Sepsis Puerperal: Causas, Síntomas y Tratamiento
La fiebre puerperal, también conocida como sepsis puerperal, es una infección bacteriana que puede ocurrir después del parto. Es una condición médica seria que requiere atención médica inmediata.
La fiebre puerperal es la manifestación clínica de una infección en la mujer después de haber dado a luz, es decir, durante la etapa del puerperio. El puerperio es el período que comprende desde el final del parto hasta la aparición de la primera menstruación. En este tiempo se desarrollan simultáneamente multitud de cambios fisiológicos en la mujer con la finalidad de retornar gradualmente al estado pregravídico y establecer la lactancia.
Esta infección puerperal es debida a las heridas o complicaciones ocasionadas en el aparato genital durante el parto. Históricamente, ha sido una causa significativa de mortalidad materna. En el pasado, la fiebre puerperal era una de las principales causas de muerte materna. Hoy en día, las infecciones posparto están bien controladas.
La administración de antibióticos ha conseguido disminuir la frecuencia y la gravedad de la fiebre puerperal. Tradicionalmente, se define como la presencia de fiebre de 38°C o más en al menos dos de los primeros diez días postparto, excluyendo las primeras 24 horas.
Diagnóstico de una Infección Puerperal
La aparición de fiebre en los días posteriores al parto no siempre es indicativo de una infección o sepsis puerperal. Para considerarse como tal, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:
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- La fiebre es igual o superior a los 38 °C en al menos 2 ocasiones separadas de un intervalo de 6 horas.
- La fiebre aparece entre las 24 horas después del parto y las 6 semanas siguientes, periodo conocido como puerperio.
- En las primeras 24 horas después del nacimiento del bebé, la temperatura debe ser superior a los 38.5 °C para considerar que tiene relevancia clínica.
La subida de leche también puede provocar un aumento de la temperatura de la madre durante unas horas, pero no cumple con los requisitos para considerarse que existe una sepsis puerperal.
Durante el diagnóstico de una infección puerperal, es necesario identificar el foco de infección por una parte, y cuál es el agente causante por otra, es decir, los microorganismos infecciosos. Identificar factores de riesgo intrínsecos maternos, así como factores de riesgo relacionados con el parto.
Para ello, el médico tendrá que valorar los posibles factores de riesgo intrínsecos de la madre, así como los factores de riesgo relacionados con el parto. Además, éste llevará a cabo una exhaustiva exploración física, incluyendo las mamas y la revisión vaginal.
También mandará realizar las pruebas complementarias que sean necesarias: analítica de sangre, hemocultivo, cultivo de orina, cultivo endometrial, etc. Es muy importante poder identificar los microorganismos causantes de la infección para poder aplicar el tratamiento más adecuado.
¿Cuáles son los Síntomas de la Fiebre Puerperal?
Evidentemente, la fiebre alta es el síntoma principal de una infección durante el posparto. Mientras, los síntomas de la sepsis puerperal pueden variar, pero es importante prestar atención a signos como fiebre alta, escalofríos, dolor abdominal intenso, flujo vaginal con mal olor, taquicardia y confusión. Sin embargo, hay otras manifestaciones que indican que algo no marcha bien en las mujeres que acaban de dar a luz.
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A continuación, vamos a comentar los posibles signos y síntomas de una infección puerperal:
- Malestar general.
- Palidez.
- Sudoración fría.
- Escalofríos.
- Taquicardia.
- Cefalea.
- Loquios (secreciones vaginales típicas del puerperio) abundantes y malolientes.
- Dolor abdominal.
Sin embargo, a veces, la única manifestación clínica de la fiebre puerperal es la fiebre baja.
Causas de la Fiebre Puerperal
La fiebre puerperal es causada por la entrada de bacterias en el útero durante el proceso de parto. En general, las infecciones puerperales son consecuencia de una falta de higiene en la atención durante el parto o el puerperio, aunque también puede suceder que una parte de la placenta se quede en el interior del útero y dé lugar a complicaciones.
A continuación, vamos a exponer las causas principales que dan lugar a la fiebre puerperal:
- Endometritis puerperales: una infección bacteriana que se halla en el interior uterino, en concreto en el endometrio, donde ha estado anclada la placenta durante los 9 meses de gestación. Además de fiebre, suele presentar dolor abdominal bajo, útero aumentado de tamaño y doloroso, sangrado continuado y flujo (loquios) maloliente. Sólo el 15% de los cuadros es tardío, debutando a partir de la primera semana de postparto.
- Infección de la herida quirúrgica: ya sea por la episiotomía en el parto vaginal o por la incisión abdominal de una cesárea. Ocurre 5 % de los partos por cesárea, generalmente a los 4-7 días tras la intervención. En general, ocurre aproximadamente en el 5% de los partos, debutando en los primeros 7 días tras la cirugía. Los microorganismos causantes de la infección generalmente proceden de la piel, como Staphylococcus Aureus. Es muy importante cuidar bien estas heridas para prevenir el riesgo de infección.
- Mastitis puerperal: consiste en una infección de los pechos debida a la lactancia. El momento de presentación más habitual es a las 2-3 semanas del inicio de la lactancia. La fuente de infección proviene de los microorganismos de la boca o faringe del bebé lactante (estreptococos y anaerobios) y con menor frecuencia de la piel (Staphylococcus Aureus), por lo que es necesario un tratamiento antibiótico de cobertura amplia. Suele debutar a las 2 - 3 semanas del inicio de la lactancia, con una frecuencia del 2-10% de las madres que lactan.
