Lactancia a Demanda: Definición y Beneficios
Los conocimientos relacionados con la lactancia materna se perdieron poco a poco con la introducción de la cultura del biberón en nuestra sociedad. Y lo que es peor: las normas asociadas a la alimentación con biberón fueron exportadas a la lactancia materna. Aunque después se ha visto que no era necesario, se comenzó a dar el biberón con horarios, y este error se extendió a la lactancia materna.
Lo habrás oído, lactancia a demanda… Pero, ¿qué significa exactamente esta expresión? La lactancia materna a demanda consiste en dar el pecho al bebé siempre que este dé muestras de que necesita mamar, tanto de día como por la noche. Por lo tanto, la lactancia a demanda no tiene horarios establecidos, el horario de cada toma lo señala el bebé cuando tiene hambre.
Además de dar la postura más cómoda para que en la lactancia materna no surjan problemas, es fundamental que sea a demanda, es decir, cuando el niño lo pida. Esto quiere decir que el bebé debe ser alimentado cuando él lo pida, independiente del tiempo que haya pasado desde la última toma. Solo de esta forma, la madre produce la cantidad de leche que su bebé necesita.
Por lo tanto, no hay un número determinado de tomas diarias. La composición de la leche materna varía a lo largo del día y de la toma. Al comienzo de ésta contiene más agua y proteínas, y al final es más rica en grasa. Si se marcan tomas de "10 minutos por pecho", puede que el bebé no llegue a la leche que más sacia, Consecuencia: que al poco tiempo pida volver a comer. El bebé se separa él solo del pecho cuando ha terminado. No hay necesidad de que el bebé tenga que mamar de los dos pechos en cada toma. No se tiene que esperar a que el bebé llore para darle de mamar. Si lo hace es que lleva ya mucho tiempo sintiendo el estómago vacío.
No hace falta esperar entre 3 y 4 horas, entre toma y toma, para dejar descansar el estómago del lactante. Un bebé puede necesitar mamar con más frecuencia porque no come mucho en cada toma. Asimismo, la duración de cada toma también la establece el bebé. Los recién nacidos maman más despacio, por eso sus tomas suelen ser más largas que las de los bebés más mayores. Algunos bebés maman pocas veces al día con unas tomas largas. En cambio, otros maman muchas veces al día en tomas más cortas.
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En cuanto a despertarles por las noches para darles de mamar, cuando se trata de bebés sanos que aumentan de peso bien, no es necesario despertarles para darles el pecho. Ellos mismos se despertarán cuando quieran comer. La madre es quien interpreta las necesidades del bebé con los movimientos o el llanto, puesto que no sabe hablar y no puede explicar lo que necesita. Otras madres, sin embargo, ofrecen el pecho al bebé siempre que da muestras de que podría tener hambre. En cualquier caso, en la lactancia a demanda, la madre puede regular en cierta medida el momento de dar el pecho al bebé cuando este ya tiene unos 3 meses. Por ejemplo, puede darle de mamar antes de salir de casa. Estaría adelantando un poco la toma, pero esto no tiene ningún problema.
Durante el primer mes de vida es conveniente que el bebé haga entre ocho y 12 tomas cada día. Si se tiene la sensación de estar amamantando al bebé con más frecuencia que otras madres de niños de la misma edad que han optado por la lactancia artificial, es posible que así sea. ¿Por qué? Hasta que la producción de leche se regularice, conviene amamantar al bebé “a demanda” (cuando el pequeño tenga hambre), probablemente entre cada hora y media y tres horas. Conforme los recién nacidos van creciendo, necesitan mamar menos frecuentemente y es posible que desarrollen una pauta de lactancia más predecible. Es normal que los bebés realicen “tomas agrupadas”, es decir, que coman varias veces seguidas y luego, pasen varias horas sin comer. Los intervalos entre tomas se cuentan desde el momento en que el bebé empieza a mamar hasta el inicio de la próxima toma. Es conveniente que el bebé determine la duración de la toma. Él sabe cuándo ha tenido suficiente y se despegará solo de la mama. La duración de las tomas también depende de la edad. La mayoría de las sesiones de amamantamiento de los recién nacidos duran entre 20 y 45 minutos. Sin embargo, a menudo están somnolientos y es necesario tener paciencia y perseverancia durante este período.
De todos modos, también es importante tener en cuenta que cada vez que llora un bebé, no tiene que ser necesariamente porque tiene hambre. A veces necesitan que los abracen o que les cambien los pañales. Para mantener una buena producción de leche en ambos pechos y evitar que se congestione uno de ellos, lo que puede resultar doloroso, es importante alternar entre ambos pechos y procurar que mame de los dos cada día. El tiempo que un bebé mama de cada pecho difiere entre bebés y entre madres. Hay expertos recomiendan ofrecer ambos pechos en cada toma, alternando el pecho que se ofrece primero en tomas consecutivas. Es posible que el bebé prefiera mamar de ambos pechos en cada toma y que todo marche bien de esa manera. También es posible que el pequeño prefiera mamar solamente de un pecho en cada toma.
Si estás embarazada o planteándote tener hijos seguramente que en algún momento has pensado en la lactancia materna. El acto de amamantar a tu bebé es un proceso natural repleto de beneficios tanto para el pequeño como para la madre, así lo apunta la ciencia. Pero aunque sea lo habitual, y casi se dé por sentado, que llegado el momento dar el pecho será la opción escogida por la recién estrenada madre, realmente debes saber que no tiene por qué ser así. La maternidad, y en concreto la lactancia, puede ser un camino complejo si se vive con presión o dificultad. Por lo que mejor conocer todas las opciones posibles y lo que implicará cada una de ellas para decidirte por la que mejor se adapte a ti.
Beneficios de la Lactancia Materna
Diferenciamos dos tipos de beneficios:
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Beneficios de la lactancia para el bebé
La leche materna es un alimento perfecto para tu bebé. Repasamos algunos de los beneficios de la lactancia materna:
- Cubre las necesidades nutricionales para su adecuado crecimiento y desarrollo físico desde los primeros meses de vida. Pues tu leche se irá adaptando a las necesidades de tu hijo a medida que este vaya creciendo.
- Es de fácil digestión, lo que disminuye los cólicos del bebé.
- Tiene los líquidos y electrolitos suficientes para su hidratación.
- Las investigaciones demuestran que los bebés alimentados con leche materna durante los primeros meses de su vida tienen menores riesgos de padecer muerte súbita del lactante, infecciones gastrointestinales, respiratorias y urinarias.
- Asimismo, desde un punto emocional, amamantar favorece el vínculo entre madre e hijo.
A largo plazo la lactancia materna también se ha asociado a menores probabilidades de desarrollar ciertas afecciones en los niños entre las que se incluyen:
- Asma
- Alergia
- Enfermedad celiaca
- Enfermedad inflamatoria o intestinal
- Obesidad
- Diabetes Mellitus
- Esclerosis múltiple
- Algunos tipos de cáncer
La investigación también remarca que los lactantes no alimentados con el pecho muestran mayor incidencia de hiperactividad, ansiedad o peores resultados en test de inteligencia.
Beneficios de la lactancia para la madre
La lactancia materna también muestra beneficios para la madre.
- Ayuda a la recuperación posparto, al favorecer la liberación de oxitocina. Esta hormona beneficia la contracción del útero, lo que disminuye el riesgo de hemorragia tras el parto. Asimismo amamantar parece vincularse a menores incidencias de cáncer de ovarios y de pecho.
- Ayuda a quemar calorías adicionales lo que permite recuperar rápidamente el preso previo al embarazo.
- Previene la depresión post-parto.
- Además, aunque pueda pasar desapercibido, dar el pecho supone un evidente ahorro económico frente a la leche de fórmula.
Por todas estas razones son muchas las asociaciones de la salud que recomiendan este tipo de alimentación en los lactantes. Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) o el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría se aconseja la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y después dos años de alimentación mixta.
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Dicho esto debes saber que dar el pecho es siempre una decisión que recae en ti.
¿Qué ocurre si tengo problemas con la lactancia?
Algunas madres no logran producir suficiente leche materna, a veces el bebé no consigue amamantar de manera correcta. Ambas situaciones pueden conllevar riesgo de deshidratación o pérdida de peso en el pequeño. Otras, sencillamente el pecho no es una opción compatible con el ritmo o el estilo de vida de la mujer, quien puede querer preferir que el padre también forme parte activa de la alimentación del bebé.
Por lo que la lactancia materna es solo una de las dos formas excelentes de alimentar a tu bebé.
Tipos de lactancia materna
Los tipos de alimentación que puedes ofrecer a tu bebé recién nacido son:
- Lactancia exclusiva: el lactante recibe solamente leche materna y agua y ningún alimento adicional.
- Lactancia parcial o alimentación mixta: el lactante recibe algunas tomas de pecho y otras de alimento artificial o de fórmula.
- Lactancia con biberón: el lactante se alimenta con biberón independientemente de su contenido, incluida la leche materna extraída.
- Lactancia tándem: aquí la madre amamanta a hijos de distintas edades. Se da cuando una mujer que aún sigue dando el pecho vuelve a quedarse embarazada. Siempre que no suponga una experiencia agotadora para la madre no hay riesgo alimentario alguno para los pequeños a pesar de las distintas necesidades.
