Fiebre y Lactancia Materna: ¿Es Seguro Amamantar a tu Bebé?

26.10.2025

La lactancia materna es una de las mejores protecciones que una madre puede brindar a su recién nacido. Sin embargo, surgen dudas sobre si es seguro continuar amamantando cuando la madre tiene fiebre o está enferma. Aquí te ofrecemos información detallada para tomar decisiones informadas y seguras.

¿Una Madre con Fiebre Puede Dar el Pecho?

Sí, generalmente puedes seguir dando el pecho a tu bebé aunque tengas fiebre. De hecho, continuar con la lactancia materna es una excelente manera de proteger a tu bebé de la agresión externa que está causando tu estado febril.

Tengo 38 de Fiebre y Estoy Amamantando, ¿Puedo Hacerlo?

Sí, puedes amamantar con fiebre. Seguir con la lactancia materna estando con fiebre es la mejor forma de proteger a tu bebé frente a la agresión externa que está causando tu estado febril. No vas a contagiar a tu bebé a través de la leche materna.

¿Por Qué una Madre Puede Tener un Poco de Fiebre en el Momento de Amamantar a su Bebé?

Generalmente, la fiebre se debe a la presencia de algún microorganismo patógeno en nuestro cuerpo y es una respuesta de nuestro sistema inmunológico. Al inicio de la lactancia materna algunas mujeres sufren de ingurgitación, un estado que se define por un pecho hinchado, duro e incluso enrojecido, lo que puede causar dolor y una subida de la temperatura corporal.

Aún en estas circunstancias, seguir dando el pecho a tu bebé es una de las mejores alternativas, aunque en este caso se recomienda primero sacar la leche hasta disminuir la inflamación del pecho y posteriormente poner a mamar al bebé, ya que con el pecho más blando al recién nacido le resultará más fácil agarrarse.

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Cómo Debes Darle el Pecho a tu Bebé si Estás con Fiebre

Es importante controlar la temperatura corporal de la madre lactante, no tanto por el bebé sino por la propia salud de la mujer, ya que se debe bajar la fiebre para evitar que ésta supere los 39 grados centígrados.

Para bajar la fiebre se pueden utilizar algunos fármacos con actividad antipirética que presentan un riesgo muy bajo en la lactancia materna ya que apenas se excretan a través de la leche materna, por lo que son perfectamente compatibles, siempre y cuando se respete la dosis y posología recomendadas.

Amamantar con fiebre requiere un extra de hidratación para tu cuerpo, por lo que deberás darle especial importancia a tu ingesta de agua y aumentarla.

¿Se Contagiará mi Bebé por Estar Dando el Pecho con Fiebre?

No debes suspender la lactancia materna por miedo a contagiar a tu bebé, ya que no le vas a transmitir ningún agente patógeno a través de tu leche.

Existe un mayor riesgo de que contagies a tu bebé a través de las gotas de Flügge, que son unas microgotas que se expulsan en forma de secreción inadvertida por la boca y la nariz al hablar, estornudar, toser o espirar.

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Por lo tanto, es importante que limites los besos y achuchones hasta que te recuperes, para así reducir el riesgo de contagiar a tu bebé a través de estas secreciones. Del mismo modo, la higiene de manos deberá cobrar aún una mayor importancia, siendo imprescindible que laves bien tus manos antes de empezar a amamantar a tu bebé.

¿En Qué Momento es Malo Dar el Pecho Estando con Fiebre?

Dependiendo del agente infeccioso que esté causando tu estado febril, el médico puede prescribirte distintos fármacos y algunos pueden no ser compatibles con la lactancia materna. Es imprescindible que comuniques siempre que estás dando el pecho, hay muchas alternativas terapéuticas que te permitirán seguir amamantando a tu bebé de forma totalmente segura.

No obstante, en contadas ocasiones es posible que necesites un medicamento que no sea compatible con la lactancia, y en estos casos deberás suspenderla, aunque podrás ir retirando tu leche para seguir amamantando una vez hayas finalizado tu tratamiento.

El segundo supuesto en el que resultaría contraproducente seguir con la lactancia materna estando con fiebre es si tu estado de salud no lo permite porque experimentas mucho malestar o bien te sientes muy cansada o sin fuerzas para amamantar. En ese caso, podrías recurrir a la lactancia materna con biberón y aplicar el Método Kassing.

Fiebre Puerperal: Infección Después del Parto

La fiebre puerperal es la manifestación clínica de una infección en la mujer después de haber dado a luz, es decir, durante la etapa del puerperio. Esta infección puerperal es debida a las heridas o complicaciones ocasionadas en el aparato genital durante el parto.

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Hoy en día, las infecciones posparto están bien controladas gracias a la administración de antibióticos.

Diagnóstico de una Infección Puerperal

La aparición de fiebre en los días posteriores al parto no siempre es indicativo de una infección o sepsis puerperal. Para considerarse como tal, es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • La fiebre es igual o superior a los 38 °C en al menos 2 ocasiones separadas de un intervalo de 6 horas.
  • La fiebre aparece entre las 24 horas después del parto y las 6 semanas siguientes, periodo conocido como puerperio.
  • En las primeras 24 horas después del nacimiento del bebé, la temperatura debe ser superior a los 38.5 °C para considerar que tiene relevancia clínica.

