que te surja la duda de cómo saber si mi bebé se llena con leche materna. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado. La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.
Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo. En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más. Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio.
Al contrario de lo que se puede pensar, el llanto no es la señal más fiable de que el bebé tiene hambre. Busca otros motivos por los que tu bebé puede estar llorando. Si estas pensando «¡Mi leche no llena a mi bebé!» no te apures. Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.
Algo que hay que tener en cuenta es que muchas veces las mamás primerizas tienen unas expectativas de lo que supone dar el pecho “a demanda” que no se corresponden con la realidad. El estómago del bebé es muy pequeñito, por lo que es normal que pidan pecho de forma constante durante las primeras semanas. El problema viene cuando tu bebé pide y pide y pide, pero no gana el peso de bebé adecuado.
Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso. Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.
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