Las principales asociaciones médicas y pediátricas recomiendan una lactancia materna exclusiva a demanda, la cual implica una alimentación basada únicamente en leche materna, con una ausencia total de horarios, poniendo al pecho al bebé cada vez que este así lo requiera.
Lactancia materna en los primeros días: ¿Cuándo te subirá la leche?
En los días posteriores al nacimiento del bebé, tu cuerpo comenzará a fabricar calostro.
El calostro es la primera leche, muy rica en nutrientes, con gran cantidad de proteínas y sustancias que ayudan al sistema inmunitario del pequeño. En su apariencia esta primera leche materna puede ser más espesa y amarillenta.
Tu bebé tomará este calostro a través del pezón, comenzando a aprender a mamar. Pues aunque sea algo inherente, requiere de cierta habilidad, al tener que coordinar actividades que implican succionar, tragar y respirar.
Lo más recomendable es que pongas a tu bebé al pecho en la primera hora nada más nacer. Esto se debe a que durante ese tiempo los recién nacidos están más activos y puedes aprovechar esto para que comience a agarrarse al pecho. Después de esa hora lo habitual es que el pequeño pase mucho tiempo durmiendo, lo cual dificultará el acto de mamar.
Tras unos días, tu cuerpo empezará a fabricar leche materna. Lo notarás porque percibirás tus pechos más duros y notarás cierta presión en ellos. Aquí la leche pasará a tener un aspecto más cremoso, líquido y blanquecino.
Este periodo puede suponer unos 3 o 4 días, pero el algunas mujeres puede tardar algo más. Si es así no te preocupes, sigue amamantando a tu bebé para estimular la producción de leche en tu cuerpo. Aunque también es conveniente que se lo comuniques a tu médico para asegurar que tu hijo recibe el alimento necesario.
¿Pude ocurrir que no me suba suficiente leche?
Como has visto la subida de la leche es un proceso natural que llevará a cabo tu cuerpo horas después de finalizado el parto.
Pero puede ocurrir que ciertas mujeres no lo experimenten. Es lo que se conoce como hipogalactia, una afección por la cual no se produce leche tras dar a luz y que parece afectar a 1 de cada 1.000 mujeres.
Entre los riesgos de padecer hipogalactia se incluyen:
- Hipotiroidismo no controlado.
- Síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).
- Síndrome de Sheehan.
- Placenta retenida.
- Intervención de reducción mamaria reciente.
- Ovarios poliquísticos.
Mejores posiciones de lactancia para un buen agarre al pecho
Aunque sea un proceso natural, la lactancia materna requiere cierta práctica. Por lo cual no debes desesperar si de primeras percibes que no va todo lo bien que deberías.
Nada más nacer, al colocar a tu bebé al pecho, este lo buscará de forma natural. La manera correcta de agarre es que este abarque el pezón y la aureola. Cuando asume una postura correcta, mamar no debería generar dolores o producir heridas.
No existe una única posición adecuada para amamantar, lo importante es que favorezca el agarre y que hijo y madre estén cómodos.
Entre las posturas de lactancia más habituales recomendadas por los expertos se incluyen:
1. Posición de crianza biológica
Aquí la madre se colocará recostada (entre 15 y 65º) boca arriba y el bebé boca abajo, en estrecho contacto piel con piel con el cuerpo de la madre. Esta postura permite al bebé el contacto de su cara con el pecho mientras que la madre le ayuda a llegar al pecho limitando la distancia con sus brazos.
2. Posición sentada
Se debe colocar al bebé con el tronco enfrentado y pegado a la madre. La madre puede sujetarlo con la mano en su espalda, apoyando la cabeza en el antebrazo. Y servirse de la otra mano para dirigir el pecho hacia la boca del bebé.
3. Posición acostada
En esta posición, la madre se sitúa acostada de lado, con la cabeza ligeramente elevada (sobre una almohada) con el bebé también de lado, acostado sobre la cama, con su cuerpo enfrentado y pegado al cuerpo de la madre. La madre puede acercarlo al pecho empujándole por la espalda, con suavidad, cuando abra la boca, para facilitar el agarre. Es una posición muy cómoda para las tomas nocturnas aunque puede ser menos eficaz que la posición de crianza biológica cuando se tiene poca práctica.
Alternancia de los pechos en la lactancia
En cuanto a la alternancia de los pechos, favorecer que el bebé mame de ambos ayudará a que la producción de leche se active en tus dos senos. Esto también evitará la sensación de presión en la teta al estimular el vaciado de ambas, algo que seguro agradecerás.