- Infecciones urinarias: debidas generalmente a los múltiples sondajes que se realizan durante el parto asociados a la epidural. Son provocados por bacterias del tracto genital como Staphylococcus Aureus o Escherichia coli. Aparecen en los primeros días postparto (2-5 días).
- Otras infecciones sistémicas: pielonefritis, cistitis, tromboflebitis, etc.
Como ya hemos indicado, los microorganismos más frecuentes causantes de la fiebre puerperal son los que se encuentran en la flora vaginal, en la piel o en la flora intestinal: Streptococcus agalactiae, Streptococcus pyogenes, Staphylococcus Aureus, Escherichia coli, etc.
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Factores de Riesgo
Existen varios factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar una fiebre puerperal. Los factores de riesgo que predisponen a una mujer a sufrir una infección después del parto pueden ser intrínsecos (relacionados con la historia clínica de la mujer) o extrínsecos (relacionados con el personal sanitario e instrumentos utilizados durante el parto).
Éstos son los siguientes:
- Trabajo de parto prolongado
- Parto instrumental
- Mujer con antecedentes de infecciones de vías urinarias o vaginales
- Obesidad
- Anemia o desnutrición
- Ruptura prematura de membrana
- Extracción manual de la placenta
- Cesárea de urgencia
- Relaciones sexuales días previos al parto
Cabe destacar que no todas las mujeres que presenten alguna de estas condiciones va a padecer una infección puerperal. Para poder prevenirla, será necesario extremar los cuidados higiénicos de la zona íntima durante el embarazo y después del parto.
Tratamiento
En cuanto al tratamiento, la fiebre puerperal requiere una intervención médica inmediata. El tratamiento de la sepsis puerperal debe llevarse a cabo bajo supervisión médica siempre.
En general, se prescriben antipiréticos y analgésicos para bajar la fiebre y reducir el dolor. ANTITÉRMICOS, ANALGÉSICOS.
A continuación, es indispensable la administración de antibióticos para actuar sobre los microorganismos infecciosos. La selección del antibiótico dependerá del organismo causante de la infección y de su sensibilidad a diferentes medicamentos. En caso de no saber cuál es el agente causante concreto, se utilizará un antibiótico de amplio espectro como la amoxicilina.
En función de los resultados de los cultivos y el antibiograma, podrá modificarse el antibiótico para curar la infección.
Por otra parte, es fundamental mantener una buena higiene íntima durante todo el puerperio. Lo más recomendable es lavar y desinfectar los genitales externos al menos 2 o 3 veces al día.
Los casos más graves de infección puerperal requieren el ingreso hospitalario de la mujer. Por tanto, ante la aparición de los síntomas comentados en este artículo, es recomendable acudir a urgencias cuanto antes.
Consecuencias de la Sepsis Puerperal
Las consecuencias de la sepsis puerperal pueden variar en gravedad dependiendo de varios factores, como la prontitud en el diagnóstico y tratamiento, la salud general de la paciente y la presencia de complicaciones adicionales.
- Daños en diversos órganos del cuerpo, como los riñones, el hígado, los pulmones y el corazón.
- Shock séptico, en los casos más severos donde la fiebre puerperal puede desencadenar que la presión arterial disminuya peligrosamente y el flujo sanguíneo a los órganos vitales se vea comprometido.
- Muerte materna, en los casos más graves y no tratados adecuadamente.
Prevención de la Fiebre Puerperal
La prevención de la fiebre postparto comienza con una atención prenatal adecuada.
Preguntas Frecuentes
¿La fiebre puerperal es grave?
Por Dra. Lydia Pilar Suárez (ginecóloga). Se define fiebre puerperal como la presencia de una temperatura mayor a 38ºC desde 24 horas tras el parto hasta seis semanas después.
En la mayoría de los casos, estos procesos infecciosos son cuadros limitados por el uso de antibióticos (del orden de 7-10 días) que limitan la situación. En algunos casos se requiere completar el tratamiento de manera quirúrgica, como en el caso de la mastitis con un legrado aspirativo, o bien con el drenaje de la herida quirúrgica de la cesárea o el drenaje de un absceso del pecho en el caso de una mastitis.
¿Es lo mismo la fiebre puerperal que la infección puerperal?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Aunque técnicamente no es lo mismo, lo más habitual es que estos dos conceptos se utilicen de forma sinónima. Lo correcto sería llamarlo sepsis puerperal o infección puerperal.
La fiebre puerperal, por su parte, se trata de una manifestación clínica de la fiebre o sepsis puerperal.
¿Qué cuidados de enfermería requiere la sepsis puerperal?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). La sepsis puerperal o fiebre puerperal es una infección que se produce de manera local o generalizada tras el parto.
Por ello, después del parto y sobre todo ante una infección puerperal, es muy importante lavar y desinfectar la herida de la episiotomía o la cesárea según sea el caso. Para ello, se aconseja utilizar una solución desinfectante, pero nunca jabón.
Una vez lacada y desinfectada la zona adecuadamente, será necesario secar la herida completamente. Para ello, se puede usar un paño limpio.
Por último, el especialista tapará la herida con un apósito estéril.
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