Eritema Infeccioso (Quinta Enfermedad) en Niños: Síntomas y Tratamiento

11.12.2025

El megaloeritema es una infección a la que también se le denomina eritema infeccioso, quinta enfermedad o enfermedad de las mejillas abofeteadas. Es una erupción leve producida por el parvovirus B19. Es más habitual en los niños que en los adultos.

¿Qué es el Eritema Infeccioso?

El eritema infeccioso, megaloeritema o “enfermedad de la bofetada o del cachete” es una infección común en la infancia y muy contagiosa, causada por el parvovirus B19. Se caracteriza por un sarpullido color rojo intenso y brillante que aparece en las mejillas. Su apariencia semeja el eritema de una bofetada y de ahí su nombre común.

Otro nombre común de esta afección es quinta enfermedad, ya que ocupa el quinto lugar en una lista histórica de seis infecciones frecuentes en la infancia caracterizadas por sarpullido y/o eritema (enrojecimiento de la piel). En ella, el eritema infeccioso se encuentra por detrás del sarampión, la escarlatina, la rubeola y la enfermedad de Filatov-Dukes (patología que aún genera dudas hoy en día sobre si es o no otra enfermedad exantemática incorrectamente diagnosticada), y por delante de la roséola o exantema súbito.

Está provocado por el parvovirus B19, que es un virus exclusivamente humano muy contagioso. El parvovirus humano B19 es el agente causal de esta enfermedad. El parvovirus B19 es un virus de la familia Parvoviridae.

¿A quién afecta?

De distribución mundial, el eritema infeccioso es más frecuente en escolares (niños de 5 a 15 años), aunque puede aparecer a cualquier edad y no es infrecuente en adolescentes. La 'quinta enfermedad' afecta sobre todo a niños de cinco a 15 años y se manifiesta con un sarpullido en la mejilla. El eritema infeccioso o 'quinta enfermedad' está provocada por el virus Parvovirus B19, y afecta sobre todo a niños con edades comprendidas entre los cinco y los 15 años.

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Muchas personas desarrollan esta infección vírica, pero nunca llegan a saberlo. A pesar de su prevalencia durante la niñez, también puede ser contraída por adolescentes y adultos, aunque aquellos que la padecen pueden desarrollar inmunidad de por vida tras contraerla.

¿Cómo se contagia?

Como se comentaba al inicio, el microorganismo que provoca la quinta enfermedad es el parvovirus B19, un tipo de virus exclusivo de la especie humana. El contagio es más frecuente durante la primavera lo que produce brotes en esta época, que suelen tener lugar en el entorno escolar, aunque puede suceder en cualquier época del año. Europa está viviendo un incremento significativo de la circulación del parvovirus B19.

Se transmite principalmente por vía respiratoria de persona a persona al inhalar las gotitas de saliva (gotículas) que una persona infectada expulsa al respirar, hablar, toser o estornudar, o por contacto mano-boca. El Erythema infectiosum o parvovirus B19 se contagia de una persona a otra a través de gotitas (gotículas) respiratorias, por lo que las escuelas, las guarderías y hogares son los lugares donde suele propagarse más fácilmente entre unos niños y otros, especialmente en la fase en que todavía no ha aparecido el sarpullido, que delata a afección.

La infección por parvovirus B19 también puede producirse a través de la sangre de personas infectadas si entra en contacto con la piel y también la madre puede transmitir el virus al feto a través de la placenta. El parvovirus B19 también se puede propagar a través de la sangre.

La persona infectada es capaz de transmitir la enfermedad únicamente durante el periodo de incubación y antes de que aparezca el sarpullido. Una vez este se presenta, el contagio es improbable.

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Síntomas del Eritema Infeccioso

A menudo, la enfermedad no presenta síntomas. No obstante, la sintomatología tiende a ser leve siendo imperceptible en la gran mayoría de los casos. En caso de que sí los haya, se manifiestan entre los cuatro y catorce días posteriores a la exposición al virus. El período de incubación puede durar entre cuatro y 28 días, con un promedio de 16 días. En ese tiempo los síntomas no son evidentes y la enfermedad es más contagiosa.

