¿Qué Significa que un Niño Vea a un Muerto? Interpretación Psicológica

28.10.2025

Sentir o incluso creer ver la presencia de un ser querido fallecido es un fenómeno más habitual de lo que parece. En él no interviene lo esotérico, sino el afecto. Hablamos con un psicólogo de estas sensaciones del duelo.

Experiencias Comunes Durante el Duelo

Se nos ha muerto un ser querido y a veces sentimos que está con nosotros. Hay incluso quien oye su voz o percibe su perfume. "Es como cuando en una cafetería o por la calle sientes que alguien te está mirando; y te giras, y compruebas que, efectivamente, alguien te está mirando. Es esa sensación".

Sin embargo, sentir la presencia de un ser querido que nos ha dejado (puede ser un padre, un abuelo o una pareja o esposo) es más habitual de lo que parece. Entre un 30% y un 60% de los viudos lo ha experimentado alguna vez, según hallaron investigadores italianos de 2015. Un estudio realizado en Gales encontró que el 39% de viudos advierten la cercanía de su cónyuge fallecido; el 13% oye su voz, el 14% lo ha visto y un 3% declara haber sentido su roce. Un 12% habla con la persona añorada y afirma ser respondida. Según ese mismo trabajo, el 95% de las personas afectadas por estas alucinaciones tiene más de 50 años.

Psiquiatras británicos reunieron varios testimonios en un artículo, entre los que llama especialmente la atención el de un hombre llamado Samuel, quien sentía recurrentemente la presencia de su difunta abuela: contó que escuchaba su voz, se le representaba su imagen e incluso olió y saboreó la comida que ella solía cocinar (cuando nadie estaba cocinando). En una ocasión, su abuelo estaba muy estresado por una avería casera; no encontraba una pieza que faltaba para repararla. Samuel, que estaba ayudándole, escuchó la voz de su abuela: "Está detrás de ti". Y, efectivamente, allí estaba lo que buscaban.

Interpretaciones y Reacciones Personales

Lucas no cree en espíritus ni en fenómenos paranormales, y tampoco es una persona con convicciones religiosas, pero se muestra más flexible cuando trata encontrar explicación a estos sucesos. "No creo en el más allá, pero, al mismo tiempo, cuesta aceptar que cuando alguien se muere deja de existir inmediatamente, así sin más. Su energía, ¿desaparece al instante o se queda un tiempo entre nosotros? Dudo de que haya un dios cuidando de toda la humanidad; me parece más plausible que esas personas que nos han querido sean las que nos cuidan", expone. Aunque a continuación añade: "O a lo mejor todo está en mi cabeza y es algo psicológico".

Lea también: Alcance Legal: Prueba de Paternidad

También lo experimentó Juan de Dios (49). "La sensación es de que te está observando. Se producía en mi casa: mi padre venía a visitarme a menudo. Cuando me mudé, lo pasé realmente mal, porque en mi fuero interno pensaba… que no iba a encontrarme", confiesa.

La Psicología Detrás de las Sensaciones

Es la Psicología la disciplina que tiene la clave de estas situaciones. Algunos científicos opinan que esta percepción empieza cuando el cerebro crea una "suposición" o "predicción" de lo que está ahí fuera. Si cada vez que íbamos a visitar a nuestro padre nos lo encontrábamos en su sillón fumando en pipa, cuando vayamos a su casa tras su muerte es posible que sintamos que está ahí, tranquilamente repantigado, como era su costumbre. Esa 'suposición' se actualiza con el tiempo, pero si alguien ha sido una presencia constante y valiosa en nuestras vidas, a nuestro cerebro le va a costar más trabajo actualizarse, de modo que nos dirá que sigue siendo una presencia constante y valiosa. Es como si una parte del cerebro se quedase temporalmente anclada en el pasado.

Existe una teoría psicológica denominada "dialógica" que distingue dos niveles en la mente: el "dominio interno" y el "dominio externo", o social. Sostiene que la línea que separa ambos planos es porosa, lo cual explicaría que la certeza que nos ofrece el "dominio interno" de que esa persona amada ha fallecido a veces se confunda con la enraizada idea que tiene el "dominio externo" de que está cerca, como era habitual.

