Fiebre por Calor en Niños: Causas, Síntomas y Tratamiento

18.11.2025

La fiebre es uno de los motivos de consulta más frecuente en Atención Primaria. Entre el 19 y el 30 % de los enfermos consultan por ese motivo.

La temperatura corporal normal se mantiene entre 36,5º C y 37,5º C.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre no es una enfermedad en sí, sino un mecanismo de defensa del cuerpo ante determinados agentes externos, como pueden ser las infecciones bacterianas, las infecciones víricas, el estrés etc...

Para no alarmarnos en exceso, debemos tener en cuenta que la fiebre es muy habitual durante los tres primeros años de vida y, paradójicamente, su aparición es fundamental para ayudar a fortalecer la inmunidad del niño.

La fiebre es un mecanismo de defensa de nuestro organismo frente a los gérmenes.

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Hay muchas razones por las cuales un niño puede tener fiebre. Las más comunes son las infecciones víricas, agudas y benignas, como las respiratorias, que suelen ir a acompañadas de tos y mocos; las gastrointestinales, que cursan con vómitos, diarrea y dolor abdominal; o las urinarias, con vómitos y rechazo de alimentos.

La fiebre elevada en niños puede acompañarse de dolor de cabeza, tiritona, sudoración, malestar general, somnolencia o irritabilidad. En niños muy pequeños puede asociarse con decaimiento, falta de movilidad y la posibilidad de desarrollar convulsiones febriles.

En algunas circunstancias, sin embargo, la fiebre puede ser la única manifestación de la enfermedad. En estas situaciones la mayor dificultad es saber si la fiebre es debida o no a una infección grave de causa bacteriana.

El médico deberá valorar si la fiebre puede o no ser debida a un proceso grave.

La aparición de los dientes, algunas vacunaciones y algunos niños pueden tener elevación de la temperatura como consecuencia de un exceso de abrigo, un ambiente muy caluroso, un escaso aporte de líquidos, por pérdidas excesivas de líquidos, etc., son causas de fiebre en los niños.

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¿Cuándo poner el termómetro a un niño?

  • Cuando tenga la piel caliente al tacto
  • Cuando un niño activo, deje de moverse y jugar.
  • Cuando se presente somnolencia
  • Cuando tenga falta de apetito (en un niño que come bien)
  • Cuando tenga síntomas de resfriado
  • Cuando tenga una sudoración excesiva estando en reposo
  • Cuando tenga un enrojecimiento de la piel
  • Cuando tenga una respiración agitada.

¿Cómo poner el termómetro?

Temperatura oral o axilar

Este tipo de termómetro tiene la punta delgada y alargada. Si se toma la temperatura en la boca hay que colocarlo debajo de la lengua, diciéndole al niño que no hable ni que lo muerda, durante 3 minutos. En el caso de medir la temperatura axilar hay que colocarlo en el hueco de la axila, sin que entre en contacto con la ropa y mantenerlo durante 5 minutos. La temperatura oral o axilar normal será hasta 37ªC, entre 37-38º C se denominará febrícula y a partir de 38º C se tratará de fiebre.

Temperatura rectal

Este termómetro tiene la punta más redondeada y más corta. Para que sea algo menos doloroso se puede cubrir la punta del termómetro con vaselina. Coloque al niño de medio lado, con las rodillas flexionadas e inserte suavemente el termómetro en el ano, no más de 2-3 cm. Evite que el niño se mueva sosteniéndolo o con la ayuda de alguien. Mantenga el termómetro durante 1 minuto aproximadamente. La temperatura rectal es medio grado más que la temperatura medida en boca o axila.

Hipertermia vs. Fiebre

En muchas ocasiones, es difícil diferenciar entre hipertermia y fiebre.

Cuando hablamos de hipertermia nos estamos refiriendo a un descontrol en el sistema de regulación del cuerpo de la temperatura corporal.

La exposición al calor extremo es una de las causas frecuentes de la hipertermia. Por eso, hay que mantenerse lo más protegido posible durante las horas de más calor.

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Llevar un paraguas, sombrero, ropa que transpire y proteja la piel, etc., es fundamental.

Si a la exposición al calor extremo le sumamos la realización de ejercicio intenso, entonces, tenemos el cóctel perfecto para que se produzca una elevación de la temperatura descontrolada.

También conviene prestar atención a la deshidratación, algo que puede suceder durante la hipertermia.

Algunos de los signos iniciales de la hipertermia que no conviene ignorar son los mareos, calambres musculares, hinchazón en pies y tobillos, aparición de náuseas y debilidad, así como el pulso acelerado.

