Componentes Funcionales de la Leche Materna
Los recién nacidos poseen unas necesidades nutritivas especiales debido al incompleto desarrollo de sus sistemas de órganos, que irán abandonando conforme estos sistemas vayan adquiriendo su completa funcionalidad.
Al correcto desarrollo del organismo infantil va a contribuir no sólo la correcta nutrición del niño, sino también la acción de muchos compuestos funcionales presentes en la leche materna, entre los que destacan: hormonas, factores de crecimiento, neuropéptidos, agentes antiinflamatorios y agentes inmunomoduladores.
La leche materna se equilibra intrincadamente con nutrientes, anticuerpos y más, todo para proteger, nutrir y preparar al bebé para un futuro saludable.
La Organización Mundial de la Salud y UNICEF recomiendan encarecidamente que las madres alimenten a sus bebés únicamente con leche materna durante los primeros 6 meses, comenzando en la primera hora tras el nacimiento.
Una mirada más cercana a la composición de la leche materna, de esa primera alimentación con calostro, nos muestra hasta qué punto es intrincadamente equilibrada la composición de la leche materna, para proteger, nutrir y preparar al bebé para el futuro.
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Debido a la importancia que tienen estos compuestos en la alimentación infantil hemos realizado una revisión bibliográfica sobre sus diferentes propiedades y su presencia en la leche materna, con el objetivo de poder justificar el empleo de estos productos como ingredientes funcionales en la elaboración de las fórmulas infantiles.
En general, dichas fórmulas son deficitarias en estos compuestos bioactivos, por lo que su adición como ingrediente podría incrementar la calidad nutricional de las fórmulas infantiles consiguiendo los mismos efectos positivos que sobre el niño tiene la lactancia materna.
La alimentación durante la infancia está entre los factores más importantes que afectan inmediatamente o a corto plazo al crecimiento, a la composición corporal y a las funciones corporales.
Además, la alimentación en este periodo crítico de la vida va a ejercer efectos a largo plazo sobre diferentes procesos fisiológicos y metabólicos, pudiendo jugar un papel clave en la disminución de la incidencia de enfermedades; dada la trascendencia de la alimentación para el óptimo desarrollo físico e intelectual.
Aunque la leche materna, en general, se considera la mejor opción alimenticia, más del 70% de los niños en Europa Occidental son alimentados con fórmulas desde la decimosegunda semana de vida.
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Según el Codex Alimentarius las fórmulas infantiles se definen como el producto en forma líquida o en polvo utilizado como sustitutivo de la leche materna para satisfacer las necesidades nutricionales normales de los lactantes; o como el producto destinado a lactantes con necesidades nutricionales especiales.
Las fórmulas infantiles deberán ser nutricionalmente adecuadas para favorecer el crecimiento normal y el desarrollo de los lactantes cuando se emplean de acuerdo con sus instrucciones de uso.
Se caracterizan por cubrir, al menos en cuanto al contenido en macro y micronutrientes, todas las necesidades del lactante durante los primeros cuatro o seis meses de vida, y pueden ser utilizadas junto con otros alimentos hasta la edad de un año.
Actualmente se ha conseguido que el contenido de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos) y micronutrientes (vitaminas y minerales) de las fórmulas infantiles sea similar al de la leche materna, estando regulado por normas establecidas legalmente.
Pero la leche materna contiene una gran variedad de compuestos muy importantes en la alimentación del recién nacido, no sólo por su papel nutricional sino también por su carácter funcional.
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Este tipo de compuestos serían claves en la modulación de rutas metabólicas, de la respuesta inflamatoria y de la respuesta inmune.
Los compuestos bioactivos se definen como constituyentes "extranutricionales" que aparecen de forma normal en pequeñas cantidades en los alimentos, principalmente en productos vegetales, en alimentos con alto contenido lipídico y en la leche.
El interés por la presencia de estas sustancias bioactivas en la leche materna viene reforzado por su ausencia casi general en los preparados para lactantes.
Nuevos estudios realizados en las últimas décadas sugieren que la leche materna modula la función y la integridad del tracto gastrointestinal durante el tiempo de lactancia y la infancia.
Esta funcionalidad se basa en distintas observaciones en niños alimentados con leche materna:
- Los niños prematuros alimentados con leche materna parecen ser más resistentes a la enterocolitis necrotizante que los niños nacidos al final de la gestación alimentados con fórmulas infantiles.
- Los niños alimentados con leche materna muestran pocos signos de inflamación intestinal durante las infecciones entéricas agudas.
- El riesgo de malabsorción intestinal debido a la intolerancia al gluten en niños es menor con la leche materna.
- El riesgo de sufrir diabetes tipo I, enfermedad de Crohn, artritis reumatoide y linfomas en niños mayores parece estar reducido en niños alimentados con leche materna.
Una gran parte de estas acciones depende de compuestos que forman parte de la fracción nitrogenada no proteica, que en la leche materna supone un 18-30% del nitrógeno total, mientras que en la leche de vaca (con la que se elaboran las fórmulas infantiles) sólo constituye un 5 % del total.
El resto de compuestos funcionales de la leche suelen ser oligosacáridos, muchos de los cuales contienen también nitrógeno en su estructura.
Componentes Biológicamente Activos de la Leche Materna
Existen cinco categorías principales para clasificar los agentes biológicamente activos presentes en la leche humana, que podrían modular el crecimiento in vivo, el desarrollo y la función del tracto gastrointestinal:
- Proteínas, péptidos y aminoácidos
- Nucleótidos
- Hormonas
- Factores de crecimiento
- Agentes antiinflamatorios e inmunomoduladores
Estos agentes bioactivos ejercen su acción sobre determinados tejidos diana:
- El epitelio intestinal, modulando la absorción de nutrientes, la permeabilidad de la mucosa, la proliferación celular, la composición de la microbiota intestinal, la inducción de moléculas de superficie (entre ellas las disacaridasas) y la regulación de la producción de citoquinas.
- El sistema nervioso entérico
- El sistema inmune de la mucosa
Proteínas, Péptidos y Aminoácidos
Dentro de la fracción proteica de la leche destacan por su efecto bioactivo las proteínas del suero, no sólo por la liberación de péptidos con actividad biológica sino por otros efectos generales como la inmunoestimulación directa.
Muchas de las actividades biológicas, conocidas o posibles, de determinadas proteínas séricas están relacionadas con funciones del sistema inmune o digestivo.
Así, las proteínas del suero parecen potenciar la respuesta inmune, tanto humoral como celular.
La posible acción inmunomoduladora parece estar relacionada también por el aumento en la concentración de glutatión mediada por las proteínas del suero, ya que la presencia de glutatión es necesaria para la actividad y proliferación linfocitaria, particularmente células T e inmunocompetencia.
Por otro lado, leches con altos niveles de inmunoglobulinas, como la leche materna, parecen tener cierto carácter protector y terapéutico frente a la infección por rotavirus en niños.
También han aparecido determinados estudios que apuntan a que la leche materna podría tener un efecto tolerogénico, ya que parece disminuir la aloreactividad de los linfocitos T del niño contra los leucocitos de la madre.
Este efecto es importante ya que las madres pueden aportar linfocitos inmunorreactivos a sus recién nacidos lactantes, lo que va a influir sobre el desarrollo de la inmunocompetencia neonatal.
Estas células sobreviven en el estómago y en el intestino del recién nacido, manteniéndose viables en el tracto gastrointestinal superior hasta 1 semana, presentando respuesta a diversos mitógenos, aloantígenos y antígenos convencionales.
Estas células aportadas por la madre al lactante permitirían compensar la deficiencia de éste en linfocitos T de memoria.
Además, en la fracción soluble de las proteínas de la leche también están presentes enzimas que catalizan la destrucción de mediadores de la inflamación y citoquinas antiinflamatorias.
Lactoferrina
Uno de los componentes más importantes de las proteínas de la leche materna es la lactoferrina, constituyendo alrededor de un 10-15% de las mismas.
Esta proteína favorece la absorción del hierro, tiene actividad antimicrobiana, antiviral y antiinflamatoria; es un factor de crecimiento y proliferación de la mucosa intestinal, y favorece la incorporación de la timidina en el ADN (siendo este último un efecto independiente del hierro).
Además, es inmunomodulante y anticarcinogénica.
La actividad antimicrobiana de la lactoferrina se ejerce sobre un amplio espectro de patógenos, incluidos hongos, bacterias y virus.
La función bacteriostática se debe a la capacidad de la lactoferrina para ligar iones Fe, ya que la molécula se encuentra principalmente como apolactoferrina (forma libre de hierro) en las secreciones y tiene la capacidad de secuestrar este metal en los sitios de infección.
De esta manera priva de un nutriente esencial a las bacterias inhibiendo su crecimiento.
La capacidad bactericida de la lactoferrina se atribuye a la interacción directa de la molécula o parte de ella, con las superficies bacterianas, lo que produce un aumento en la permeabilidad de la membrana y la liberación del contenido citoplasmático.
Este efecto es similar al producido en hongos y levaduras, pero en este caso es necesario de la molécula entera de lactoferrina.
En el caso de virus, la lactoferrina ejerce su acción por competencia, impidiendo su internalización en la célula eucariota.
Péptidos Bioactivos
No sólo las proteínas de la leche en su forma activa presentan efectos beneficiosos para el lactante.
Muchos péptidos liberados durante la digestión enzimática de proteínas actúan positivamente a muchos niveles.
En el lactante, la permeabilidad de la mucosa intestinal es mayor que en el adulto siendo a la vez mayor la resistencia de estos péptidos a la acción proteolítica por lo que pueden atravesar la barrera intestinal y alcanzar la circulación sistémica.
Dentro de los efectos que pueden tener en el organismo, los péptidos bioactivos podrían alterar el metabolismo celular y actuar como vasorreguladores, factores de crecimiento, inductores hormonales y neurotransmisores.
La proteína sérica predominante en la leche humana es la a-lactoalbúmina, siendo su concentración en la leche madura (a partir del día 30) de unos 2.44 g/L.
Es una subunidad reguladora (subunidad B) de la enzima lactosa sintetasa, que en el organismo materno es una enzima crítica para el control de la lactación y la secreción de leche.
A parte de ser una buena fuente de aminoácidos esenciales como el triptófano y la cisteina, presenta actividad prebiótica sobre Bifidobacterium y, una vez que se digiere a nivel intestinal libera péptidos con actividad antimicrobiana, inmunomoduladora y opiode.
De entre todos los péptidos presentes en la leche materna destacan aquellos con actividad opiácea, que ejercen su acción sobre el sistema digestivo (Tabla 1).
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