Si hay síntomas, los más frecuentes son febrícula, malestar general, dolor muscular o dolor de cabeza. Se inicia con síntomas inespecíficos como dolor de cabeza, mocos o algo de malestar. Puede o no aparecer fiebre.

Los más comunes son síntomas parecidos a los de la gripe:

  • Febrícula
  • Síntomas catarrales leves
  • Malestar general
  • Dolor de cabeza
  • Dolor muscular
  • Secreción nasal

Erupción Cutánea Característica

Posteriormente, aparece en ambas mejillas una erupción cutánea de color rojo brillante (eritema) que posteriormente se extiende como exantema (sarpullido rojizo) a brazos, tronco, glúteos y extremidades. Sin embargo, podemos reconocer la presencia de este virus ante una erupción en forma de “bofetada”, en la zona de las mejillas. También es llamada a veces la 'enfermedad de la bofetada' porque se caracteriza por la aparición de un sarpullido rojo en las mejillas. Al cabo de unos días, brota la erupción típica de la enfermedad en sus dos mejillas y el menor deja de contagiar: durante dos o tres días, una “doble bofetada” pinta de color rojo brillante sus papos.

Suele ser simétrico y normalmente respeta las palmas de las manos y pies. No suele aparecer en las palmas y las plantas. En estas áreas del cuerpo, adquiere un tono rosáceo y un leve relieve que dota a la mancha un aspecto parecido al de un encaje o filigrana. La lesión cutánea se suele extender después por el resto del cuerpo, siendo muy característico que afecte a nalgas y extremidades, con lesiones rojizas, no elevadas, reticulares que asemejan un encaje.

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Estas lesiones pueden producir picor. Algunas personas pueden tener una segunda erupción unos días después en el pecho, la espalda, las nalgas, los brazos y las piernas. Puede causar picazón, puede variar en intensidad y generalmente desaparece en un plazo de 7 a 10 días.

La duración es de 5 a 10 días aunque puede persistir y empeorar con la exposición a la luz solar, el ejercicio físico y el calor ambiental o el estrés. El exantema no suele producir ni picor ni molestias y puede durar hasta tres semanas o más con aumento intermitente de su intensidad producido por estímulos externos como el ejercicio, el calor o la exposición al sol.

En niños mayores de diez años, adolescentes y adultos, no es común que se presente el sarpullido característico del eritema infeccioso, sino que el principal síntoma es el dolor e inflamación de las articulaciones, especialmente en muñecas, rodillas y tobillos. En el caso de adolescentes y adultos, sobre todo mujeres, puede que sufran dolor en las articulaciones (artrialgia), ya que esta enfermedad también es capaz de producir inflamación en muñecas, rodillas y tobillos (artritis).

Complicaciones Potenciales

Pueden producirse complicaciones en los siguientes grupos de riesgo:

  • Mujeres embarazadas. El eritema infeccioso puede afectar a los glóbulos rojos del feto y generar anemia grave y exceso de líquidos e hinchazón (edema fetal). Raramente, puede provocar aborto espontáneo o muerte intrauterina. Mujeres embarazadas de menos de 20 semanas de gestación: En el 5-9 % de los embarazos con infección de parvovirus puede provocar muerte fetal y aborto espontáneo en las primeras semanas.
  • Personas con anemia falciforme, drepanocitosis o anemia hemolítica. Dado que la infección por parvovirus es capaz de detener la producción de glóbulos rojos, puede desencadenar una crisis anémica en las personas con estos tipos de anemia. A personas con enfermedad de células falciformes, talasemia, anemia hemolítica, etc. el parvovirus humano puede provocarles anemia aplásica transitoria (la médula espinal no produce suficientes células nuevas), que puede ser mortal si no se diagnostica a tiempo.
  • Personas con el sistema inmune deprimido. En personas que sufren VIH, están en tratamiento oncológico o han tenido un trasplante de órganos, la infección por parvovirus B19 también puede provocar anemia grave y, asimismo, la infección puede volverse crónica. La infección puede ocasionarles anemia crónica, pancitopenia (glóbulos rojos, blancos y plaquetas en sangre en menos cantidad de lo normal), pérdida o disfunción del injerto y complicaciones específicas de los órganos (miocarditis, hepatitis…).

Diagnóstico y Tratamiento

El diagnóstico habitualmente se hace por la clínica (síntomas y signos). Como la erupción cutánea es tan característica, no suele ser necesario hacer ninguna prueba más para diagnosticar la enfermedad, aunque en situaciones especiales podría realizarse un estudio de anticuerpos. En algunos casos (especialmente mujeres embarazadas, historia de anemia o agravamiento del cuadro) se pueden realizar pruebas serológicas.

Se trata de una afección leve y benigna, cuyos síntomas suelen desaparecer después de una a tres semanas, sin necesidad de tratamiento antiviral específico. Generalmente, el megaloeritema es una enfermedad leve y benigna que no precisa tratamiento. Los peques se recuperan de ella rápido y sin complicaciones. Solamente es necesario el reposo en casa y aumentar la ingesta de líquidos. De cara a tratar la quinta enfermedad, las estrategias se centran en el alivio de los síntomas secundarios, puesto que el propio cuerpo se encarga de combatir la enfermedad por sí solo.

Si hubiera fiebre, molestias o dolor, se puede usar analgésicos y/o antinflamatorios no esteroideos. Únicamente sería necesario tomar un analgésico infantil (ibuprofeno o paracetamol), si hubiera fiebre, dolor o malestar. En algunos casos, si al niño le pica el sarpullido, el médico puede recetar algo para aliviar la picazón. También es posible que le recomiende paracetamol para la fiebre y el dolor articular, pero en ningún caso se le debe dar aspirina.

Si existe comezón, puede ser necesario recurrir a antihistamínicos. Puede incluir medicamentos para reducir la fiebre, descanso e hidratación para ayudar al organismo a recuperarse. En el caso de personas con anemia grave, puede requerirse el ingreso hospitalario y las transfusiones de sangre y, en personas con el sistema inmune debilitado, puede ser necesario tratar la infección con anticuerpos por medio de inyecciones de hemoglobina.

Una vez que se ha padecido la enfermedad, se obtiene la inmunidad de por vida. Con el tiempo, la enfermedad suele remitir sin dejar problemas duraderos, y no suele reaparecer. No obstante, la erupción puede reactivarse durante las semanas o meses siguientes en respuesta la exposición a la luz, el sol el calor -por ejemplo, al hacer ejercicio físico o darse un baño- o en caso de estrés. También el dolor e inflamación en las articulaciones, especialmente en adultos, puede durar semanas, meses o, incluso, años, pero suele remitir con el tiempo sin que queden secuelas.

¿Cómo prevenir el eritema infeccioso?

No existe ninguna vacuna que permita prevenir la quinta enfermedad, pero sí se pueden tomar las medidas habituales para reducir el riesgo de enfermedades que se contagian por vía respiratoria. No hay vacuna contra el parvovirus. Además, es muy difícil de prevenir, puesto que es en el periodo de incubación y con síntomas muy inespecíficos -o incluso sin síntomas- cuando más contagia.

Entre ellas, se encuentran las siguientes:

  1. Lávate y lava a tus hijos las manos con frecuencia. Hazlo con agua templada y jabón durante al menos quince segundos, prestando especial atención a la zona entre los dedos y debajo de las uñas. Extremar la higiene, sobre todo con lavado de manos frecuente con agua y jabón o gel hidroalcohólico.
  2. Toma las debidas precauciones al toser o estornudar y enseña a tus hijos a hacerlo. Es necesario cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo o pañuelos desechables. Desecha estos después de usarlos.
  3. No compartas alimentos ni bebidas. Evita también que lo hagan tus hijos, sobre todo en el entorno escolar. No compartir alimentos, bebidas, utensilios o cubiertos.
  4. Limpia y desinfecta las superficies que tocan los niños. Hazlo con un producto antibacteriano y de manera regular.

Además, la higiene y el aislamiento del niño infectado es vital. Es una enfermedad altamente contagiosa que se propaga a través de las secreciones respiratorias, como la saliva y los estornudos.

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