Uno de los síntomas y complicaciones de la hipertermia es la aparición de convulsiones.

Las señales de alerta que requieren tratamiento urgente son las náuseas, vómitos, piel enrojecida y respiración rápida, aparición de dolor de cabeza, cambios en el estado mental y sudoración abundante.

Si los síntomas de hipertermia no mejoran, hay que buscar ayuda médica de inmediato.

La hipertermia maligna es una enfermedad hereditaria que provoca que la temperatura corporal se eleve y se produzca calambres musculares.

La hipertermia maligna se transmite de padres a hijos debido a que hay una variante en un gen que provoca esta enfermedad.

Este tipo de hipertermia presenta una elevación de la temperatura, pero también otros síntomas como sangrado, orina turbia, dolores musculares y rigidez muscular.

El tratamiento de la hipertermia variará dependiendo de si es un caso leve o un caso grave.

La respuesta es que sí. En climas cálidos, según la Comunidad de Madrid, es importante caminar por la sombra y evitar estar en la calle en las horas de más calor.

Para evitar la deshidratación y el sobrecalentamiento, desde la Comunidad de Madrid hacen hincapié en beber de manera frecuente, sin necesidad de tener sed, comer ligero y ducharse con agua fresca con frecuencia.

¿Cuándo tratar la fiebre?

Cuando un niño tiene fiebre, el objetivo principal es encontrar la causa y tratarla. Pero cuando la fiebre persiste o afecta a su estado general, se plantea la necesidad de pautar un tratamiento sintomático.

Ha habido gran controversia en los últimos años sobre si se debe tratar o no la fiebre. Los autores partidarios de no tratarla argumentan que la fiebre es un importante mecanismo de defensa que, al menos en el caso de las enfermedades infecciosas, contribuye a la lucha contra la infección.

Si bien no se ha demostrado que la fiebre sea perjudicial para los seres humanos, existe una tendencia general a intentar disminuir la temperatura corporal. Una temperatura levemente elevada que no produce síntomas no suele requerir tratamiento.

Se debe tratar la fiebre en:

  • Niños de entre 3 meses y 5 años.
  • Pacientes que padezcan una enfermedad grave previa que pueda descompensarse, sobre todo niños con enfermedades cardiovasculares o enfermedades pulmonares.
  • Para alivio de otros síntomas de la enfermedad.

De igual modo es importante educar a los padres en el sentido de que la fiebre por sí misma no causa daño al niño y explicarles que puede ser difícil su descenso, sobre todo inicialmente.

Tratamiento de la fiebre

En primer lugar debe desabrigarlo y dejarlo con la menor ropa posible. Procure que en la habitación no haga excesivo calor. Si el niño tiene temblores y escalofríos se le puede tapar pero con ropa ligera.

Se le pueden poner compresas frías en brazos, piernas y tórax. Haga beber al niño líquidos frescos, en pocas cantidades y frecuentemente.

Pueden administrarse antipiréticos y/o anti-inflamatorios.

En niños y adolescentes no se recomienda administrar aspirina (ácido acetilsalicílico) dado que se han descrito casos de hepatitis fulminante (Síndrome de Reye).

El tratamiento de elección es el paracetamol o el ibuprofeno. En general puede administrase paracetamol cada 6 horas en una dosis ajustada al peso o ibuprofeno cada 8 horas.

Algunos médicos recomiendan alternar entre ambos si horas después de dar uno de ellos la fiebre no ha bajado lo suficiente o si la fiebre vuelve a subir mucho antes de que toque la siguiente toma. En cualquier caso no existen suficientes datos que apoyen este tipo de alternancia y algunos médicos la desaconsejan.

Si la temperatura es mayor de 38ºC se le debe administrar un antitérmico. Los antitérmicos más utilizados son el paracetamol y el ibuprofeno. Si la fiebre no cede fácilmente se puede combinar el paracetamol con el ibuprofeno. Cada 3 horas, aproximadamente, se puede alternar la dosis de ambos. Los antitérmicos alcanzan su máxima eficacia hacia la media hora de su administración. A la media hora de haberle administrado el antitérmico, si la fiebre es alta, puede darle al niño una ducha o baño con agua tibia (nunca con agua muy fría).

Si la fiebre no baja con la medicación, pueden utilizarse medidas físicas para descenderla. Es conveniente poner compresas frescas (no frías) en la frente, cuello, axilas, inglés o brazos y/o proceder a un baño de agua templada.

Es normal que la fiebre nos preocupe y es importante que la tengamos controlada pero, en general, no debemos alarmarnos en exceso ya que la mayoría de las veces no serán más que un virus inicialmente inofensivo.

Golpe de calor

El golpe de calor se produce por un aumento excesivo de la temperatura corporal.

Esto puede ser resultado de una exposición prolongada al sol (lo que comúnmente se conoce como insolación clásica) o debido a la realización de actividad física en ambientes muy calurosos y/o con poca ventilación.

En estas circunstancias, el organismo no puede regular eficazmente su temperatura mediante mecanismos habituales como la sudoración, por lo que se produce un aumento de la temperatura corporal, llevando a una pérdida de agua y sales minerales esenciales.

Con la llegada de altas temperaturas, es primordial saber cómo prevenir y actuar ante un golpe de calor, una condición que puede tener serias consecuencias, especialmente en niños y personas mayores.

¿Por qué los niños y mayores son más sensibles al calor?

  • Niños: Su sistema de termorregulación aún no está completamente desarrollado y pierden líquidos con mayor rapidez.
  • Personas mayores: A menudo tienen una percepción disminuida de la sed y mecanismos de termorregulación menos eficientes. Con la edad, la sensación de sed disminuye, lo que aumenta el riesgo de deshidratación.

Síntomas del golpe de calor

  • Fiebre (puede superar los 39-40ºC).
  • Confusión, desorientación, somnolencia, etc.
  • Piel seca, caliente y roja.
  • Calambres por calor.
  • Debilidad, fatiga y desorientación.
  • Mareo, náuseas y vómitos.
  • Pulso fuerte e irregular, respiración acelerada y ruidosa.

¿Cómo prevenimos un golpe de calor?

  • Hidratación constante: Bebe agua y líquidos con frecuencia, incluso sin sed. Evita bebidas con alcohol, cafeína o muy azucaradas, ya que aumentan la temperatura corporal favoreciendo la deshidratación.
  • Limita la exposición solar y el calor: Evitar salir y realizar actividades físicas intensas en las horas centrales del día (generalmente entre las 12:00 y las 17:00).
  • Viste ropa adecuada: Usa ropa ligera, holgada y de colores claros.
  • Hidratación proactiva: No esperar a que pidan agua. Ofrecerles continuamente líquidos, especialmente jugos naturales.
  • Nunca dejes a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.
  • Limitar el ejercicio: Hay que evitar que los niños hagan ejercicio físico excesivo en las horas más calurosas (horas centrales del día).
  • Refrescar: Mantener a los niños en lugares a la sombra, con aire acondicionado o ventiladores, si es posible.

¿Cómo actuar ante un golpe de calor?

  • Intentar bajar su temperatura corporal: Aplicar compresas de agua fría o paños húmedos directamente.
  • Si está consciente y puede tragar, ofrecer agua fresca (o incluso agua con una cucharadita de sal).
  • Llévala a un lugar fresco y a la sombra.
  • Quítale ropa innecesaria.
  • Aplica compresas frías o agua en la piel.
  • Dale agua en pequeños sorbos.
  • Ventílala con un abanico o aire acondicionado.
  • Llama a emergencias si no mejora en minutos.

¿Cuándo acudir inmediatamente al Hospital por un golpe de calor?

El tratamiento del golpe de calor supone una urgencia vital, ya que su mortalidad es menor si se consigue el enfriamiento del paciente lo antes posible. Por ello es muy importante diagnosticar precozmente este síndrome.

Actuar con celeridad es vital. Ante cualquier duda, consulta siempre con un profesional sanitario.

En cuanto sea posible será trasladado a un centro hospitalario, pero hasta entonces el objetivo a conseguir es la reducción de la temperatura corporal del enfermo hasta que se sitúe entre 38 y 39ºC.

Otras condiciones relacionadas con el calor

Insolación

Se produce por una exposición prolongada al sol sin la debida protección.

Agotamiento por Calor

Los síntomas consisten en palidez, sudor abundante y náuseas. En la mayoría de los casos, no suele haber fiebre, aunque puede tener temperatura entre 37.8 - 39° C, durante un breve período. El mareo, el desmayo y la debilidad también son señales de agotamiento por calor. Los síntomas son producidos por la deshidratación por el sudor. El estado de agotamiento por calor puede empeorar hasta convertirse en golpe de calor. Las personas que sufran desmayo deben ser examinados de inmediato. Los síntomas leves pueden tratarse en casa con líquidos y descanso.

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