José González Fernández es psicólogo y formador especialista en procesos de duelo, además de autor del libro Crecer en la pérdida (2020). A lo largo de su trayectoria ha acompañado a más de 18.000 personas en proceso de duelo, y sabe que estas experiencias son muy comunes. Explica así estas sensaciones de presencia:

"Lo que ocurre en esos casos es similar a lo que sucede cuando despertamos después de haber tenido un sueño muy vívido y durante unos segundos o minutos creemos que lo soñado es real. Pasa con las personas de nuestro entorno: cuando estamos acostumbrados a dormir con otra persona, si una noche nos despertamos bruscamente estando solos, nuestro cerebro, durante unos instantes, va a dar por sentado que esa persona está durmiendo a nuestro lado, aunque no sea así".

Lea también: Gestación: Todo lo que Debes Saber

Y añade: "A fuerza de costumbre, el cerebro nos envía señales predeterminadas en relación con las personas más cercanas. Ante un fallecimiento, a veces necesita un periodo para ponerse al día. Por ejemplo, si al llegar a casa del trabajo esa persona estaba siempre esperándonos en la cocina, durante un tiempo cuando lleguemos a casa del trabajo el cerebro nos va a indicar que esa persona está ahí, en la cocina".

Pero ¿por qué unas personas lo experimentan y otras no? "Suele darse con más frecuencia -responde González Fernández- en procesos de duelo en los que ha quedado algo pendiente con la persona fallecida; no tiene por qué ser algo importante: basta con que sintamos que no nos hemos despedido de ella como nos gustaría, o que no le expresamos en vida lo mucho que la queríamos. Durante la pandemia de coronavirus, cuando muchas personas no han podido despedirse de los fallecidos, se da con asiduidad. En cualquier caso, se irá espaciando con el tiempo".

La Percepción de la Muerte en Niños

La pérdida de un ser querido para un niño pequeño puede constituir su primer contacto con la muerte y convertirse en una experiencia que le marque en muchos sentidos. Es importante saber cómo ve un niño la muerte de un ser querido. Así, conociendo cuáles son sus interpretaciones más comunes de la muerte, sabremos de dónde vienen los mensajes que nos lanzan y cómo ayudarles a comprender mejor este suceso. Lo primero que hay que recordar es que los niños de esa edad son bastante literales.

Hay que tener en cuenta que los niños no entienden el concepto de irreversibilidad de la muerte, es decir, no entienden que es definitiva, sino que la viven como un viaje, algo temporal. El periodo entre los 3 y los 6 años se caracteriza porque las reglas de la realidad pasan muy desapercibidas.

Interpretaciones Comunes y Cómo Abordarlas

  • Está en un lugar mejor/Está en el cielo: El niño entiende el significado literal de la frase. Interpretarán cual es el lugar mejor, ya sea un sitio de vacaciones, un parque de atracciones. Los niños de esa edad interpretan la expresión “Está en el cielo” como que la persona está en el cielo.
  • Ha subido al cielo: Los niños creen literalmente que la persona fallecida ha subido al cielo.
  • Hacer cualquier comentario que equipare la muerte a un viaje: Dejar que el niño piense que la persona fallecida está de viaje. Preguntarán cuándo va a volver y harán hincapié en temas relacionados con la vuelta y celebraciones.
  • No ser claros en las respuestas/No decirle al niño toda la verdad: Cuando se produce una muerte, y en especial si es de forma súbita o inesperada, a menudo se piensa que, suavizando la información, el niño lo va a asimilar mejor, pero nos equivocamos.
  • Bloquear las emociones para no asustar al niño/Ocultar nuestras muestras de debilidad: Es común pensar que los niños pequeños van a asustarse si nos ven llorar, o que aumentará su vulnerabilidad si nos ven preocupados o tristes. Sin embargo, el efecto que tienen es el contrario al que pretendemos.
  • Decirle al niño que la persona fallecida le observa en todo momento y mezclarlo con sus sentimientos: Frases como: “Papá se habría sentido muy orgulloso de tus notas” o “No hagas eso, que entristece al abuelo». Cuando decimos esta clase de cosas, el niño no entiende que es imaginario.
  • Dar al niño mucha información: Hay que darle la información justa y precisa que pueda entender. Si les damos mucha, se agobiarán con detalles y preguntas que probablemente no sepamos responder.