Durante el diagnóstico de una infección puerperal, es necesario identificar el foco de infección y cuál es el agente causante. El médico valorará los posibles factores de riesgo intrínsecos de la madre, así como los factores de riesgo relacionados con el parto. Además, realizará una exhaustiva exploración física y mandará realizar las pruebas complementarias que sean necesarias.

¿Cuáles son los Síntomas de la Fiebre Puerperal?

La fiebre alta es el síntoma principal de una infección durante el posparto. Sin embargo, hay otras manifestaciones que indican que algo no marcha bien:

  • Malestar general
  • Palidez
  • Sudoración fría
  • Escalofríos
  • Taquicardia
  • Cefalea
  • Loquios abundantes y malolientes
  • Dolor abdominal

Causas de la Fiebre Puerperal

En general, las infecciones puerperales son consecuencia de una falta de higiene en la atención durante el parto o el puerperio. Las causas principales incluyen:

  • Endometritis puerperales
  • Infección de la herida quirúrgica
  • Mastitis puerperal
  • Infecciones urinarias
  • Otras infecciones sistémicas

Factores de Riesgo

Los factores de riesgo que predisponen a una mujer a sufrir una infección después del parto pueden ser intrínsecos o extrínsecos:

  • Trabajo de parto prolongado
  • Parto instrumental
  • Mujer con antecedentes de infecciones de vías urinarias o vaginales
  • Obesidad
  • Anemia o desnutrición
  • Ruptura prematura de membrana
  • Extracción manual de la placenta
  • Cesárea de urgencia
  • Relaciones sexuales días previos al parto

Tratamiento

El tratamiento de la sepsis puerperal debe llevarse a cabo bajo supervisión médica siempre. En general, se prescriben antipiréticos y analgésicos para bajar la fiebre y reducir el dolor. A continuación, es indispensable la administración de antibióticos para actuar sobre los microorganismos infecciosos. Además, es fundamental mantener una buena higiene íntima durante todo el puerperio.

Mastitis y Lactancia Materna

La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria, que se manifiesta como dolor en una zona de la mama, generalmente acompañado de aumento de calor local, empastamiento y enrojecimiento, pudiendo haber una masa mamaria palpable y muchas veces aparece fiebre de más de 38 grados y malestar general. Las mastitis son en su gran mayoría secundarias a una infección por un microorganismo, generalmente de la piel.

¿Cuándo Aparece la Mastitis en la Lactancia?

En relación a la lactancia materna, hay que diferenciar las mastitis de la ingurgitación mamaria. La mastitis puede aparecer por:

  • Infección de la mama por un germen de la piel, que puede alcanzar la misma por una herida o por una grieta en el pezón.
  • Tratamiento precoz de la ingurgitación mamaria, que la gran mayoría de veces ocurre por una técnica incorrecta de succión por parte del bebé.

Es importante que ante cualquier síntoma busquemos asesoramiento. Amamantar de forma correcta: la posición adecuada en el momento de amamantar al bebé es primordial. Se debe colocar al bebé tripa con tripa con su boca a la altura del pezón.

Los principales síntomas que se presentan ante la mastitis son la fiebre, el malestar y dolor general, endurecimiento excesivo del pecho, enrojecimiento de la zona y la aparición de grietas, esto puede darse tanto en uno como en ambos pechos.

Si estas señales aparecen y se mantienen o empeoran, es importante acudir al especialista para realizar un diagnóstico certero y establecer el tratamiento adecuado lo antes posible.

Tratamiento de la Mastitis

El tratamiento puede incluir:

  • Tratamiento médico, con antibióticos para la infección, antitérmicos para la fiebre y antiinflamatorios.
  • Tratamiento de las grietas del pezón si existen con pomada de lanolina.
  • Tratamiento de soporte no médico: puede ayudar administrar calor local antes de las tomas en ocasiones acompañado de masaje para poder vaciar bien la mama, y frío local entre tomas.

No es necesario dejar de dar el pecho habitualmente.

Gastroenteritis y Lactancia Materna

Hay épocas en las que aparecen brotes de gastroenteritis aguda, que es frecuente que afecte a los bebés y a sus madres. Las madres lactantes se pueden ver afectadas por la gastroenteritis como cualquier otra persona. La madre infectada puede seguir amamantando a su hijo, ya que a través de la leche no se contagia el virus de la gastroenteritis. Lo principal es disponer de ayuda para que alguien cuide al bebé y se encargue de llevarlo con la madre cuando éste tenga hambre.

Si tienes muchos vómitos o diarrea es importante mantenerse hidratada, la recomendación es tomar un solo sorbo de agua cada 15 minutos, para que de esta manera se retenga el agua. Si después de unas horas vemos que retenemos el agua, podemos realizar un sorbo cada 5 minutos.

Si un bebé amamantado de manera exclusiva tiene gastroenteritis, sin duda debe seguir con la lactancia materna. En bebés amamantados este es un proceso que raras veces es grave. Los bebés pueden deshidratarse con mucha facilidad, especialmente cuando tienen menos de seis meses de edad. En caso de de tener un bebé menor de 6 meses afectado por gastroenteritis es muy importante consultar inmediatamente al pediatra.

Si el bebé debiera quedarse ingresado en el hospital por deshidratación puede seguir con la lactancia materna. Es muy habitual que cuando un bebé se siente mal, deje por completo los alimentos sólidos y solo quiera mamar. La leche materna lo mantendrá nutrido e hidratado hasta que se recupere.

Cuando el bebé ya consume alimentos, a parte de la leche materna, se le puede ofrecer después del pecho una solución de rehidratación oral. Prueba a hacer tomas cortas, con descansos, para comprobar que va tolerando la leche y ayudar al bebé a mantenerse hidratado. Es buena idea mantener al bebé en posición vertical tras la toma.

Si quiere comer sólidos, se evitarán las dietas astringentes y se le dejará comer lo que le apetezca. La leche materna sigue siendo el mejor alimento que puedes ofrecer al bebé, aún estando enferma.

Algunas madres describen que el bebé está más nervioso después de que ellas hayan sufrido una gastroenteritis, que sienten los pechos blandos o simplemente que tiene la sensación de que se han quedado sin leche. En el caso de un proceso leve, la producción de leche no suele verse afectada y el bebé seguirá mamando con normalidad.

En el caso de que el proceso haya sido severo o la madre se haya deshidratado, la producción de leche puede que se haya visto parcialmente afectada. Si es el caso, debemos saber que se trata de una situación temporal y que podemos recuperar completamente la producción de leche anterior al proceso de gastroenteritis.

La gastroenteritis es una enfermedad infecciosa bastante común, caracterizada por la inflamación del tracto gastrointestinal. Los síntomas principales son diarrea, vómito, dolor abdominal, calambres y a veces la aparición de fiebre. Puede ser causada por varios virus diferentes, como el rotavirus y el norovirus.

Por el contacto de persona a persona, por ejemplo, darle la mano a alguien que ha estado enfermo y tiene el virus en sus manos. Por lo que cuando se produce un brote de gastroenteritis, la higiene es clave, ya que en las primeras 48 horas de aparición de los síntomas es cuando las personas transmiten la enfermedad a otras con más facilidad.

Lactancia con Síntomas de Enfermedad

Si comienzas con fiebre o con síntomas habituales de enfermedad (fiebre, tos, congestión nasal, diarrea, dolor de cabeza...), lo recomendable es que continúes amamantando a tu bebé con normalidad y te pongas en contacto con tu médico lo antes posible para que pueda valorarte. Es la época de los mocos, las toses y de patologías invernales como la gripe.

En el caso de bebés recién nacidos, prematuros o enfermos, el CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos) desaconseja a las madres con gripe mantener la lactancia materna directa con sus bebés. Les recomienda que se aíslen y que se extraigan leche y otra persona se la ofrezca al bebé. Esta medida preventiva también aplica en el caso de que la madre estuviera tan mal físicamente que el hecho de poner al bebé al pecho le resultara imposible.

En el caso de bebés sanos, que ya no son recién nacidos, la cosa es diferente y no hay ninguna contraindicación para la lactancia.

Gripe vs. Catarrro

No, no es lo mismo. La gripe está causada por el virus influenza, el rinovirus es el virus que produce el catarro. Como podéis ver, son situaciones diferentes, siendo la gripe un proceso de mayor gravedad y que requiere una atención sanitaria específica.

El virus de la gripe tan solo se transmite a través de secreciones (estornudos, tos,…) de una persona infectada. A través de la leche materna no se contagia el virus de la gripe.

Medidas de Higiene

Es importante mantener ciertas medidas de higiene para proteger al bebé:

  • Limpiar las superficies de cocina y comedor.
  • Evitar toser o estornudar delante del bebé.
  • No compartir toallas ni trapos de cocina.

Medicamentos y Lactancia

La mayoría de medicaciones para el catarro son compatibles, recuerda que siempre que tengas dudas puedes revisar las medicaciones en la web de los pediatras de Apilam para ver si son o no compatibles. En el caso de tener la gripe, la mayoría de tratamientos para la gripe también son compatibles con la lactancia, ya que la mayoría casi no se excretan en la leche.

Cuándo Buscar Ayuda

Si necesitas ayuda con tu lactancia y quieres que te acompañemos, puedes buscar asesoramiento profesional. La lactancia materna es una de las mejores protecciones que puede brindar la madre al recién nacido.

Tabla resumen: Fiebre y lactancia materna

Situación ¿Se puede amamantar? Consideraciones
Fiebre leve (hasta 38°C) Mantener buena hidratación y consultar al médico
Fiebre alta (más de 39°C) Sí, pero con precaución Controlar la fiebre, hidratarse y consultar al médico
Gripe o catarro Usar mascarilla, lavarse las manos y ventilar el área
Mastitis Consultar al médico para antibióticos y vaciar bien el pecho
Gastroenteritis Mantener buena hidratación y seguir las recomendaciones del médico

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