Aunque debes tener en cuenta que la composición de la leche cambia durante la toma. En la primera parte contiene más agua y azúcar, lo que satisface la sed del bebé. Después, aumenta su contenido en grasa. Por ello es importante que termine un pecho antes de pasar al otro y asegurarse este extra de calorías.
Lo aconsejable, comienza la toma por el pecho del que no mamó o del que mamó menos en la toma anterior.
¿Cómo puedo saber cuándo tiene hambre mi bebé?
Sin duda el llanto es uno de los signos más inequívocos con los que tu bebé te hará saber que tiene ganas de comer.
Otros gestos que pueden indicar señal de hambre en el lactante son:
- Mover la cabeza de un lado a otro
- Abrir la boca
- Sacar la lengua
- Meterse las manos y los puños en la boca o succionarlos
- Manifestar el reflejo de búsqueda (cuando un bebé mueve la boca en la dirección de algo que le toca o acaricia la mejilla).
Por supuesto, si te preocupa que tu bebé no esté comiendo lo suficiente, consúltalo con tu matrona o médico, no te quedes con la duda.
Mitos sobre la lactancia
- 1. “Mi leche no vale”. Falso. Como mamíferos que somos, estamos preparados para criar a nuestros hijos con nuestra leche.
- 2. “Mi leche es agua”. Falso.
- 3. “Se queda con hambre”. Falso. Si un bebé amamantado se queda con hambre, la solución no es darle leche artificial, sino "más" leche materna.
- 4. “Dar el pecho duele”. Falso. Si te duele dar el pecho lo más posible es que tu bebé no esté haciendo un agarre correcto.
- 5. “Dar el pecho engorda”. Falso.
- 6. “Hay que dar de mamar cada 3 horas”. Falso. Los horarios durante la lactancia la perjudican, pudiendo incluso conducir a su fracaso. La lactancia materna funciona a demanda, sin restricción en cuanto a la frecuencia y duración de las tomas: cada vez que el niño quiera y durante el tiempo que el niño quiera.
- 7. “Mama por vicio”. Falso. La lactancia materna no solo calma el hambre, también la sed.
- 8. “Te está usando de chupete”. Falso. El chupete es una burda imitación de plástico del pezón.
- 9. “No se puede dar de mamar estando embarazada”. Falso.
- 10. “No me ha subido la leche”. Falso. Desde el momento en que nace tu bebé, tu cuerpo está preparado para producir leche de calidad excelente y en cantidad suficiente para tu hijo.
- 11. “Un bebé tiene que beber agua”. Falso.
- 12. “Es obsceno”. Falso.
- 13. “No tengo pezón, no podré amamantar”. Falso. No es necesario que el pezón sobresalga para que el bebé mame, ya que se mama del pecho, no del pezón. Incluso sin pezón es posible amamantar con éxito.
- 14. “Mis pechos son muy pequeños, no producirán suficiente leche”. Falso.
- 15. “Dar biberón es más cómodo”. Falso. El pecho está listo siempre, a la temperatura adecuada y en la cantidad exacta que quiere tu hijo.
- 16. “Con el biberón duerme mejor”. Falso. La lactancia materna es lo mejor para el sueño del bebé y de sus padres. Si el patrón de sueño de los niños alimentados con leche artificial difiere del de los amamantados, no es una cuestión baladí. Los fabricantes de leche artificial deberían intentar producir una leche que no altere el patrón de sueño normal de los niños.
- 17. “Si le doy el biberón mi pareja participará en la crianza tanto como yo”. Falso. El padre puede participar en la crianza del bebé de múltiples formas, bañándole, vistiéndole, paseándole, acunándole, porteándole...
- 18. “Si empiezas a trabajar no puedes dar el pecho”. Falso. La separación temporal de madre-hijo cuando esta se incorpora al trabajo durante los primeros meses de vida del niño, entorpece la lactancia materna, pero no la imposibilita. Infórmate sobre la forma de continuar con la lactancia materna (concretamente con la lactancia materna exclusiva si se trata de un bebé de menos de seis meses) cuando te incorpores al trabajo.
- 19. “Si el bebé está enfermo, es mejor que no mame”. Falso.
- 20. “Va a seguir mamando hasta la mili”. Falso.
- 21. “Si la madre está pasando un mal momento emocional, es mejor que no dé de mamar”. Falso.
- 22. “Si fumas, mejor que no des el pecho”. Falso. Fumar no es bueno para nadie, tampoco para la madre que no amamanta.
- 23. “Amamantando no puedes tomar ningún medicamento”. Falso. La mayoría de fármacos son compatibles con la lactancia, y la mayoría de enfermedades maternas no contraindican la lactancia materna. Puedes encontrar información sobre compatibilidad de medicamentos y lactancia materna en la página creada por el Dr.
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