Como habéis visto, es fácil equivocarse con explicaciones que creemos que van a tranquilizar a los niños y, lejos de eso, les generan confusión, reinterpretación y miedo.

Lea también: ¿Qué es la Lengua Materna?

El Duelo en la Infancia: Comunicación y Apoyo

En ocasiones, los niños ven la muerte como un abandono, como un “me ha dejado”, que puede llevar consigo, incluso, un sentimiento de culpabilidad. Así, el duelo del niño aparece, a veces, por sintomatología depresiva, a través de actitudes agresivas o de falta de concentración.

Hoy en día alejamos lo más posible la presencia de la muerte a nuestros hijos, procuramos que sepa lo menos posible, así que, si pregunta solemos cambiar de conversación. Los niños preguntan, juegan, dibujan y elaboran teorías sobre las cosas que ven, intuyen y desean saber. No debemos dejar al niño solo con su mundo de fantasías.

Debemos decirles siempre la verdad y esta se abordará en función de la capacidad emocional y cognitiva que tenga el niño para que lo vaya entendiendo. Debemos ayudar a expresar y aclarar sus dudas y hacerles ver que no son responsables de la muerte.

Estudios y Estadísticas sobre las Alucinaciones en el Duelo

Los estudios al respecto determinan que estas sensaciones suelen aportar fuerza emocional, reducen la sensación de soledad y animan a las personas en momentos complicados de sus vidas. En un estudio publicado en British Medical Journal en 1971, dos tercios de las personas entrevistadas definían estas experiencias como agradables o serviciales. Solo un 5,9% las encontraba desagradables.

En 1971, en un estudio titulado 'Las alucinaciones de la viudez', un médico galés (Rees, W.D.) entrevistó a 227 viudas y 66 viudos; y descubrió que casi la mitad de las personas a las que había preguntado habían padecido alucinaciones con su cónyuge fallecido. Es más, estas alucinaciones solían durar muchos años, aunque eran más frecuentes en los 10 siguientes al fallecimiento de la pareja.

En 1985, otro estudio, 'Alucinaciones de viudez', en esta ocasión llevado a cabo entre residentes viudos de dos residencias de ancianos en Estados Unidos, analiza cómo habían sido las ilusiones de los viudos y descubriendo que estas experiencias son muy comunes, a pesar de que el 54 % de los entrevistados no había hablado nunca antes de esto con nadie.

Más recientemente, en el año 2015, otro estudio demostró que entre el 30 y el 60 % de las personas viudas tienen experiencias alucinatorias después de un duelo. Estas experiencias pueden ser de todo tipo, desde sentir su presencia hasta ver a la persona parada en mitad de la calle.

Estudio Participantes Hallazgos Clave
Estudio Italiano (2015) Viudos 30-60% experimentan la presencia del fallecido.
Estudio en Gales Viudos 39% sienten la cercanía, 13% oyen la voz, 14% ven al cónyuge fallecido.
British Medical Journal (1971) Entrevistados Dos tercios definen las experiencias como agradables o serviciales.
Rees, W.D. (1971) 227 viudas y 66 viudos Casi la mitad tuvo alucinaciones con el cónyuge fallecido.
Estudio en residencias de ancianos (1985) Residentes viudos Experiencias comunes, pero el 54% no había hablado de ello.

Estos estudios demuestran que si a ti también te ha ocurrido, si en los primeros meses o años tras la pérdida de un ser querido "te lo has encontrado", no estás solo, no eres el único al que le ha pasado. Es más común de lo que nos atrevemos a verbalizar.

tags: #que #significa #que #un #niño #vea

Publicaciones populares: